martes, 22 de enero de 2013

Flores y nubes

La rosa
Arturo Michelena

FLORES Y NUBES

-Dí, madre: ¿por qué la flor
hoy tan fragante y lozana,
habrá de perder mañana
su perfume y su color?

-Hija, porque en este mundo
de apariencias, inconstante,
todo pasa en un instante,
nada es firme ni profundo.

-Y esas nubes matizadas
de púrpura y topacio
que cruzan por el espacio
como de un ángel levadas,

¿por qué, madre, su hermosura
se trueca en sombras de duelo
que cubren de luto el cielo
y el corazón de tristeza?

Tal es, hija de mi amor,
la ley que al mundo domina:
tras la rosa la espina,
tras la dicha el dolor.

-¿Y ese amor, madre, ese bien 
del corazón que suspira
también será mentira?...
-¡Quimera el amor también!

Ensueño de una hora,
esperanza de un instante,
visión hermosa y brillante
que al tocarla se evapora.

Que esas pasiones que nacen
dentro del pecho y lo agitan,
son flores que se marchitan,
son nubes que se deshacen.

-Mas ¡ay! si todo es falsía
en torno de la existencia,
¿en qué ha de tener creencia
mi corazón, madre mía?

-En Dios, que no engaña nunca
y en tu madre que te quiere:
ese es el amor que no muere,
que el engaño no trunca;

Flor que eternamente crece
en los jardines del alma,
nube de bonanza y calma,
que el viento no desvanece.

Porque en ese amir se encierra
toda verdad y consuelo...:
no hay más que Dios en el cielo
y amor de madre en la tierra.


Juan Antonio Pérez Bonalde
1846-1892
Juan Antonio Pérez Bonalde (1846-1892) es uno de los poetas más importantes de Venezuela. Su obra puede clasificarse en dos vertientes: su obra original, constituida mayormente por poemas de tipo elegíaco y de elevado sentido filosófico (Vuelta a la patria, Flor, El poema al Niágara, Primavera, Los tres, Flores y nubes, Pobre poeta, etc.) y su obra traducida (según Arturo Uslar Pietri, "tenía el don de lenguas y hablaba con impresionante perfección el inglés, el alemán, el francés, el italiano, el portugués. Hasta danés y chino parece que llegó a entenderlos"). En alemán hizo insuperables versiones de Heine, Uhland, Lenau, Herder. En inglés de Poe, Shakespeare; del portugués tradujo a Guerra Junqueiro, D'Abreu y Ferreira; del francés tradujo a Paul de Saint Victor. Su lenguaje y colores sobrepasaron a los otros poetas venezolanos de su generación, que quedaron, con pocas excepciones, enmarañados en una hojarasca sensiblera y pueblerina. Ya leeremos otras de sus obras por aquí; tal vez su traducción de El cuervo de E. A. Poe.

domingo, 20 de enero de 2013

Fiestas patronales en Nirgua

Nuestra Señora de la Victoria del Prado de Talavera de Nirgua
Foto cortesía del Padre Elieser Rivero
La imagen de Nuestra Señora de la Victoria que encabeza este artículo es la que se venera desde hace siglos en Nirgua, estado Yaracuy. Lamentablemente, el Niño Jesús no es el original; debió haberse dañado en el curso de los últimos doscientos años. Hace unos ocho años fue víctima de un robo sacrílego en el que se perdió para siempre un rosario antiguo de oro. Tiene dos años de ser restaurada a su antiguo esplendor, conservando la media luna y la palma originales, gracias a la diligencia del párroco, mi amigo el padre Elieser Rivero.  Es una imagen que corresponde a la iconografía de Nuestra Señora del Rosario, como se la representó luego de la victoria de las fuerzas cristianas sobre los turcos en la batalla de Lepanto.

Nuestra Señora de la Victoria de Nirgua no aparece en el listado de devociones marianas en Venezuela que hizo el padre Pedro Pablo Barnola, ni en el libro de Alfredo Armas Alfonzo, mas por su antigüedad y valor patrimonial debería figurar entre las más destacadas.  Su fiesta es el 25 de enero, fecha de la fundación de la ciudad. Como no podré asistir, y en homenaje a la celeste patrona de Nirgua y a sus habitantes, extraigo de mi biblioteca algunas noticias que tal vez sean de su interés.

