lunes, 5 de noviembre de 2012

El pavo real y la diosa

EL PAVO REAL Y LA DIOSA

A la diosa Hera quejábase el pavo real de que no le hubiese dado la voz del ruiseñor, que todos admiran, en vez de su canto tan chillón que a todos causa risa. La diosa para consolarle le dijo:
- Verdad es que el ruiseñor canta mejor, pero en cambio tú le aventajas en tamaño, en garbo y hermosura: en tu cuello resplandecen los brillante colores de la esmeralda, y con las matizadas plumas de tu cola formas una rueda que parece de piedras preciosas.
- Pero ¿de qué sirve tanta belleza -replicó el pavo real- si una avecilla como el ruiseñor me excede en la voz?
A lo que contestó la diosa Hera:
- El mérito se repartió cual según la voluntad de los hados. A ti la hermosura, al águila la fuerza, al ruiseñor la melodía, al gallo el señalar las horas, y todos con lo suyo están contentos. Conténtate, pues, con lo que te ha tocado en suerte.
Todos debemos contentarnos con lo que Dios nos dio.


Muy recta e imparcial la actitud de Hera ante las quejas del vanidoso pavo; el hecho de que ésta fuese su ave emblemática y arrastrase el carro de la reina de los dioses, no hizo que la diosa variase en su decisión. ¡Cero tolerancia al tráfico de influencias! 
 El pavo real, además de vanidoso, es buen buen guardian y avisa con su canto la llegada de extraños; en ello se parece a Argos, el monstruo siempre vigilante cuyos cien cien ojos lleva en la cola.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Ávila eres un prejuicio



ÁVILA ERES UN PREJUICIO
nacional. Eres también
un prejuicio ortográfico.
Te has estremecido a veces
por temor al "que dirán" de los volcanes.
Aquiles, con el talón quemado,
vencido por el "isleño".
Y por haberte rapado,
eres una heladera en invierno
y horno de panadero en verano.
Bébete un whisky de aventura inédita
a ver si te dan ganas
de fumar una pipa, como el Etna,
el Vesubio y sus hermanos de América;
y cuando no quieras fumarla,
a ver si te dan ganas de romperla
un escupir un desdén bolchevique
por el colmillo del cráter
para que nos improvises una Pompeya.
Prejuicio ortográfico,
¿acaso entre nosotros no hay más
montaña que tú, buen burgués,
instalado en su "Silla"
para consternación del Naiguatá?
La Sierra de Mérida,
esa austera matrona,
se ha llenado de canas
¡viendo cómo has perdido tu juventud de monte,
discípulo pésimo de volcán!




Ismael Urdaneta
1887-1928
Poeta
El zuliano Ismael Urdaneta (1887-1928) fue un poeta vanguardista con vida interesante. En su Antología de la poesía venezolana (Panapo, Caracas, 1997) Rafael Arráiz Lucca dice de él que ...cierta crítica desdeñó la poesía de Urdaneta por su carácter vanguardista, hoy en día es éste precisamente uno de sus mayores valores. Raúl Agudo Freites lo tiene como un "pionero de la vanguardia. Un vanguardismo sui generis, nutrido de sus propias vivencias y con el ejemplo de los grandes poetas viajeros franceses". Luego de una larga vida de aventuras que incluyó su incorporación a la Legión Extranjera, regresó a Venezuela en 1921 y se suicidó en Maracaibo, su tierra natal a los 42 años de edad.
Me gustó su manera de presentar al Ávila, montaña tutelar de Caracas, pues se sale del lirismo romántico tradicional. Un caracucho como yo lo sabe apreciar.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Elogio de la gula

Elogio de la gula
Portada
Revisaba hoy entre mis libros de cocina, recetarios y temas gastronómicos con la idea de colocar en este blog la receta para hacer la hallaca de pescado. El procedimiento detallado de cómo prepararla está en el libro Elogio de la gula (Glosas sobre apetitos y satisfacciones) del historiador, profesor universitario, diplomático y gastrónomo cumanés Germán Carrera Damas. En el capítulo La aventura del pescado, páginas 372 a 374, aparece la ansiada receta; lleva pescado fresco, calamares y camarones -y hasta un rueda delgada de langosta cocida. Dice el Dr. Carrera Damas que pueden refrigerarse hasta por cinco días sin descomponerse, pero asumo que no todo el mundo podrá prepararlas porque los pescados y mariscos son delicados y en la actualidad la gente prefiere las salidas rápidas y las soluciones instantáneas. Si alguien está dispuesto a hacerlas (incluyendo la molienda del maíz) con gusto se la transcribo.

