domingo, 21 de abril de 2013

Hora del té con Reynaldo y Marcel

Ensamblaje Reynaldo Hahn is hosted for tea by Marcel Proust in his cork walled parlor.
Tomado de 
http://junkthief.blogspot.com/search/label/Reynaldo%20Hahn

Desde hace tiempo quería subir a esta bitácora un artículo que vincule lo gastronómico con lo literario y lo musical. Pensé en el recetario de Georges Sand que tengo en casa, pero últimamente no me apetece complicarme en la cocina. Surge entonces otra pareja interesante: Reynaldo Hahn y Marcel Proust. Tal vez unas madeleines tomadas del recetario de Dining with Proust (o Proust, la cuisine retrouvée, su título original- Random House, Nueva York, 1992), que son fáciles de hacer, alguna cita literaria, y la música de Hahn será suficiente para la hora del té.

Chanson grises de Reynaldo Hahn
sobre textos de Verlaine
Reynaldo y Marcel se conocieron una tarde de 1894 en casa de la pintora Madeleine Lemaire. Era Proust a la época un joven dandy con un aire de permanente aburrimiento y aspiraciones de escritor. Hahn tenía entonces 19 años y ya había demostrado gran talento musical (había sido un niño prodigio, pero no explotado por sus padres, sino apoyado por éstos). Según leí en algún lado surgió un romance inseparable que duró dos años y una sincera amistad que se prolongó por el resto de sus vidas.

Nunca he podido leer más de una página de Proust porque "me da sueño" (más correctamente, me produce ennui, que no sólo significa aburrimiento). Lo contrario me sucede con mi coterráneo Reynaldo Hahn Echenagucia. En Venezuela su obra es poco conocida, aunque muchos saben sobre su carrera. Lo descubrí en Canadá a través de una un álbum de sus Mélodies, interpretado por Mady Mesplé (soprano) y Dalton Balwin (piano). Me gustó esa música intimista y seguí explorándola con Chanson grises con la voz del tenor Martin Hill y Graham Johnson al piano, y también en diversos álbumes de compositores franceses de fines del siglo XIX y principios del XX, lo que era otra forma de explorar la poesía amorosa gala. En la biblioteca de la Embajada reposaban algunas de sus partituras, pero lamentablemente mis conocimientos musicales no llegan a tanto.

A mi juicio, la colección más completa y bella está en el álbum Songs by Reynaldo Hahn (Hyperion, Londres), interpretada por Felicity Lott (soprano), Susan Bickley (mezzo soprano), Jan Bostridge (tenor), y Stephen Varcoe (barítono). Es una excelente antología que nos da un un panorama amplio de su obra, incluyendo algunas piezas corales; al piano está Graham Johnson  Lo compré, si mal no recuerdo, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 2002. A la interpretación impecable se une un libreto informativo muy completo, que incluye no sólo noticias sobre el autor y su obra, sino también un  breve análisis de cada una de las piezas presentadas.A través ese texto conoceremos algo sobre Reynaldo y de las piezas que escucharemos, mientras degustamos unas madeleines al gusto de Marcel.

Mi álbum favorito de Hahn. 2 Cds.
El libreto que acompaña el álbum comienza:
A pesar de que Reynaldo Hahn escribió y habló un francés exquisito, su lengua materna fue el español y su apellido alemán. Su madre era una católica venezolana. Su padre, Carlos Hahn, era judío nacido en Hamburgo que siendo joven se estableció en Caracas para hacer fortuna en América Latina. Reynaldo solía contar la siguiente historia acerca de su tierra natal: cuando Dios creó Venezuela le otorgó tan magníficas flores, aves, frutas, árboles, oro,  diamantes, etc. que el ángel Gabriel preguntó al Señor si no le estaba dando demasiado a ese país. "Ten paciencia, replicó el Creador, no he creado aún los venezolanos".
Los venezolanos tenemos la mala costumbre de expresarnos así de nuestro país; es algo que, además de desarraigo, denota una inconformidad criolla con la situación de la patria, pero no hacemos nada por mejorarlo. La familia de Reynaldo estaba socialmente bien ubicada en Venezuela. Por algún lado leí que don Carlos no sólo era un comerciante próspero, sino que participaba activamente en diversos campos de la vida nacional y hasta era compadre del Ilustre Americano y que por desavenencias con el poder, decidió llevarse a su familia a Europa. La madre, María Elena Echenagucia, pertenecía a una vieja familia caraqueña y era una persona culta y de gran sensibilidad. Las cualidades de la familia Hahn-Echenagucia les abrieron las puertas de los mejores salones del París de la Belle époque y, lo más importante, como buenos padres, se esmeraron en darle una educación esmerada a su numerosa prole.

