domingo, 22 de julio de 2012

Los santos del cielo de Caracas

Santiago Apóstol, presentado como
Santiago Matamoros
Como todas las ciudades hispanas en América, Caracas tiene sus santos patronos protectores, a los que la población ha recurrido en busca de ayuda en momentos de crisis y emergencia.  No me refiero a Santiago el Mayor, por quien la ciudad recibió el nombre de Santiago de León de Caracas, sino otros muchos que, con el curso del tiempo se fueron agregando.

Seguiremos la crónica de Arístides Rojas titulada Los antiguos patrones de Caracas, que es bastante completa:
San Sebastián, soldado mártir
Antes de ser fundada -nos dice don Arístides-,  y desde que se pensó en conquistar a la belicosa nación indígena de los Caracas, ya en la mente del conquistador (Diego de) Losada bullía la idea de ofrecer una ermita a San Sebastián, si le libraba de las flechas envenenadas en la empresa que iba a cometer. Y así sucedió en efecto, pues en 1567 se fundó a Santiago de León de Caracas y se colocó la primera piedra de (la ermita de) San Sebastián  en el lugar que hoy ocupa Santa Capilla. Pero al mismo tiempo que se levantaba esta ermita, se daba comienzo al templo que debía servir más tarde de Catedral, nombrado por patrón al Apóstol Santiago. ¿Y qué patrón más noble podía ambicionarse, invocado siempre por el pueblo español, que le reconoció como mensajero de Dios en todos sus aprietos, conquistas y batallas? Desde las orillas del mar hasta las cimas nevadas, jamás santo alguno llegó a alcanzar culto más grande ni proporcionó frutos más copiosos al hombre. La primera fiesta dedicada al patrón de Caracas fue celebrada el 25 de julio de 1568, poco antes de perder Losada la conquista adquirida (La perdió por intrigas de algunos de sus compañeros de conquista, la mar de gamberros, digo yo).  
San Mauricio mártir,
Comandante de la Legión Tebana
Los conquistadores continuaban con feliz éxito, y vencidas eran las tribus enemigas, cuando en 1574 visitó la langosta los primeros campos cultivados en la triste ciudad. Nueva ermita es entonces construida al Norte de la de San Sebastián, dedicada a San Mauricio, nombrado al efecto abogado de la langosta. Ésta desaparece, pero el pajizo templo es a poco devorado por las llamas, logrando el patrón salvarse del incendio y encontrar refugio en la ermita de San Sebastián.

