martes, 28 de agosto de 2012

Boves "El urogallo"

Boves, el Urogallo
Portada de la última edición
por Alfaguara
Cuando publiqué la historia de Guardajumo, prometí comentar la novela Boves el Urogallo, de Francisco Herrera Luque. El ejemplar que tengo corresponde a la 5° edición (Editorial Fuentes, Caracas, 1973), que compré hace unos días de segunda mano. Ya lo había leído en otra edición en los lejanos años 70. He buscado por todas las librerías de Caracas la edición de Alfaguara, donde aparece, además, un perfil psicológico de José Tomás Rodríguez Boves, pero parece estar agotada. Ya aparecerá, o la reeditarán, porque ésta es una novela que, aunque ya no sorprende, sigue gustando al lector venezolano.

Desde la fecha de su publicación en 1972 fue un best seller, alcanzando 5 ediciones en poco más de un año. Para entonces el Dr. Herrera Luque, psiquiatra caraqueño, era conocido por tres obras importantes: Los viajeros de Indias, La huella perenne y Las personalidades psicopáticas, todas con muy buena aceptación por parte del público. Boves el Urogallo forma parte de una trilogía integrada también por Los amos del Valle y En la casa del pez que escupe agua, las cuales comentaremos otro día.

Boves el urogallo
Editorial Fuentes
1974
La edición de octubre de 1973 contiene, además, algunos párrafos con apreciaciones de críticos e historiadores que a muchos hoy les pueden parecer inoportunos, pero que en su momento sirvieron para orientar a un público cuyo conocimiento sobre el terrible asturiano era Venezuela Heroica, de Eduardo Blanco. Pero antes citemos de la solapa:
Un éxito sin precedente en la bibliografía venezolana, que a primera vista puede parecer sorpresivo, pero que se justifica en forma total al leer el libro, ha acompañado a este "BOVES EL UROGALLO", de Francisco Herrera Luque.
Retrato de Boves, según la descripción
de D. F. O'Leary
Obra de carácter histórico en lo esencial, aunque estructurada en forma de novela, presenta un panorama de los primeros años de la Guerra de Independencia, cuando el asturiano José Tomás Boves se convirtió en el terror de los republicanos y en el caudillo prepotente que seguían sin vacilar los grupos sociales desposeídos y explotados: negros, indios, esclavos, mestizos, en fin, aquellas masas que sostenían con su trabajo toda la estructura del orden colonial.
Con lenguaje fluido, ameno, se van presentando los sucesivos cuadros históricos, desde las pintorescas costumbres coloniales hasta las dantescas matanzas que no respetaban ancianos, niños ni mujeres. Una acertada elaboración del autor permite comprender los episodios de aquella trágica época de Venezuela.
COMPRENDER; allí está la clave. No se pueden tomar las novelas de Herrera Luque como libros de historia, sino como creaciones literarias con basamento histórico, pero también con licencia del autor. Para los puristas de la historia, o para el investigador, existen otros textos. El doctor Herrera Luque, como siempre acostumbró, nos dejó un apéndice sobre el valor histórico de los hechos presentados: qué es real, qué es recreación, qué es tradición.

