miércoles, 21 de mayo de 2014

El Corderito de William Blake



EL CORDERO


¿Quién te creó? Corderito,
¿Sabes quién te creó?
¿Te dio vida y alimento
En el prado, en el arroyo;
Te dio un manto delicioso,
De lana tan suave y blanca;
Que voz tan tierna te dio,
Que alegra todos los valles?
Corderito, ¿quién te creó?
¿Sabes tú quien te creó?
Te lo diré, Corderito,
Te lo diré, Corderito:
Es llamado portu nombre,
Cordero se llama él mismo.
Es bondadoso y humilde;
Tornóse en pequeño niño:
Yo niño y tú cordero,
Por su nombre nos llamamos.
Cordero, Dios te bendiga.
Dios te bendiga, Cordero.



THE LAMB

Little Lamb, who made thee?
Dost thou know who made thee?
Gave thee life, & bid thee feed
By the stream & o'er the mead;
Gave theee clothing, wooly, bright;
Gave thee such a tender voice,
Making all the vales rejoice?
Little Lamb, who made thee?
Dost thou know who made thee?
Little Lamb, I'll tell thee,
Little Lamb, I'll tell thee:
He is caled by thy name,
For he calls himself a Lamb.
He is meek, & he is mild;
He became a little child.
I a child, & thou a lamb,
We are called by his name.
Little Lamb, God bless thee!
Little Lamb, God bless thee!



William Blake (1757-1827)
Autorretrato
Hace unos meses compré una Antología bilingüe (Alianza Editorial, Madrid, 2009) del poeta británico William Blake. Mi primera aproximación al autor fue a través de sus grabados para la Divina Comedia, que, a mi juicio, tienen mucho de modernidad. La contraportada del poemario nos presenta al autor:
Catalogado habitualmente como prerromántico por los historiadores de la literatura, WILLIAM BLAKE (1757-1827) es, sin embargo, una figura que desafía cualquier intento de clasificación y que ocupa un privilegiado lugar en la lírica inglesa. Rebelde, visionario y místico, rompió con las doctrinas oficiales de su tiempo (teológicas, morales, políticas y estéticas) y se anticipó a muchos pensadores que hoy forman parte del acervo cultural de Occidente. El suyo es un mundo donde el mal es una fuerza necesaria y las leyes morales son cadenas impuestas al hombre, al que el poeta aspira liberar a través de la imaginación, la visión y el conocimiento.

Uno de los grabados de W. Blake

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