viernes, 12 de abril de 2013

Depons y Humboldt de visita en Barcelona.

Catedral de Barcelona

Francisco Depons, emisario francés que estuvo en Venezuela en 1800, dice que Nueva Barcelona:
...Tiene catorce mil habitantes, una iglesia parroquial y un hospicio para los franciscanos encargados de las misiones de esta región. Su construcción no es hermosa ni grata. Sus calles, faltas de pavimento, son barrizales en invierno, y en verano se cubren de polvo que vuela al menor viento. Los muchos cerdos que allí se crían, mantienen en la ciudad cloacas infectas que corrompen el aire y engendran frecuentes enfermedades. El Cabildo, a cuyo cargo corre principalmente velar por la salubridad del público, lo deja expuesto a aquellos mismas pestilentes y comparte con él sus peligros. 
Alejandro de Humboldt, que visitó la ciudad en la misma época que Depons, se expresa mejor:
Santa Eulalia y San Cristóbal , patronos de la ciudad. Estuvieron en el retablo mayor de la Iglesia Parroquial, hoy Catedral. Colección Museo de Anzoátegui
Esta pequeña ciudad que tenía en 1799 apenas 10.000 habitantes, en 1800 más de 16.000 fue fundada por un conquistador catalán, Juan Urpín, en 1637. Se ensayó entonces, pero inútilmente, dar a la provincia entera el nombre de Nueva Cataluña. Como sobre nuestros mapas se indican a menudo dos ciudades -Barcelona y Cumanagoto- en vez de una, o se miran estos nombres como sinónimos, será útil aclarar la causa de este error. Había antiguamente en la desembocadura del río Neverí, una villa india, construida en 1588 por Lucas Faxardo, con el nombre de San Cristóbal de los Cumanagotos. Esta villa no estaba habitada por indígenas llegados de las salinas de Apaicuare. En 1637, Urpín fundó, dos leguas hacia el interior, con algunos habitantes de Cumanagoto y muchos catalanes, la villa española de Nueva Barcelona. Durante treinta y cuatro años, las dos poblaciones vecinas se crearon querellas que renacían sin cesar hasta que, en 1671, el gobernador Angulo logró persuadirlas de que debían reunirse en un tercer lugar, que es el que hoy ocupa la ciudad de Barcelona...
La disputas, lo sabemos por otra fuente, fue por el uso de los ejidos. Al fusionar a  Santa Eulalia de Nueva Barcelona con San Cristóbal de los Cumanagotos, cesaron los motivos de la querella. Allí comienza a consolidarse esta población cuya prosperidad relativa se debió a la ganadería y la exportación de reses y cueros a las Antillas. Cuando Humboldt visitó la zona, ya había comenzado el bandolerismo que asoló Venezuela en los años que precedieron la independencia.Este aspecto lo mencionan tanto el sabio alemán, como el agente francés. Nos dice Depons:

Interior de la Catedral de Barcelona. El retablo mayor es el único que sobrevive de la decoración
original del templo.
Los excelentes pastos que cubren las llanuras dependientes de Barcelona, animaron a los habitantes a dedicarse a la cría, la cual no defraudó las esperanzas que en ella pusieron. Además para el ganado de consumo local y del que se exportaba, se sacrificaban infinidad de reses, cuya carne salada se vendía siempre en La habana e islas vecinas, con un ciento por ciento de beneficio (...) Hoy se encuentran muy disminuidos tales recursos. Los cuatreros que desde 1801 vienen asolando los hatos, han dejado estas provincias en tal escasez de ganado, que a duras penas obtiene el necesario para sus mataderos.
Recordemos al bandido Guardajumo y su encuentro con dos jóvenes y aguerridos comerciantes: José Tomás Boves y Jacinto Lara (aquí).
(...)  El clima de Barcelona es menos cálido que el de Cumaná, pero más húmedo y un poco malsano en la época de las lluvias....-agrega Humboldt.
Capillas laterales de la Catedral de Barcelona. La más cercana es la de San Celestino
 ....Permanecimos cerca de un mes en Barcelona gozando de todos los cuidados de la amistad más provisora. Encontramos de nuevo allí al excelente religioso fray Juan González quien había recorrido el Alto Orinoco antes que nosotros. Se lamentaba y con razón del poco tiempo que habíamos empleado en visitar este país desconocido....
Casa natal de Pedro María Freites
La primera impresión que se tiene al pasear con las calles de Barcelona, es de decadencia y abandono. Vienen a la mente, no las expresiones gratas de Humboldt, sino las de Depons. Muchas casas antiguas están convertidas en locales comerciales o simplemente clausuradas y las calles lucen sucias y abandonadas. Esta es la capital de un estado petrolero con buenos niveles de vida, pero esto no se refleja en el aspecto de la ciudad. Tiene, sin embargo, algo que recuerda a Humboldt: la hospitalidad y amabilidad de sus pobladores. A mi juicio, no todo está perdido, pero se requiere la decisión y voluntad política para su rescate. Quedan restos del antiguo esplendor.

Casa antigua frente a la Plaza Boyacá, dañada en un incendio.
La foto fue tomada hace 2 años ¿la habrán restaurado?
Bien vale la pena tomarse una mañana para pasearse por las calles llenas de historia y de casas antiguas. Quedan restos de su antiguo esplendor y, en particular del progreso que experimentó durante el siglo XIX, ya consolidada la independencia. La ciudad tiene mucho que ver y apreciar. Citemos en primer lugar la Catedral que tiene un historia interesante, aunque no lo parezca. Allí está el cuerpo incorrupto de San Celestino, mártir, y la imagen de Nuestra Señora del Socorro, conocida también como la Virgen del Totumo. Fue lugar de peregrinación hasta bien entrado el siglo XX. Ya hablaremos, en otro artículo, sobre la Catedral y la milagrosa imagen.

Toda visita a una ciudad venezolana debe comenzar por la Plaza Bolívar, ubicada generalmente en el sitio de la Plaza Mayor o de Armas, alrededor de la cual, de acuerdo a las Leyes de Indias, crecería la ciudad. En la Plaza Mayor de Barcelona, en cambio, está la Plaza Boyacá en la que destaca una estatua pedestre del héroe epónimo del estado, General José Antonio Anzoáteguí. La Plaza Bolívar queda a dos cuadras de allí, frente a la Gobernación del estado (un edificio anodino de los años 30) y del principal monumento de la ciudad: las ruinas Casa Fuerte de Barcelona, lugar de peregrinaje cívico. La estatua ecuestre del Libertador fue erigida en ese lugar en 1930, en ocasión del centenario de su fallecimiento. Tiene cierto valor artístico. Recientemente le cambiaron el escudo nacional y la placa conmemorativa por otros de calidad inferior a la original, que se aprecia en el escudo del estado Anzoátegui, que sigue siendo el original.

Estatua ecuestre de Simón Bolívar, frente a la Casa Fuerte, Barcelona

Ya hemos visitado las ruinas de la Casa Fuerte (aquí). En 1746 se inicia la construcción del Convento de San Francisco, que serviría además de hospicio y hospital a los misioneros franciscanos observantes. Allí se alojó el fraile amigo de Humboldt, quien luego murió en un naufragio con parte de las colecciones del sabio alemán. Este convento fue la base para la evangelización y asentamento de la población de los llanos de Barcelona. No pasaría de ser una edificación religiosa cualquiera si no hubiera sido porque en 1817, ante la amenaza de las fuerzas realistas, Simón Bolívar ordena la fortificación del convento para ser usado como Casa Fuerte, capaz de resistir el ataque, alojar los pertrechos de la República y, en caso de emergencia, dar cobijo a la población civil.

Patio del Museo de Anzoátegui.

