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jueves, 4 de septiembre de 2014

Tarde de verano en Auvergne

Quesos de Auverne, entre ellos el famoso Cantal y el Bleu d'Auvergne


Hoy, que no tengo muchas ganas de transcribir textos, voy a presentar unas piezas del autor francés Joseph Canteloube de Malaret (1850-1957). Son pequeñas joyas musicales que guardan todo el espíritu campesino de Auvergne, cantadas en el dialecto local. Las descubrí durante mis paseos por las diversas discotiendas de Ottawa, Canadá, y desde entonces me atraen. Espero sea del agrado de los fieles lectores de esta bitácora.

La primera grabación está a cargo de la soprano española María Bayo, acompañada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. Presenta una de las canciones más apreciadas y populares: Baïlèro.


La misma pieza, esta vez en interpretación de la soprano francesa Madeleine Gray, en una grabación de 1930 y otra más de gusto celta (Parte I). A pesar de su edad, esta grabación continúa siendo atractiva.


Y la serie completa, interpretada por Vèronique Gents 1


y 2

¡Qué rico sería pasarse una tarde escuchando estas canciones auvergnattes mientras nos deleitamos con especialidades regionales!

Aquí les dejo una receta para ver si se animan... La traduje con cariño.


PATÉ AU POMMES DE TERRE (Pastel de papas)


  1. Se corta tocino o jamón en lardons de 3 mm de espesor. Se les blanquea en agua en ebullición.
  2. Se extiende la pasta o masa (se trata de la pâte brisée) con la ayuda de un rodillo y tapizar un molde para pasteles (tourtiére) de unos 18 a 20 cm de diámetro, dejando un exceso de 2 cm de masa por los bordes.
  3. Se pelan las papas, se lavan y secan bien y se cortan en láminas finas.
  4. Se coloca una capa de papas sobre la masa y se sazona con sal, pimienta, nuez moscada, un poco de cebolla picadita y lardons. Se repiten las capas en número de 3 o 4, hasta que se acabe el relleno..
  5. Se extiende la otra mitad de la masa y se coloca como tapa, dejando también que sobre de los bordes. Se coloca, mojando ligeramente las orillas, mientras se hace un repulgue (torsade) hacia el centro del molde, se pincha estye repulgue con la ayuda de unas tijeras para decorarla, y si se desea, se cortan con un cuchillo formas que se colocarán sobre la pasta.
  6. Se pinta con una yema de huevo. Se abre un hueco en el centro de la tapa para permitir la evaporación.
  7. Llevar al horno suave por unas dos horas; cubrir con papel de aluminio si la tapa dora demasiado.
  8. Una vez cocido, se corta la tapa y se la retira para espolvorearlo con finas hierbas y crema fresca. Se vuelve a colocar la tapa y se recalienta al horno por unos 15 minutos.
  9. Listo para servir. 


martes, 19 de agosto de 2014

Pescadilla al horno

Pescadilla real (Macrodon ancylodon), también conocido entre los pescadores venezolanos como Curvinata de mar.

La pescadilla con la que ilustramos el artículo de hoy se ve más buenamoza  que las que uno ve normalmente en las pescaderías. En persona tienen una cara feroz que recuerda un diablillo, pero tiene las aletas desarregladas como las de la foto, que acentúan su condición de fea. Quienquiera que la vea y no la haya probado, se imagina un pescado de mediocre calidad, armado de espinas por todos lados y difícil de comer. Todo lo contrario.

La pescadilla es uno de los pescados de carne más delicada y fina. A pesar de su tamaño, las espinas no son abundantes y son fáciles de evitar y no se da el feo espectáculo de luchar con el pescado en la mesa. Ayer, en la pescadería, vi unas hermosas catalanas y unos parguitos incitantes. Cuando empiezo a ver mi futuro almuerzo, el pescadero me dice: "Tengo pescadilla" y me muestra dos hermosos ejemplares. Como hacía unos 20 años que no comía esta delicia, decidí llevarme dos ejemplares que preparé al horno; la mejor manera de tratar esta especie.

PESCADILLA AL HORNO CON SABORES MEDITERRÁNEOS
2 porciones

Es esta una receta que se me ocurrió al momento, fácil de preparar y de un grato sabor mediterráneo.