No le faltaba razón a don Carlos al llevarse a su familia de Venezuela. La situación política, económica y cultural del país no era la más propicia para el desarrollo integral de su familia. ¿Qué hubiera sido de Reynaldo de haber permanecido en Caracas? Tal vez no hubiera pasado de ser un músico del montón, al servicio del tirano de turno. Recordemos que nació durante la autocracia guzmancista y falleció 13 años después de la muerte de Gómez. En Francia se formó e hizo una gran labor como compositor, crítico musical, director de orquesta, intérprete y musicólogo. Tuvo una vida interesante y rica.

Ayer, cuando me releía el libreto que acompaña el álbum me topé con datos ya olvidados. He aquí uno:
Reynaldo Hahn (1874-1947)
por Lucie Lambert
A la edad de 13 Reynaldo compuso la partitura de Si mes vers avaient des ailes, del inmortal Hugo, que fue publicada poco después por Le Figaro y de inmediato llegó a ser una pieza favorita. En 1890 Alphonse Daudet invitó al joven compositor a proveer la música para el drama L'Obstacle. (...) Él se refería a la música de Reynaldo como su chère musique preferée (su pequeña música preferida). Fue en casa de Daudet en 1893 donde la famosa cantante Sybil Sanderson interpretó las canciones de Reynaldo sobre textos de Verlaine. Edmond de Goncourt, a quien normalmente desagradaba la música, escribió sobre ellas en su su diario como vrais bijoux poétiques (verdaderas joyas poéticas). Estas fueron las Chansons grises. Verlaine mismo estaba presente en la ocasión. A pesar de estar envejecido prematuramente y enfermo, pudo escuchar estos viejos versos suyos que recibieron una vida musical que él pudo comprender. Indiferente a la musicalización de Fauré de estos poemas, Verlaine lloró al escuchar las canciones de Hahn. No menos que el poeta Mallarmé escribió las siguiente líneas sobre la ocasión:
La pleur qui chante au language
Du poète, Reynaldo
Hahn, tendrement le dègage
Comme en l'allée un jet d'eau.

(La lágrima que canta en el lenguaje
Del poeta, Reynaldo
Hahn tiernanente libera
Como una fuente en un camino.)

Escucharemos dos piezas interpretadas por la soprano Karina Gauvin y Marc-André Hamelin al piano:
(0:00) Si mes vers avaient des ailes, compuesta, como se dijo, a las 13 años de edad sobre versos de Victor Hugo. Es quizá la pieza emblemática de Reynaldo. Nos dice el crítico: la juventud del compositor hace más extraordinaria su perfección. Las marcas distintivas del estilo Hahn están allí: un acompañamiento que ondula en el fondo como el deshacer de una madeja de un material suntuoso, un fondo de aparente poca importancia que sin embargo da forma a la melodía como si el acompañante ejerciera la mano más ligera sobre el torno de un alfarero...
(02:29) A Chloris, compuesta en 1916 sobre un poema de Theophile de Viau, poeta del siglo XVII. Según el crítico: es la cumbre del arte de Reynaldo Hahn como pasticheur, y se ubica como quizá el más exitoso ejemplo de viaje musical a través del tiempo en el repertorio de la mélodie francesa (si se excluye la sin par obra maestra del estilo madrigal de Fauré, Clair de lune). En efecto, Reynaldo sabía utilizar elementos de la música antigua en sus composiciones para crear algo nuevo. Su amor por la música antigua lo llevó a preparar una edición de las obras de Rameau para instrumentos modernos. Hacer pastiche es un arte y Hahn sabía hacerlo, al extremo que a juicio de su contemporáneo Fritz Kreisler, Hahn tenía la habilidad de sugerir o evocar diversos períodos de la historia musical. Esta mélodie es, según el crítico James Day, una de las más arcaicas en estilo; un pastiche pseudobarroco de gran encanto y dignidad.



