miércoles, 17 de septiembre de 2014

Anhelo

Cristo yacente, por  Gregorio Fernández (1576-1636)
Iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid

ANHELO

Es mi gloria mi esperanza,
es mi vida mi tormento,
pues muero de lo que vivo
y vivo de lo que espero.

Espero gozar mi vida
en la muerte que padezco,
y en cada instante que vivo
un siglo forma de deseos.

Deseo morirme y, cuando
efecto juzgo mi afecto, 
la muerte traidora huye
para dejarme muriendo.

Muriendo vivo y me aqueja
el dolor de no haber muerto,
que, ausente del bien que adoro,
ni salud ni vida quiero

Quiero en las aras del amor
sacrificar mis alientos,
y como el vital no rindo,
por rendirlo desfallezco.

Desfallezco, gimo, lloro,
y, triste como tórtola, peno,
siendo tristes mis arrullos
índices de mi tormento.

Tormento que me reduce
a llegar a tal extremo,
que, sin admitir alivio,
lágrimas son mi sustento.

Por Sor Juana María de los Ángeles, en el mundo María Josefa Paz del Castillo

Fuente: Antología de la poesía hispano y americana, Tomo tercero
Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, 1958

Hay pocas noticias sobre la poesía venezolana anterior a la Independencia, a pesar de la activa vida cultural que experimentaron las provincias que hoy conforman a Venezuela. Casi todas las antologías comienzan con Andrés Bello, como si nada hubiese existido con anterioridad. Pocos ejemplos surgen aquí y allá, pero no dan un cuadro completo. Las editores de esta antología hacen una breve semblanza:
María Josefa Paz del Castillo nace en Coro a mediados del 700 (El P. Pedro Pasblo Barnola SJ , asegura que en 1770), e ingresa en el Convento de Santa Ana de su ciudad natal con el nombre de Sor María de los Ángeles. Su juventud encantadora, de extraordinario ingenio y gran belleza, fue lujo y gozo en los salones de la colonia. Recibió unas formación literaria nutrida de clásicos castellanos del Siglo de Oro, que asimiló con inteligente sensibilidad. El único poema que ha llegado hasta nosotros -Anhelo- tiene un fragante eco teresiano pasado por aires gongorinos (...)Sor María de los Ángeles es, sin duda alguna, una vez lírica transida de ardor místico, suave y delicada y la iniciación de la poesía femenina venezolana.
El P. Barnola ubica su fallecimiento hacia 1817

viernes, 12 de septiembre de 2014

Jesús histórico por J. A. Pagola



En estos días, la Librería Estudios me tenía un presente inesperado de parte del establecimiento y de su directiva. Al hacerme la entrega del presente, Jesús el Librero, me explicó el origen del mismo. Hace unos días escribí unas breves reflexiones sobre la actitud que debe tener el cristiano ante la proximidad de la muerte y agregué unos datos tomados del Catecismo de la Iglesia (leer por aquí) y el texto gustó. El Dr. Zapata consideró adecuado regalarme Jesús, una aproximación histórica (PPC, Buenos Aires, 2013) por José Antonio Pagona, para que esa aproximación histórica "le ayude a conocerlo más y, como dice San Ignacio, para así amarlo y seguirlo."

No es un libro para leerlo como unas biografía o una novela, sino para degustarlo. Está repleto de información arqueológica, de las investigaciones más recientes e historia, que nos trasladan a Galilea del siglo I. Nos muestra, pues, el contexto político, económico y social en que se desarrolló la vida de Jesús hombre. Apasiona y da gusto leerlo. A pesar del volumen de información manejada por el autor, la prosa es fresca y de agradable lectura.

El autor explica que a la hora de escribir el libro tenía en mente a cristianos.
José Antonio Pagola
Sé cómo se encenderá la fe y cómo disfrutarán de ser creyentes si conocen mejor a Jesús. Bastantes de ellos, hombres y mujeres buenos, viven en la "epidermis de la fe", alimentándose de un cristianismo convencional. Buscan seguridad religiosa en las creencias y prácticas que se encuentran a su alcance, pero no viven una relación gozosa con Jesucristo.
Además, pensó en los que ignoran casi todo sobre Jesús. "Jesús no es sólo de los cristianos. Su vida y su mensaje son patrimonio de la humanidad":
Hombres y mujeres para quienes su nombre no ha representado nunca nada serio o cuya memoria se ha borrado hace mucho de su conciencia. He recordado a jóvenes que no saben gran cosa de lña fe, pero que se sienten secretamente atraídos a Jesús. Sufro cuando lers oigo decir que han dejado la religión para vivir mejor.
También pensó en los decepcionados del cristianismo real que tienen ante sus ojos y se han alejado de la Iglesia y andan hoy buscando , por caminos diversos, luz y calor para sus vidas.

A mi juicio, si el público lector leer este libro, Pagola habrá cumplido su cometido. Lo que manifiesta en el texto, llama a acercarse a Jesús y dudo que quien lo lea, no se sienta movido.

Lo que no sabía el Dr. Zapata es que, desde hace un tiempo, venía rondando por ese libro y siempre salía de la librería con otra cosa y dejaba al Jesús de Pagola para otro día. Un millón de gracias. Espero agradecérselo en persona cuando vuelva a Caracas.

Para quien esté interesado en adquirirlo, quedan varios ejemplares en la Librería Estudios, en su sede de la Castellana. Parece que ha gustado.


martes, 9 de septiembre de 2014

Nuestra Señora de la Consolación de Táriba

Nuestra Señora de la Consolación de Táriba
Foto del Prof. Samir A. Sánchez-Sandoval
Hoy vamos a adelantar la lista de advocaciones marianas enunciada por el P. Pedro Pablo Barnola SJ (aquí), a ver si la concluimos antes de fin de año. Visitaremos a Nuestra Señora de la Consolación de Táriba, de larga tradición religiosa en los andes venezolanos. Por su ubicación, cerca de San Cristóbal, es un lugar ideal para conocer lo que Táchira nos ofrece, comenzando por la amabilidad de su gente.