Ingredientes

  • 2 pescadillas, evisceradas y limpias
  • 1 cebolla, cortada en cubos o medias lunas
  • 3 o 4 dientes de ajo pelados y cortados groseramente
  • 1/2 pimiento rojo ( tal vez se prefiera pimentón), en tiras delgadas
  • 3 tomates perita, despepitados y fileteados
  • Sal, pimienta hierbas de Provenza al gusto, pero no en exceso.
  • 6 o 7 aceitunas Kalamata
  • Una cucharadita de alcaparras, lavadas.
  • Aceite de oliva


Preparación:

  1. Se hacen tres cortes no muy profundos a los pescados por ambos lados para que el aderezo penetre. En una bandeja de hornear, se aderezan las pescadillas con sal, pimienta y hierbas de Provenza por todos lados, incluida la cavidad del vientre. Se le agrega un chorrito aceite de oliva se les deja reposar.
  2. Se precalienta el horno a 350°F.
  3. Se preparan los vegetales con los que se va a hornear: cebolla y ajo, que se mezclarán con el pimiento y se aderezarán con hierbas de Provenza y aceite de oliva. Se coloca la mitad de la mezcla debajo de los pescados, en la cavidad del vientre y por encima. La otra mitad se mezcla con los tomates y se cubren los pecados con los vegetales. 
  4. Se adorna con las aceitunas, las alcaparras y si se desea, un chorrito de aceite de oliva. Se lleva al horno hasta que estén en su punto. Queda delicioso y delicado.

Lo acompañé de un arroz con hierbas y zanahoria.

NOTA: Después colocaré la foto del plato terminado. Tengo dificultades para bajarla. 

martes, 12 de agosto de 2014

Sopa de plátano verde

Sopa de plátano verde a la zuliana

Mi madre, maracucha de pura cepa, preparaba en ocasiones esta sopa con propiedades terapéuticas. Se trata de la sopa de plátano verde (plátano macho inmaduro, para quienes no son venezolanos), que tiene propiedades antidiarréicas. Me contaba que cuando ella se casó no sabía preparar ni arroz y contrataron una empleada doméstica. Para hacer esta sopa -me decía-, se perdía mucho plátano pues no había licuadoras ni procesadores de alimentos y la empleada tenía que usar un pilón y trabajar rápido para hacer el puré que luego disolvería en un caldo gustoso.

Lola, por supuesto, evitaba preparar esta rica sopa hasta que se compró su primera licuadora en el año cataplún. A partir de entonces la sopa de plátano verde era más frecuente en la mesa de Víctor y Lola y llegó a ser una de mis favoritas junto con la crema de apio (o sopa de oro), la de remolacha y el mondongo dominical que hacía mi viejo. No era yo un niño que aborreciera las sopas.

Su preparación con licuadora es fácil, y lo explicaré de inmediato. Las medidas van en zuliano clásico en el que el cucharón de sopa se denominaba "coco".


SOPA DE PLÁTANO VERDE (a la manera zuliana)
Para 1 porción

Ingredientes:
  • 5 "cocos" de caldo de res gustoso
  • 1/2 plátano verde
  • Sofrito de cebolla, ajo, ajíes misteriosos (ají dulce), tomate, y si se desea un punto de picante, salsa inglesa y ketsup.


Preparación:
  1. Se hierve el plátano verde hasta que esté cocido. Eso se sabe al pincharlo con un cuchillo y no hace mucha resistencia.
  2. Se calienta el caldo de res.
  3. Una vez que el plátano esté cocido, se pasa por la licuadora con caldo de res que lo cubra. Se licua bien.
  4. Se regresa a la olla con el resto del caldo (se verá una mezcla como un atol ligero), y se lleva a un hervor. De inmediato empezará a espesar y es recomendable revolver para evitar que se peque a la olla. 
  5. Mientras tanto, preparamos en unas 2 cucharadas de aceite el sofrito, marchitando primero el ajo y la cebolla, luego el ají misterioso y por último el tomate, todo picado menudito. Se agrega la salsa inglesa, el picante el ketsup. Hay que tener en cuenta que el plátano verde es insípido y por lo tanto el sobfrito debe estar cargado de sabor.
  6. Finalmente, se vierte el sofrito sobre la sopa. Se revuelve bien y se le lleva delicadamente a un hervor. Listo para servir.