El Obispo de Caracas y Venezuela, Mariano Martí, realizó la visita pastoral a Santa María de la Victoria del Prado de Talavera (hoy Nirgua) en noviembre de 1781, procedente de Montalbán:
...Día 27 de noviembre de 1781, salimos del sitio  o casa de Villegas a las seis menos quarto de la mañana, y llegamos a esta ciudad de Nirgua a las ocho y tres quartos, distante quatro leguas. El camino malo, por motivo de los barreales, y no faltan algunos cerros.
Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria, Nirgua
Foto cortesía del Padre Eliser Rivero
Esta iglesia es baxo la invocación de la Madre de Dios de la Victoria, que tiene Niño en los brazos. Está de continuo colocado su Divina Magestad en solo el Altar Mayor. Es de una sola nave, con una puerta a cada lado, y la puerta mayor, que es de las más grandes que he visto en este Obispado. Sus paredes de tapias y rafas, cubierta toda de texa y obra limpia. Tiene Coro alto. La Sacristía, tras del altar mayor, no más que medianamente provista de ropas, y no tiene más que un cáliz. Inmediatas al Presbyterio hay una Capilla honda a cada lado, que casi forman un cruzero, y la una de estas Capillas, que es la de la banda del Evangelio, sirve ahora de Baptisterio, que deve estar baxo el campanario, empezando a la banda del Evangelio, al entrar a la Iglesia, y con esto quedará desembarazada la sobredicha Capilla honda para un altar al Santo Christo, de que tiene una imagen muy buena (ahora en un armario en la Sacristía) una imagen de la Soledad (sic). (...) En el altar mayor nada más hay que el Sagrario, y la Virgen de la Victoria, titular de esta Iglesia, está situada en la Capilla honda de la banda de la epístola.
Para aquella época era Cura Felix Joseph Figueroa, natural de San Felipe:
Nada se ha sabido acá contra sus buenos procederes. Es activo y eficaz, enseña la Doctrina, predica y administra los Santos Sacramentos. 
El otro sacerdote también era sanfelipeño, Don Juan Joseph Bustillos, y ejercía desde una semana antes un interinamente en la sacristía de Nirgua. Al parecer era persona problemática:
No se sabe ni he tenido noticia en esta ciudad contra sus procederes. Está muy pálido y como opado. Está lleno de gálico y tiene varias llagas. Como es natural de San Felipe, tal vez sería más conveniente dexarlo en su patria para curarse. Parece de genio, y ahunque emendado como lo supongo, arrepentido, no conviene dexarle la mano.
El Obispo observó cosas interesantes durante su visita citemos primero su impresión sobre el lugar, la suavidad de su clima y la feracidad de sus suelo:
Valle de Nirgua
Imagen de Aporrea.org
Este pueblo o ciudad está colocado en una mesa o sitio, que tal vez sea el más alto de esta provincia, bastante despexado, y a distancia de una legua y media del picacho nombrado de Nirgua, que se descubre de muy lexos, y desde este pueblo no parece ni en realidad es muy alto. Este sitio es más fresco que Caracas, y el Teniente Governador me dize que ahun es menos tempestuoso que Caracas. Estas tierras son buenas y producen algodón, caña dulce, legumbres y antes se cogía tabaco, con el cual esta gente remediava sus necesidades, y ahora procura remediarlas con el algodón, texiendo lienzos y haziendo hamacas, y con esto algunos tienen con que vestirse. Y respecto que estas tierras producen buen trigo, he animado a este Cura y a este Teniente Governador y a don Basilio Ochoa, alcalde de este año, para que siembren trigo y empiezen ya este año a sembrarlo y con este exemplo se moverán tal vez los demás vezinos a sembrarlo y a todos se les seguirá grande utilidad conduciendo el trigo o harina a Caracas como la conducen desde Truxillo. A distancia de quadra y media de la plaza corre un río o una buena quebrada de agua muy buena. Esta ciudad tendrá tal vez ciento y cincuenta casas, casi todas ellas cubiertas de paja. Los feligreses de esta Parroquia, según me dize este Cura, passan de tres mil y tresientos (...) El sitio del pueblo es llano, con un declive muy suave para que no se empozen las aguas. En el circuito de algunas leguas. En el circuito de algunas leguas por todos lados de esta ciudad, ahunque hay muchos cerros, no son de arboleda, sino de hierva para animales, de manera que en estos cerros y en las sabanas se pueden criar muchas mulas y ganado vacuno, como en effecto ya hay algún ganado, y las carnes, según me dizen, son muy buenas o sabrosas y a mi me han parecido también buenas.
Pero eso no fue todo lo que se encontró el andariego Obispo en Nirgua; el vicio predominante en la feligresía era la embriaguez, "que es casi continua". Bebían aguardiente de caña que hacían en los trapiches. No había guaraperías, ni se vendía guarapo. "No se descubre acá devoción alguna entre estas gentes..."