Para guiarnos en la peregrinación mariana a Táriba nos servirá de guía en libro La tierra de Venezuela y los cielos de sus santos (Armitano, Caracas, 1977), de Alfredo Armas Alfonzo. Luego haré un comentario sobre las fotos que realzan este artículo, tomadas de un blog verdaderamente exquisito:
... Táriba (...) venera inmemorialmente a Nuestra Señora de la Consolación, una pintura sobre tabla llegada allí en años próximos a los de su fundación por los españoles, en tierra de los táribas.
Debió ser posterior al asentamiento de San Cristóbal, empresa de Juan de Maldonado, y fecha de 1561. La tradición consagra que la pintura fue llevada por dos religiosos agustinos a quienes su superior confió la catequización de los táribas.
Basílica de Nuestra Señora de la Consolación. Táriba, estado Táchira.
Llegaron a orillas del río Torbes entrada la noche y se lanzaron al vado luego de impetrar el auxilio de la Consolación, cuya tabla era, según, su único equipaje. La ataron a una caña y atravesaron las aguas sin exponerse a riesgos. La imagen irradiaba un esplendor que les permitió marchar entre la noche. Se la veneró en una capilla o ermita que existió en algún lugar de la hoy Plaza Bolívar de Táriba. No desamparó la gracia divina a los religiosos, pues a nombre de la Consolación realizaron obra de catequización y adoctrinamiento.
Tribus vecinas de capachos y guásimos provocarían más tarde la destrucción del centro agustino. De la pintura de la tabla desapareció el riostro. Una india conversa la guardó.
Ahora viene la historia de un prodigio: años después, un encomendero de Pamplona visita en la localidad a una familia amiga de apellido Zamora, Los hijos del visitante, en un juego de bolas, rompieron una pelota y para suplirla encontraron la tabla en el granero. Intentaron inútilmente romperla y a cada golpe que daban ésta sonaba como un tambor.
Atraída por lo que oía, la mujer de Zamora les reprochó el uso que hacían de la tabla, que "había sido imagen, a pesar de que ahora no lo pareciese" y la devolvió a su sitio, colgándola de una estaca en la pared. 
Cuatro horas más tarde un súbito resplandor proveniente del granero alarmó a la familia. Todos corrieron a apagar lo que creyeron un incendio.
Abierta la puerta vino la sorpresa mayor, La tabla estaba "fuera de la pared" y el resplandor que de ella se producía dejaba ver claramente la figura de la Consolación.
Has aquí el relato creíble de Armas Alfonzo. Luego comienza a hablar del Obispo de San Cristóbal (¡¡en pleno siglo XVII!!). Así era él de impreciso. Pero también nos relata el prodigio ocurrido en 1654, en el cual intervinieron las autoridades religiosas de Pamplona y Bogotá. Se trata de la curación, por medio de la "manteca de la Consolación", de Gaspar Ortiz, herido de flecha, y de un niño indígena de 14 años...
Otro hecho portentoso ocurre en la tercera o cuarta década del Siglo XVII. Una epidemia de disentería diezma los habitantes de San Cristóbal, y el Cabildo, impotente, hace venir de la cercana Táriba la imagen de la Virgen. Al entrar la procesión en la villa, se descubre que un copioso sudor emana de la figura de María Santísima, y así sigue hasta la entrada a la iglesia donde se la reclamaba y durante todo el tiempo de su exposición en la visita. La epidemia cesó. Ya no saldría más de Táriba si no lo aprobase el Obispo de Mérida, a cuya jurisdicción eclesiástica pasó Táriba después de serlo de Bogotá.
Aquí Armas Alfonzo vuelve a tener un lapsus raro. El obispado de Mérida (o Mérida de Maracaibo) fue creado a finales del siglo XVIII, mientras el prodigio ocurre a mediados del siglo anterior.

Ahora unas palabras sobre las ilustraciones principales de este artículo. Como indiqué fueron tomadas de un blog que creó y mantiene el Prof. Samir Sáchez-Sandoval, Es una bitácora repleta de buena información sobre arte, diseño y arquitectura. Se titula Proyecto experiencia arte  y se puede visitar por aquí. Recomiendo ampliamente una buena visita que nos llevará a varias horas de cultura con material de primera calidad. El Prof. Sánchez-Sandoval tuvo la fineza de permitirme el uso de las imágenes. El artículo relativo a Nuestra Señora de la Consolación es exhaustivo y contempla 700 años de su historia.

La imagen de N. S. de la Consolación en su relicario
Foto de Samir A. Sánchez-Sandoval



lunes, 8 de septiembre de 2014

Lolomai



Hace uno días, Alexis el Librero me recomendó una novela de aventuras. Se trata de Lolomai; el río de los diamantes (Dahbar / Recuperaciones, Caracas, 2014) obra escrita hace ya unos 50 años por Sadio Garavini di Turno (1904-1991), a quien no hay que confundir con su hijo homónimo que fue Embajador de Venezuela.

La novela, me decía Alexis, está basada en hechos reales y describe la vida en la selva venezolana en los ya lejanos años 40: actividad minera según la antigua Ley de Minas (según la cual todo lo que se extrajera por métodos no industriales al sur del paralelo 5 eran propiedad de quien lo extrajera con muy pocos trámites) el aventurerismo que surgió en ese mundo rico y poco explorado, las "bullas diamantíferas, y el daño causado a las etnias y indígenas y sus culturas debido a la presencia de armas de fuego, vicio y el indispensable contacto con los "racionales". En efecto, esta novela ligera y de fácil lectura nos presenta ese mundo de manera personal e íntima. No es una gran obra literaria, pero da placer leerla y da buenas horas de sano entretenimiento.

No es la primera vez que Lolomai está en manos del público. Al momento de su primera edición estuvo en la lista de los best sellers del New York Times: Veamos la contraportada:
La publicación de esta novela en 2014 es el redescubrimiento de un tesoro, y un nuevo capítulo en una historia tan extraordinaria como los hechos que la novela relata. Cuando este aventurero y trotamundos que fue Sadio Garavini di Turno la publicó, esta historia de mineros, indígenas y seductoras nativas en medio de la selva venezolana llegó a la lista de best sellers del New York Times y fue traducida, en los años siguientes, a varios idiomas. Ahora, una editorial venezolana la devuelve a la luz, para que encuentre nuevos lectores esta pieza que no pertenece a ninguna tradición local y que tiene el sabor de los libros inolvidables.
La novela ha viajado bien en el tiempo y, a pesar de su edad, mantiene su frescura con pocas arrugas, que tal vez sean solo líneas de expresión.

Sitio de una de las más antiguas minas de diamante de la Gran Sabana. Aún sigue siendo lugar de difícil acceso
Fotro www.bbc.co.uk

jueves, 4 de septiembre de 2014

Tarde de verano en Auvergne

Quesos de Auverne, entre ellos el famoso Cantal y el Bleu d'Auvergne


Hoy, que no tengo muchas ganas de transcribir textos, voy a presentar unas piezas del autor francés Joseph Canteloube de Malaret (1850-1957). Son pequeñas joyas musicales que guardan todo el espíritu campesino de Auvergne, cantadas en el dialecto local. Las descubrí durante mis paseos por las diversas discotiendas de Ottawa, Canadá, y desde entonces me atraen. Espero sea del agrado de los fieles lectores de esta bitácora.

La primera grabación está a cargo de la soprano española María Bayo, acompañada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Presenta una de las canciones más apreciadas y populares: Baïlèro.


La misma pieza, esta vez en interpretación de la soprano francesa Madeleine Gray, en una grabación de 1930 y otra más de gusto celta (Parte I). A pesar de su edad, esta grabación continúa siendo atractiva.


Y la serie completa, interpretada por Vèronique Gents 1


y 2

¡Qué rico sería pasarse una tarde escuchando estas canciones auvergnattes mientras nos deleitamos con especialidades regionales!

Aquí les dejo una receta para ver si se animan... La traduje con cariño.


PATÉ AU POMMES DE TERRE (Pastel de papas)


  1. Se corta tocino o jamón en lardons de 3 mm de espesor. Se les blanquea en agua en ebullición.
  2. Se extiende la pasta o masa (se trata de la pâte brisée) con la ayuda de un rodillo y tapizar un molde para pasteles (tourtiére) de unos 18 a 20 cm de diámetro, dejando un exceso de 2 cm de masa por los bordes.
  3. Se pelan las papas, se lavan y secan bien y se cortan en láminas finas.
  4. Se coloca una capa de papas sobre la masa y se sazona con sal, pimienta, nuez moscada, un poco de cebolla picadita y lardons. Se repiten las capas en número de 3 o 4, hasta que se acabe el relleno..
  5. Se extiende la otra mitad de la masa y se coloca como tapa, dejando también que sobre de los bordes. Se coloca, mojando ligeramente las orillas, mientras se hace un repulgue (torsade) hacia el centro del molde, se pincha estye repulgue con la ayuda de unas tijeras para decorarla, y si se desea, se cortan con un cuchillo formas que se colocarán sobre la pasta.
  6. Se pinta con una yema de huevo. Se abre un hueco en el centro de la tapa para permitir la evaporación.
  7. Llevar al horno suave por unas dos horas; cubrir con papel de aluminio si la tapa dora demasiado.
  8. Una vez cocido, se corta la tapa y se la retira para espolvorearlo con finas hierbas y crema fresca. Se vuelve a colocar la tapa y se recalienta al horno por unos 15 minutos.
  9. Listo para servir. 


miércoles, 3 de septiembre de 2014

La maldición de los Átridas

Máscara de Agamenón, tumba V de Micenas

Cuando describí la "maldad" de Clitemnestra (aquí), la esposa asesina de Agamenón, mencioné los actos de canibalismo, incesto y violencia en la familia de su marido, mas no lo publiqué porque era un cuento verdaderamente raro y complicado. A mi juicio. no sólo era una familia disfuncional, sino que arrastraban alguna tara. Dejemos que sea Apolodoro en su Biblioteca mitológica (Alianza Editorial, Madrid, 2004), quien nos desenmarañe la historia de los Pelópidas de la cual existen varias versiones. El párrafo es muy largo. Para facilitar la lectura lo dividiré con sutítulos en negrillas:
La cordera dorada y el reino de Micenas.- Hijos de Pélope fueron Piteo, Atreo, Tiestes y otros. Mujer de Atreo, la hija de Catreo, Aérope, que amaba a Tiestes. Cierta vez Atreo, a pesar de que había hecho promesa a Ártemis de sacrificarle el ejemplar más bello de sus rebaños, se dice que, aunque apareció una cordera dorada, hizo caso omiso de su voto. Por el contrario, la asfixió y depositó en un arca, y allí la guardaba. Aérope se la da a Tieste, con el que le unía una relación adúltera. Pues bien, como tuvo lugar un oráculo que prescribía a los micenios elegir rey a un Pelópida, hicieron venir a Atreo y Tiestes. En la discusión que se originó a cuenta del reino, Tiestes manifestó al pueblo que debía obtenerlo quien tuviese en su poder la cordera dorada. Ya que Atreo se mostró de acuerdo, la exhibió y fue rey. Ahora bien, Zeus envía a Hermes a decir a Atreo que llegue a un acuerdo con Tiestes: que Atreo sea rey si caminare al contrario del Sol; una vez accedió Tiestes, el Sol efectuó la puesta en oriente, de modo que, con el testimonio de la divinidad sobre la estrategema de Tiestes, Atreo recibió el reino y exilió a Tiestes. 
Tiestes viola a su hija Pelopia
Atreo y los hijos de Tiestes.-Posteriormente, cuando se enteró del adulterio, lo mandó a llamar por medio de un heraldo para una reconciliación. Y afectando amistad, degolló a los hijos del recién llegado, que tenía de una ninfa náyade, y que eran Aglao, Calileonte y Orcómeno, a pesar de que se habían sentado como suplicantes en el altar de Zeus; y, tras despedazarlos y cocerlos, se los sirve a Tiestes sin las extremidades. Cuando estuvo ahíto, le muestra los miembros y lo exopulsa del país. Tiestes que buscaba por todos los medios vengarse de Atreo, consultaba al oráculo sobre el tema y recibe un vaticinio:que sólo lo logrará si engendra un niño en contacto carnal con su hija. Así lo hace pues, y engendra en su hija a Egisto, el que cuando se hizo hombre y se enteró de que era hijo de Tiestes mató a Atreo y restituyó a Tiestes el reino.
La historia es más complicada, pero por ahora lo dejamos así. Pelopia llegó a saber que su violador era Tiestes, su padre, y se suicidó. Pero los crímenes en la familia no se quedan allí:
Agamenón reina en Micenas y casa con Clitemnestra, hija de Tindáreo, tras dar muerte a su primer marido, Tántalo hijo de Tiestes, juntamente con su hijo. Le nace un varón, Orestes, y las hijas Crisótemis, Electra e Ifigenia... 
Egisto, hijo de Tiestes y Pelopia mató a Agamenón, quien a su vez fue vengado por Orestes y Electra. Interesante familia, sin duda.

Electra y Orestes, por Jean-Baptiste Joseph Wicar

martes, 2 de septiembre de 2014

Meditationes

Estatua ecuestre de Marco Aurelio Antonino. Museo Capitolino. Roma

Hace unos días conversaba con Gabriel el Librero sobre filosofía estoica y la charla nos llevó a Meditationes (Meditaciones, en castellano) del emperador Marco Aurelio Antonino (121-180), a mi juicio, uno de los últimos helenistas por su formación y forma de pensar y vivir. Me decía Gabriel, un joven que no llega a los 30 años de edad pero con conocimientos amplios y firmes, que ese libro le había ayudado en su vida personal.

Recuerdo que hace como año y medio compré a Gabriel un ejemplar en inglés, Meditations (Barnes & Noble, Nueva York, 2003) en una vieja traducción por George Long en 1909. Es un inglés un poco daté, pero le imparte un carácter propio a esta obra del "emperador filósofo". Además,está precedida por una Introducción a cargo de Andrew Fiala, profesor asociado de filosofía y estudios humanísticos de la Universidad de Wisconsin-Green Bay.

De la Introducción de Fiala tomamos algunos párrafos:
Marco Aurelio Antonino
Marco Aurelio Antonino, e, emperador romano, fue inspirado por el ideal griego de la filosofía como forma de vida. Las Meditaciones (compuestas ca 170-180 dC) es el el libro privado de reflexiones de Marco escrito en el curso de los años en lugares a los que llevó a las tropas romanas en campañas militares, aplastar revueltas y enfrentar otras tribulaciones de gobernar un imperio. Se describe mejor como un diario espiritual que contiene un récord de los ejercicios filosóficos de Marco. Si bien el libro es valioso por razones históricas como un documento de la vida interna de un destacado emperador romano, es la fuerza espiritual del libro lo que es verdaderamente extraordinario. Marco nos habla a través de los milenios acerca de los problemas humanos permanentes. El libro es  interesante como un ejemplo del pensamiento estoico, pero se mantiene llamativo porque es testimonio de un profundo viaje del espíritu humano.
(...) La ironía  del hecho que "el más gentil y amable de los filósofos y gobernantes" también perseguía a los cristianos no se perdió para los autores modernos (recuérdese que el texto de la Introducción es de 1909)  tales como John Stuart Mill, quien lo calificó como "uno de los más trágicos hechos en toda la historia". Si bien su entrenamiento filosófico lo orientó hacia hacia la tolerancia y hasta la compasión, sus deberes como emperador con frecuencia lo llevaron en dirección opuesta. Así Marco personifica la paradoja trágica del filósofo-rey que debe aplicar la ley y administrar justicia, mientras mira más allá de la política, hacia el punto de observación cósmico donde los problemas y tribulaciones de la política llegan a parecer triviales.
Leer con detenimiento a Marco Aurelio da gusto, en especial si lo leemos bien dosificado. Entonces podremos apreciar que no es un clásico cualquiera y que, tal vez esa sea la causa de su supervivencia, siempre se puede sacar algo positivo de él. Me pregunto por qué no pudo transmitirle a su hijo Cómodo un tanto de su sabiduría y al menos hacer de él un sucesor menos vergonzante; pero el muchacho tenía vocación de gladiador, no de filósofo, y tuvo un mal fin (que no es el que nos presenta Hollywood).

Lucio Aurelio Cómodo (161-192). Museo Capitolino Roma
Hijo y sucesor de Marco Aurelio Antonino. Su gobierno fue un desastre y terminó siendo asesinado por un gladiador a sueldo. Una vez muerto, la guardia pretoriana subastó el trono imperial una y otra vez en lo que se dio en llamar el año
de los cinco emperadores. Las cosas de aplacaron con la asunción de Septimio Severo.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La Coromoto de Naiguatá

Nuestra Señora de Coromoto de Naiguatá
Imagen tomada del Grupo Devoción a Nuestra Señora de Coromoto, aparecida en Naiguatá

Desde hace varios meses teníamos pendiente avanzar en la larga lista de advocaciones marianas populares en Venezuela, según la lista del P. Pedro Pablo Barnola SJ (aquí). Hoy continuamos con una que fue muy popular, no solo en el Litoral central, sino en Caracas. Se trata de la Coromoto de Naiguatá, estado Vargas, que no hay que confundir con la Celestial Patrona de Venezuela.