A la manera tachirense

Los andinos preparan también una sopa de plátano verde muy diferente a los zulianos. Conseguí la receta en el libro A degustar con Yiya, recetario de oriunda cocina andina (El perro y la Rana, Caracas, 2007) por María Auxiliafora Morales. Este recetario me confirmó lo que me había dicho un amigo capachero cuando probó la versión zuliana: la conozco diferente. Ahora la receta de Yiya.

SOPA DE PLÁTANO VERDE
4 porciones

Ingredientes:
  • 2 plátanos verdes
  • 2 cebollas medianas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 ají dulce
  • 1 rama de céleri
  • 1 ajoporro (sólo sus ramas)
  • 1/2 pimentón
  • cilantro y perejil


Preparación:
  1. Se hace un caldo con ajoporro, céleri, cilantro, perejil, cebolla, ajo, pimentón y ají dulce; y se cuela.
  2. Aparte se hacen unos tostones de plátano verde a la criolla, una vez machacados se agregan al caldo y se deja hervir hasta que espese.
  3. Se le agrega sal, pimienta y cilantro al gusto.
  4. Al servir se le agrega queso picado en trocitos.
  5. Se puede utilizar cambur verde.



martes, 29 de julio de 2014

Coca de verduras

Coca de verduras con sardinas frescas
Desde la soleada Mallorca las prima Margarita nos envía esta receta veraniega. La coca trae en mi gratos recuerdos de la infancia, cuando los sábados se presentaban los tíos Juan y Beatriz con "las niñitas" y una bandeja de coca de verduras.

La coca es parienta de la pizza, la foccacia y la pisaladiere. Consiste en una masa ácima de trigo, aceite y agua (u otro ingrediente líquido como la cerveza o el jugo de naranja), extendida sobre una bandeja para hacer pizza y horneada con una combinación de vegetales (si es de verduras) sazonados con pimentón español, sal y aceite de oliva. En esta ocasión Margarita nos ha regalado con una receta sencilla y sabrosa para la masa que sólo lleva aceite de oliva, cerveza y sal, más la harina que absorba esa mezcla.

El relleno de la coca del tío Juan llevaba sólo verduras cortadas menudo. Margarita le agrega unos filetes frescos de sardina y he visto otras combinaciones que llevan tocino y sobrasada, que se ven interesantes pero que no podré hacer por el momento debido a prescripción médica (cero sal, cero embutidos). Ahora la receta simple y sabrosa.

COCA DE VERDURAS
Para 4 porciones

Ingredientes para la masa

  • 1/2 taza de cerveza
  • 1/2 taza de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • La harina que le quepa


Preparación de la masa:

  1. En un cuenco suficientemente amplio, se mezclan la cerveza, el aceite y la sal.
  2. Poco a pocos vamos mezclando la harina, sin amasar. Mezclamos hasta que la harina se despegue de las paredes del envase y no se pegue a las manos. Eso toma sólo unos minutos.
  3. Se le deja reposar mientras se hace el relleno.

Ingredientes para el relleno:

  • Me gusta una combinación de acelga (sólo las hojas sanas y frescas), coliflor, cebollín y espinaca, todo bien cortado. Pero podremos ponerle pimientos asados, piñones, pasitas, ajo...
  • 4 sardinas o el pescado de nuestra preferencia
  • 1 tomate maduro cortado en ruedas finas.


Preparación y horneado

  1. Precalentamos el horno a 350°F
  2. Aderezamos los vegetales en una ensaladera con sal, pimienta, pimentón español y aceite de oliva al gusto.
  3. Se mezcla bien y se le deja reposar mientras se preparan y limpian los filetes de sardina. Para ello se decapitan, escaman y destripan las sardinas, se les elimina el espinazo y se adoban con sal y pimienta. Se las pone aparte.
  4. Se corta el tomate en ruedas finas.
  5. Con las manos se extiende la masa sobre una bandeja de hornear. En estas proporciones  saldrá lo equivalente a una pizza de unos 25 cm de diámetro.
  6. Se extienden los vegetales sobre la masa, dejando en la ensaladera el exceso de agua de vegetación. Se colocan por encima las ruedas de tomate y las sardinas ya limpias y fileteadas.
  7. Se lleva por 25 minutos al horno precalentado, o hasta que todo esté bien cocido. Se deja reposar por unos minutos antes de cortarla y servirla.
Me parece ideal para disfrutarla en un día de calor bajo un emparrado con vista al Mediterráneo, con una jarra de buena cerveza, aceitunas aliñadas, sobrasada y pan tostado.


