miércoles, 5 de febrero de 2014

Himno a Mercurio (Horacio)


Mercuri, facunde nepus Atlantis,
qui feros cultus hominum recentum
voce formasti catus et decorae
more palaestrae,

te canam, magni Iovis et deorum
nuntium curvaeque lyrae parentem,
callidum quidquid placuit iocoso
condere furto.

te, boves olim nisi reddidisses
per dolum amotas, puerum minaci
voce dum terret, viduus pharetra
risit Apollo.

quim et Atridas duce te superbos
Ilio dives Priamus relicto
Thessalosque ignis et iniqua Troiae
castra fefellit.

tu pias laetis animas reponis
sedibus virgaque levem coerces
aurea turbam, superis deorum
gratus et imis.



Representación renacentista de Horacio
Quinto Horacio Flaco (65 aC - 8dC) es, junto a Virgilio, el segundo gran poeta de Roma. Hace unos díías compré un ejemplar de Odas y Epodos (Cátedra, Madrid, 2007) en edición bilingüe a cargo de Manuel Fernández-Galiano y Vicente Cristobal. hoy compartimos aquí un Himno a Mercurio (I 10) que tiene como precedente otro de Alceo a Hermes. En él encontramos algunos de los atributos de este dios: "nieto de Atlas, creador del lenguaje humano, mensajero divino, ladrón proverbial especialmente conocido en su robo de las vacas de Apolo, acompañante de Príamo en su penosa visita al campamento aqueo, y de las almas en su último viaje (psicopompo)". Está escrito, al igual que el de Alceo, en estrofas sáficas. Aquí tenemos, además su traducción al castellano.


¡Oh, Mercurio, locuaz nieto de Atlante,
que el feroz temple de los priscos hombres
endulzaste hábil con palabra y nobles
juegos atléticos!

A ti canto, del gran Jove y los dioses
nuncio, creador de la encorvada lira
y gracioso y astuto ocultador
de aquello que hurtas.

Siendo tú un niño, al verse sin aljaba
cuando con voz terrible te exigía
sus bueyes que con dolo le quitaras,
rióse Apolo.

Gracias a ti ante Ilión el rico Príamo
pudo escapar a los Atridas próceres,
las tésalas hogueras y el asedio hostil a Troya.

Tú en feliz sede el alma pones
y tu áurea vara arrea al pueblo inane
y a los dioses de arriba eres tan grato
como a los ínferos.

Mercurio /Hermes, por Gianbologna (S. XVI)



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