jueves, 24 de octubre de 2013

Dichos sentenciosos del Inca Pachacútec

Pacha Kuity Inqa Yupanki (Inca Pachacútec)
(1438-1471)

El Inca Pachacútec IX, hijo de Huairacocha Inca, fue el más grande estadista y fundador del Tahuantinsuyo. Fue él quien inició la expansión territorial y convirtió su reino en un gran imperio bien organizado. Su nombre fue sinónimo de buen gobierno. el Inca Garcilaso de la Vega incluyó en sus Leyendas y hechos fabulosos del antiguo Perú (Ediciones Nuevo Mundo, Lima, 1962) algunas sentencias de este gran gobernante.

Cuando los súbditos y sus capitanes y curacas obedecen de buen ánimo al Rey, entonces goza el reino de toda paz y quietud.
La envidia es una carcoma que roe y consume las entrañas de los envidiosos.
El que tiene envidia y es envidiado, tiene doblado tormento.
Mejor es que otros, por ser tú bueno, te hayan envidia, que no la hayas tú a otros por ser tú malo.
Quien tiene envidia de otro, a sí propio se daña.
El que tiene envidia de los buenos saca de ellos mal para sí, como hace la araña en sacar de las flores ponzoña.
La embriaguez, la ira y locura corren igualmente; sino que las dos primeras son voluntarias y mudables y la tercera es perpetua.
El que mata a otro sin autoridad o causa justa, a él propio se condena a muerte.
El que mata a su semejante, necesario es que muera; por lo cual los Reyes antiguos, progenitores nuestros, instruyeron que cualquiera homiciano fuese castigado con muerte violenta, y Nos lo confirmamos de nuevo.
En ninguna manera se deben permitir ladrones; los cuales, pudiendo ganar hacienda con honesto trabajo, y poseerla con buen derecho, quieren más haberla hurtando o robando; por lo cual es muy justo que sea ahorcado el que fuere ladrón.
Los adúlteros que afean la fama y la calidad ajena y quitan la paz y la quietud a otros deben ser declarador por ladrones, y por ende condenados a muerte, sin remisión alguna.
El varón noble y animoso es conocido por la paciencia que muestra en las adversidades.
La impaciencia es señal de ánimo vil y bajo, mal enseñado y peor acostumbrado.
Cuando los súbditos obedecen lo que pueden, sin contradicción alguna, deben los Reyes y gobernadores usar con ellos de liberalidad y clemencia; mas, de otra manera, de rigor y justicia, pero siempre con prudencia.
Los jueces que reciben a escondidillas las dádivas de los negociantes y pleiteantes deben ser tenidos por ladrones y castigados con muerte como tales.
Los gobernadores deben advertir y mirar dos cosas con mucha atención. La primera, que ellos, y sus súbditos guarden y cumplan perfectamente las leyes de sus Reyes. La segunda, que se aconsejen con mucha vigilancia y cuidado para las comodidades comunes y particulares de su provincia. El indio que no sabe gobernar se casa y familia, menos sabrá gobernar la república; este no debe ser preferido a otros.
El médico o herbolario que ignora las virtudes de las yerbas o que, sabiendo las de algunas, no procura saber las de todas, sabe poco a nada. Conviénele trabajar hasta conocerlas todas, así las provechosas como las dañosas, para merecer el nombre que pretende.
El que procura contar las estrellas, no sabiendo aún contar los tantos y nudos de las cuentas, digno es de risa.
Y agrega Garcilaso Inca de la Vega: Estas son las sentencias del Inca Pachacútec; decir los tantos y nudos de las cuentas fue porque, como no tuvieron letras para escribir ni cifras para contar, hacían sus cuentas con nudos y tantos.

Inca Garcilaso de la Vega
(1539-1616)

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