jueves, 12 de septiembre de 2013

Parranda de los clásicos



Luis Herrera Marcano
(1931- )
Jamás me imaginé que el Dr. Luis Herrera Marcano, destacado jurista, diplomático y profesor universitario, fuera el autor de la Parranda de los Clásicos que transcribo a continuación. Fue mi profesor en un postgrado en Derecho y Política Internacionales en la UCV y puedo decir que disfruté cada una de sus clases.


PARRANDA DE LOS CLÁSICOS
Luis Herrera Marcano

Federico Chopin, tuberculoso,
tocaba el clavecín –que es piano en latín-
de lo más sabroso. Y al oírlo tocar
su geva George Sand gritó: ¡Federico!
¡Empújate, vale! ¡Afíncate, chico!,
que cuando tú tocas el clavecín
esta parranda no tiene fin.

Hepzibah Menuhin tocaba el piano,
Yehudi Menuhin, su querido hermano,
tocaba el violín y Papá Menuhin,
viejo israelita, gritaba con brío:
¡Púyalo, mijita! ¡Éntrale, hijo mío!
que cuando tocan los Menuhin
esta parranda no tiene fin.

En la Rusia imperial nació Moussorsgky,
Ipólito Ivanov, Rimski Korsakov
y también Tchaikovsky. Y, al oirlos el Zar
tocar y cantar, gritó: ¡Camaradas!
¡Que siga la fiesta! ¡Que no falte nada!
Que con estos cuatro y con Borodin
esta parranda no tiene fin.

De los Oistrak, David es un machete
y su hermanito Igor –sin ser superior-
no es ningún zoquete. Y al oírlos tocar
allá en el Bolshoi el público grita:
¡Púyalo, Igorcito! ¡Éntrale, David!
que cuando los Oistrak tocan el violín
esta parranda no tiene fin.

En un bar alemán en Eisenac
tocaban con afán Enmanuel, Christian
y Guillermo Bach y Papá Sebastián,
que tocaba el clave, decía ¡Cristianito,
éntrale mi llave! ¡Dale Guillermito!
que cuando estos Bach en el botiquín
esta parranda no tiene fin.

Esperanza Márquez hizo muy popular este texto. Podemos escucharla por aquí.

Esperanza Márquez

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