sábado, 15 de junio de 2013

Semíramis, una mujer de Babilonia

Semíramis construyendo Babilonia, por Edgar Degas

Esta mañana, mientras leía el libro II de la Biblioteca Histórica (Gredos, Madrid, 2001) de Diodoro Sículo (Diodoro de Sicilia), me entretuve con la historia de Semíramis, un personaje de leyenda pero con gran carácter. Seguiremos a Diodoro, que no es del todo exacto en sus informaciones, pero nos da una visión fresca del mundo bárbaro antes de Troya. Total, si deseamos conocer cosas con rigor científico, mejor recurrimos a los arqueólogos.

La mitológica Semíramis, esposa de Nino, es la mujer más famosa de la antigüedad que pasó de ser una expósita a gobernante de valía. Veamos qué nos dice Diodoro de esta mujer de armas tomar:
Hallazgo de Semíramis por el pastor
Tomada de Wikipedia
Pues bien, existe en Siria la ciudad de Ascalón y, no lejos de ella, un lago grande y profundo lleno de peces. Junto a él, hay un santuario de una famosa diosa a quien los sirios  denominan Dérceto; tiene cara de mujer, pero todo el cuerpo restante de pez, por estas causas; cuentan en el mito los nativos más doctos que Afrodita, enemistada con la diosa antes citada, le inspiró un terrible amor por un muchacho no mal parecido de entre sus devotos. Y Dérceto, unida al sirio, dio a luz a una hija, pero, avergonzada de sus pecados, hizo desaparecer al muchachito y expuso a la niñita en cierto lugar desierto y rocoso (...); y ella, tras precipitarse al lago por la vergüenza y la pena, metamorfoseó el aspecto de su cuerpo en pez; y por tanto, los sirios se abstienen hasta ahora de ese animal y honran a los peces como dioses. Como anidan muchas palomas alrededor del lugar donde el bebé fue expuesto, la niñita fue criada por ellas de manera asombrosa y sobrenatural, las unas calentaban el cuerpo del bebé por todas partes rodeándolo con sus alas y las otras, cuando observaban a los vaqueros y a los otros pastores ausentes, lo alimentaban llevando leche en la boca desde los establos situados muy cerca y dejándola gotear en medio de sus labios. Cuando la niñita llegó a un año y necesitó alimento más consistente, las palomas le proporcionaban alimento suficiente picoteando los quesos. Al regresar los pastores y contemplar los quesos recomidos, se maravillaron del prodigio; tras vigilar, pues, y averiguar la causa, encontraron al bebé sobresaliente en belleza. Lo llevaron, pues, enseguida al establo y lo entregaron al encargado de los rebaños reales, de nombre Simas; éste, como estaba sin hijos, crió a la niñita con sumo cuidado, como su hijita, y le puso por nombre Semíramis, que en el idioma de los sirios es derivado de "palomas", a las cuales, desde aquellos tiempos, todos los de Siria continuaron honrando como diosas.
Años después cuando Semíramis alcanzó edad casadera y sobresalía en belleza, comienza su ascenso social. Un tal Ones, intendente de toda Siria y Consejero real, enviado por el rey a inspeccionar los rebaños reales, queda prendado de la moza, la pide a Simas en matrimonio y la feliz pareja se traslada desde la zona de Gaza (donde queda Ascalón) hasta Nínive. Allí se establecieron y procrearon a Hiapates e Hidaspes y agrega Diodoro: Teniendo también Semíramis las otras cualidades concordantes con la hermosura de su aspecto, resultaba que su marido estaba completamente esclavizado por ella y, no haciendo nada sin su opinión, acertaba en todo. Buenas cualidades de esposa que serán causa de la perdición de Ones cuando Semíramis se encuentre con Nino en Bactriana (hoy Afganistán). Allí se desarrollaba una difícil campaña militar que no se resolvía:
Asirios
Como el asedio estaba prolongándose mucho, el marido de Semíramis, que estaba enamorado de su mujer y había marchado en la expedición con el rey, envió a buscarla a ella. Ésta, dotada de inteligencia, astucia y otras cosas que contribuían a destacarla, aprovechó la ocasión para demostrar su propia valía. Primero, pues, como se disponía a recorrer un camino de muchos días, se hizo un vestido con el cual no era posible discernir si el portador era hombre o mujer. Le era útil para el recorrido de los caminos bajo los calores, para conservar el color de su cuerpo y para hacer lo que quisiera, pues se sentía libre de movimientos y juvenil y, en resumen, había en él tantas ventajas que los medos, que rigieron más tarde Asia, llevaban el vertido de Semíramis y, después de ellos, también los persas. Tras llegar a Bactriana y examinar el asedio, vio que los ataques se realizaban en las llanuras y en lugares de buen paso, pero que nadie iba contra la acrópolis por su fortificación y que los de dentro abandonaban allí las guardias y ayudaban a los que peligraban en las murallas de abajo. Por lo tanto, escogió los soldados preparados para escalar y, ascendiendo con ellos por un difícil barranco, se apoderó de una parte de la acrópolis e hizo señal a los que sitiaban la muralla de la llanura. Y los de dentro, consternados por la captura de la cima, abandonaron las murallas y renunciaron a la salvación.
Una vez tomada la ciudad de esta manera, el rey, admirado del valor de la mujer, la honró primero con grandes regalos y, después, enamorado por la belleza de esa persona, intentó convencer al marido para que se la cediera voluntariamente, prometiéndole que, a cambio de ese favor, su propia hija Sosana se casaría con él. Como aquél se lo tomara a mal, le amenazó con extirparle los ojos si no obedecía diligentemente sus órdenes. Y Ones, como a la vez temía las amenazas del rey y, a la vez había caído en una especie de demencia y de locura por culpa del amor, se ahorcó poniéndose una soga alrededor. Semíramis, pues, llegó a la posición real por tales causas.
Grabado renacentista de Semíramis cazando un león,
basado en Heródoto y Diodoro.
Nino tomó los tesoros de Bactra, que tenían gran cantidad de plata y oro y, tras organizar la administración de Bactriana, disolvió sus fuerzas. Después de esto, habiendo engendrado de Semíramis a su hijo Ninias, falleció dejando a su mujer como reina. Semíramis sepultó a Nino en el palacio y dispuso sobre él un túmulo sumamente grande, cuya altura era de nueve estadios y la anchura, como afirma Ctesias, de diez. Por lo que, como la ciudad se hallaba en una llanura junto al Eufrates, el montículo parecía , desde muchos estadios, como una acrópolis; el cual afirman que se conserva hasta ahora, aun cuando Nínive fue asolada por los medos cuando destruyeron el reino de los asirios.
Semíramis, emprendedora por naturaleza y deseosa de superar en gloria al que había reinado antes, se dispuso a fundar una ciudad en Babilonia; escogió arquitectos y artesanos de todas partes, preparó también todos los suministros necesarios y reunió, de todo el reino, dos millones de hombres para la realización de las obras...
Nínive, por supuesto, fue la principal beneficiaria de esta campaña de obras públicas en el país de Babilonia. Diodoro abunda en detalles y descripciones de las obras realizadas en el imperio: ciudades, palacios, parques, canales, murallas, carreteras... además de las campañas en Egipto, Libia, Etiopía e India. Esta mujer de tabaco en la vejiga era incansable, sin duda. Pero no todo es felicidad:
Después de cierto tiempo, sufrió una conspiración por parte de su hijo Ninias mediante cierto eunuco y recordó el vaticinio de Amón, por lo que no causó ningún mal al conspirador; por el contrario, le entregó el reino y tras dejar estipulado que los gobernadores le obedecieran, ella desapareció rápidamente como transportada hacia los dioses según el oráculo. Y algunos que cuentan mitos, afirman que se convirtió en paloma y que, tras descender muchas aves hacia la casa, voló lejos con ellas; y, por tanto, los asirios honran a la paloma como a un dios...
Has varias versiones sobre el fin de esta señora. Pero la que más me gusta es la que acabamos de leer.