Tras de Santiago, Sebastián y Mauricio, viene Pablo el Ermitaño, como abogado contra la peste de viruela que azota a Caracas en 1580. El Ayuntamiento de la ciudad dispone levantarle un templo, y antes de que éste comenzara, se ordena que el nuevo patrón fuera festejado con fiesta anual en la Iglesia Mayor (hoy Catedral), con asistencia de los dos Cabildos. A pesar de esto las viruelas volvieron, y en el cementerio que se construyó en San Pablo fueron enterradas las numerosas víctimas. san Pablo ha dejado su puesto a Talía.
Tras de San Pablo debía asomarse la primera Virgen de origen indiano; la Copacabana,... de la cual ya hablamos y se puede leer por aquí.
San Pablo, Primer ermitaño
No debía rematar el siglo décimo sexto sin que Caracas enriqueciera con un santo más la lista de sus patrones. Tristes y llorosos andaban los habitantes de la ciudad por los robos que en las costas hacían los piratas, cuando de repente las sementeras de trigo aparecen, en cierta mañana,  cubiertas de gusanos que en pocas horas devoran las espigas y despojan a los árboles de sus hojas. Al verse arruinados aquellos pobres moradores, elevan sus oraciones a Dios, y le piden con lágrimas y promesas les salve de aquel ataque destructor. Reúnese el Ayuntamiento, y resuelve que, antes de abrirse la siguiente sesión, escuchen los pobladores una misa dedicada al Espíritu Santo, de quien esperaban les inspirase la manera de salir de tan comprometido trance. En efecto,  el Ayuntamiento abre la sesión después de rezada la misa y dispone que se inscriban en tarjetas los nombres de cien santos, y que el favorecido por la suerte sea el patriarca y abogado de las sementeras de trigo. Sale el nombre de San Jorge, y el Ayuntamiento decreta al instante que la fiesta anual de este santo pertenezca exclusivamente a dicho Cuerpo, no pudiendo ingerirse en ella ni el Gobernador ni el prelado. Desde entonces San Jorge fue celebrado anualmente en la Capilla Metropolitana que lleva su nombre.
San Jorge y el dragón. Eliminó los gusanos que asolaban
el valle de Caracas.
Al comenzar el siglo décimo séptimo, aparecen en Caracas dos santos varones de mérito relevante: San Francisco de Asís y San Jacinto; y en 1636 la Virgen de la Concepción. Eran tres templos más, con sus comunidades que venían a aumentar el cortejo religioso de la ciudad de Losada. Y no contenta todavía la población con tres templos, levanta otro en 1656 que dedica a la Virgen de Altagracia, y recibe una santa americana, Santa Rosa de Lima, que se pone a la cabeza del primer instituto de educación que tenía la ciudad: el Seminario Tridentino, en 1673 (hoy Universidad Central de Venezuela). 
Santa Rosa de Lima, patrona del
Seminario Tridentino de Caracas.
En otra ocasión, por los años 1636 a 1637, los agricultores de cacao vieron desaparecer sus arboledas, devoradas por un parásito llamado entonces candelilla, el cual destruía la corteza de los árboles. Deseosos los caraqueños de tener una patrona que protegiera las hermosas siembras del rico fruto en la costa y valles cercanos a la capital, fijan sus miradas en la Virgen de las Mercedes, a la cual levantan un templo en 1638 y le ofrecen una fiesta anual. Rumbosa era ésta y con constancia celebrábase todos los años a la Virgen protectora del cacao, al mismo tiempo nombrada abogada de Caracas, y más tarde en 1766 abogada de los terremotos (Dedicaremos a la Virgen de las Mercedes un capítulo aparte. Sus fiestas siguen siendo concurridas aún en días laborables).

Santa Rosalía de Palermo, todavía tiene sus
fieles seguidores
Al rematar aquel siglo, en 1696, Caracas era víctima de la fiebre amarilla, que llega a diezmar la población. En medio de la más triste orfandad, una inspiración se apodera de los pocos que había dejado la epidemia. Piensan en Rosalía de Palermo, a la cual llaman con súplicas y esperanzas. La santa acude a la llamada de los desgraciados, y éstos le levantan un templo. Era una nueva patrona que venía a sentarse en la asamblea caraqueña, donde figuraban Santiago, Santa Ana, Mauricio, Pablo el Ermitaño, Jorge, Jacinto, Francisco, varias vírgenes y Santa Rosa de Lima, que aceptaba la capital donde era venerada su compatriota, la Virgencita de Copacabana.
Hay que aclarar que don Arístides Rojas incluye entre los patronos y abogados de Caracas a los santos Francisco de Asís, Jacinto, Rosa de Lima, Ana, madre de María, la Inmaculada Concepción y a la Virgen de Altagracia, cuando simplemente son titulares de templos caraqueños, a excepción de la santa limeña, patrona del Seminario Tridentino. Santa Ana es patrona del Obispado de Venezuela desde que se estableció en Coro y luego la sede mudada a Caracas en el siglo XVII.


Nuestra Señora de Caracas.
En este cuadro se pueden apreciar A la derecha de María a
Santiago y Santa Ana. A su izquierda Santa Rosalía y
Santa Rosa de Lima.
Ahora la criminalidad y la violencia son los flagelos que azotan la ciudad. Santa Rosalía ya no saldrá con sus "disciplinas" a fustigar a unos cuantos, como lo hizo con unos soldados desvergonzados en el siglo XVIII (para leer sobre este caso, ingresar por aquí). Tal vez deberíamos invocar a San Marcos de León que amansa hidra, draga, dragón, toros bravos, tigres, leones, hombres y mujeres, que ofenden cara a cara o a traición, y los ponen mansitos como ovejas.... pero eso es harina de otro costal.

San Marcos Evangelista
La religiosidad popular le atribuye
el poder de amansar las fieras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada