martes, 3 de septiembre de 2013

De chácharos y capacheros

Manada de chácharos de La Sagrada posando ante la cámara


Tenía un amigo -ya murió-, que era natural de Capacho, estado Táchira. Un día, mientras conversábamos y nos tomábamos una cerveza, le dije:
- Eres capachero...
Como él era andino, aunque con muchos años en Caracas, no conocía la otra acepción de capachero. Le aclaré:
-Capachero es también parejero, altanero y pendenciero... 
Antes de que se enojara, busqué el Tomo I del Diccionario de Venezolanismos (Universidad Central de Venezuela/Academia Venezolana de la Lengua, Caracas, 1993) y leí:
CAPACHERO, A adj. 1. Útcs. Natural de Capacho Viejo o de Capacho Nuevo, poblaciones del estado Táchira. 2 fig inf Centr Se dice de la persona brusca y camorrera.
Alberto, tal era su nombre, gustaba de averiguar sobre las palabras y, ante su creciente curiosidad, le cité algunos casos de la 2° acepción, entre ellos un texto aparecido en El Nacional el 14 de septiembre de 1949:
La palabra "capachero" con que se designa a los guapetones y mal educados, tiene su origen en el comportamiento de la gente de Capacho, pueblo del Táchira, que trajera consigo Cipriano Castro en su triunfante revolución contra el gobierno de Ignacio Andrade.
A instancias suyas, busqué entre mis libros alguno sobre los horrores del gomecismo y allí encontré una foto, como la que encabeza este artículo, de una manada de chácharos capacheros integrantes de "la Sagrada". Le hice notar al amigo su parecido físico con alguno de estos personajes y volví al diccionario:
Báquiro o chácharo (Pecari tajacu), animal agresivo, destructivo y de pelo hirsuto. Muy extendido en América Tropical donde se le conoce por diversos nombres: pecarí de collar,  taitetú, coyámel, sajino, cuche de monte, chancho rosillo,... Es el jabalí americano.  
CHÁCHARO, m Or Llan V: báquiro de collar s v BÁQUIRO. 2 hist Centr Apodo ofensivo que se aplicó a los tachirenses rústicos y de alta peligrosidad que formaron una guardia especial o cuerpo represivo durante la tiranía gomecista.
Y también unas citas referidas a la segunda acepción completaron la información:
(Memorias de un venezolano de la decadencia de José Rafael Pocaterra) Para andinizar aún más el concepto, "los sagrados" (espalderos andinos de los gomecistas) de hace años se llaman ahora "chácharos". (Puros hombres de Antonio Arráiz) - Disuélvanme el grupo- La voz del subteniente Dávalos es chillona y estridente (...) Por lo demás la orden es perfectamente inútil: en primer lugar, soldados y chácharos saben a lo que vienen. Y sin necesidad de ella se precipitan gustosamente a una tarea. (La respuesta del destino, de E A. Trujillo) Del otro lado del zaguán, cuando el cuerpo de guardia descansaba las armas al grito del oficial, el coronel (alcaide) encontraba otra guardia y otros hombres que no eran militares, pero que le estaban subordinados y eran instrumentos dóciles de su omnímoda acción (...) Era la guardia de chácharos o chácaros: civiles mal encarados  en servicio irregular de militares. Cuerpo de formación anómala, que (...) era lo que caracterizaba la época y lo que mejor representaba al gobierno.
El Bagre, Benemérito  General Juan Vicente Gómez,
protector de chácharos y capacheros
O esta otra de Vida caraqueña por E. Michelena:
Casi no había quien no contara una historia de algún ataque de la Policía a un ciudadano o a un grupo, principalmente en los barrios de San José y La Pastora, donde por quedar allí todavía algunas calles empedradas, había material para hacer frente a la Policía y a los hombres que Velazco (gobernador del Distrito Federal) había traído especialmente de Los Andes (...) y a los cuales el pueblo llamaba "los chácharos"; era una sagrada de campesinos del Táchira, de aspecto truculento (...) Por cierto que he oído a gente de Los Andes decir "chácaros" y no "chácharos", como decía todo el mundo aquí...
Ya no se usa el término chácharo para calificar a una persona, pero persiste en los estados centrales de Venezuela la segunda acepción de capachero, aunque los naturales de Capacho no la asocien con su gentilicio, ni los caraqueños, valencianos y maracayeros recuerden su origen. Eran estos señores como las hordas tártaras que entraron a Caracas en 1899 y actuaron como un ejército de ocupación: abusos, atropellos, violaciones, robos... Tales eran sus virtudes durante el régimen de Cipriano Castro, hasta que éste los relegó y su compadre Juan Vicente Gómez los recogió, protegió y hasta mantuvo de su peculio, para luego utilizarlos en la represión contra la población civil durante su larga tiranía (1909-1935), agrupados en una feroz manada denominada La Sagrada; en Caracas tenían su madriguera por la esquina de Hospital, cerca de La Rotunda, -Plaza Concordia. Hoy nos amplía la revista Desafío de la Historia (Año 6, N° 43):
En Caracas los Chácharos tenían su cuartel general en el Palacio de la Gobernación, por la esquina del Hospital, cercana a la hoy Plaza de la Concordia. Allí tenían su vivac de montoneros en un pasillo donde usaban el catre o cama para descansar, jugaban dados, acompañados de unos tragos de bebida espirituosa. Únicamente esperaban la orden directa de su superior  para ir a reprimir a cualquier ciudadano que hablara mal de la dictadura andina o los viera, simplemente, con mala cara. Era tal el pánico que infringían estos oscuros personajes que los habitantes de la ciudad al oír los cascos de los caballos en que se desplazaban, casi no se atrevían a moverse si estaban en sus casas y si se los topaban en las calles, bajaban la mirada y apresuraban el paso sigilosamente.
Entrada de Cipriano Castro y sus hordas a Caracas, octubre de 1899

Me quedé con ganas de visitar el terruño del amigo. Es un lugar de buenos atractivos turísticos y de gente educada y amable. La revista Estampas publicó en octubre de 2010 un breve artículo sobre estos dos pueblos (Nuevo y Viejo) que se puede leer por aquí. Me permito copiar lo que dice sobre los leones de bronce que custodian el mercado municipal:

Vista del mercado municipal de Capacho con su león de bronce.
Foto revista Estampas
En el pueblo lo primero que llama la atención son las esculturas, hay varias, como los leones que vigilan el mercado hechos en bronce de tamaño natural y traídos desde Francia. El rey de la selva para el tachirense tiene significado especial, traduce que es el lugar donde nace gente para el mando. Por esa razón Cipriano Castro, dictador nacido en Capacho, los envío como custodios de su pueblo. Ese símbolo también lo adoptó Juan Vicente Gómez, nacido unos metros más allá en La Mulera, jurisdicción del municipio Libertad, y Eustoquio Gómez quien gobernaba el Táchira. No solo fueron esculturas de leones sus símbolos, también formaban parte de la imagen institucional estampada en sellos oficiales. 



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