El libro de Carrera Damas no es un recetario sino una colección de ensayos sobre el placer de comer, experiencias gastronómicas y culinarias, reflexiones e impresiones sobre el tema. En la contraportada el editor nos aproxima a la obra:
Este enjundioso ensayo lleno de erudición, humor, anécdotas, recetas y deliciosas reflexiones, fue escrito con la finalidad de reivindicar a la gula y tratar de despojarla del carácter pecaminoso que la acompaña desde tiempos inmemoriales, amén de proponerle al lector la posibilidad de que vea el conjunto de sus apetitos como una manifestación de su propia humanidad solazada por el deseo de estar vivos y de aprovechar al máximo semejante don.
Según este gran elogio prodigado por Germán Carrera Damas, la gula no debe estar condenada a priori ni su concepto restringido a los excesos en el yantar porque esto sería reducir nuestra concepción de la vida a la mera supervivencia, negando así que nuestra naturaleza como seres humanos siente un irrefrenable deseo de vivir, de gozar, de tener poder y de disfrutar la belleza de todo aquello que nos rodea. Un libro que logra reconciliarnos con nosotros mismos y con eso que inevitablemente somos.
Germán Carrera Damas
1930-
Autor
Estos textos, o ensayos gastronómicos, mantienen la buena calidad a la que nos ha acostumbrado el historiador y su lectura nos abre un punto de vista ético diferente sobre el placer de comer, independientemente de que el lector sea un gastrónomo, un cocinero o simplemente un curioso. Da gusto leerlo y (¿por qué no?) reproducir en nuestras cocinas algunas de sus recetas; tendremos largos ratos de placentero y sano entretenimiento. Tal vez se consiga aún en las librerías.
Aquí los datos:
Grupo Editorial Norma, Caracas, 2005
ISBN 980-6779-02-9

viernes, 2 de noviembre de 2012

La Chinita, patrona de la Gran Colombia

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá
Tablilla que se venera en la Basílica Menor que le está dedicada en Maracaibo
Maracaibo se apresta para celebrar las fiestas en honor a su patrona, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Lo que celebran los zulianos en estas fechas es la renovación motu proprio de la imagen de Nuestra Señora en la tablita que una pobre señora había encontrado flotado en las aguas del lago de Maracaibo, lo que sucedió el 18 de noviembre de 1709. En Venezuela todo el mundo se conoce la historia del hallazgo y prodigiosa renovación de la imagen de la Virgen de Chiquinquirá, con algunas variantes, como la presente, de un artículo de Gelimar Sánchez de Guerrero publicado por llanorecords.com:
...una mujer sencilla que se hallaba lavando ropa a orillas del lago, vio una tablita flotando y decidió llevársela a su casa ya que le podía servir para tapar la tinaja del agua. Días después notó que aparecían en ella indicios de haber sido una imagen religiosa por lo que la puso en uno de los aposentos de la casa. El 18 de noviembre de 1.709, la mujer estaba moliendo cacao cuando oyó unos golpes que daba el cuadro en la pared, llena de curiosidad se encaminó hacia el cuadro, con gran sorpresa vio que se iluminaba y aparecía en él una imagen perfecta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, no pudiendo contener su emoción corrió a la calle y gritó: ¡Milagro! ¡Milagro! Acudieron los vecinos y contemplaron con asombro y regocijo la vivísima luz que iluminaba la sagrada imagen y testificaron de su milagrosa renovación...

