martes, 24 de septiembre de 2013

Ino/Leucótea

Apolo y Leucótea, por Antoine Boizot
En el cuadro que vemos hoy tenemos a Ino con Apolo. Esta señora, que fue nodriza de Dioniso (Líber, para los romanos), tiene una historia torva que nos cuenta Higinio en su obra Fábulas mitológicas (Alianza Editorial, Madrid, 2009). Los romanos la conocieron como Mater Matuta (Madre de la Mañana):

INO
Ino, hija de Cadmo y Harmonía, quería matar a Frixo y Hele, hijos de Nébula, y tramó un plan con todas las mujeres casadas. Conspiró para que tostaran las semillas que les dieran en sementera, con el fin de que no germinaran; de modo que, cuando hubiese malas cosechas y escasez de comida, todo el pueblo muriera, unos por hambre y otros por enfermedad.
Por esta razón, Atamante envió a Delfos un emisario, al que Ino ordenó que trajera una respuesta falsa: si Frixo era sacrificado a Júpiter, cesaría la peste. Como Atamante no quería hacerlo, Frixo prometió que él solo, libre y voluntariamente, liberaría al pueblo de la desgracia.
Así pues, cuando era conducido al altar con las ínfulas y su padre imploraba a Júpiter, el emisario se compadeció del muchacho y desveló a Atamante el plan de Ino. Al tener conocimiento del crimen, el rey entregó a Frixo, para que los matara, a su mujer Ino y a su hijo Melicertes.
Cuando los conducía al suplicio, Líber lo envolvió en una niebla e hizo desaparecer a Ino, su nodriza. Después Atamante, enloquecido por Juno, mató a su hijo Learco.
Por su parte, Ino se arrojó al mar con su hijo Melicertes. Líber le dio el nombre de Leucótea, llamada por nosotros Mater Matuta, y a Melicertes, dios Palemón, al que llamamos Portuno. En su honor se celebran cada cinco años los juegos gimnásticos llamados σθμια (Isthmia).

Grabado antiguo que representa la locura de Atamante. Se lee en latín renacentista:
Athamas furens Learchum Ino seipsan interficit.
Mente carens Athamas natum minimum enceui ictu
Ino de scopulo cum seniore ruit

No todo queda allí. Los muchachos de Nébula, Frixo y Hele, enloquecidos por Líber, erraban por los bosques:
(...) Se dice que su madre Nébula llegó allí con un carnero de oro, hijo de Neptuno y Teófane; ordenó a sus hijos que montaran en él, fueran a la Cólquide junto al rey Eetes, hijo del sol, y sacrificaran allí en honor a Marte.
Así lo hicieron: se montaron a lomos del carnero y los llevó al mar. Hele cayó del carnero al mar que fue llamado Helesponto, pero Frixo se dirigió a la Cólquide. Allí sacrificó el carnero, como le había ordenado su madre, y depositó en el templo de Marte su piel de oro, que custodiaba un dragón y, según se dice, consiguió Jasón, hijo de Esón y de Alcímede...
El resto de la historia nos lleva a los Argonautas, la búsqueda del vellocino de oro, Jasón y Medea, la tragedia de Corinto y al origen de los medos. Por ciertos, los juegos ístmicos se celebraban en Corinto, la ciudad donde Medea mató a sus hijos y le fregó la vida a Jasón, pronto a abandonarla por Creúsa o Glauca, hija de Creonte... pero esa es otra historia.

Frixo a lomos del carnero de oro


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