sábado, 5 de enero de 2013

Amor, ira y locura


Amor, ira y locura
Carátula

Unos días antes del asueto decembrino, me acerqué a una de mis librerías favoritas para hacer las compras de última hora para su lectura durante el fin de año. Al llegar, el librero me mostró, entre otros me presentó un ejemplar de Amor, ira y locura (Acantilado, Barcelona, 2012), tres novelas cortas de la escritora haitiana Marie Vieux-Chauvet, traducido al castellano por José Ramón Monreal. Me decía Jesús, el librero: "Creo que te va a gustar"... Y no se equivocó.

Como de costumbre, leí las solapas y la contraportada:
Amor, ira y locura de Marie Vieux-Chauvet es un conjunto de tres novelas breves, de enorme belleza e inusual capacidad evocativa. En la primera, Claire, de piel negra -motivo por el cual no ha podido casarse-, áspera, sensual y violenta, enamorada del marido de su hermana segunda, de piel blanca, intenta lanzarlo a los brazos de la menor, Annette, también blanca, procaz y agresiva. Claire, mientras tanto, se consume por la noches acariciando una muñeca y fantaseando con su cuñado o, incluso a su pesar, con el comandante Calédu, representante brutal del poder corrupto en el pueblo en el que viven y que, entre otras cosas, ha violado a una de sus amigas. Por el libro desfilan los chismes, maldades y vulgaridades de un pueblo en el que todo el mundo espía a todo el mundo. Ira se desarrolla en un barrio elegante de Puerto Príncipe. En ella veremos cómo los militares se adueñan de las tierras de una familia respetable que ha debido renunciar a ellas por la fuerza, y la posterior caída de la familia entera en la abyección. En Locura, un poeta mulato se debate entre el aburrimiento y la rebelión, Cristo y los ritos vudús. La calle es un infierno en el que señorean los diables con cascos dorados y botas rojas. Un día, espoleado por la muerte de un amigo y los efectos del clairin y del hambre, intenta atacarlos con unos rudimentarios cócteles molotov. Tras la explosión patética de uno de ellos, es arrestado y condenado a muerte, hecho que él afronta con la certeza de que su vida ha sido plena.
Marie Vieux-Chauvet
Autora
La reseña que da el editor se queda corta. Este tríptico es un retrato realista de una sociedad sometida al terrorismo de estado y al abuso de poder. La narración de los hechos es tan efectiva que el lector se siente transportado al momento histórico en que se desarrollan. Lo peor es que cosas como estas sucedieron en la vida real y muchas familias de valía sufrieron terriblemente durante la tiranía de los Duvalier y su corte macutista. Así mismo, el lenguaje, expresiones y giros idiomáticos hacen vivir los personajes y situaciones por boca de alguien de la buena sociedad culta haitiana. Ésto lo percibe el lector gracias a una excelente traducción que respeta el espíritu de la obra. ¿Qué más podemos pedir?  La recomiendo ampliamente.

El libro tiene, además,  una historia interesante:
Amor, ira y locura, la obra más importante de Marie Vieux-Chauvet (Puerto Príncipe,1916- Nueva York, 1973), fue escrita en Haití y no en el exilio.Publicada por Gallimard en 1968, la trilogía provoca la ira de Francois Duvalier, el déspota reinante a la sazón en Haití. La familia de la autora, ya puesta a prueba por la ejecución arbitraria de tres de sus miembros, teme nuevas represalias y decide comprar todos los ejemplares ya en venta y consigue parar la distribución. Algunos años después, sus hijos adquieren los libros restantes y los ponen discretamente a la venta. Hasta que se agotó en el año 2000, el libro fue vendido a algunos particulares, así como en dos librerías, una de Nueva York y la otra de Haití. 

viernes, 4 de enero de 2013

Descripción de un animal

Cortes ingleses para carne de res


Nuestro amigo Luis Barragán (recomiendo leer ese Blog) nos hizo llegar hace un tiempo un viejo recorte de prensa, publicado por El Nacional de Caracas el 31 de octubre de 1957, en el cual el escritor cubano Alejo Carpentier comparte sus impresiones sobre el imaginario escrito infantil; el del niño poeta. Se había traspapelado en la caja desordenada de "Imágenes" de mi computadora. Hoy, al limpiar y organizar, reapareció.  Al releerlo, se me ocurrió colocarlo en esta bitácora e ilustrarlo con unas imágenes que compartió conmigo un sobrino durante una conversación electrónica sobre cortes de carne bovina.