Lienzo original de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá
Basílica de Chiquinquirá, Colombia

La imagen que vieron entonces los vecinos de Maracaibo ya era conocida. Se trataba de una reproducción del cuadro de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, cuya devoción se había extendido durante todo el siglo XVII desde el Nuevo Reino de Granada (hoy República de Colombia) hacia otras regiones de América del Sur. En Venezuela, ya se la veneraba en Aregue y en Lobatera (hoy en los estados Lara y Táchira, respectivamente). La iconografía representa a la Virgen del Rosario con el Niño, flanqueada por San Antonio de Padua y San Andrés Apóstol, conforme lucen en el cuadro que se venera en la Basílica de Chiquinquirá, en Colombia. Este cuadro también experimentó una renovación por sí mismo a finales del siglo XVI.

El Obispo de Caracas y Venezuela, don Mariano Martí, llegó Maracaibo el 22 de febrero de 1774 y sólo pudo abrir la visita pastoral el 8 de mayo por haver caído enfermo de calenturas a la buelta de dichos pueblos (los de la Costa Oriental del Lago: Tomocoro, Lagunillas, Puenta de Piedras, Ciruma), y no haver salido de casa hasta dicho día 8 de mayo de 1774... El estado de salud del prelado se refleja en el informe de la visita, así como también el estado de desorden moral en que encontró la ciudad. Don Mariano, siempre tan prolijo en datos sobre las edificaciones, imágenes y reliquias, inició revisando la mala vida que llevaban los marabinos, comenzando por el gobernador que que mantenía comercio torpe con las Villasmil, Bárbara e Isabel, madre e hija (en la edición de la Academia de la Historia el brollo desordenado ocupa las páginas 157 a 161  y de 172 a 251, Tomo I del Libro Personal). Martí visita las iglesias, hospital y convento marabinos, entre ellos a San Juan de Dios, el 3 de septiembre.

Primero el templo; la iglesia que vio el Obispo Martí "...Está colocada al otro extremo de la ciudad, que llaman el Saladillo. Es de tres naves, que forman columnas de palo. Está colocado su Divina Magestad, y se ministra de allí el Santísimo viático a los enfermos de aquel barrio (...) En esta iglesia baxo la invocación de San Juan de Dios quieren establecer cofradía de Nuestra Señora de Chiquinquirá..." Allí recibe de manos del Mayordomo, don Pedro González de Acuña, un papel, firmado de su mano, sobre el origen del templo:
Iglesia de San Juan de Dios en Maracaibo
Grabado del siglo XIX, tomado de El Zulia Ilustrado
Razón individual que doy al Illmo. señor del origen que tubo la Santa Iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Antiguamente, según he tenido noticia, a más de noventa años que don Juan de las Nieves Andrade, por la mucha devoción que tenía con San Juan de Dios en la situación que se halla hoy la capilla mayor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, le fabricó una capillita mediana al Santo, y dizen que le impuso una capellanía, para que todos los días de fiesta le fuessen un sacerdote a dezirle Missa al Santo. Quando Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá hizo el milagro de retocarse por sí mismo, como fue inmediata a la citada capillita, en una casa de doña María de Cárdenas, donde la soberana Virgen hizo el milagro, el Vicario de aquel tiempo, con toda la clerecía, la sacaron en procesión y la colocaron en la citada capillita; y haviendo venido aquí de governador don Guillermo Thomás de Roo, por la devoción que tenía en la soberana Virgen derribó la citada capillita y fabricó la capilla mayor, que hoy se halla en la misma situación, hallándose el Mayordomo de la Soberana Virgen don Joseph Gutiérrez de Vergara, y con la mucha devoción que empezó a haber con la soberana Virgen, juntó dicho don Joseph Gutiérrez algunas limosnas de donde se levantó una hazienda y con el favor de ella le fabricó un cañón de Iglesia y un tramo de torre que servía de campanario. Después que dicho señor murió, me coloqué yo de Mayordomo de la soberana Virgen, y por el año de setenta derribé del todo el citado cañón y fabriqué la santa Iglesia, que hoy se halla situada, y juntamente derribé el tramo de torre y fabriqué la torre que hoy se halla.
Construcción de la Basílica actual
Para ese momento, la fábrica de la iglesia de San Juan de Dios se mantiene sin ayuda de la parroquia (hoy Catedral), de la que sólo recibe los quatro reales del incensario. La Virgen de Chiquinquirá mantiene con sus limosnas el culto de esta iglesia sufragánea. El obispo es de la opinión de erigirla Curato, aunque sabe que el Gobernador se opone. Vemos aquí que la edificación que conoció el Obispo Martí era bastante nueva y remplazaba una construcción anterior. Tampoco será la última. La actual basílica es obra del siglo XX y existe la propuesta de ampliarla aún más. Este ha sido el sino y destino de este templo. Pareciera que la feligresía nunca está satisfecha.

Poco menciona el Obispo Martí sobre el cuadro de la Virgen y nada de algún milagro. En aquella época, al parecer, quien obraba milagros era el Santo Cristo de Gibraltar. Hace Martí el inventario de edificaciones, muebles y alhajas. La milagrosa tablita se encontraba en el retablo del Altar Mayor:
... un retablo de madera de cedro, tallado y todo dorado de 7 varas y tercia de alto con copete y cinco varas y sexma de ancho, con cinco nichos en el principal se halla colocada nuestra señora de Chiquinquirá con su vidriera y llave de plata, velo rameado de todos colores, y en los demás San Juan de Dios, titular de la Iglesia, San Joaquín, San Vicente Ferrer, y San Félix de Cantalicio, todos de escultura y de tres cuartas de alto.
Item. Debajo del nicho de Nuestra Señora está el sagrario y en él colocada Su Divina Majestad en custodia de plata sobredorada de más de media vara de alto con ara, corporales y velo de gaza, cerradura y llave de plata y encima el baldoquín donde se pone el Santísimo sacramento, con su copete todo dorado ara y corporales.
Al momento, las alhajas que tiene la Chiquinquirá eran pocas:
La Chinita con algunas de sus alhajas actuales
Una corona de la Señora, otra del Niño, un rosarito, un sol, una media lunas, unos serafines pequeños y el cordón de San Antonio, cuyas piezas todas de oro se hallan aseguradas de firme en el marquito en que está pintada la Señora y valen todas cincuenta pesos.
El cuadro o marco en que está colocada la Señora todo de plata, vale trescientos pesos... También tiene otras joyas: una cruz de oro, tres rosas de perlas, seis rosas de plata, una cadena chinata, dos torcidos de perlas, dos relicarios, unos milagritos de oro, otros de plata, un ramillete de plata, zarcillos y fiadores, siete velos de seda de distintos colores para poner en el nicho de Nuestra Señora, una colcha de china bordada de seda y dos doceles de damasco amarillo y diez cortinas de zaraza. Evidentemente, la mayoría de las prendas eran ofrendas de los fieles, que no eran ricos.

Tampoco había documentación válida sobre el hallazgo y renovación del cuadro de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Habrá que esperar unos cuantos años más para que un Obispo se dedique a recabar la información y darle valor canónico a la devoción popular. Este prelado no fue otro que Rafael Hilario Lasso de la Vega, Obispo la diócesis de Mérida de Maracaibo entre 1815 y 1829. Hay una calle céntrica en Maracaibo que lleva su nombre: Calle Obispo Lazo.