Vista nocturna de la Catedral de Palma de Mallorca

jueves, 26 de junio de 2014

La Ratatouille y la Greixonera

La ratatouille hecha en casa según la receta de Saveurs

Desde hace unos meses debía una receta de ratatouille a mi amigo Pedro, médico y ávido lector quien me inició en la obra de Jorge Luis Borges. El retraso no se debió a la pereza ni a la dificultad de conseguir los ingredientes, sino, por el contrario, a la abundancia de recetas para la preparación de este guiso de vegetales de decisivo gusto provenzal.

En efecto, casi cada libro de cocina francesa tiene su propia versión, así me revisé hasta que encontré una que fuera auténtica y sabrosa. La encontré en Saveurs Cook Authentic French (Chronicle Books, San Francisco, 1999), producido por los editores de la afamada revista culinaria Saveurs. Esta receta sigue la tradición nizarda que requiere una larga preparación; pasos que no deben ser saltados si se desea un buen resultado. Conviene, dicen los provenzales, preparar más ratatouille de lo que se necesita, pues se puede comer luego frío o caliente. Acompaña bien pescados, aves y carnes a la brasa. LO que sobra se puede disfrutar sobre alguna rueda de pan rústico. Espero que Pedro lo prepare pronto y que le guste.

RATATOUILLE
8 porciones

Ingredientes: 

  • 3 berenjenas medianas cortadas en cubos de 5 cm
  • 4 calabacines medianos, cortados en cuartos a lo largo y luego en trozos de 5 cm
  • Sal gruesa o Kosher
  • 1/2 taza de aceite de oliva extra-virgen
  • 6 cebollas medianas, peladas y cortadas en ruedas finas
  • 4 pimentones (medianos) rojos o verdes, descorazonados, despepitados y cortados en tiras de 2.5 x 5 cm
  • 6 tomates pequeños, pelados, despepitados y cortados en cuartos
  • 8 dientes de ajo, pelados y cortados menudo
  • 20 hojas de albahaca fresca
  • 1 ramillete de perejil fresco, sin los tallos
  • 8 ramitas de tomillo fresco
  • Pimienta negra recién molida


Preparación:

  1. Ponga las berenjenas y los calabacines en dos coladores separados y mezcle cada uno con una cucharada de sal gruesa. Deje drenar por 30 minutos. Seque con toallas de papel absorbente.
  2. Caliente 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio-bajo en una sartén amplia. Agregue las cebollas y saltee hasta que estén transparentes, aproximadamente 15 minutos; entonces transferirlas a un bowl y se dejan de lado. Agregue 2 cucharadas de aceite a la misma sartén, incremente el fuego a medio-alto, agregue la berenjena y saltee hasta que esté dorada, aproximadamente 20 minutos. Transferir la berenjena a una olla grande y pesada y cubrir con una capa ligera de las cebollas reservadas. Agregue 2 cucharadas e aceite a la sartén, agregue los calabacines y saltee hasta que doren, aproximadamente 10 minutos. Transfiera a la olla y cubra con una ligera capa de cebolla. Agregue una cucharada de aceite a la sartén, agregue los pimentones y saltee hasta que las orillas tomen un color marrón, aproximadamente 15 minutos. Transfiera a la olla y cubra con una ligera capa de cebolla.
  3. Agregue la última cucharada de aceite a la sartén, entonces adiciones los tomates, ajo y albahaca, apretando ligeramente con la parte trasera de un tenedor (o una espátula de madera) y cocine hasta que espese ligeramente, aproximadamente 15 minutos. Transfiera a la olla, agregue las cebollas restantes, perejil y tomillo. Sazone con sal y pimenta al gusto.
  4. Cocine a fuego muy suave (el término es mijoter), parcialmente cubierto, revolviendo ocasionalmente, por 1 hora y media. Ajuste la sazón y cocine por 30 minutos más.

Es importante procurar que los calabacines sean medianos, pues muy pequeños se desharían y demasiado grandes quedan duros. Vale la pena no saltar los pasos porque el resultado es excelente.