Alejo Carpentier

Alejo Carpentier (La Habana 1904 - París 1980) está considerado como  uno de los grandes escritores del siglo XX y uno de los artífices de la renovación de la literatura hispanoamericana, en lo que se puede calificar un diálogo entre lo real y lo imaginario -sueños, mitos, magia y religión; lo real maravilloso. Lo conocí a través de su novela El Reino de este Mundo (1949), que leí a la edad de 11 años y me cautivó (aunque no la comprendí hasta que llegué a la edad adulta). He aquí el texto de su nota de 1957:


DESCRIPCIÓN DE UN ANIMAL
La atención prestada en nuestros días a los dibujos y pinturas de los niños (hay numerosas monografías consagradas al arte infantil) ha venido a revelarnos ciertos aspectos de un pensamiento lógico, fresco y espontáneo, nada  deformada aun por las primeras lecturas o del incipiente conocimiento de determinadas formas de expresión plástica. En las pinturas de niños reina una atmósfera de Marc Chagall. Vuela el violinista por encima de los techos de la aldea; salen los peces del agua; galopen los caballos entre nubes, y si un perro ocupa un lugar principal en la composición, es porque resulta mucho más interesante, para el pequeño artista, que los seres humanos que lo acompañan... Junto al niño pintor ha surgido últimamente el niño poeta, bien representado en el mundo de las letras por Minout Drouet. Pero ocurre con los niños poetas un fenómeno de rápida maduración que no tarda en marchitar su lozanía inicial. Puesto que la lectura es lo primero que se enseña al niño, no tarda este en acostumbrarse a ciertos modos de decir, de escribir, que le vienen de las personas mayores. Aprende sus primeras letras en libros escritos por pedagogos que tratan, como es natural, de inculcarle hábitos correctos en cuanto a la gramática y a la sintaxis. De ahí que los intentos espontáneos de los niños poetas deriven, muy rápidamente, hacia la retórica. No hay nada más retórico que la prosa de un adolescente que se jacta de escribir bien.
Por contraste, he aquí una verdadera joya, de lo que suelen ser, en la plástica, las creaciones de los niños pintores. Se trata del texto escrito por un escolar francés, de ocho años, a quienes impusieron la tarea siguiente: "Describa usted un animal que le guste". El "Figaro Literario" de París reproduce esa página -esa media página- surgida de la pluma de quien por primera vez, se hallaba ante una cuartilla blanca, invitado a escribir algo por cuenta propia... El niño comenzó por pensar en un gorrión. Pero advirtió al cabo de tres líneas (y así lo confesó el profesor) que nada sabía de gorriones. Bajó los ojos a la tierra, y, de pronto, surgió la inspiración:
"LA VACA - La vaca es un mamífero de seis lados: el derecho, el izquierdo, el de arriba, el de abajo, el delantero y el trasero. En la parte trasera está la cola a la cual está colgada una brocha. Ella usa esa brocha para espantar a las moscas y que estas no caigan en la leche. La cabeza le sirve para que en ella le crezcan los cuernos y también porque la boca debe estar en algún sitio. Los cuernos le sirven para armar tremendas peleas. Debajo de la vaca se encuentra la leche. Ella tiene todo lo necesario para que puedan ordeñarla... La vaca no come mucho, pero como come dos veces se cansa pronto de comer. Cuando tiene hambre, muge; pero cuando no dice nada es porque su interior está totalmente lleno de pasto. Sus patas le bajan hasta la tierra. Tiene el olfato muy desarrollado: por eso se le huele desde muy lejos (sic). Lo que llaman aire puro del campo es olor a vaca"
¿Quieren creerlo? Hay descripciones de animales, hechas por Bernardino de Saint-Pierre, mucho menos precisas -y mucho menos poéticas, desde luego- que la escrita por este niño de ocho años.
Alejo Carpentier

Pues bien, el niño poeta francés nos presentó seis lados de la vaca porque la imaginaba viva, comiendo, espantando moscas y produciendo leche. Hay otras dimensiones que nos las dan los matarifes y carniceros con diversos cortes que se le hacen a la res en canal para deleite de los carnívoros. Por eso escogí el esquema de cortes ingleses que encabeza este artículo, y el utilizado en Estados Unidos, abajo. Cada uno de estos cortes tienen su uso y sus lados.


Cortes americanos de carnes de res
Tomado de http://postedinparis.wordpress.com/2010/05/12/making-sense-of-the-supermarket-part-v-cuts-of-meat/

jueves, 3 de enero de 2013

Comer en la Cochinchina

Elefante de la Cochinchina por Antoine-Louis Barye (1795-1875)
Alexandre Dumas, en su Grand Dictionnaire de Cuisine, nos presenta una amplia variedad de especies animales comestibles y las formas de comerlo. En estos días me llamó la atención su entrada sobre el elefante, del cual, según el autor, la trompa y los pies son una delicia.