Si volvemos nuestros pasos hacia la Catedral y la Playa Boyacá nos vamos a encontrar con buenas muestras de arquitectura colonial barcelonesa, con sus dinteles lobulados y sus patios rodeados de columnas. La mejor conservada y de fácil acceso al público es la del Museo de Anzoátegui, pero también en la misma calle están las casas donde nacieron Pedro María Freites y Juan Bautista Urbaneja. Si seguimos descendiendo por esa calle en dirección al río Neverí veremos la Ermita del Carmen, construida a finales del siglo XIX por el General Nicolás Rolando sobre las bases de una iglesia colonial inconclusa. Es una joya europea en el trópico. Mejor visitarla de tarde.

Ermita del Carmen, Barcelona. Toda pintada a pincel con trompe l'oeil y faux marbre.
Los pisos son de mármol de Carrara, como los de la Casa Blanca en Washington.

Aspecto de las ruinas de San Felipe Neri. Se aprecia el abandono y la suciedad
Si seguimos bajando  y cruzamos el puente sobre el Neverí nos vamos a encontrar con las ruinas del templo de San Felipe Neri. Estaba en construcción cuando estalla la guerra de independencia y nunca fue concluido. Presenta un feo estado de abandono y tiene mal aspecto. Regresemos a la Ermita del Carmen. Diagonal, frente a la plaza, está el Teatro Cagigal, pequeña joya del siglo XIX. Está recién restaurado. Entré a ver las obras y me gustó el espacio  interno; sobrio e íntimo. Mejor aventurarse (con cuidado y cautela) por las viejas calles y descubrir rincones. Si nos toca la hora del almuerzo, luego del ajetreo, el calor y la humedad, podremos refrescarnos a la sombra de los árboles de la Plaza Boyacá y luego acercarnos al mercado cerca de la Aduana Vieja, para comer y degustar la sazón criolla oriental.

Debería volver. Tengo bueno amigos por allá y el lugar es agradable.

Teatro Cagigal en restauración 

Trabajos de restauración en el interior del Teatro Cagigal
Fachada de la Ermita del Carmen, Barcelona
Claro, si no nos gustan las cosas antiguas, podremos quedarnos tomando sol en Puerto La Cruz

miércoles, 10 de abril de 2013

Quinta de San Pedro Alejandrino

Bolívar yacente. Escultura basada en la mascarilla mortuoria tomada por el Dr. Reverend.
Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta, Colombia

QUINTA DE SAN PEDRO ALEJANDRINO

El que sirve una revolución ara en el mar (...)
todo el mundo va a entregarse al torrente de la demagogia, 
y, ¡desgraciados de los pueblos! y ¡desgraciados de los gobiernos!
SIMÓN BOLÍVAR


Reducido a ti mismo eres arcilla dolida de ser hombre.
En el exilio es donde tú, extranjero que interrogaste al sueño,
descubres que eres apenas un
error.

Apremiado por las lluvias y el zumbido gris
de la amargura, te
socava la sangre y su rumor oscuro.
La soledad te quema, te
destruye con su llama tristísima.
Tus días son ceniza frente al mar.
En ti se agotan las tormentas
y abatido
caminas por los últimos relámpagos.

Nunca estarás
a salvo del ultraje.
Nunca.


De Caducidad del fuego (1975),
por Pedro Schimose (Bolivia, 1940)


Esta tarde, al revisar los anaqueles de una librería cerca de casa, encontré un ejemplar de Exilios, poesía latinoamericana del siglo XX (Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana, Caracas, 2012), que "propone un viaje singular por las habitaciones del exilio a través de la poesía latinoamericana desarrollada a partir de la primera mitad del siglo XX" y un ensayo de la compiladora, Marina Gasparini Lagrange.

Al tomar del anaquel el libro, éste se abrió en la página 82 y.... ¡puaffff!... surgió el poema transcrito en este artículo. De inmediato se vinieron a mi mente los ultrajes propinados al Libertador por tantos que se han colgado de él para explotar su imagen y utilizarlo como muleta para abusar de la credulidad del pueblo y perpetuarse en el poder.