Greixonera d'albergines, con pescado a la plancha

Los mallorquines tienen dios platos parecidos a la ratatouille: El Tumbet y la Greixonera de albergines. A fin de ilustrar sobre esta especialidad balear recurriremos a Entrar en la cocina de Mallorca, Menorca, Ibiza y Fromentera, por Caty Juan de Corral. La receta es simple y se prepara en una pieza de barro vidriado que se llama precisamente Greixonera. Veamos:

GREIXONERA D'ALBERGINES


Ingredientes:
  • 4 berenjenas tiernas
  • 2 pimientos rojos gruesos
  • 4 papas medianas
  • 750 gr. de tomates maduros
  • 5 dientes de ajo
  • 2 tazas de aceite de oliva
  • sal

 Preparación:

  1. Las berenjenas se lavan, se cortan en ruedas de 5mm de grosor. Se salan y se les deja que lloren su amargura por unos 30 minutos. Las papas se pelan, se cortan en ruedas y se remojan en agua fría. Los tomates se pelan, despepitan y cortan en trocitos. El ajo se pela y se corta menudito. Asamos los pimentones en el horno por media hora. Eliminamos la piel y las semillas. Con las manos se cortan en tiras.
  2. Con un poco de aceite de oliva (como ½ taza, me pareció mucho 2 tazas) se van friendo las ruedas de papa, que se han secado con papel de cocina. Cuando comienzan a dorar se van pasando a un plato con papel de cocina para que escurran.
  3. Lavamos y escurrimos bien las ruedas de berenjena. Hay que exprimirlas bien, pero con cuidado. Se van friendo las ruedas de berenjena. Cuando comienzan a dorar se trasladan a un plato con papel de cocina para que drenen. Es asombroso, pero con este método las berenjenas casi no absorben aceite.
  4. En el mismo aceite, sofreímos la mitad del ajo picado. Agregamos el tomate y sal y lo hacemos reducir a fuego suave, hasta confitar. En la greixonera, colocamos una cucharada del tomate confitado. Encima colocamos las papas fritas y otro poco de tomate. Luego las berenjenas y un poco más del tomate. Por último, las tiras de pimentón asado, el resto de la salsa y el ajo picado que habíamos reservado.
  5. Llevarla al horno por unos 30 minutos. Depende de la temperatura del horno. Lo importante es que todo se confite en sus propios jugos. Se deja refrescar un poco para que se los jugos se reduzcan



jueves, 19 de junio de 2014

Los secretos del bollo pelón marabino

Bollo pelón marabino
En varias regiones de Venezuela se preparan los bollos pelones. Hace unos días conversaba con mi amigo Alberto, de familia caraqueña, sobre esta preparación de la cual había visto una receta que llevaba masa de maíz blanco y amarillo. Como me crié comiendo la versión marabina que es de una simpleza espartana, me extrañaba esta combinación de maíces. Alberto me decía que llevaba las dos masas.

Son famosos los bollos pelones de San Felipe, estado Yaracuy, que se rellenan con un guiso de carne y cerdo, se fríen y luego se terminan de cocinar en una salsa de tomate. Mi hermano me contaba que hace un tiempo fue a una cena (menú de degustación) en el Caracas Country Club. Para su sorpresa, los bollos pelones tenían la masa cruda y tuvo que dejarlos. Recordaba con añoranza los que comíamos en casa.

Los bollos pelones zulianos son muy sencillos. Un envoltorio de masa muy indígena, relleno de un guiso con sabores hispano-barrocos, cocidos en agua hirviendo y servidos bañados en una salsa de tomate criolla. Los comí en casa la semana pasada y me quedaron bien. Los hice porque tenía bastante carne molida guisada y tenía el antojo de comerlos. Buscando entre los recetarios en casa encontré la que nos da Rosita Regalado en su libro Delicias zulianas (Libros de El Nacional, Caracas, 2008), que es bastante aceptable. Voy a basarme en esta receta para describir el proceso:

BOLLOS PELONES
25 unidades

Primer secreto: la masa
Es una masa de maíz blanco muy bien amasada con la adición de un poco de aceite, de tal manera que sea más elástica que la de arepas y no se resquebraje cuando se la manipule. Las proporciones de Rosita Regalado son las siguientes:

Ingredientes:

  • 1 paquete de harina de maíz
  • 3 cucharadas de harina de trigo
  • 2 tazas de agua
  • 2 cucharadas de aceite.