El Hermano Nectario María en su libro La maravillosa historia de Nuestra Señora de Coromoto (San Pablo, Caracas, 2011), se refiere brevemente a ella sin entrar en muchos detalles. Veamos:
En la pequeña iglesia del pueblo de Naiguatá se venera una pequeña imagen de la Santísima Virgen, que también lleva el nombre de Nuestra Señora de Coromoto. Esta imagen está esculpida en una piedra azul de casi tres pulgadas de dimensión y, desde cerca de cien años se guarda en precioso relicario dorado.
Esta imagen representa a la Santísima Virgen en la misma posición que la milagrosa de Guanare; pero no tiene al Niño en los brazos. También difiere en la forma de la corona.
Todos los años se le hace rumbosa fiesta el día 8 de septiembre; a esta solemnidad concurren gran número de peregrinos de toda la costa del mar y de la ciudad de Caracas.
Desde 1877 una sociedad de distinguidos profesores de música de la capital obsequia en este día a la Virgen María en su santuario de Naiguatá con las armonías de sus bellos acordes.
La devoción a la Virgen de Coromoto es grande entre los habitantes de la costa del mar de la región de La Guaira y Naiguatá. La gente de los contornos tiene a La Coromoto, como ellos la denominan, por Patrona especial y protectora contra todos los peligros de la vida del mar, y cítanse no pocos casos de haber salvado muchos sus vidas, al invocarla en inminente peligro de naufragio.
El libro de HNM fue publicado por vez primera hacia 1925, por lo que muchos datos están sin actualizar. Tal es el caso de la sociedad de distinguidos profesores de música de Caracas que la obsequian en su fecha, cuyo datos fueron tomados de un artículo aparecido en una revista católica en 1904. La fiestas siguen siendo rumbosas, aunque ya no va tantos peregrinos caraqueños, y comienzan con una procesión el 30 de agosto, seguida de una novena preparatoria hasta el 8 de septiembre.

Buscando  información adicional, me topé con un artículo publicado por El Universal hace ya unos años, del cual resumo la historia de esta reliquia.

Relicario precioso de Nuestra Señora de Coromoto en Naiguatá
Imagen tomada del Grupo Devoción a Nuestra Señora de Coromoto, aparecida en Naiguatá
A mediados del siglo XVIII, cuando Naiguatá era un pueblo de indios, uno de los habitantes llamado Coromoto, fue a tomar agua en el manantial de Boquita de Casanarape, donde hoy se encuentra el club Puerto Azul. Allí encuentra una piedra con una imagen de una mujer con las manos en posición orante. Decidió tomarla e intercambiarla por algún producto en la pulpería, mas la piedra siempre regresaba a su mapire; trató de deshacerse de ella, pero siempre regresaba.

Decidió entonces contarles la historia los franciscanos curas doctrineros del pueblo, quienes observaron en ella una imagen de María y la consideraron reliquia por no haber sido una aparición sino un hallazgo. Decidieron entonces llevarla al templo de la misión donde permaneció hasta 1900, cuando un terremoto derriba el templo. Al hacerse la remoción de escombros, se encontró que la custodia o relicario esta intacto. lo que para los lugareños fue un prodigio.


viernes, 29 de agosto de 2014

La muerte del cristiano

El buen Pastor. Mausoleo de Gala Placidia, Rávena.
Hace días, cuando la gastroenteróloga me informó que los exámenes a unas muestras dieron positivo para cáncer, tuve mi primer encontronazo con la posibilidad real de morir. "El cáncer es curable, si se diagnostica a tiempo" era el slogan de la Sociedad Anticancerosa en los años 60 y 70, lo que sería cierto en un momento en que el Estado Venezolano se ocupaba de la salud de los ciudadanos. Hoy no hay remedios ni para la gripe; ya no basta con que te diagnostiquen a tiempo, requieres también el material para la radio y la quimio que se deba aplicar.

Al contrario de muchos venezolanos, no le tengo miedo a la muerte, que es el paso a una vida mejor, sino que siento curiosidad por saber de qué moriré. Debo confesar que la noticia me aguó el guarapo y hasta se me salieron las lágrimas. Lo peor es que esas lágrimas surgían de un apego a los bienes materiales y no por que dejara atrás una viuda pobre cargada de hijos, o a una madre viuda sin sostén alguno. Mi primer pensamiento fue (¡Qué vergüenza!), mis libros, mis pipas, mis teteras. Cuando uno muere nada es tuyo; te llevas lo que diste y entregaste al prójimo. La muerte para una persona sin problemas como yo no debe ser sino una oportunidad para tener una buena muerte: perdonar las ofensas de otros, pedir perdón a quienes hemos ofendido, enmendar entuertos, ser generosos...

Ya de vuelta en casa, un tanto preocupado, me puse a reflexionar. Un buen cristiano no debe apegarse a los bienes terrenales; al contrario, son un impedimento para entrar a la Patria Celestial. No es esto beatería como la de aquella vecina que me decía que no fuera a hacerme exámenes sino que fuera a una "misa de sanación" (eso es fanatismo y prefiero reservarme mis comentarios de católico serio con respecto tales actos). Dios no nos resuelve los problemas, ni hace lo que nos de la gana ni mucho menos es médico. Él nos da fuerza para llevar la cruz que nos ha asignado y nosotros debemos asumirla con humildad. Al final, y así lo escribí a un amigo sacerdote, "hágase la voluntad de Dios que es la misma mía".

Veamos qué nos dice sobre el particular el Catecismo de la Iglesia Católica ( Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 1992):
Frente a la muerte, el enigma de la condición humana alcanza su cumbre (GS 18). En un sentido; la muerte corporal es natural, pero por la fe sabemos que realmente es "salario del pecado" (Rm 6, 23 cf Gn 2, 17). Y para los que mueren en la gracia de Cristo, es una participación en la muerte del Señor para poder participar también en su Resurrección (cf Rm 6, 3-9; Flp 3, 10-11)
La muerte es el final de la vida terrestre. Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y como todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la muerte como terminación normal de la vida. Este aspecto de la muerte da urgencia a nuestras vidas: el recuerdo de nuestra mortalidad sirve también para hacernos pensar que no contamos más que con un tiempo limitado para llevar a término nuestra vida...
Con respecto al sentido de la muerte cristiana, agrega el Catecismo:
Gracias a Cristo, la muerte cristiana tiene un sentido positivo. "Para mi, la vida es Cristo y morir una ganancia (Flp 1, 21) "Es cierta esta afirmación: si hemos muerto con él, también viviremos con él" (2Tm2,11). La novedad esencial de la muerte cristiana está ahí: por el Bautismo, el cristiano está ya sacramentalmente "muerto en Cristo", para vivir una vida nueva; y si morimos en la gracia de Cristo, la muerte física consuma este "morir en Cristo" y perfecciona así nuestra incorporación a Él en su acto redentor
(...) En la muerte, Dios llama al hombre hacia sí. Por eso, el cristiano puede experimentar hacia la muerte un deseo semejante al de San Pablo; "Deseo partir y estar con Cristo" (Flp1, 23); y puede transformar su propia muerte en un acto de obediencia y de amor hacia el Padre, a ejemplo de Cristo.
(...) La muerte es el fin de la peregrinación terrestre del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último destino. Cuando ha tenido fin "el único curso de nuestra vida terrena" (LG 48), ya no volveremos a otras vidas terrenas. "Está establecido que los hombres mueren una sola vez" (Hb 9, 27). No hay "reencarnación" después de la muerte.
Pues bien, al final los últimos exámenes salieron más promisorios y, si bien no hay tumores, se requiere quimioterapia para las células cancerígenas que andan sueltas por allí. Ven? Dios, en su infinita misericordia, siempre provee. Ahora sólo me queda ofrecer el malestar del tratamiento por la diócesis a la que pertenece mi amigo sacerdote.

Buena lección... gracias, Señor.