ELEFANTE
Que el lector no tema. No está condenado a comerse el elefante entero. Pero la próxima vez que se encuentre en posesión de la trompa o de los pies de un elefante, le rogamos que las prepare como indicaremos, y nos haga saber si le gustaron.
Hoy, Cochinchina es probablemente el único país donde se comen  los elefantes, y su carne es considerada allá una gran delicia. Cuando el rey hace matar uno para su mesa, él envía trozos a sus nobles (Dumas usa el término español Grandes) como una señal de su favor especial. Pero las partes más estimadas son la trompa y los pies. Lavaillant dice que ellas hacen un plato exquisito. "Los pies hervidos, agrega, son un plato digno de un rey. No pude imaginarme que un animal tan pesado pudiera proveer un plato tan delicado. Devoré mis pies de elefante sin pan".
Debemos la receta siguiente a M. Duglerez de la Casa de Rothschild:
Tome uno o más pies de un elefante joven, pélelos y deshuéselos después de remojarlos en agua tibia por 4 horas. Córtelos en cuatro pedazos a lo largo y una a través. Déles un hervor por 15 minutos. Refrésquelos en agua fría y séquelos con una tela.
En el fondo de una olla pesada con una tapa bien ajustada, coloque 2 tajadas de jamón de Bayona, luego sus piezas de pie de elefante, seguido de 4 cebollas, una cabeza de ajo, algunas especias aromáticas indias, 1/2 botella de Madeira y 3 cucharones de caldo. Tape bien y cocine lentamente por 10 horas. Retire la grasa. Agregue un vaso de Oporto y 50 pimientos verdes pequeños, blanqueados en agua hirviente para preservar su color.
La salsa deberá ser aguda y llena de sabor.
Los indios no se toman toda esta molestia.. Ellos no están bien iniciados en los misterios de la cocina de alta clase como nosotros lo estamos. Ellos simplemente envuelven los pies en hojas y los cocinan sobre brasas calientes.
¡Qué chauvinista y eurocéntrico era Dumas! Tal vez los pies de elefante envueltos en hojas de plátano y asados a las brasas sepan mejor que esa bazofia de receta de la Maison de Rothschild. De cualquier manera, el elefante es una especie protegida a nivel internacional por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) y ya nadie lo come. El verdadero peligro para el elefante hoy no es el gastrónomo, sino el coleccionista de piezas de marfil.

Los indios a los que se refería el autor eran los habitantes de lo que hoy es India y las poblaciones de origen indostano de la región del sudeste asiático. La Conchinchina, que para los caraqueños evoca un lugar "más lejano que Tucusiapón", no es otro que la zona septentrional del moderno Viet-Nam (delta del río Mekong). Cuando Alejandro Dumas escribió su artículo sobre el elefante, la Conchinchina era un Estado independiente, bajo un régimen monárquico. A mediados del siglo XIX, Francia, bajo el pretexto de la ejecución de varios misioneros europeos, invade y ocupa toda la península Indochina. Dejaron al Emperador en Hué, la antigua capital de Annam, como un referente cultural y moral, pero sin poder.

Emperador de Cochinchina, degustador de trompas y pies de elefante

miércoles, 2 de enero de 2013

Roscón de Reyes

Caricatura española de los Reyes Magos de Tartessos.
Llevan presentes andaluces al Niño Jesús

El 6 de enero, día de la Epifanía del Señor -o Día de Reyes-, se celebra en España y en buena parte del mundo hispano, con un intercambio de regalos navideños. Se conmemora la adoración de los Magos al Niño Jesús portando presentes de oro, incienso y mirra (Mt. 2, 1-12). La estrella gastronómica de esta fiesta es un pan en forma de rosca, muy ornamentado, que se hornea para la ocasión: el ROSCÓN DE REYES. La versión tradicional contiene una moneda o dige de plata, o un haba seca, escondida dentro; quien la encuentre será rey de la fiesta. Generalmente de compran listas en la pastelería que mejor las haga, sin embargo, se pueden hacer en casa, aunque el resultado no será el mismo.

Recuerdo muy bien los roscones que vendía la Pastelería Carmen en Caracas (cerca de la Calle Real de Sabana Grande), hasta la muerte de su propietaria. Doña Carmen era una española castiza, de carácter fuerte, muy ordenada y siempre de punta en blanco, bien maquillada y vestida como para una fiesta, atendiendo a los parroquianos. Todos sus dulces eran buenos, pero en diciembre se esmeraba y de su cocina surgían maravillas: mazapanes, turrones, roscones, tortas, pasteles... La pobre murió de una fea enfermedad y sus herederos vendieron la pastelería a alguien que no pudo, o no  supo, mantener sus niveles de excelencia.

En memoria de doña Carmen, y con motivo del día de Epifanía, presento aquí una receta del Roscón de Reyes, tomada del libro The Practical Encyclopedia of Baking (Lorenz Books, Londres, 1999), por Martha Day. Un artículo titulado Siete maneras de hacer roscón de Reyes, publicado por El País, puede ser consultado por aquí. Contiene muy buenas recetas y videos para hacer uno de estos panes con sabor auténtico.

ROSCÓN DE REYES

Roscón de Reyes
Foto tomada de A qué huele mi cocina. Buena receta también.

Ingredientes:
  • 450 gr. de harina de trigo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 25 gr. de levadura
  • 140 ml de leche y agua tibias, mezcladas
  • 75 gr de mantequilla
  • 75 gr de azúcar
  • 2 cucharaditas de piel de limón rallada finamente
  • 2 cucharadas de piel de naranja rallada finamente
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de brandy
  • 1 cucharada de agua de azahar
  • 1 moneda de plata o un haba (opcional)

Para decorar:
  • frutas confitadas y glaseadas
  • almendras fileteadas
  • 1 clara de huevo ligeramente batida para glasear

Preparación:
  1. Engrasar ligeramente una bandeja de hornear. Cernir la harina y la sal en un bowl. Darle forma de corona o volcán.
  2. En un bowl, mezclar la levadura con la leche y el agua hasta que la levadura se disuelva. Vertir la mezcla de levadura en el centro de la harina y revolver en ella harina de los lados del bowl para hacer una mezcla espesa.
  3. Espolvorear un poco de la harina sobrante encima de la mezcla y dejar esponjarla por unos 15 minutos o hasta que esté espumosa.
  4. Usando una batidora eléctrica o una cuchara de madera, batir la mantequilla con el azúcar en un bowl hasta que esté suave y cremosa; dejarla aparte.
  5. Agregar a la harina las pieles de los cítricos (limón y naranja), huevos, brandy y agua de azahar y mezcle para hacer una masa gruesa.
  6. Usando una mano, batir la mezcla hasta que forme una masa lisa. Gradualmente incorporar la mantequilla reservada y bata por unos minutos hasta que la masa esté lisa y elástica. Cubrir con un plástico de cocina aceitado y dejarlo levantar en un lugar tibio, por hora y media o hasta que haya doblado su volumen.
  7. Sacar los gases a la masa y llevarla a una superficie enharinada. Amasar suavemente por 2 o 3 minutos, incorporando la moneda o el haba, si se usa.
  8. Usando un rodillo, extender la masa para hacer una lámina de aproximadamente 65 x 13 cm.
  9. Enrollar desde un lado largo (el de 65 cm) como si se fueran a hacer golfeados o Danish rolls, para que tome la forma de una salchicha larga. Colocarla en forma de rosca con la costura para abajo en la bandeja de hornear y sellar los finales. Cubrir con plástico de cocina aceitado y dejar levar, en un lugar tibio y libre de corrientes, hasta que doble en tamaño (una hora a hora y media)
  10. Mientras tanto, precalentar el horno a 180°C/ 350°F/ Gas4. Pintar la masa con la clara de huevo ligeramente batida y decorar con frutas confitadas, presionándolas ligeramente en la masa. Espacir por encima almendras fileteadas y hornear por 30-35 minutos, o hasta que crezca y esté dorado. Llevar a una rejilla para que se refresque.

NOTA: 
No la hice este año por falta de previsión, pero quedé con las ganas de hacerla y tal vez la confeccione cualquier día de enero. ¿Total? ...es sólo por el placer de amasar. Sin embargo, buscaré en Caracas un buen roscón para compartirlo con los amigos el Día de Reyes o Epifanía.

martes, 1 de enero de 2013

En el cumpleaños de Haití.

Guerra de independencia de Haití

El 1° de enero de 1804, luego de una larga y accidentada guerra, Haití declara su independencia. Es ésta una verdadera revolución en la que el esclavo se convierte en amo de su propio destino. El futuro le deparaba muchos sinsabores, desgracias y catástrofes. América Latina, que está en deuda con su hermana mayor, parece haberse olvidado de sus infortunios. Recordémosla en esta fecha.

Olvidada de todos, Haití tiene a sus hijos que sufren, pasan trabajo y esperan.

Aquí les dejo un video de Stevy Mahi: Haïti Cherie.
Canción en lengua criolla, presenta hermosos paisajes haitianos:






Buscando en la red, me encontré con este bonito video sobre el orgullo de ser haitiano.
Nunca está demás darse ánimo en la adversidad.