El libro promete, da gusto hojearlo y leerlo. Buena panorámica de la poesía latinoamericana en un área de la que ninguno de nuestros pueblos es ajena: el extrañamiento del lar nativo. Por eso lo compré.


martes, 9 de abril de 2013

Miranda y la música

Francisco de Miranda (1750-1816), por George Rouget c 1793
Museo Nacional de Versalles
En marzo de 1750, nació en Caracas el más universal de los venezolanos; el que se codeó con lo más granado de la era de la Ilustración, se culturizó como ningún otro de sus coterráneos -al extremo de formar una fabulosa biblioteca-, y vivió la vida. De todo dejó constancia en su diario; desde sus gestiones, esfuerzos y desvelos por darnos libertad, pasando por sus aventuras y devaneos, hasta el caviar que degustó en la corte rusa. Francisco de Miranda, el hijo de la panadera, el hombre del trágico destino, fue además un incansable hombre de mundo de personalidad avasalladora. No se podía ser indiferente ante él. Tal vez sus enemigos y detractores en Venezuela lo que tenían, además del prejuicio social, era pura y simple envidia.

Miranda, su flauta y la música
carátula del álbum
En 1999, salió al público el álbum Miranda, su flauta y la música, con un interesante repertorio interpretado por Luis Julio Toro (flauta traversa barroca), María Esther Jiménez (flauta dulce), Rubén Guzmán (clavecín) y Carlos Guzmán (cello). El disco es una verdadera joya: buena selección de las piezas, interpretación impecable, y una buena documentación que complementa e ilustra al oyente (La flauta de Miranda por Luis Julio Toro y Miranda y la música, por el historiador Edgardo Mondolfi Gudat). Tuve la suerte de asistir a algunas sesiones de grabación en el Colegio Emil Friedman, gracias a la gentil invitación del amigo Edgardo, quien luego me regaló una copia que atesoro.

Del texto  Miranda y la música, voy a entresacar un encuentro del caraqueño con Franz Joseph Haydn, patriarca de la música neoclásica. Estamos en 1785. Miranda, que ya había desertado del ejército español, vivía en Londres y decide viajar. Convence a un amigo, el coronel estadounidense William Smith (quien se desempeñaba como secretario de su suegro, el Ministro en Londres y futuro Presidente de los Estados Unidos, John Adams) para hacer el "gran tour" de Europa. Smith lo acompaña hasta Viena, donde se separan. Mondolfi nos guía:
El venezolano dirigió entonces sus pasos hacia Ensitel y el Palacio de Estherháza, donde tuvo lugar el momento estelar de su viaje por Europa en cuanto a música se refiere. Allí, en ese lugar, trascurría precisamente sin sacudidas ni trastornos la vida del compositor austríaco Franz Joseph Haydn. Vida a tal punto desprovista de incidentes personales y de perturbaciones procedentes del mundo exterior -al decir de un crítico- que, de no haber sido un genio artístico de primer orden, más que probable que ese mundo exterior no se hubiese enterado siquiera de su existencia.
Franz Joseph Haydn
1732-1809
En efecto, Haydn se desempeñaba como director musical en el aislado dominio de Esterháza bajo la figura benévola y autoritaria a la vez de su protector, el Príncipe Nicolás. La visita de Miranda fue tan singular -señala el musicólogo Robert Stevenson- que se convirtió en el primer contacto de Haydn con el mundo latinoamericano. Por su parte el biógrafo más importante que ha tenido Haydn en el siglo XX, el inglés H. C. Robbins Landon, no duda en estimar el privilegio que representó para el compositor esta visita.
(...) Según un pasaje de su Diario, Miranda acudió provisto de cartas de presentación para el compositor, quien inmediatamente dispuso de un recorrido para que el viajero conociese la arquitectura rococó del palacio y sus inmediaciones. Dejemos que sea el propio Miranda quien narre los pormenores del encuentro:
"El famoso Haydn, para quien traje cartas, me acompañó inmediatamente e hizo ver todo el Palacio, Librería, Galería de Pinturas, Cascadas, Teatro, etc. El teatro, que representa todo el año, le cuesta (al príncipe Nicolás Esterhazy) 30.000 florines anuales y los sueldos son vitalicios. Por la noche asistí a la ópera, vi allí al Príncipe, su sobrina y su metress (sic), mujer vulgar; él tendrá cerca de 70 años. La representación fría. La orquesta, 24 instrumentos. Haydn tocaba el clave".
Palacio de Esterháza, donde se encontraron Haydn y Miranda
Al día siguiente, en compañía del famoso compositor, Miranda pasea de un lado al otro por los espaciosos jardines, con sus grutas, invernaderos, ermitas y templos, en un coche que pusiera a su orden el propio Príncipe Nicolás en persona. Y agrega con mayor naturalidad: Hablé mucho de música con Haydn y convino conmigo en el mérito que tiene (Luigi) Boccherini.
Edgardo Mondolfi Gudat, historiador.
La amistad con Edgardo Mondolfi Gudat me abrió una nueva visión de Francisco de Miranda, fuera de esa idea acartonada de la historia venezolana. Ayer, en un encuentro casual, le comenté sobre este artículo y le dije que extraería lo relativo al encuentro Miranda-Haydn y coincidimos en que podría estar acompañado de alguna pieza de Luigi Boccherini, compositor de mérito. Edgardo es un investigador serio y talentoso. Todos sus libros parecen una obra de Mozart (ni una letra más, ni una menos). Pronto revisaremos algunas de sus obras.