Se percata de la situación social de la población, las disputas entre pardos y blancos por el poder municipal. La población blanca terminó mudándose a Montalbán porque sus prejuicios no les permitían compartir el poder con zambos y mulatos por muchos privilegios reales que tuvieran.

Veinte años después, Francisco Depons, agente francés en Venezuela, refiriéndose a esta ciudad, que no veía próspera explica más claramente que el obispo lo que había sucedido:
Nuestra Señora de la Victoria en su trono
Foto del P. Elieser Rivero
Nunca hubo allí muchos blancos; pero éstos disminuyeron grandemente después que los zambos de Nirgua, por sus servicios a la soberanía real, obtuvieron del Rey el título se sus fieles vasallos, los zambos de la villa de Nirgua. Los blancos hubieron de abandonar el sitio, pues el favor concedido a los zambos únicamente, no les prometía sino inconvenientes y discordias; se fueron retirando paulatinamente y en la actualidad no existen sino cuatro o cinco familias, las cuales se tendrían por muy felices si por su color pudieran gozar allí de las mismas consideraciones que se conceden al negro o al cobrizo. Todos los individuos del Cabildo son zambos; sólo el Justicia Mayor, nombrado por el Gobernador de la provincia, es blanco.
Nota el obispo la presencia en la zona de un comunero procedente del Socorro, Nuevo Reino de Granada, implicado en esa insurrección del virreinato y tal vez agente de aquellos para sublevar a la población de la provincia de Venezuela.

Mariano Martí nos da también noticias de la fundación de Nirgua:
Esta ciudad de Nirgua fue erigida por tal en 25 de enero de 1628 por don Juan de Meneses, cavallero del hábito de Santiago, del Consejo de Guerra de su Magestad, Governador y Capitán general de esta provincia, y mandó que tuviesse por nombre Santa María de la Victoria del Prado de Talavera; pero hasta el año de 1635 no consta que huviesse Cura, pues la partida más antigua es de un bautismo en dicho año de 1635, sin poderse leer el día ni el mes de dicha partida, siendo Cura don Bartholomé López. El año de 1667 fue visitada esta Parroquia por el licenciado don Andrés Román de Vera, cura y vicario de esta misma ciudad de Nirgua...
En otro lado agrega:
Respecto que esta Parroquia  de Nirgua es tan grande, se ha tenido por conveniente separar unos sitios o terrenos y erigir una nueva Parroquia en el sitio llamado Timerla, que es sitio sano, y agregarle los otros sitios de Cacote, Escondido y el sitio del Hato viejo, que todos son sanos y están muy distantes de esta Iglesia...
La fundación de esta ciudad fue complicada, debido principalmente a la resistencia de los jiraharas hasta su dominación completa por los castellanos. Tulio Chiossone en su Diccionario Toponímico de Venezuela (Monte Ávila, Caracas, 1992), lo refiere someramente:
Referencias cartográficas: Pueblo de Nirua, 1552; Nueva Xeres, 1634; Nirgua, 1762... 
(...) Se denominó Nueva Jerez de Nirgua ("Relación de la Gobernación de Venezuela y de la Nueva Andalucía, años 1571-1574" por Juan López de Velazco, en Relaciones geográficas...
Esta ciudad sólo tenía 30 personas cuando se fundó la ciudad de San Carlos de Austria por la misiones capuchinas, y faltándole tierra suficiente a esta última, ordenó el Rey que se le quitaran varias leguas a la provincia de Nirgua, colindante con la jurisdicción de San Carlos, para esa época. Nirgua fue varias veces poblada y despoblada.
Ruinas del fuerte San Vicente, testigos de la turbulenta
historia  de la conquista de la región
Foto de Yaracuy.net
Primero la pobló el gobernador don Juan de Meneses, y antes el gobernador Sancho de Alguiza (Mario Briceño Perozo). Según Codazzi, Nirgua o Nirua del Callado. También fue Nuestra Señora de la Concepción. "Fue fundada en 1552 sobre las reliquias de la ciudad de Las Palmas, abandonada por el capitán Diego Parada". "Después de varias vicisitudes, fue en 1628, con el general exterminio de los jiraharas, la pobló el gobernador don Juan de Meneses y Padilla en la parte en donde hoy permanece con nombre de Nuestra Señora de la Victoria del Prado de Talavera" (Agustín Codazzi).
(...) La dificultad existente para determinar el significado de los nombres indígenas  hace que sólo insinuemos posibilidades. Nirgua o Nirua, por su terminación gua o ua, puede ser "lugar del río" o "vertiente".
Otra posibilidad, que leí en la red, es que la palabra Nirgua derive de "nírvar", nombre de la tribu jirahara que poblaba la zona antes de su exterminio. Difícil saberlo porque los españoles no eran muy precisos a la hora de designar otros pueblos.

En Nirgua se celebran en grande sus fiestas patronales: toros coleados, riñas de gallos, bailes populares, música, platos típicos, y, lo más importante, el reencuentro con el terruño. Mis saludos desde este blog a Nuestra Señora de la Victoria y a los nirgüeños en su día.

sábado, 19 de enero de 2013

Las flores del mal

 Una de las ventajas de tener un librero de confianza y culto es la posibilidad de hacerse con buenas piezas para enriquecer nuestra biblioteca. Un ejemplo está en la recomendación que me hizo Jesús de Las flores del mal -los poemas prohibidos- (Libros del Zorro Rojo, Barcelona,-Madrid, 2008), un bello libro de colección que contiene, en edición bilingüe, los seis poemas condenados en 1857, con una excelente traducción al castellano de Jaime Siles e ilustraciones inquietantes por el artista neerlandés Pat Andrea. El volumen incluye, además, el texto de la sentencia condenatoria a Baudelaire, Pulet-Malassis y De Broise por el delito de ultraje a la moral pública y a las buenas costumbres. Una verdadera joya. 



A la que es demasiado alegre


Tu cabeza, tu aire, tu gesto
bellos como un paisaje alucinante;
como la brisa en un cielo claro
juega la risa en tu semblante.

Al triste peatón hace pedazos,
deslumbrado por tu fisicidad,
que brota como una claridad
desde tus hombros y desde tus brazos.

Los chillones colores
con que te maquillas, como las coquetas,
evocan en el corazón de los poetas
la imagen de un ballet de flores.

Tus locas faldas sin emblema
de tu gusto hipersofisticado,
loca por la que yo me he alocado,
te odio, sí, tanto como te amo.

A veces en un jardín sereno
por el que se arrastra la atonía,
he sentido, como una ironía,
que el sol me desgarraba el seno.

Tanto humillaron mi corazón
la primavera y el verdor
que la insolencia de la naturaleza
la he castigado en una flor.

Como un cobarde, de forma sigilosa, reptar
querría yo hasta tu boca
cuando la hora del placer convoca
y los tesoros de tu noche disfrutar,

Y castigar tu cuerpo deleitoso
y ensangrentar tu perdonado seno
y hacer en tu costado no sereno
un corte hondo, extenso y cavernoso,

Y qué vértigo dulce tan intenso
a través de tus labios nuevos,
más brillantes y también más bellos,
infundirte, hermana, mi veneno intenso.

Las ilustraciones que acompañan este artículo son de Pat Andrea y forman parte del "florilegio maligno". La casa editorial tiene un blog al que se puede ingresar por aquí.

viernes, 18 de enero de 2013

Leer al divino marqués

Retrato imaginario de D. A. F. de Sade
Man Ray, 1938
Mi primer encuentro con la obra de Donatien-Alphonse-Francois de Sade, el Divino Marqués, fue a través de su obra Julieta o Las prosperidades del vicio, que me prestó una amiga que estudiaba conmigo en la universidad. Tendría yo unos 19 o 20 años. El libro, si mi memoria no falla, era un extracto de la obra y se centraba en las escenas "porno", con exclusión total de su mensaje político. Debo confesar que, a pesar de mi tierna edad y mi inocencia, devoré el libro en unos días y me dije: ¡Vaya señor! ¿De aquí su fama? Para entonces, años 70, había pocas traducciones al castellano de la obra de Sade, y en Caracas era casi imposible de encontrar. Me prometí que investigaría un poco sobre este señor y su obra. Leerlo no es fácil.

Jorge Gaitán Durán
1925-1962
Unos años más tarde conseguí el libro El libertino y la Revolución (Biblioteca Jucar, Madrid, 1973) del escritor colombiano Jorge Gaitán Durán, quien tiene tres obras dedicadas a la crítica de los textos del Marqués de Sade. Gaitán prefiere el enfoque sociológico por encima del simple aspecto sexual. La contraportada del libro nos aclara:
La interpretación de la compleja figura humana y literaria del marqués de Sade parece admitir los más varios y aun contradictorios enfoques. Jorge Gaitán Durán ha elegido el de la indagación de índole sociológica o, más concretamente, el del análisis de unas motivaciones fundamentalmente basadas en lo que podría llamarse la filosofía del erotismo.
El autor ahonda en la personalidad de Sade a través de unos resortes donde el concepto de libertinaje opera, desde su más simbólica situación límite, como un factor de revulsivo social. Las soluciones o planteamientos de Gaitán Durán pueden ser discutibles, pero en ningún caso dejan de contener una abundante dosis de agudeza y singularidad. Usando un sistema de referencias de índole empírica, se abordan en este ensayo no pocas formulaciones de intrépida constatación revolucionaria, cuyos dispositivos ideológicos pueden coincidir con algunas consabidas tesis de Sartre o Bataille.
Creo que allí está la clave para comprender a Sade y su obra. No es ni un texto de filosofía, como algunos plantean, ni un Kamasutra de la era de la Ilustración. Por el contrario, es una especie de manifiesto político contra una sociedad estamental en franca decadencia. Un sistema destinado a perecer en la vorágine de la Revolución Francesa, mientras sus élites no parecían notarlo (tal vez porque los dioses enceguecen a quienes quieren perder). Hace unos días leí en el grupo "Libros" de Facebook, una expresión de uno de sus miembros; decía: "...así me encontré releyendo al Marqués de Sade, y me pareció que lo recordaba mejor de lo que era, me pareció un filósofo mediocre y un pornógrafo aburrido..." Buscar pornografía o filosofía en Sade es perder el tiempo. Hay que entender lo que el libertino quería decirnos. Para eso yo recomendaría buscar ediciones que estén precedidas de un buen estudio crítico. Estas ediciones son escasas.

Con el tiempo, y guiado por lo que me decía Gaitán comencé a leer la obra a medida que los conseguía en la librerías. Tuve la suerte de conseguir a Justina en un volumen que incluía el relato El presidente burlado (Akal Editor, Madrid, 1978) edición a cargo de César Santos Fontenla. Contiene además una buena aproximación al autor y su obra, seguida de una cronología y un listado bibliográfico sobre el Marqués de Sade. La versión que se nos presenta es la de 1787 (hay tres versiones que escribió Sade sobre los infortunios de la virtud: un cuento filosófico redactado en La Bastilla en 1787 y se llama Les Infortunes de la Vertu; la segunda una novela -mi favorita- publicada en 1791, titulada Justine ou Les Malheurs de la Vertu, y la tercera, editada en 1797, La Nouevelle Justine, seguida de Histoire de Juliette sa Soeur). Esta Julieta "no fue publicada sino en 1930, gracias al trabajo de Maurice Heine, uno de los hombres que más han hecho, junto con Gilbert Lély por sacar al Marqués del 'Infierno' en que, junto a su obra se hallaba confinado".

Del estudio preliminar entresaco:
Ponerle peros al escritor Sade es fácil, o más bien lo sería si quienes lo hacen le hubiesen leído. Sade, ya se ha dicho, es machacón. Se repite. Cae, a veces, en la tentación de la "tesis". De acuerdo. Pero, ¿no serían todos estos "defectos" achacables igualmente a Shakespeare, a Cervantes? ¿Puede decir que en el Quijote no hay repeticiones, machaconerías y afanes probatorios? ¿Puede afirmar alguien lo mismo del ciclo Falstaff, de los Enriques, de las comedias, incluso, del llamado "bardo de Avon"? ¿Excluye ello de algún modo su grandeza? Cabe pensar que no, y que ni siquiera constituye un fallo. El problema es otro. El problema radica en que mientras Cervantes o Shakespeare -por citar dos nombres elegidos al azar- son juzgados como escritores, Sade, generalmente, lo es como simple piedra de escándalo. Por su vida y por su obra. Como si en la obra de los autores citados a título de ejemplo o en su vida no hubiera también de qué escandalizar a quienes aún se escandalizan por lo que no debería escandalizar a nadie, y valga el mal juego de palabras y conceptos. Lo que ocurre con Sade es que, siendo la mayoría de su obra póstuma, pero habiendo surgido el escándalo en vida del autor -que lo pagó a buen precio-, la leyenda se ha superpuesto a la realidad, el odio al conocimiento, la condenación al análisis. Y si hay una vida y una obra que están precisando un análisis -no pretendo que el que necesita sea el obligatoriamente breve en que intentan consistir estas líneas, por otra parte apasionadas- esas son las de Sade.
Hace unas semanas adquirí otra edición de Justina o Los infortunios de la Virtud (Cátedra, Madrid, 2010), que va precedida de una amplia Introducción a cargo de Isabel Brouard, sobre la época, la vida y la obra de Sade y, por supuesto, sobre Justina:
No hay duda, pues, de que, incluso para su autor, Justina era algo desmedido y sobre todo peligroso, ya que se siente en la obligación de excusarse por su autoría, e incluso, posteriormente, acosado por el miedo a una nueva detención por su fama de moderado y de escritor pornográfico y por su condición de aristócrata que lo convertía en sospechoso, de negar haberla escrito: "Mis pinceles, según dicen, son demasiado fuertes. Presto al vicio rasgos excesivamente odiosos. ¿Queréis saber por qué?... porque no quiero hacer amar al vicio, porque no tengo, como Crébillon o Dorat, el peligroso proyecto de impulsar a las mujeres a sentirse atraídas por los personajes que las engañan... Por el contrario: quiero que los detesten. Porque es el ,único medio para impedir que se dejen arrastrar por ellos. Y para conseguirlo, he hecho tan espantosos a mis personajes que siguen la carrera del vicio, que estoy convencido de no inspiran piedad ni amor. Me atrevo a decir que en eso soy más moral que los que se creen en el derecho de embellecerlos (...) jamás, lo repito, jamás pintaré el crimen con otros colores que los del infierno. Quiero que lo vean al desnudo, que lo teman, que lo detesten...
Ahí tenemos lo que el autor nos dice sobre su obra. Cuando uno lee a Justina, que persevera en la virtud en medio de las adversidades (cada vez que obraba bien, conforme a su conciencia, le iba peor), el lector se da cuenta de que ser virtuoso paga. Los personajes viciosos que nos presenta el Marqués de Sade, no son sexy, ni despiertan la voluptuosidad; son unos seres asquerosos que siempre andan justificando racionalmente lo que los lleva a actuar como lo hacen. En cambio, sus infortunadas víctimas inspiran la compasión. Así de simple.

