domingo, 22 de septiembre de 2013

Political incorrectness

El otro yo del Dr. Merengue
El otro día le comentaba a un buen amigo una anécdota ocurrida con una señora políticamente correcta. Le decía que esas actitudes me parecían una doble moral, o al menos hipocresía. La señora en cuestión se ocupó durante toda la jornada de mostrarme una panoplia de actitudes correctas, criticaba a quienes no fueran como ella, y hacía vehemente gala de lo que está de moda: no llamar a las cosas por su nombre, callar la propia opinión para no ofender, e insistía en la "necesidad de crecer".

Muy bien por ella; cada cual hace de su saya un saco... Lo malo es cuando se quiere imponer esas actitudes a los demás y peor aún cuando en el fondo de su alma no pensaba como actuaba. Para hacer el cuento breve, esta dama, que sentaba ejemplo de corrección política, era sensible para unas cosas: el empleado que trabajaba en su casa, a quien no se le debía mencionar el precio de la mantequilla importada "porque él no sabe de eso"; o el disgusto entre dos hermanos porque que uno no festeja la homosexualidad del otro... Pues bien, luego de casi 7 horas de adoctrinamiento distópico, a esta señora se le sale "el otro yo del Dr. Merengue", y me dice:

!!!Este país sería muy bueno si no fuera por los negros!!!!

Me caí de culo y casi me da una embolia. A la gente se la debe respetar por su condición humana y no porque esté de moda. Hay que ser bien estúpido para actuar así.

El buen amigo, para consolarme de la mala  jornada, me envió un video de Loquillo, interpretando Political incorrectness, con letra de Luis Alberto de Cuenca, poeta español. Para conocer algo más del escritor, se puede ingresar a Poesía Digital (aquí). Espero que Loquillo sea del agrado.



Sé buena, dime cosas incorrectas
desde el punto de vista político. Un ejemplo:
que eres rubia. Otro ejemplo: que Occidente
no te parece un monstruo de barbarie
dedicado a la sórdida tarea
de cargarse el planeta. Otro que el multi-
culturalismo es un nuevo fascismo,
sólo que más hortera, o que disfrutas
pegando a un pedagogo o a un psicólogo,
o que el Mediterráneo te horroriza.
Dime cosas que lleven a la hoguera
directamente, dime atrocidades
que cuestionen verdades absolutas
como: “No creo en la igualdad”. O dime
cosas terribles como que me quieres
a pesar de que no soy de tu sexo,
que me quieres del todo, con locura,
para siempre, como querían antes
las hembras de la Tierra.

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