Obispo Rafael Hilario Lasso de la Vega
Hay un artículo muy interesante de Tomás Straka tutilado El obispo realista que se hizo republicano (El desafío de la historia, Año 2, N°1) que se refiere a este ilustre prelado, natural de Panamá y convencido realista, como sus feligreses maracaiberos. Monseñor Lasso de la Vega remplazó al Obispo Santiago Hernández Milanés, muerto en Mérida en el terremoto del Jueves Santo de 1812 (tres años de sede vacante).  Durante su gestión pastoral a frente de su dilatada diócesis, dividida entre las fidelidades republicana y realista, llegó primero a convertirse a la causa republicana y luego se hizo ferviente bolivariano, llegando a ser diputado en el Congreso de Cúcuta. Veamos lo que nos dice Straka sobre el Obispo Lasso y la Chinita:
La Chinita, su primera fe venezolana
Es, por tanto, la vida y conversión republicana de un hombre que nos dice mucho del itinerario espiritual de aquella sociedad jalonada por tempestades. Es el drama de un hombre que logra encerrar todo el drama de la emancipación, de aquéllos que después de haber creído en unos ideales, se desengañan y terminan luchando por otros. Pero es, además, una conversión rabiosamente asociada a nuestra fe: en Maracaibo -y con esto terminamos- Lasso se encuentra con la veneración a una tablita, que todos aseguran es altamente milagrosa. Representa a la Virgen de Chiquinquirá. Viene de Bogotá y sabe del fervor de la virgencita -a la que los marabinos llaman "La Chinita"- despierta en el pueblo, y el esfuerzo de los patriotas por hacerla su patrona. Pero lo de Maracaibo va más allá de todo lo que se ve en la Nueva Granada. Antes de Bolívar, es la primera fe venezolana que lo conquista. Se pone a reunir papeles, a demostrar milagros y, finalmente, a pedirle al Papa que la nombre patrona de la Gran Colombia, y lo consigue. Aún lo es de Colombia, el trozo de la gran república bolivariana que conservó el nombre. Que la patria y la Chinita, pues se lo premien allá en el Cielo.
No fue esto lo único que logró del Papa, obtuvo el reconocimiento de la República de Colombia por León XII y la designación de prelados para las sedes episcopales vacantes: Caracas, Bogotá, Guayana... En premio su fructífera labor por la patria y la Iglesia fue nombrado Obispo de Quito, donde murió en 1831.


Plaza de la Chinita, Maracaibo
Foto tomada de www.viajeros.com




jueves, 1 de noviembre de 2012

El Minotauro de Arturo Uslar

Arturo Uslar Pietri
1906-2001
Autor
Hace un par de día, mientras paseaba por el centro de Caracas, me acerqué al mercadillo de libros usados que queda de Romualda a Plaza España, bajo el puente de la Av. Fuerzas Armadas. Esta es siempre una parada grata, que tomo como una obligación para enriquecer mi biblioteca. Me puse a revisar uno de los primeros quioscos y me topé con una verdadera trouvaille: un ejemplar de Obras Selectas de Arturo Uslar Pietri (Ediciones Edime, Caracas-Madrid, 1953). Un libro tan viejo como yo, impreso en papel de Biblia con filos dorados y tapas de cuero rojo, en excelentes condiciones, a un precio irrisorio. De inmediato lo compré y detuve mi búsqueda.

Una vez en casa abrí esta arca del tesoro y me encontré de golpe con un texto que estaba buscando desde hace más de un mes, cuando leí un comentario de Guillermo Morón sobre él. El artículo se titula El Minotauro, y forma parte de una compilación de artículos suyos que aparecen en su obra De una a otra Venezuela. Fue escrito por  Arturo Uslar en 1948, desde su exilio en Nueva York "movido por un sincero sentimiento de angustia". Se mantiene hoy más vigente que nunca, por lo que lo copio casi completo, aunque sea largo:


EL MINOTAURO
La Grecia clásica supo dramatizar en fascinadores mitos los temas de su historia. Eran  experiencia vivida incorporada en formas poéticas. Por eso, los más de ellos, siguen siendo temas del destino del hombre.
De una hora oscura y trágica surgió la ficción del minotauro. De una de esas horas en que el destino de la ciudad parecía perdido para siempre ante la fuerza enemiga. El mito cuenta la amenaza de esa fuerza sobrehumana y el triunfo final del griego. El héroe es el que acomete lo imposible para salvar la ciudad.
Minotauro
Salvador Dalí
Los griegos contaban que Minos, el rey de Cnosos, recibió de Poseidón, toro divino sacado del mar, para sacrificarlo al dios. No cumplió Minos la promesa de sacrificar la hermosa bestia, y Poseidón, colérico, hizo que Pasifae, la reina, concibiera una pasión bestial. De los amores de Pasifae con el toro nació el minotauro. Un monstruo de cuerpo humano y cuello y cabeza de toro. Un monstruo espantable, devorador de vidas humanas. El monstruo que nace siempre de la violación del mandato divino y de la regla natural.
El minotauro fué encerrado en el laberinto fabuloso, y para alimentarlo Minos impuso a los atenienses el tributo periódico de siete mancebos y siete doncellas.
El cruento tributo duró hasta que vino el héroe. Teseo el hercúleo penetró en el laberinto. En el laberinto vive el minotauro. Supo Teseo entrar, vencer y salir. Por esa hazaña vive en un hermoso mito en la memoria de los hombres.
Yo no sé si dentro de unos siglos, la Venezuela que pueda sobrevivir a esta trágica prueba, dará los poetas necesarios para crear un nuevo mito con el recuerdo de su trágico presente. Porque la Venezuela de hoy tiene su minotauro histórico, el hecho cierto de trágica sustancia mítica. Lo que no tiene, y no parece que va a tener ese ese Teseo del certero destino heroico. Tampoco bastaría un Teseo, sino una legión de Teseos, una legión teseica que se decidiera a emprender el grande e inaplazable combate de vida o muerte.
El minotauro de Venezuela es el petróleo. Monstruo sobrehumano, de ilimitado poder destructor, encerrado en el fondo de un laberinto inaccesible, que está devorando todos los días algo que es tanto como sangre humana: la sustancia vital de todo un pueblo. es como si estuviera sorbiendo la sangre de la vida y dejando en su lugar una lujosa y transitoria apariencia hueca.
Minotauro
Pablo Picasso
El petróleo se ha convertido en un minotauro, en un monstruo devorador, para Venezuela, por la culpa de los venezolanos. El monstruo que nace siempre de la violación del mandato divino y de la regla natural. Como el minotauro.
Hasta hace treinta años tuvimos un país pobre, que seguía un lento proceso de crecimiento. Un país de cultivadores y de guerrilleros, aislado del mundo, sin comunicaciones interiores, entregado a una lenta vida, provincial y limitada. Pocos augurios había de un risueño porvenir. Pocos también de una trágica catástrofe que pudiera hacerlo desaparecer. El presupuesto nacional apenas pasaba de los cien millones de bolívares, se vivía de lo que se producía, las gentes adineradas andaban en coches de caballos producidos en el país, el hielo era un lujo desconocido, la leche se ordeñaba a las puertas de las casas, toda la importación no alcanzaba al centenar de millones, un alto empleado ganaba quinientos bolívares al mes.
Pero vino el petróleo, el toro regalado por el divino Poseidón. Y no quisimos cumplir la promesa. Incorporar el petróleo a nuestra vida y no nuestra vida al petróleo. Hacer de aquel regalo un incentivo para el desarrollo de la riqueza propia, y no abandonar la riqueza propia para gozar del regalo. Donde había una vaca, haber puesto dos. Donde había un erial, haber puesto una sementera. Donde había una vereda haber puesto un camino. Donde había un torrente, haber puesto un canal. Multiplicar los animales, los granos, las flores. Haber hecho al trabajo más productivo y hermoso. Todo eso era la promesa. Convertir la riqueza transitoria del petróleo en riqueza permanente de la nación.
Oro Negro (Excremento del Diablo)
Por Rolando Peña