Marcel Proust (1871-1922)
por Jacques-Emile Blanche

Y de repente, se revelaba la memoria. El sabor era el de una pequeña madeleine que los domingos en la mañana en Combray (porque en esas mañanas yo no salía antes de ir a misa), cuando iba a darle los buenos días en su alcoba, mi tía Léonine solía darme, mojándolas previamente en su propia taza de té o tisana... 
Odette vertió el té de Swann, preguntó "¿Limón o crema?" y a su respuesta "crema, por favor" le dijo con una risa: "¡Una nube!" Y mientras él expresaba su excelencia, "Usted ve, yo sé cómo le gusta". Este té le había ciertamente parecido a Swann, justo como le pareció a ella, algo precioso y el amor tiene tal necesidad de encontrar alguna justificación para sí (...) que cuando él la dejó a las siete en punto para vestirse para la noche, en todo el camino a casa en su coche, incapaz de reprimir la felicidad con la cual la aventura vespertina lo había llenado, se mantuvo repitiéndose a sí mismo: "¡Qué grato sería tener una mujercita como esa en cuya casa uno podría siempre tener la certeza de encontrar, lo que uno nunca puede estar seguro de encontrar, una realmente buena taza de té".
Marcel Proust: Por el camino de Swann
Madeleines según la receta. Prometo una foto de mejor calidad.

MADELEINES

Ingredientes:
  • 100 gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 75 gr. de harina
  • 10 gr. de miel clara
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar impalpable (opcional, para decorar)

Preparación:
  1. Se derriten 7 cucharadas de mantequilla a fuego suave y se deja enfriar.
  2. Se baten por 5 minutos los huevos con el azúcar y una pizca de sal en un bowl, hasta que forme una crema alta y clara. Entonces se espolvorea la harina y se revuelve con la ayuda de una cuchara de madera. Se le mezcla la mantequilla derretida ya enfriada y la miel. Se mezcla bien, pero no vigorosamente.
  3. Se deja reposar en el refrigerador por una hora, luego se retira y se la deja llegar a temperatura ambiente por aproximadamente media hora.
  4. Se precalienta el horno a 425°F (220°C). Se derrite el resto de la mantequilla y se pintan los moldes para madeleines antes de llenarlos con la mezcla. Debe procurarse que los moldes queden llenos a los 2/3 de su capacidad para permitir que crezcan sin derramarse.
  5. Se hornean por 5 minutos si se usan moldes pequeños, o 10 si son grandes. Se las deja enfriar un poco antes de desmoldarlas y servirlas.
  6. Las madeleines se pueden servir acompañando postres, ensaladas de fruta, sorbetes o helados. También a la hora del té.


Espero no haber causado ennui y que hayan disfrutado las madeleines, la música y la culta compañía.





Letra

Si mes vers avaient des ailes!
Mes vers fuiraient, doux et frêles,
Vers votre jardin si beau,
Si mes vers avaien des ailes,
Des ailes comme l'oiseau!

Ils volariaent, étincelles,
Vers votre foyer qui rit,
Si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'esprit...

Près de vous, purs et fidèles,
Ils accourraient, nuit et jour,
Si mes vers avaient des ailes,
Comme l'amour!
Victor Hugo (1802-1885)

A Chloris

S'il es vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(Mais j'entends, que tu m'aimes bien),
Je ne crois point que les rois mêmes
Aient un bonheur pareil au mien.
Que la mort serait importune
De venir changer ma fortune
Pour la félicité des cieux!
Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
Ne touche point ma fantaisie
Au prix des grâces de tes yeux.
Theophile de Viau (1590-1626)

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Naiffer. Tomó su tiempo escribirlo y quedé sin fuerzas para hacer las "madalenas".

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  2. You can discover the fabulous world of Reynaldo and his Belle Epoque on the web site and the Facebook page of the Reynaldo Hahn association.
    http://reynaldo-hahn.net/

    https://www.facebook.com/association.reynaldo.hahn

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