Luigi Boccherini
1743-1805
Difícil escoger del repertorio de Boccherini, pero se me ocurre que dado el carácter de Francisco de Miranda, La musica notturna delle strade di Madrid Op. 30 N° 6 (Quintettino para dos violines, viola y dos cellos en si mayor G 324), sería una buena presentación. Aquí lo tenemos interpretado por Le Concert des Nations, dirigida por Jordi Savall:


La otra pieza es el Fandango del Quinteto en do mayor G 448. Interpretado por José Moreno a la guitarra de doble cuerda; La Real Cámara: Emilio Moreno (violín), Enrico Gatti (violín), Wim Ten Have (viola), Wouter Möller (cello), Eligio Quintero (guitarra tiple), Luz Martín León Tello (castañuelas):


lunes, 8 de abril de 2013

Histoires naturelles Ravel-Renard

Maurice Ravel (1875-1937), al piano

Hace un par de días, cuando me referí al libro de Jules Renard, Historias naturales, ofrecí compartir la obra que compuso Maurice Ravel  inspirado en el texto. Nunca la había escuchado hasta anoche (o tal vez sí, pero la memoria me puede fallar), cuando me propuse buscarla para compartirla en esta bitácora.

Histoires naturelles, para voz y piano, es una pieza intimista de un género muy cultivado por los autores franceses: la Mélodie. Pues bien esta es una serie de mélodies con textos de Jules Renard. Aquí está, interpretada por el barítono canadiense Bruno Laplante, en una grabación de 1974. Lamentablemente, desconozco el nombre del pianista. Ravel era todo un personaje y lo rodean varias anécdotas, la mayor parte relativas a su carácter difícil.

Las partes tomadas por Ravel del libro de Renard son:
0:00 Le paon (el pavo real)
4:48 Le grillon (el grillo)
8:16 Le cygne (el cisne)
11:34 Le Martin-pêcheur (el martín pescador)
14:16 La pintade (la pintada o faraona)




domingo, 7 de abril de 2013

La Casa Fuerte de Barcelona, lugar de peregrinaje cívico

Ruinas de la Casa Fuerte de Barcelona
Cursaba yo el 4° grado de Primaria cuando el Hermano Petit nos hacía leer en clase algún capítulo de Venezuela Heroica  de don Eduardo Blanco. El dedicado a la Casa Fuerte de Barcelona tenía el poder de encogerme el alma. En mi inocencia de niño leído y miembro de la Cruzada Eucarística, me hacía muchas preguntas sobre la maldad humana y las virtudes de los buenos. No es lo mismo leerse versiones infantiles de la Ilíada o la Odisea, que entrarle a la épica criolla de la Guerra de Independencia y a los años negros de la guerra sin cuartel. Me entristecía en particular la muerte de tantos civiles inocentes en medio de aquel olor a pólvora y sangre.
Placa conmemorativa a los hechos del 7 de abril de 1817