Preparación

  1. Para preparar la masa mezcle los ingredientes en un bol grande hasta que todos se unan. La masa debe tener una consistencia más suave que la masa de arepas. Si a ver vamos, dos tazas de agua no son suficientes para humedecer un kilogramo de harina de maíz. Mejor seguir las instrucciones del fabricante, agregar el aceite y sal y amasar muy bien para que la masa esté suave. En mi casa no le ponían, ni ponen harina de trigo.


Segundo secreto: el guiso
El guiso de carne molida (de res o de res y cerdo) debe quedar gustoso y jugoso. Nada más desagradable que al abrir un bollo salga un burusero de carne sin jugo alguno. Rosita regalado da las proporciones para un kilo de carne:

Ingredientes:

  • 1 kilo de carne molida
  • 1/4 de kilo de tomates maduros, pelados y cortados en cubos
  • 1/4 de kilo de ají dulce, despepitado y cortado finamente
  • 1/4 de kilo de papa cortada en cubitos
  • 1 pimentón rojiverde, cortado en cuadros
  • 1 cebolla, cortada en cubos
  • 4 dientes de ajo machacados
  • 2 hojas de laurel
  • 6 cucharadas de salsa inglesa (lo veo como demasiado. Mejor una cucharada)
  • 1 cucharada de vinagre
  • 1 cucharada de mostaza
  • La parte blanca de un ajoporro, cortada finamente
  • sal y pimienta al gusto
  • agua


Hay diferencias en este guiso al que preparan en mi casa. Por ejemplo, nosotros le agregamos uvas pasas, alcaparras y aceitunas rellenas cortadas en rueditas. No le agregamos vinagre sino encurtidos en vinagre, picados menudo.

Preparación (según mi método)

  1. En una paila lo suficientemente amplia se vierten tres cucharadas de aceite. Cuando comienza a calentar, se agregan las aliáceas (ajo, cebolla, ajo porro, y cebollín, si se usa. Cuando estén transparentes y marchitos, comenzamos a adicionar las solanáceas, comenzando por el ají dulce y el pimentón. Se cocinan hasta que marchiten
  2. Luego agregamos la carne molida, la cual trabajaremos con una cuchara de madera para deshacer cualquier grumo. Debe quedar suelta.
  3. Seguimos con otras solanáceas (tomate y papas), Se revuelve bien
  4. Se condimenta con salsa inglesa, mostaza, encurtidos y laurel. Se le puede adicionar un bouquet con perejil y cilantro, pero eso es optativo.
  5. Se agrega agua que apenas lo cubra y se cocina destapado para que los tomates se deshagan y formen una salsa. No debe quedar ni seca, ni acuosa.
  6. Salpimentamos al final, teniendo en consideración que la masa de maíz blanco es bastante insípida.

Tercer secreto: ensamblaje de los bollos y su cocción.
A Rosita Regalado le gustan los bollitos pelones más bien pequeños. Yo los hago del tamaño de una naranja. 
Preparación:
En una olla grande ponga a hervir suficiente agua (abundante). Cuando llegue a un hervor, se agrega sal.
Prepare las bolas de masa, el tamaño usted lo decide (yo las hago del tamaño de una mandarina)
Sostenga cada bolita de masa en una mano y con el dedo índice de la otra mano haga un hoyo sin que se rompan las paredes del bollito (las pareces, me parece, no deben quedar muy delgadas, habida cuenta que hervirán libremente y crecen).
Rellenar con el guiso y cierre cada bollito con delicadeza para que no se revienten. Para un bollo pelón del tamaño de una naranja, coloco tres buenas cucharadas de guiso. El cierre de los bollos es importante, pues de él depende el éxito del plato. Un bollo pelón explotado en el agua es incomible.
Cocine los bollitos en el aguar hirviendo. Cuando suban a la superficie (o floten), entonces estarán listo. Sáquelos inmediatamente con un espumadera para evitar que se rompan.
Coloque los bollitos en una bandeja o en platos individuales y báñelos con la salsa de tomate criolla que tendrá lista.
Se sirven acompañados de maduro horneado y ensalada de ruedas (o piragüera)

Cuarto secreto: recalentado
Seguro que con las proporciones de Rosita van a sobrar bollos, a menos que se hagan para una amplia reunión familiar. Siempre es mejor que no sobre.

