martes, 9 de abril de 2013

Miranda y la música

Francisco de Miranda (1750-1816), por George Rouget c 1793
Museo Nacional de Versalles
En marzo de 1750, nació en Caracas el más universal de los venezolanos; el que se codeó con lo más granado de la era de la Ilustración, se culturizó como ningún otro de sus coterráneos -al extremo de formar una fabulosa biblioteca-, y vivió la vida. De todo dejó constancia en su diario; desde sus gestiones, esfuerzos y desvelos por darnos libertad, pasando por sus aventuras y devaneos, hasta el caviar que degustó en la corte rusa. Francisco de Miranda, el hijo de la panadera, el hombre del trágico destino, fue además un incansable hombre de mundo de personalidad avasalladora. No se podía ser indiferente ante él. Tal vez sus enemigos y detractores en Venezuela lo que tenían, además del prejuicio social, era pura y simple envidia.

Miranda, su flauta y la música
carátula del álbum
En 1999, salió al público el álbum Miranda, su flauta y la música, con un interesante repertorio interpretado por Luis Julio Toro (flauta traversa barroca), María Esther Jiménez (flauta dulce), Rubén Guzmán (clavecín) y Carlos Guzmán (cello). El disco es una verdadera joya: buena selección de las piezas, interpretación impecable, y una buena documentación que complementa e ilustra al oyente (La flauta de Miranda por Luis Julio Toro y Miranda y la música, por el historiador Edgardo Mondolfi Gudat). Tuve la suerte de asistir a algunas sesiones de grabación en el Colegio Emil Friedman, gracias a la gentil invitación del amigo Edgardo, quien luego me regaló una copia que atesoro.

Del texto  Miranda y la música, voy a entresacar un encuentro del caraqueño con Franz Joseph Haydn, patriarca de la música neoclásica. Estamos en 1785. Miranda, que ya había desertado del ejército español, vivía en Londres y decide viajar. Convence a un amigo, el coronel estadounidense William Smith (quien se desempeñaba como secretario de su suegro, el Ministro en Londres y futuro Presidente de los Estados Unidos, John Adams) para hacer el "gran tour" de Europa. Smith lo acompaña hasta Viena, donde se separan. Mondolfi nos guía:
El venezolano dirigió entonces sus pasos hacia Ensitel y el Palacio de Estherháza, donde tuvo lugar el momento estelar de su viaje por Europa en cuanto a música se refiere. Allí, en ese lugar, trascurría precisamente sin sacudidas ni trastornos la vida del compositor austríaco Franz Joseph Haydn. Vida a tal punto desprovista de incidentes personales y de perturbaciones procedentes del mundo exterior -al decir de un crítico- que, de no haber sido un genio artístico de primer orden, más que probable que ese mundo exterior no se hubiese enterado siquiera de su existencia.
Franz Joseph Haydn
1732-1809
En efecto, Haydn se desempeñaba como director musical en el aislado dominio de Esterháza bajo la figura benévola y autoritaria a la vez de su protector, el Príncipe Nicolás. La visita de Miranda fue tan singular -señala el musicólogo Robert Stevenson- que se convirtió en el primer contacto de Haydn con el mundo latinoamericano. Por su parte el biógrafo más importante que ha tenido Haydn en el siglo XX, el inglés H. C. Robbins Landon, no duda en estimar el privilegio que representó para el compositor esta visita.
(...) Según un pasaje de su Diario, Miranda acudió provisto de cartas de presentación para el compositor, quien inmediatamente dispuso de un recorrido para que el viajero conociese la arquitectura rococó del palacio y sus inmediaciones. Dejemos que sea el propio Miranda quien narre los pormenores del encuentro:
"El famoso Haydn, para quien traje cartas, me acompañó inmediatamente e hizo ver todo el Palacio, Librería, Galería de Pinturas, Cascadas, Teatro, etc. El teatro, que representa todo el año, le cuesta (al príncipe Nicolás Esterhazy) 30.000 florines anuales y los sueldos son vitalicios. Por la noche asistí a la ópera, vi allí al Príncipe, su sobrina y su metress (sic), mujer vulgar; él tendrá cerca de 70 años. La representación fría. La orquesta, 24 instrumentos. Haydn tocaba el clave".
Palacio de Esterháza, donde se encontraron Haydn y Miranda
Al día siguiente, en compañía del famoso compositor, Miranda pasea de un lado al otro por los espaciosos jardines, con sus grutas, invernaderos, ermitas y templos, en un coche que pusiera a su orden el propio Príncipe Nicolás en persona. Y agrega con mayor naturalidad: Hablé mucho de música con Haydn y convino conmigo en el mérito que tiene (Luigi) Boccherini.
Edgardo Mondolfi Gudat, historiador.
La amistad con Edgardo Mondolfi Gudat me abrió una nueva visión de Francisco de Miranda, fuera de esa idea acartonada de la historia venezolana. Ayer, en un encuentro casual, le comenté sobre este artículo y le dije que extraería lo relativo al encuentro Miranda-Haydn y coincidimos en que podría estar acompañado de alguna pieza de Luigi Boccherini, compositor de mérito. Edgardo es un investigador serio y talentoso. Todos sus libros parecen una obra de Mozart (ni una letra más, ni una menos). Pronto revisaremos algunas de sus obras.

Luigi Boccherini
1743-1805
Difícil escoger del repertorio de Boccherini, pero se me ocurre que dado el carácter de Francisco de Miranda, La musica notturna delle strade di Madrid Op. 30 N° 6 (Quintettino para dos violines, viola y dos cellos en si mayor G 324), sería una buena presentación. Aquí lo tenemos interpretado por Le Concert des Nations, dirigida por Jordi Savall:


La otra pieza es el Fandango del Quinteto en do mayor G 448. Interpretado por José Moreno a la guitarra de doble cuerda; La Real Cámara: Emilio Moreno (violín), Enrico Gatti (violín), Wim Ten Have (viola), Wouter Möller (cello), Eligio Quintero (guitarra tiple), Luz Martín León Tello (castañuelas):


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