Siempre quise visitar la Casa Fuerte hasta que hace unos tres años me quedé por mi cuenta en el casco histórico de Barcelona (del Neverí). Es una ciudad que, si bien descuidada por sus naturales, aún conserva muchos sitios de interés histórico y cultural en razonable estado de conservación. Es lugar de peregrinaje cívico y religioso (allí está la milagrosa imagen de Nuestra Señora del Socorro de Barcelona, conocida también como la Virgen del Totumito, que otro día visitaremos -por aquí-).

Altar construido donde estuvo el presbiterio del Convento de San Francisco

A dos cuadras de la Catedral de Barcelona, frente a la Plaza Bolívar y la Gobernación del estado Anzoátegui se encuentran las famosas ruinas que todo venezolano que se precie debería visitar. En ese lugar se llevó a cabo uno de los hechos más sangrientos de la historia de la guerra de independencia de Venezuela.   El 7 de abril de 1817, el feroz Juan Aldama (no confundirlo con el prócer mexicano del mismo nombre), toma a sangre y fuego el antiguo convento de San Francisco, convertido en Casa Fuerte, defendido por el héroe barcelonés Pedro María Freites. Veamos la escueta noticia sobre esta acción que da Vinicio Romero Martínez:
La Casa Fuerte, el antiguo convento de San Francisco, convertido por Freites y Mariño en Fortaleza, sirvió de refugio al pueblo que huía despavorido luego de la invasión de Aldama, que llegó a Barcelona con más de 4.000 soldados.
Estatua de Pedro María Freites, defensor del sitio
Los defensores del recinto, heroicos y crecidos en la acción, no pudieron resistir la furiosa acometida realista, quienes al penetrar vencedores, dieron muerte de la manera más cruel a los ancianos, mujeres y niños que estaban allí refugiados. El General Pedro María Freites fue apresado y enviado a Caracas donde fue fusilado en la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) el 17 de abril de ese mismo año. 
Visto así, el sacrificio de los patriotas no parece gran cosa, ni dice mucho sobre la importancia del antiguo convento defendido por Freites.  El Diccionario de Historia de Venezuela (Fundación Polar, Caracas, 1997) la completa:
(A su partida a Guayana, el 25 de marzo, Simón Bolívar)... ordenó que el general de brigada Pedro María Freites, con unos 700 hombre de infantería y algunos de artillería, quedase en el convento de san Francisco, de Barcelona, al cuidado del parque y otros elementos de guerra, en espera de la llegada de las fuerzas de Cumaná. Este convento había tomado el nombre de Casa Fuerte, en virtud de las obras de fortificación, construidas para la seguridad física de las tropas, de los civiles allí refugiados y del material de guerra almacenado. Las paredes exteriores habían sido acondicionadas con banquetas para los tiradores y sus correspondientes troneras. Al frente de unos 4.300 hombres, el coronel Juan Aldama invadió a Barcelona el 5 de abril de 1817 y el 7 procedió al ataque de la improvisada ciudadela, pero antes había intimado a sus defensores a una rendición incondicional, lo cual no fue aceptado. Vencida la resistencia inicial, los atacantes entraron al recinto fortificado y vencieron a los defensores en un combate cuerpo a cuerpo: las bajas fueron cuantiosas pues los atacantes no dieron cuartel.
Cuando nos leemos en el mismo diccionario los datos biográficos del Aldama nos enteramos de otros aspectos que no permiten conocer a esta bestia humana:

Cruz conmemorativa colocada en el centro del monumento nacional. Lamentablemente, los visitantes,
sin respeto alguno por la memoria de los caídos, lo usan como urinario público. El hedor es insoportable.
... El 5 de abril de 1817 invadió la ciudad de Barcelona y el 7, por orden del general Pablo Morillo, tomó por asalto a la Casa Fuerte de Barcelona donde sacrificó a quienes resistían. Se halló en la batalla de Matasiete (31.7.1817) al mando de la primera división; en octubre de ese año, pasa a ejercer el mando de la cuarta división del ejército en el bajo Apure, desde Nutrias hasta San Fernando. Combatió en los llanos; fue ascendido a brigadier; el 2 de mayo de 1818 se hallaba al mando de la caballería en la acción de la sabana de Cojedes, combatiendo a José Antonio Páez (...) El 1 de diciembre de 1819, el general Morillo envió a España una comunicación mediante la cual pide el traslado del brigadier Aldama a la Península por "tibieza e incompetencia" en el servicio y por innumerables actos de crueldad en perjuicio de algunas personas en Cumaná y otras localidades.
Aspecto del Claustro del convento
Si duda, otros vientos soplaban en España. Morillo no era particularmente clemente con los vencidos (lo había demostrado en Nueva Granada) y había que ajustarse a los cambios liberales que se estaban dando.

En los caídos estuvo Eulalia Ramos Sánchez de Chamberlain, conocida también como Eulalia Buroz, joven de apenas 21 años, viuda del patriota Juan José Velázquez y recién casada en segundas nupcias con el coronel británico William Charles Chamberlain, edecán del Libertador. Su cirta vida está llena de sacrificios por la causa de la libertad:
Monumento a Eulalia Buroz
...A principios de 1812 contrajo matrimonio con el patriota Juan José Velázquez, de quien tuvo una hija. Los acontecimientos políticos de ese año pusieron en peligro la vida de los jóvenes esposos y Velázquez partió dejando a su esposa en Tacarigua de Mamporal, la que sufriendo el asedio de los realistas huyó por los montes hasta Río Chico con su hija de apenas 40 días de nacida; la niña falleció en el camino y ella logró llegar a ese poblado. (...) Regresó con su padre a Caracas sin tener noticias de su esposo, quien fue fusilado en la plaza mayor de Río Chico en 1814. Eulalia Ramos, después de la pérdida de la Segunda República, se refugió junto con su familia en Cartagena de Indias, tuvo amistad con la familia Buroz, parientes del general Carlos Soublette, por lo que se la ha confundido a veces como miembro de la familia Buroz....
Aquí hay un aspecto interesante. La esposa de Carlos Sublette se llamaba Olaya Buroz. Eulalia y Olaya son dos formas de escribir el mismo nombre. Como datos interesante Santa Eulalia es copatrona de Barcelona, junto con San Cristóbal. Sigamos con la heroína:
...En 1815, regresó a Cumaná enterándose de la muerte de su esposo. En 1816, conoció al oficial inglés coronel Wllliam Charles Chamberlain, edecán del Libertador, con el que contrajo nupcias al año siguiente y se radicó en Barcelona. (...) El 7 de abril de 1817 irrumpieron los realistas en la fortaleza; allí pereció Eulalia Ramos junto con su esposo. Acerca de los detalles relativos a su muerte, hay varias versiones, las cuales no han sido confirmadas.
Una de esas versiones está inscrita en una lápida adosada en una casa cercana a la Ermita del Carmen, en la que dice que Eulalia, herida de muerte, fue trasladada a esa casa, donde murió junto con su niña nonata y que luego su cadáver fue trasladado a Margarita. Esta versión me parece fantasiosa porque en medio de la masacre general hubiera sido muy difícil rescatarla y ayudarla en el trance de muerte. Su posterior traslado a Margarita no tendría tampoco razón de ser. Algunas fuentes calculan que en la toma de la Casa Fuerte murieron unas 1.000 personas.

Casa donde, según una tradición, habría muerto Eulalia Buroz, luego de la toma de la Casa Fuerte.

Placa en memoria del Dr. Felipe Tamariz, caído en la acción

Niños estudiando historia patria in situ.

Aspecto de las ruinas del claustro.

Monumento a Eulalia Buroz, visto desde otro ángulo