Ilustración de la época. Muestra alguna
pose sugerida por Juliette
La hermana de Justina se llamaba Julieta. La Julieta que tengo sí está completa (no como la que me prestó mi amiga hace 40 años). Son tres tomos gruesos de casi 500 páginas cada uno editados por Editorial Fundamentos, Madrid. Es una obra casi interminable a la que hay que encarar con paciencia y dedicación. Las escenas porno son tan estudiadas y sobreactuadas que, si fueran reales serían un "mal polvo", tal vez el cómplice del vicio se duerma durante la perorata filosófica del otro libertino explicando el por qué de sus acciones, blasfemando y hablando hasta por los codos. Sin embargo, creo que merece ser leída con detenimiento. Lamentablemente, esta edición no tiene estudio preliminar, sino una nota editorial extremadamente breve:
La Historia de Juliette o las prosperidades del vicio se desarrolla paralela a la de su hermana Justine, o las desdichas de la virtud, las hermanas tienen que separarse iniciando su vida por caminos muy diferentes.
Sade dedicó a cada una de ellas una extensa parte de su producción literaria. Pero así como el personaje de Justine lo elaboró varias veces, ampliando la obra anterior hasta llegar a la Nouvelle Justine, no ocurrió lo mismo con Juliette, que es un personaje más vivo y espontáneo y que constituyó desde el principio una novela unitaria y completa.. Publicada en 1797 en seis volúmenes, es la obra más extensa del Marqués de Sade...
También leí Las 120 jornadas de Sodoma (Tusquets Editores, Col. La sonrisa vertical, Barcelona, 1995), regalo que me trajo de Santiago de Chile el buen amigo Edgardo Mondolfi Gudat, para entonces un gran compañero de trabajo con quien sostenía interesantes y cultísimas conversaciones. ¡Gracias, Edgardo! Esta edición, con una traducción muy bien cuidada de Joaquín Jordá, tampoco tiene un estudio preliminar. La solapa nos da una breve noticia sobre ella:
Esta es la primera novela de la estremecedora obra narrativa del marqués de Sade. La escribió, según su propio testimonio, en 37 días del año 1785, cuando esta prisionero en La Bastilla. El manuscrito original consiste en un rollo de papel de 12 centímetros de ancho por 12, 10 de largo, totalmente cubierto de una letra apretada y menuda. Cuando Sade fue trasladado a otra prisión, se perdió el manuscrito, de tal manera que el autor nunca conoció su destino posterior. Reapareció en 1904, gracias a una edición privada de 180 ejemplares, en Alemania. Hasta 1931 no vuelve a publicarse, esta vez en Francia, al cuidado de Maurice Heine, y en tres tomos. Pero la primera edición completa, no expurgada y en edición comercial, no salió a la luz hasta 1953 gracias al gran editor francés Jean-Jacques Pauvert...
Todo empieza cuando se reúnen cuatro libertinos y formulan un plan para ocupar 120 jornadas en los más inimaginables excesos sexuales, para lo cual redactan un código que ordenará el gran desorden carnal de cada una de sus largas sesiones de desenfreno. Lo que sigue es la descripción fría, casi científica, de todo cuanto la fantasía erótica del ser humano se niega a imaginar por temor precisamente a dejarse arrastrar por lo que estos cuatro libertinos parecen no tener inconveniente alguno en practicar. Nos adentramos con ellos en el dominio absoluto del Mal, con todos sus sistemáticos, meticulosos e implacables rituales. Este es el territorio en el que han desaparecido todos los límites que impone cualquier moral...
Las escenas de Las 120 jornadas comienzan muy detalladas, pero en la medida que avanza el texto, las escenas se hacen más esquemáticas y abocetadas. Sirvió de inspiración para la película Saló de Pier Paolo Passolini (para verla, ingresar por aquí), quien la adaptó a la época fascista en Italia. Es como un Boccacio o un Chaucer sórdidos.