Semíramis moribunda sobre la tumba de Nino, por Augusto Valli (1893)
¿Cuál era el oráculo de Amón? ¿Qué le profetizaron? El buena y aguerrida Semíramis, como luego lo haría Alejandro, fue hasta Siwa:
... recorrió todo Egipto y, tras someter la mayor parte de Libia, fue junto a Amón, para consultar sobre su propio fin. Y se dice que le vaticinaron que desaparecería de entre los hombres y de que dispondría, en Asia, de una honra inmortal entre algunos pueblos; lo cual ocurrió precisamente por el tiempo en que su hijo Ninias conspiraba contra ella. 
La imagen mítica de Semíramis se ha prestado a múltiples manifestaciones artísticas, en particular en los siglos XIX y XX, cuando surge una pasión orientalista. Para el hit parade de esta semana, presentaremos una canción babilónica de la zarzuela La corte del Faraón, estrenada en Madrid en 1910. Es una habanera pícara y medio putesca, como se acostumbra describir las costumbres mesopotámicas. Espero lo disfruten.




De la zarzuela La corte del Faraón, escuchemos la Habanera (Son las mujeres de Babilonia o ¡Ay, Ba... Ay, Ba...!). La primera interpretada por María Belén, en una producción cinematográfica de TVE y Lince Films en 1985. La segunda, también de la misma época, por la Compañía de Revistas de María José Cantudo.


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