martes, 8 de octubre de 2013

La pipa Churchwarden, o Lesepfeife

Dos pipas Churchwarden. En primer plano una ORLIK (inglesa) al segundo plano BREBBIA (italiana

En una ocasión le comentaba al Jesús el Librero sobre unas pipas para lectura Me preguntó cómo eran, pues para quien no fuma pipa cualquiera se puede usar mientras se lee. Ante su interés por la descripción que le hice, le prometí colocarlas en esta bitácora.

Albert Einstein, fumando una Churchwarden. Tenía otra más larga aún.
Ciertamente, para leer no se necesita una pipa, pero si se va a fumar y leer es conveniente usar una que no moleste la lectura. Cualquier cachimbo sirve, pero, a mi juicio, las mejores son las Churchwarden o, como las llaman los alemanes, Lesepfeife. Éstas, tienen varias cualidades que permiten fumar y leer a mismo tiempo sin inconvenientes, el humo es más fresco que las pipas más cortas y, lo más importante, no cansan la dentadura, pues no se sostienen con los dientes, sino con la mano. Esta es su ventaja, pues con un ligero giro de la muñeca puede llevarse a la boca sin soltar el libro y, además, lo largo del caño es más o menos la distancia entre los ojos y el papel para un lectura cómoda

Las características generales nos recuerdan a las viejas pipas de arcilla que fumaban los europeos en los siglos XVII y XVIII, pero no son tan frágiles. La cazoleta u hornillo es generalmente de raíz de brezo, de otra madera, como el cerezo, y hasta las muy artísticas talladas en espuma de mar o Meerschaum. El largo total varía entre los 25 cm hasta poco más de 40 cm. Las cazoletas tienden a tener una capacidad media; es decir, que se puede introducir el dedo índice en ellas, mas no el pulgar. Se las usa generalmente para fumar tabacos tipo Virginia, lo que no excluye fumar la picadura favorita.

Brebbia, Lectura. Italia
A lo largo de mis años de pipófilo he tenido algunas (varias han desaparecido misteriosamente). La que tiene más tiempo conmigo, poco más de 30 años es una italiana de la casa Brebbia, modelo Lectura. La compré en Caracas en alguna de las tiendas bien surtidas de la época. Me ha dado buenas fumadas a lo largo de los años y le he cogido cariño. Con el tiempo el caño se ha deformado ligeramente, pero debo considerarlo como la pátina y el paso del tiempo. El caño de de vulcanita, que tiende a tomar un color verdoso y gusto azufrado si no se le cuida. La llevé a Roma para que los artesanos Musicó la restauraran. Quedó como nueva, pero conserva los atributos de la edad.


Orlik, Churchwarden. Inglaterra.

Muchos años después, en Namibia, decidí comprar otra. Quedé prendado de una 
Churchwarden inglesa, de la casa Orlik. También da una fumada fresca y 
agradable. Es una pieza de buena calidad y bastante ligera. Tiene un buen acabado mate. 
Recuerdo como si fuera hoy los muchachos que atendían el estanco de la tienda
Wecke & Voigts (muy bien surtida de habanos, picadura y pipas alemanas y británicas.

Compré otra pipa de estas en una tienda de cosas viejas ubicada en un páramo cerca de Mucuchíes, estado Mérida. No es tan cómoda al fumar como las anteriores, la cazoleta es un poco grande y pesada porque es de madera de cerezo. No creo que sea apta para la lectura, pero tiene su encanto. Está fabricada por la casa Ropp, empresa francesa que se especializaba en pipas de cerezo y que desapareció hace algunos años. La boquilla es corta y se debe pulir con frecuencia para evitar el sabor raro de la vulcanita.

En primer plano, una pipa larga de madera de cerezo ROPP (francesa)

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