Era la promesa, pero la violamos. En lugar de hacer del petróleo el maravilloso apoyo para el más rápido y seguro desarrollo  de la riqueza nacional, hicimos de él un monstruo. Un trágico minotauro dentro de un laberinto inextricable. No nos ocupamos de crear riqueza propia, sino de disfrutar de la riqueza petrolera, convertir lo más rápidamente el petróleo en bolívares, para a su vez convertir esos bolívares petroleros en objeto de lujo, en disfrute y hasta en alimentos.
La producción venezolana no aumentó. Por el contrario, algunos renglones disminuyeron. Pero, en cambio,  el presupuesto de la nación subió, hasta acercarse hoy a los dos mil millones por año. Veinte veces lo que era antes. Dosientas veces lo quebera el presupuesto al separarse el país de la Gran Colombia. Las importaciones suben. Alcanzaban a cincuenta millones en 1906, llegan a trescientos millones en 1938, y hoy deben pasar de mil millones de bolívares por año. Importamos granos, importamos leche, importamos carne, importamos telas, importamos frutas, importamos huevos, importamos pan. Importamos casi todo lo que estamos necesitando para vivir. Lo único que ha aumentado en nuestra tierra son los bolívares petroleros y las importaciones. Los bolívares, como cada día son más, cada día compran menos. El minotauro ha provocado la inflación. Le ha sacado su sustancia al bolívar. Cada día vale menos. Se derrite en las manos. Es como si fuera una moneda de hielo que se vuelve agua. Los bolívares del minotauro son de hielo.
La producción venezolana no aumentó. Pero, en cambio, los costos de esa producción sí aumentaron. Todos los costos de nuestra producción están por sobre el nivel de los costos mundiales. La más alta calidad del más fino caféde Colombia es más barato que nuestra pasilla. Nuestro maíz, nuestra azúcar, nuestro arroz, nuestra carne están muy por encima de los precios que se cotizan en los mercados mundiales. esto significa que no podemos venderle nada a nadie, y que todo nos resulta más barato importándolo. Más barato es traer arroz del Ecuador, más barato es traer maíz de la Argentina. No podemos exportar sino petróleo y abigarradas caravanas diplomáticas.
Si pudiéramos hacer abstacción del petróleo, nos encontraríamos que el país está más pobre de lo que era antes de quelo tuviéramos. Producimos menos. Son mayores los obstáculos para producir. Ha disminuído nuestra aptitud para producir riquezas. No sólo hemos adquirido los hábitos, sino la mentalidad del parásito. Nadie es más pobre que un parásito. Nada tiene. Su porvenir pertenece al ser que lo nutre.
Minotauro
Pablo Picasso 1936
Mientras, nuestra realidad se va depauperando, haciéndose cada vez más artificial y dependiente. Mientras, todo se convierte en petróleo. Mientras, todo no es sino petróleo con otras apariencias, la desproporción mortal sigue creciendo. Cada día, en términos de lo propio, estamos más pobres y más exhaustos, y el minotauro crece dentro de su laberinto. Se le siente el pujante aliento devorador. Crece, producirá más bolívares, provocará más importaciones, más inflación, más despilfarro, más desnivel, devorará más. No siete doncellas y siete mancebos. Sino la sustancia vital con la que una tierra puede sostener todas sus doncellas y todos sus mancebos.
Crece el minotauro (...) Y mientras el minotauro crece amenazante, nada estamos haciendo por luchar contra él y vencerlo. Por matar al monstruo devorador y poner en su sitio el manadero de una riqueza permanente y de una vida estable.
A la puerta del laberinto disputamos sobreb teorías políticas, cantamos canciones, hacemos desfiles, invocamos grandes y hueras palabras. Pero allí está el minotauro, devorando.
Teseo y el Minotauro
Nada estamos haciendo por enfrentarlo y vencerlo. Parecemos ignorar el destino. No hay señales de que vayamos a organizarnos en teseica legión para luchar por la salvación de lo que no es nada menos que la vida de nuestro pueblo.
A la hora en que deberíamos estar planeando la hazaña tesica, serenos, resignados, heroicos, andamos jugando a la política, pavoneando nuestro pequeño orullo, atizando nuestros mezquinos odios.
Junto a esta gran cuestión de vida o muerte, todo lo demás no sólo debería ser secundario, sino pospuesto.
Los que vengan mañana, no tendrán motivos sino para maldecirnos.


¿Qué tal? ¿Sigue vigente o no? Han pasado 65 años desde que Arturo Uslar Pietri escribió ese texto y seguimos como Johnnie Walker... ¡Tan campantes! ¿Quién va querer despegarse de la teta petrolera, si eso es tan sabroso?