La editoria EDIMAT ha publicado en ediciones económicas varias obras del Marqués de Sade: La filosofía en el trocador y La marquesa de Gange, ambas editadas por Edimat Libros, Madrid. Los estudios preliminares no son gran cosa, pero ayudan a comprender la obra de D. A. F. de Sade:
Filosofía en el tocador... En esta obra puede decirse que el autor prefirió la ironía, el diálogo y las relaciones humanas para ofrecer una crítica de la sociedad y, al mismo tiempo, un juego de pasiones muy caracyterístico. Un trabajo que nos recuerda a Aretino y a Boccacio, los grandes escritores italianos que supieron plasmar las debilidades y los vicios de la sociedad en que vivían. Lo mimo consigue Sade, sin olvidarse de lo original.
La Marquesa de Gange es otra cosa:
... es una de las pocas novelas cuya autoría ha sido reconocida por el Marqués de Sade, más tradicional en el tratamiento argumental y lingüístico que sus producciones más afamadas como Justine o Los infortunios de la virtud, Los 120 días de Sodoma o Filosofía en el tocador. Cuenta la historia de una joven hermosa e irresistible que, en medio de un idilio amoroso, sufre el acoso y los sucesivos juegos seductores de los hermanos de su marido, y cuya defensa y resistencia a la pérdida de la virtud van armando el argumento hasta el fatal desenlace.
Las obras del Divino Marqués se encuentran gratis en Internet; sólo hay que saberlas buscar y tener la paciencia para leerlas. Ahora ¿Cómo leerlas?... Con calma y detenimiento sobre papel. La vista se cansa fácilmente frente a una pantalla  y la fatiga llega luego de dos o tres cuartillas. Nada como el papel y la tinta.

También recomiendo otras lecturas antes de embarcarse en la tarea de escudriñar el mensaje de nuestro Marqués. Para eso necesitamos revisar algunas de sus biografías, como por ejemplo:

The Marquis de Sade, a life (Picador, Oxford, 1999) de Neil Schaeffer, profesore de literatura inglesa
Marqués de Sade, una vida ((Vergara, Buenos Aires, 2000), por Francine du Plessix Gray, descendiente del marqués de Sade
O la novela Ciudadano Sade (Areté, Barcelona, 1999), de Gonzalo Suárez, que es, además de entretenida, otra visión sobre el Divino Marqués.
Espero que cuando encuentren una obra de Donatien-Alphonse-Francois de Sade no piensen en la pornografía o la filosofía, sino en la sociedad en la que le correspondió vivir y su ataque a lo que él consideraba que debía cambiar: religión, Estado y familia.

D. A. F. de Sade
Único retrato conocido del autor.

jueves, 17 de enero de 2013

Carta amorosa

Claudio Monteverdi
(1567-1643)
Mi primer encuentro con la Lettera Amorosa (Se i languidi miei sguardi) del Séptimo libro de madrigales de Claudio Monteverdi fue una interpretación del baritono-basso venezolano Pedro Liendo, acompañado por el Clemencic Consort (Harmonia Mundi, 1975). El CD incluía Il combattimento di Tancredi e Clorinda (con letra de Torquato Tasso) y  L'Introdutione al ballo. Lo compré durante un largo invierno canadiense. Me gustó y me hice aficionado a los madrigales monteverdianos y a la música manierista. Lejos estaba yo de saber que con el tiempo sería amigo de don Pedro, con quien siempre converso de música y de lo divino y humano.
Hoy, como primera pieza musical de 2013, presento dos interpretaciones de la Lettera Amorosa. La primera es la de Pedro Liendo con el Clemencic Consort, dirigida por el Dr. René Clemencic.


La segunda interpretación es la de la soprano María Cristina Kiehr, acompañada del Concerto Soave Ensemble, bajo la dirección de Jean-Marc Aymes.


LETRA
Se i languidi miei sguardi, se i sospir interrotti, se le tronche parole non han sin hor potuto, o bel idolo mio, farvi de la mie fiamme intera fede: leggete queste note, credete a questa carta, in cui sotto forma l'inchiostro il cor stillai.
Qui sotto scorgette quelli interni pensieri che con passi d'amore scorron l'anima mia; anzi avvampar vedrete, come in sua propria sfera, nelle nostre bellezze il foco mio.
Non é giá parte in voi che non forza invisibile d'amore tutto a se non mi tragga, altro giá non son io che di vostra beltá preda e trofeo.
A voi volgo, o chiome, cari miei lacci d'oro: deh, come mai potea scampar sicuro se come lacci l'anima legaste, come oro la compraste?
Voi, pur voi dunque sete de la mia libertá catena e prezzo; stami miei preziosi, biondi fila divine.
Voi, voi, capelli d'oro, voi pur sete di lei, ch'é tutto foco mio, raggi e faville.
Ma se faville sete onde avvien che ad ogni hora contro l'uso del foco in giú scente?
NOTA:
Pido disculpas por utilizar acentos agudos en vez de graves, como corresponde en italiano. Ya descubriré cómo se colocan.