Urogallo, ave asturiana que se enceguece
cuando corteja a la hembra
El resumen de la novela es simple: el joven José Tomás Rodríguez Boves, natural de Oviedo, se embarca para las Indias, egresado del Instituto Real en su ciudad natal. En Puerto Cabello es recibido por don Lorenzo Joves, asturiano como él y amigo de la familia, quien lo protege y le consigue una plaza como guardamarinas. Pronto, el muchacho se ve involucrado en un asunto de contrabando que lo lleva a su destierro en Calabozo. Allí se hace un buen nombre como comerciante. Cuando se declara la independencia, es de los primeros en apoyar la causa de la República. Una serie de injusticias en su contra por el estamento mantuano, lo lleva a variar su posición política. Afortunadamente para él, llegan a Calabozo las tropas realistas, que lo liberan y se une a su causa. Allí comienza el año terrible (1813-1814), cuando Venezuela experimenta hambre, muerte, venganza y destrucción.... no se respetó ni la santidad de los altares. Todo termina con la muerte de Boves, de un lanzazo, en la sabana de Urica...
- Deben ser los rompelíneas -se dice Boves. Es un batallón especial compuesto tan sólo por oficiales y que tiene por misión, como lo dice su nombre, lanzarse sobre las filas enemigas para romper sus cuadros. El jefe del batallón es Pedro Zaraza.
José Tomás le echa un vistazo y no tarda en descubrir al compadre que ahora, vengador, avanza sobre él a galope. Ya se acerca el momento y echa la última mirada al grupo enemigo. Entre los que avanzan reconoce a un oficial de apellido Belisario a quien le infamó una hermana. Ya faltan quinientos pies, y los caballos del enemigo ya deben venir agotados. Es el momento. Boves da la orden:
- ¡Carguen...!
Como un dique que se revienta se desbordan los lanceros; pero el caballo del Caudillo se queda trabado.
- ¡Arre, Urogallo! ordena imperioso, pero tan sólo logra que la bestia se le pare en dos patas cuando le hincó las espuelas. El choque de los lanceros cubrió el pantano de lamentos, sangre e insolencias. El Batallón Tiznados, con su jefe trabado en la retaguardia ha despedazado a los insurgentes que huyen en desbandada hacia la sabana, perseguidos por los hombres del asturiano. Pedro Zaraza, sin embargo, seguido de seis hombres, ha traspuesto la línea y corre hacia el Caudillo, que con la bestia paralizada está inerme frente al enemigo.
- ¡Arre Urogallo! -grita desesperado el Caudillo, mientras ve venir, convergentes, seis lanzas que buscan su cuerpo. A la cabeza del grupo viene Zaraza; también viene Belisario.
- Arre, Urogallo!

Boves muerto en Urica
Fotograma de la película El Taita
Mañana comentaremos sobre lo que sucedió con las legiones infernales de Boves a partir de 1815 (Bolívar y la guerra social) y de cómo surge de vez en cuando el espíritu de Guardajumo para espantarnos.

José Tomás Boves es un personaje que se presta a la leyenda por ser más malo que Guardajumo y que pareciera haber tenido pacto con Mandinga. También debería serlo para la investigación histórica. Siempre me ha intrigado este personaje; quién sabe si la historia hubiera sido diferente si se le hubiese alistado, como él deseaba, a la causa republicana y se le hubiese tratado con decencia. Hay estudios sobre este personaje y su época, de los que tengo en la biblioteca:

  • Boves; aspectos socioeconómicos. Germán Carrera Damas (Ministerio de Educación, Caracas, 1968)
  • Boves a través de sus biógrafos. J. A. De Armas Chitty (Editorial América Libre, Caracas, 1976)
  • Boves ¿Justicia maldita?. Arnulfo Poyer Márquez (EMMCA, Mérida, 2007)
  • José Tomás Boves. Edgardo Mondolfi Gudat (El Nacional BBV, Caracas, 2005)
  • José Tomás Boves. A. Valdivieso Montaño (Línea Aeropostal Venezolana, Caracas, 1953)

2 comentarios:

  1. En mis tiempos de escolar detestaba a Boves, por su cueldad. Mas tarde lei Boves el Urogallo y pode entender su forma de ser, pero lo seguí detestando. En cuanto a la película, simplemente no la entendí. Pero en relación con algunas de las cosas que afirmaba el Dr. Herrera Luque, muchas las había oído de labios de mi abuela y otras nos las contaba el Dr. Edgard Sanabria en lugar de enseñarnos Derecho Romano, que era su materia, con lo cual nos divertimos mucho pero medio salón quedó raspado en los exámenes finales. Yo llamaba y sigo llamando a eso (por ejemplo lo de la negrita pagapeos o la historia de las Bejarano) chismografía histórica" Pero una sabia combinación de ambas cosas hace que uno aprenda mas fácilmente y mejor la historia de su país.

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    1. Así es.

      La personalidad del terrible astur era compleja y rara.

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