Pavo real, símbolo de la inmortalidad del alma 


miércoles, 27 de agosto de 2014

Rambo en París

Los hombres de la Comuna
L'Illustration, 15 de julio de 1871

CANTO DE GUERRA PARISIENSE


¡La primavera es evidente, puesto que
del corazón de las propiedades verdes,
el vuelo de Thiers y de Picard
mantiene sus esplendores ampliamente abiertos!

¡Oh, mayo! ¡Qué delirantes traseros desnudos!
Sévres, Meudon, Bagneux, Asniéres,
Escuchad pues, los bienvenidos,
sembrar las cosas primaverales.

Tiene chacó, sable y tam-tam,
no la vieja caja de bujías
y con sus yolas que no tienen jam-jam
hienden el lago de aguas enrojecidas.

Más que nunca armamos jarana
cuando llegan sobre nuestros cubiles
y se desploman los amarillos tachones
en los amaneceres privados.

Thiers y Picard son unos Eros
robadores de heliotropos;
con los petróleos hacen Corots:
he aquí abejorrear sus tropas...

¡Son familiares del Gran Truc!...
Y Favre tumbado sobre los gladiolos
hace sus pestañeo acueducto
y sus ronquidos a la pimienta.

La gran ciudad tiene el pavimento caliente
a pesar de vuestras duchas de petróleo,
y decididamente tenemos
que sacudiros de vuestro papel...

Y los rurales que se arrellenan
en prolongados acuclillamientos,
¡oirán los ramajes que se rompen
entre los rojos apretujones!

Cosas primaverales

CHANT DE GUERRE PARISIEN

Le Printemps est évident, car
Du cœur des Propriétés vertes,
Le vol de Thiers y de Picard
Tient ses splendeurs grandes ouvertes !

O Mai ! Quels délirants cul-nus !
Sèvres, Meudon, Bagneux, Asnières,
Écoutez donc les bienvenus
Semer les choses printanières !

Ils ont schako, sabre et tam-tam,
Et des yoles qui n’ont jam-jam…
Fendent le lac aux eaux rougies !

Plus que jamais nous bambochons
Quand arrivent sur nos tanières
Couler les jaunes cabochons
Dans des aubes particulières ! 

Thiers et Picard sont des Éros,
Des enleveurs d’héliotropes ;
Au pétrole ils font des Corots :
Voici hannetonner leurs tropes…

Ils sont familiers du Grand Truc !...
Et couché dons les glaïeuls, Favre
Fait son cillement aqueduc,
Et ses reniflements á poivre !

La grande ville a le pavé chaud
Malgré vos douches de pétrole,
Et décidément, il nous faut
Vous secouer dans votre rôle…

Et les Ruraux qui prélassent
Dans de longs accroupissements,
Entendront des rameaux qui cassent
Parmi les rouges froissements !


Fuente: 
Rimbaud, obra completa, prosa y verso. Edición bilingüe
Libros Río Nuevo, Barcelona, 1977

Sobre el momento histórico.-
Para comprender este poema de Arthur Rimbaud es necesario ubicarse en el momento histórico del que trata. Los editores lo explican:
El 18 de marzo de 1871, Thiers se refugió en Versailles y la Commune se hizo cargo del poder. Los burgueses, el ejército regular y los parlamentarios de Burdeos se instalaron en Versailles y a partir del 2 de abril empezaron a llover bombas sobre los suburbios de París. Thiers y Picard dirigían las tropas regulares. Las bombas son llamadas por Rimbaud, choses printanières. Acababa de inventarse la lámpara de petróleo que sustituyó a las bujías. Hay que conocer la letra de la canción infantil Petit Navire para comprender el jam-jam que rima con tam-tam. Jules Favre había negociado la capitulación con Bismarck. Los Rureaux representan el partido de los grandes propietarios antirrepublicanos.
Estos y mil otros detalles históricos de aquel momento, es necesario conocer para comprender el intrincado puzzle de los versos de Rimbaud.
La Comuna de París. Grabado de la época
¡Quiero ser libre!... Es mi derecho y me defiendo
 De cualquier manera, la publicación en esta bitácora del poema de Rimbaud es simplemente una excusa para colocar una curiosidad que me hizo saber Jesús el Librero.

¿Qué tiene que ver Rimbaud con Rambo? 


John James Rambo, el veterano de guerra interpretado por Silvester Stallone fue una creación del novelista estadounidense David Morrell, quien utilizó el apellido del poeta francés Arthur Rimbaud, pero pronunciado a la americana, para darle una identidad a sus personaje. No me imagino a Rambo escribiendo poemas, ni a Rimbaud echando plomo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Oficina N° 1


Hace unos tres años me acerqué a El Tigre, estado Anzoátegui, para asistir a la ordenación diaconal de un amigo, hoy párroco de María Auxiliadora en Lechería. Eduardo me llevó al club de PDVSA para que viera la Oficina N° 1, el primer pozo petrolero que se perforó en la zona y que dio el nombre a la tercera novela de la trilogía de Miguel Otero Silva. Para entonces, no la había leído aún y ya en Caracas me propuse subsanar esa deficiencia.

Pozo Oficina N° 1
Foto de www.guanipanoticias.com.ve
Oficina N° 1 es una novela fácil de conseguir pues es uno de los clasicos de la literatura venezolana del siglo XX. Encontré la edición reciente por Los Libros de El Nacional (Caracas, 2009) y me dispuse a leerla. ES una novela que describe el paso de la Venezuela agraria semifeudal a la petrolera y moderna. Leemos en la contraportada:
Ambientada en la región Oriental del país (El Tigre), esta novela cuenta la creación de una población que se levanta a partir de la explotación petrolera llevada a cabo por una compañía norteamericana; pueblo de errantes, rústico y precario, con sus casas de bahareque hechas por los indios "en solo un día"; con su bodega, su botiquín y el ávido perfume de sus prostitutas; un poblado de gente piadosa y cauta, desconfiada y tramposa, donde la avaricia, el oportunismo y el atraso social conviven con las formas de desarrollo industrial minero, la planificación económica, y la eficiencia laboral de la compañía extractora. Novela hecha de personajes ya memorables en nuestras letras como Mrs. Taylor y Carmen Rosa, Oficina N° 1 deja constancia, en el imaginario de nuestra nación, de los rigores de una realidad histórica, de "casas mal nacidas" como las llamó el propio autor, realidad que cambió y definió el destino de Venezuela para siempre.
Iglesia de la Virgen del Valle, El Tigre, estado Anzoátegui
Comentario de los editores aparte los personajes de la novela conforman un mundillo, a veces sórdido, otras de trabajo y dedicación. Están, por ejemplo los margariteños que se dedicaban con ímpetu al trabajo; los sindicalistas y activistas de izquierda que luchaban por la agremiación sindical con oposición de la compañía y del Jefe Civil, a pesar de estar autorizada por el gobierno; corruptelas de la compañía con las autoridades locales para hacer lo que les viniera en gana; el cura español que recogía plata para la construcción de una iglesia que nunca inició, sino su remplazo y un sacerdote merideño; los chinos de servicio, los americanos que se adaptan, casan con criolla y se quedan... De todo un poco.

Si hoy paseamos por las calles de El Tigre nos encontramos con la Iglesia de la Virgen del Valle, inaugurada en 1954 (tal vez remplazo de la choza de bahareque construida por los margariteños; en pleno centro la casa de la Asociación china, con los símbolos de la República China del Kuo Ming Tang, pero pintada gris ratón; el mercado, etc. Hay cierta prosperidad en El Tigre. Si se produce el desmembramiento de la Diócesis de Barcelona, será sede episcopal. Nadie podría sospechar en 1911 que un puesto telegráfico podría convertirse tan rápidamente en una ciudad.

El tema petrolero surge aquí y allá en la literatura venezolana. Hay dos novelas de Ramón Días Sácnhez que lo tratan: Mene (1936) y Casandra (1957), que considero de interés para profundizar en este aspecto.


viernes, 22 de agosto de 2014

Casas muertas

Edición príncipe de Casas muertas,
Editorial Losada, Buenos Aires.
Cursaba yo segundo año de bachillerato cuando Severino, el profesor de castellano, propuso una lista de lecturas de obras venezolanas para el año escolar 1967-68. Recuerdo los nombres de algunas de ellas: Casas muertas, Doña Bárbara, Campeones, Puros hombres.... Fue un año que auguraba un buen enriquecimiento cultural pues Severino sabía dictar sus clases. Ese fue mi primer encuentro con Miguel Otero Silva y su obra.

Ya viejo y jubilado se me ocurre releer Casas muertas al verla en los estantes de una librería (Los Libros de El Nacional, Caracas, 2009). Me traía buenos recuerdos y decidí dedicarle un rato. Esta edición tiene un interesante prólogo de Jesús Sanoja Hernández que nos ubica esta novela en la trilogía con Fiebre y Oficina N° 1 y en el contexto histórico en que de desarrolla.

Esta es, a mi juicio, la mejor lograda de las tres novelas. Se trata  del abandono del campo y de los campesinos que se ha prolongado desde las guerras civiles del siglo XIX y concluyen luego de la muerte del General Juan Vicente Gómez, cuando el Estado venezolano se dispone a traer salud y educación para todos. Malaria, fiebre amarilla, anquilostomiasis, sífilis, analfabetismo y resignación son algunos de los males que afectan al país, de los cuales, justo es decirlo, no todos son achacables a la dictadura de Gómez. Era un país volcado hacia París, Berlín y Nueva York, con poco interés en si mismo; y de eso no se puede culpar sólo al gobierno, sino también, en alguna medida, al caudillismo (aniquilado por Gómez) y a unas élites despreocupadas.

Iglesia de Ortiz
Foto de José Jaime Araujo
La acción de Casas muertas comienza, por vía de la reminiscencia, hacia 1890, cuando Ortiz era capital del estado Guárico y concluye con el deterioro total del pueblo, ya venido a menos (aunque lo principal de la acción ocurre entre 1928 y 1932). Carmen Rosa, la protagonista es asertiva y firme, mientras que el pueblo vive resignado, entregados a su destino, resignados y sufridos. Su novio, Sebastián, hombre bregado y de pelo en pecho, muere de hematuria y con él se inicia y concluye el relato.

Veamos qué nos dice Jesús Sanoja Hernández:
Se ha catalogado a Casas muertas como la segunda parte de una trilogía que comenzó con Fiebre y concluye con Oficina N° 1. La sucesión de las etapas cronológicas o la reaparición de algunos personajes fundamentan tal apreciación. Fiebre cubre el período 1928, desde los sucesos preparativos de la Semana del Estudiante, en febrero, hasta el envío de estudiantes rebeldes a Palenque, en el Guárico, cerca de Ortiz, pasando por la montonera, 1929, en la cual el autor, en realidad participó. y Casas muertas, limitada a un pueblo-isla, según Fernando Aínsa, además de transcurrir en ese bienio, por la vía del recuerdo ocupa zonas del pasado, extendiéndose hasta 1890, y penetra en los primeros tiempos del petróleo en Anzoátegui, hacia donde emigraron personajes como Carmen Rosa, tan importante en el argumento de Oficina N° 1, cuyo término cronológico es 1940.
Casa orticeña
Foto de Alfredo Rojas (Flickr)
(...) Fiebre es una denuncia del sistema y del terror gomecistas. Casas muertas es la denuncia del mal morir de una ciudad aniquilada por el paludismo, el gamoralismo y las guerras civiles; Oficina N° 1 es la denuncia del mal nacer de una ciudad al rescoldo de la explotación minera imperialista.
De la contraportada de la edición de Libros de El Nacional:
A pesar de que son más de 5 décadas que separan aquella edición argentina de la que hoy presentamos, la novela mantiene su vigencia, lo mismo en punto a estilo: novedoso, vivo, dinámico, que en lo atinente a su temática. "Casas muertas -advirtió en su tiempo el autor- es la denuncia del mal morir de una ciudad aniquilada por el paludismo, el gamoralismo y las guerras civiles". Enfermedad, autoritarismo y violencia aparecen aquí como tres fantasmas que son uno solo, el que atestigua y propicia la lenta caída de Ortiz, el pueblo donde ha muerto Sebastián, el pueblo en el que Carmen Rosa tendrá que decidir si se queda o se va, ese pueblo donde como en ningún sitio se vivió del pasado, pero donde ahora lo que priva es la urgencia, la inmediatez, la crudísima realidad del presente.
Es una novela, a mi juicio que conviene leer y reflexionar. Por negligencia, han reaparecido enfermedades que se consideraban extirpadas de Venezuela, algunas de ellas las sufrimos hace un siglo y tenemos como muestra a Ortiz, ciudad glamorosa convertida en cascarón. Espero que no nos suceda.

Miguel Otero Silva

jueves, 21 de agosto de 2014

Fiebre

Muchachos de la Generación del 28

Entre la amplia obra de Miguel Otero Silva destaca una trilogía que ya es un clásico de la literatura venezolana del siglo XX. Las tres novelas a las que me refiero son Fiebre (1939), Casas Muertas (1955) y Oficina N° 1 (1961). Las tres, además de ser literatura de denuncia, describen a Venezuela en un momento crucial de su historia.  Hoy comentaremos Fiebre, la primera de ellas, que lanzó a la fama a su autor y se refiere a la rebelión estudiantil de febrero de 1928 frente a la dictadura de Juan Vicente Gómez. La versión actual corresponde a una revisión que hizo el autor, como él mismo nos refiere:
Miguel Otero Silva
Apañé las intentonas anteriores, logré apilar en la nueva coyuntura como 200 páginas y las publiqué con empaque de libro, saliera sapo o rana, sin detenerme a corregirlas, sin mostrárselas previamente a un consejero idóneo. Así vino al mundo la primera edición de Fiebre en Caracas, y la segunda en México y la tercera en lima, tal y como la teclearon mis inexpertas manos juveniles. Cuarenta años más tarde, time present, releí mi lejano relato, y decidí hacer lo que dejé de hacer a su debido tiempo: someterlo a un irremplazable procedimiento de cirugía, despojarlo hasta donde fuera posible de oratoria antinovelesca y de palabras farragosas: corregir es podar. Eso sí, he mantenido intocados los personajes y la trama, y también el estilo digamos"vanguardista" y la intención digamos "romántica" que eran instrumentos peculiares de la generación del 28. La generación del 28 para quienes todavía no lo saben, fuimos nosotros, los protagonistas de Fiebre, 252 estudiantes venezolanos que resolvieron un buen día declarase en desacuerdo con la (ponga usted el adjetivo más espeluznante que conozca) dictadura del general Juan Vicente Gómez.
Beatriz Peña, Reina de los estudiantes en el carnaval de 1928
La leí por primera vez en su edición limeña del Festival del Libro, en un ejemplar que estaba en la biblioteca de mis hermanos. Para entonces yo contaba con solo 11 años y descubría el placer de leer textos fuertes sin ilustraciones. Demás está decir que, debido a mi inmadurez, buena parte del mensaje estaba fuera de mi alcance. Para subsanar esa deficiencia, hace unos meses compré la trilogía completa editada por Los Libros de El Nacional (Caracas, 2009). La leí y quedé complacido. Además de ser una obra de calidad, su mensaje sigue vigente a pesar de que los hechos que narra ocurrieron hace casi 80 años. Debemos agregar también que esta nueva edición incluye, a manera de prólogo, un amplio texto de MOS sobre esta obra, la generación del 28, y entrevistas a los sobrevivientes para 1971. Es pues un verdadero tesoro testimonial.

De la contraportada:
Estructurada en tres partes, "La universidad","Montonera" y "Fiebre", esta historia recrea la aparición de la llamada Generación del 28, grupo de jóvenes universitarios que durante el carnaval de 1928 inició en Caracas un movimiento en contra del gobierno de Juan Vicente Gómez, y que pretendió cambiar los fundamentos de la sociedad y la cultura del país. Los discursos, los hechos armados, los castigos impuestos por la dictadura gomecista forman el núcleo de esta novela política, en un marco geográfico y social devastado por el atraso, la miseria y las enfermedades que asolaban a la Venezuela de entonces.
Transcurridos 70 años de su publicación, los hechos contados en esta obras se muestran más actuales que nunca. Cuando un régimen dictatorial intenta cerrar las puertas de la vida ciudadana, una nación dirigida por la energía, la fe y la fuerza de sus estudiantes lanza el desafío de oponerse y decir no....
En un país tan falto de memoria histórica como lo es Venezuela, donde la historia es vista con menosprecio, me parece interesante recomendar ampliamente a las nuevas generaciones la lectura de Fiebre y de complementarla investigando la época del gomezato, para que las cosas malas no se repitan y el buen ejemplo perdure.

Antigua sede de la Universidad Central de Venezuela, hoy Palacio de las Academias
San Francisco a Bolsa, Caracas

martes, 19 de agosto de 2014

Pescadilla al horno

Pescadilla real (Macrodon ancylodon), también conocido entre los pescadores venezolanos como Curvinata de mar.

La pescadilla con la que ilustramos el artículo de hoy se ve más buenamoza  que las que uno ve normalmente en las pescaderías. En persona tienen una cara feroz que recuerda un diablillo, pero tiene las aletas desarregladas como las de la foto, que acentúan su condición de fea. Quienquiera que la vea y no la haya probado, se imagina un pescado de mediocre calidad, armado de espinas por todos lados y difícil de comer. Todo lo contrario.

La pescadilla es uno de los pescados de carne más delicada y fina. A pesar de su tamaño, las espinas no son abundantes y son fáciles de evitar y no se da el feo espectáculo de luchar con el pescado en la mesa. Ayer, en la pescadería, vi unas hermosas catalanas y unos parguitos incitantes. Cuando empiezo a ver mi futuro almuerzo, el pescadero me dice: "Tengo pescadilla" y me muestra dos hermosos ejemplares. Como hacía unos 20 años que no comía esta delicia, decidí llevarme dos ejemplares que preparé al horno; la mejor manera de tratar esta especie.

PESCADILLA AL HORNO CON SABORES MEDITERRÁNEOS
2 porciones

Es esta una receta que se me ocurrió al momento, fácil de preparar y de un grato sabor mediterráneo.

Ingredientes

  • 2 pescadillas, evisceradas y limpias
  • 1 cebolla, cortada en cubos o medias lunas
  • 3 o 4 dientes de ajo pelados y cortados groseramente
  • 1/2 pimiento rojo ( tal vez se prefiera pimentón), en tiras delgadas
  • 3 tomates perita, despepitados y fileteados
  • Sal, pimienta hierbas de Provenza al gusto, pero no en exceso.
  • 6 o 7 aceitunas Kalamata
  • Una cucharadita de alcaparras, lavadas.
  • Aceite de oliva


Preparación:

  1. Se hacen tres cortes no muy profundos a los pescados por ambos lados para que el aderezo penetre. En una bandeja de hornear, se aderezan las pescadillas con sal, pimienta y hierbas de Provenza por todos lados, incluida la cavidad del vientre. Se le agrega un chorrito aceite de oliva se les deja reposar.
  2. Se precalienta el horno a 350°F.
  3. Se preparan los vegetales con los que se va a hornear: cebolla y ajo, que se mezclarán con el pimiento y se aderezarán con hierbas de Provenza y aceite de oliva. Se coloca la mitad de la mezcla debajo de los pescados, en la cavidad del vientre y por encima. La otra mitad se mezcla con los tomates y se cubren los pecados con los vegetales. 
  4. Se adorna con las aceitunas, las alcaparras y si se desea, un chorrito de aceite de oliva. Se lleva al horno hasta que estén en su punto. Queda delicioso y delicado.

Lo acompañé de un arroz con hierbas y zanahoria.

NOTA: Después colocaré la foto del plato terminado. Tengo dificultades para bajarla. 

lunes, 18 de agosto de 2014

Héroes y villanos


Luego de leer La cámara sangrienta (aquí), quedé con el gusanillo de explorar algo más de repertorio de la lamentablemente fallecida Angela Carter. Demás está decir que su prosa me dejó cautivado y se hacía necesario profundizar. Sin buscar mucho, apareció en una cadena de librerías el texto Héroes y Villanos (Minotauro, Barcelona, 1989). Es ésta una novela breve e interesante que se desarrolla en un mundo post-catastrófico. En la solapa leemos:
En un misterioso escenario de ruinas y bosques, los profesores son los últimos restos del orden humano. Cosechan, enseñan, leen. Pero más allá de los muros de las aldeas, hay Bárbaros pintarrajeados, vestidos con extraños atuendos, que asaltan y roban. Marianne pertenece al mundo de la civilización y la cordura; Joya, el joven bárbaro, a un mundo de virilidad animal, de salvaje esplendor.
"Una historia escrita de amor y odio, civilización y barbarie, orden y caos, héroes villanos... Una asombrosa claridad visionaria y un profundo y complejo erotismo."
Eso y más tiene Héroes y villanos. Me gustó la prosa fluida y ligera con la que Carter nos muestra la acción. Se lee sin sobresaltos ni pesadeces. Creo que fue una buena adquisición.

Angela Carter (1940-1992)
Profesora de literatura inglesa en las universidades de Bristol y Sheffield. Vivió en Japón, Estados
Unidos y Australia. Autora de numerosas obras premiadas: Shadow Dance (1965), La juguetería mágica (1967),
 y Varias percepciones (1968). Noches en el circo (1984 y La cámara sangrienta.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Clitemnestra: una mujer mala

Clitemnestra y Agamenón, por Pierre Narcisse Guerin

Desde la antigüedad, la cultura occidental distingue a Penélope, esposa de Ulises, como una mujer virtuosa, y presenta varios ejemplos de mujeres malas o corrompidas. Entre las malas está Medea, la bárbara hechicera y filicida, y Clitemnestra, la espartana que, con furia asesina, le cae a hachazos al su marido al salir del baño, o durante un sacrificio. ¿Sería en verdad tan mala Clitemnestra? ¿O sería más bien un instrumento de los dioses? Tal vez sea simplemente una esposa vengativa cansada de ofensas.

Veamos el caso revisando lo que nos dice Higinio en sus Fábulas mitológicas (Alianza Editorial, Madrid, 2009):
Júpiter, transformado en cisne, se unió a Leda junto al río Eurotas y de él engendró a Pólux y a Helena; de Tindáreo engendró a Cástor y a Clitemnestra. 
... (Tindáreo) entregó a Clitemnestra por esposa a Agamenón, hijo de Atreo. Llegados desde las ciudades, muchos pretendientes pedían en matrimonio a Helena por su espléndida belleza.
Helena, por Dante Gabriel Rossetti
Tindáreo recelaba que Agamenón repudiara a su hija Clitemnestra y temía que, por ese motivo, surgiera alguna discordia. Aconsejado por Ulises, se obligó por medio de un juramento y dejó a Helena la decisión de poner una corona a aquel con quien quisiera casarse.
Ella la puso sobre Menelao, Tindáreo se la dio por esposa y, a su muerte, entregó el trono a Menelao.
A simple vista, parece un buen arreglo matrimonial; Agamenón era rey hegemón de la poderosa Micenas, y Helena, siempre coqueta, escogió un marido a su gusto. Lo que no sabían Leda y Tindáreo es que con el arreglo matrimonial llegaba un vicio oculto. Los Pelópidas eran mal vistos de los dioses por crímenes tales como canibalismo, violación e incesto y llevaban una maldición a cuestas. Pero al principio todo fue felicidad. Clitemnestra, mujer de carácter fuerte, congeniaba bien con Agamenón, mientras que el suave Menelao disfrutaba de una esposa bella y sin mucho talento, pero que le dio el trono de Esparta. Todo bien hasta que Alejandro Paris llega a Esparta en misión oficial desde la lejana Troya y se lleva a la casquivana Helena.

Menelao, desolado, recurre a su hermano Agamenón para hacer cumplir a los aqueos el juramento de asistencia mutua que se acordó a intancias de Ulises el día del compromiso y comienza la guerra de Troya. Las guerras nunca resultan tan fáciles como desean los beligerantes y esta no fue excepción. Una torpeza de Agamenón causó la ira de Diana:
Agamenón y Menelao, en compañía de caudillos escogidos de Acaya, marchaban a Troya en busca de Helena, la esposa de Menelao, a la que Alejandro Paris se había llevado; pero una tempestad, desatada por la cólera de Diana, los retenía en Áulide, porque Agamenón había alcanzado a una de sus ciervas en una cacería y había hablado con mucha arrogancia contra Diana.
Ifigenia en Áulide, fresco romano. La joven es llevada al sacrificio, su madre,
Clitemnestra gime en un rincón, y desde los cielos baja Diana con una cierva para
el intercambio.
Tras convocar a los arúspices, Calcante respondió que la única de aplacar a la diosa era sacrificar a Ifigenia, la hija de Agamenón. Ésta, al oírlo, al principio se negó.
Entonces Ulises con sus consejos lo convenció para llevar a cabo un espléndido plan. El propio Ulises fue enviado con Diomedes para llevar a Ifigenia. Cuando llegaron en presencia de Clitemnestra, Ulises fingió que la iban a entregar a Aquiles en matrimonio.
Cuando la condujo a Áulide y su padre estaba a punto de sacrificarla, Diana se apiadó de la doncella, los envolvió en una oscuridad y puso una cierva en su lugar, la llevó por las nubes a la tierra Táurica y allí la hizo sacerdotisa de su templo.
La tierra Táurica es Crimea, donde los nativos acostumbraban sacrificar extranjeros a sus dioses. Más adelante a la sacerdotisa Ifigenia le tocará la difícil tarea de sacrificar a su hermano Orestes, mas lo reconoce y lo salva. Otro día trataremos el tema. Bástenos con saber que Clitemnestra jamás perdonó a su marido este cruel engaño. Tal vez no era tan mala ¿No?

Termina la guerra con la destrucción de Troya. Los Aqueos regresan a la patria, pero los dioses, disgustados por las atrocidades cometidas, les deparan sorpresas. Cada uno tuvo su justo castigo y al final llegan los dorios con armas de hierro que causan el fin de la edad de bronce. La sorpresa para Agamenón fue brutal. Su mujer había tomado como amante al primo Egisto y juntos se preparan para recibir al héroe triunfante:
Clitemnestra mata a Casandra, hija de Príamo de Troya
Clitemnestra, hija de Tindáreo y esposa de Agamenón, oyó decir a Éax, hermano de Palamedes, que Agamenón llevaba a Casandra como concubina, una mentira con la que pretendía vengar las injurias de su hermano. Entonces Clitemnestra, en compañía de Egisto, hijo de Tiestes, concibió el plan de asesinar a Agamenón y a Casandra. Lo asesinaron con un hacha mientras realizaba un sacrificio con Casandra.
 Egisto, hijo de Tiestes y criado por una cabra (de allí su nombre) era primo hermano de Agamenón, por cuando su padre era hermano de Atreo. Era de la casta maldita de los Pelópidas. El cuento es largo y próximamente hablaremos de ellos con su torva historia de canibalismo, violación e incesto. POr ahora, sirva esta breve reseña para presentar la ópera Elektra Op. 58, de Richard Strauss, en ella vemos a la familia de Agamenón y Clitemnestra después del asesinato. No deja de ser interesante y terrífica. La duracióin es de 103 minutos de buena música postromántica


Espero les guste.

martes, 12 de agosto de 2014

Sopa de plátano verde

Sopa de plátano verde a la zuliana

Mi madre, maracucha de pura cepa, preparaba en ocasiones esta sopa con propiedades terapéuticas. Se trata de la sopa de plátano verde (plátano macho inmaduro, para quienes no son venezolanos), que tiene propiedades antidiarréicas. Me contaba que cuando ella se casó no sabía preparar ni arroz y contrataron una empleada doméstica. Para hacer esta sopa -me decía-, se perdía mucho plátano pues no había licuadoras ni procesadores de alimentos y la empleada tenía que usar un pilón y trabajar rápido para hacer el puré que luego disolvería en un caldo gustoso.

Lola, por supuesto, evitaba preparar esta rica sopa hasta que se compró su primera licuadora en el año cataplún. A partir de entonces la sopa de plátano verde era más frecuente en la mesa de Víctor y Lola y llegó a ser una de mis favoritas junto con la crema de apio (o sopa de oro), la de remolacha y el mondongo dominical que hacía mi viejo. No era yo un niño que aborreciera las sopas.

Su preparación con licuadora es fácil, y lo explicaré de inmediato. Las medidas van en zuliano clásico en el que el cucharón de sopa se denominaba "coco".


SOPA DE PLÁTANO VERDE (a la manera zuliana)
Para 1 porción

Ingredientes:
  • 5 "cocos" de caldo de res gustoso
  • 1/2 plátano verde
  • Sofrito de cebolla, ajo, ajíes misteriosos (ají dulce), tomate, y si se desea un punto de picante, salsa inglesa y ketsup.


Preparación:
  1. Se hierve el plátano verde hasta que esté cocido. Eso se sabe al pincharlo con un cuchillo y no hace mucha resistencia.
  2. Se calienta el caldo de res.
  3. Una vez que el plátano esté cocido, se pasa por la licuadora con caldo de res que lo cubra. Se licua bien.
  4. Se regresa a la olla con el resto del caldo (se verá una mezcla como un atol ligero), y se lleva a un hervor. De inmediato empezará a espesar y es recomendable revolver para evitar que se peque a la olla. 
  5. Mientras tanto, preparamos en unas 2 cucharadas de aceite el sofrito, marchitando primero el ajo y la cebolla, luego el ají misterioso y por último el tomate, todo picado menudito. Se agrega la salsa inglesa, el picante el ketsup. Hay que tener en cuenta que el plátano verde es insípido y por lo tanto el sobfrito debe estar cargado de sabor.
  6. Finalmente, se vierte el sofrito sobre la sopa. Se revuelve bien y se le lleva delicadamente a un hervor. Listo para servir.


A la manera tachirense

Los andinos preparan también una sopa de plátano verde muy diferente a los zulianos. Conseguí la receta en el libro A degustar con Yiya, recetario de oriunda cocina andina (El perro y la Rana, Caracas, 2007) por María Auxiliafora Morales. Este recetario me confirmó lo que me había dicho un amigo capachero cuando probó la versión zuliana: la conozco diferente. Ahora la receta de Yiya.

SOPA DE PLÁTANO VERDE
4 porciones

Ingredientes:
  • 2 plátanos verdes
  • 2 cebollas medianas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 ají dulce
  • 1 rama de céleri
  • 1 ajoporro (sólo sus ramas)
  • 1/2 pimentón
  • cilantro y perejil


Preparación:
  1. Se hace un caldo con ajoporro, céleri, cilantro, perejil, cebolla, ajo, pimentón y ají dulce; y se cuela.
  2. Aparte se hacen unos tostones de plátano verde a la criolla, una vez machacados se agregan al caldo y se deja hervir hasta que espese.
  3. Se le agrega sal, pimienta y cilantro al gusto.
  4. Al servir se le agrega queso picado en trocitos.
  5. Se puede utilizar cambur verde.