  1. Los bollos sobrantes se dejan enfriar. Luego se guardan, tapados, en la nevera.
  2. Para recalentarlos, se sacan de la nevera con anticipación hasta que estén a temperatura ambiente. Se colocan en una rejilla sobre agua hirviendo (que no los toque), y se calientan, tapados, al vapor. En unos 10 a 15 minutos estarán listos para comer.

martes, 10 de junio de 2014

Cataco al horno con vegetales

Cataco al horno con vegetales
Uno de los primeros personajes que conocí en Guyana, al inicio de mi carrera diplomática, era una señora cumanesa que se desempeñaba como personal administrativo en la Embajada. También era vecina mía (puerta con puerta) en el edificio Takuba Lodge, donde hoy funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Esta señora era un tanto rara: hablaba hasta por los codos, a veces sola; leía los naipes; fumaba como una chimenea, y mientras hablaba o fumaba escupía en el piso. Lo peor para mi era que se comía el pescado con las manos. Luisa, que no era mala gente, solía decir que el cataco tenía una "piedra en la cabeza" y yo me imaginaba una excrecencia ósea en la cabeza del pescado. En verdad no tiene una piedra, sino que los huesos del cráneo son duros.

En estos día vi en una pescadería unos especímenes que parecían unas sardinas grandes, que evidentemente no lo eran. Le pregunté al pescadero y me dijo que eran catacos. Recordé a Luisa que, si vive, ya debe tener caso 90 años. Al ver los animalitos me di cuenta que la "piedra" estaba en los huesos de cráneo. Compré cuatro y me dispuse a prepararlos en casa.

En el Oriente de Venezuela se le consume frito, asado o guisado. Con esa referencia busqué una receta que me resultara atractiva. La encontré en el recetario de Sarah Woodward, La cocina mediterránea clásica (Javier Vergara, Barcelona, 1996), en la forma de Pescado Plaki, receta común en las islas del Mar Egeo, muy popular también en Turquía:

PESCADO PLAKI

Ingredientes:

  • 4 zanahorias peladas,
  • 4 tallos de apio (célery)
  • 1 pimiento verde, descorazonado y despepitado
  • 2 papas grandes peladas
  • 175 ml de aceite de oliva
  • sal y pimienta
  • 1 pescado grande de aproximadamente 1,25 kg o 4 pequeños, sin escamas ni entrañas, o 4 filetes de pescado
  • 4 dientes de ajo, bien picados
  • 2 cucharadas de puré de tomate
  • 1/4 de cucharadita de pimienta de Cayena
  • 1 limón cortado en rodajas, para decorar
  • Ramitas de perejil, para decorar


Preparación:

  1. Corte las zanahorias en rodajas de 1 cm de ancho. Corte el apio en trozos de 2,5 cm. Corte la cebolla en cuartos y luego en rodajas finas. Corte las papas a través en rodajas de 1 cm de ancho. Lave y escurra por completo todas las verduras.
  2. En una olla pesada y grande, con tapa, caliente suavemente el aceite. Agregue las verduras, sazone bien, tape y deje cocinar a fuego suave durante 30 minutos  (deben ablandarse bastante).
  3. Caliente el horno a 200°C/350°F.
  4. Retire las verduras del aceite con una espumadera. Coloque el pescado en una fuente de loza de barro y acomode con cuidado las verduras alrededor y por encima.
  5. Fría el ajo durante un minuto en el aceite donde se cocinaron las verduras, luego agregue el puré de tomate, sal al gusto y pimienta de cayena. Cocine por 3 minutos más, revolviendo todo el tiempo.
  6. Con cuidado, vierta 1 litro de agua. Deje hervir. eche después el líquido sobre el pescado, asegurándose de raspar todo el ajo de la olla.
  7. Cocine el plato sin tapar en el horno durante 30-45 minutos, según el tamaño del pescado hasta que esté bien tierno (los cocineros turcos suelen preferir cocinar el pescado un poco más).
  8. Deje enfriar el pescado en su jugo y sirva a temperatura ambiente, decorado con rodajas de limón y ramitas de perejil.



Cataco (Selar crumenophthalmus)
El cataco tiene ciertas características físicas que lo hacen difícil de consumir por los no iniciados.  Si bien no tiene muchas escamas, hay una de hilera de ellas que se prolongan desde la aleta caudal. Hay que retirarlas luego de la cocción porque resultan desagradables. También tiene muchas espinas pequeñas y delgadas en el tórax, lo que obliga a comerlo con las manos, o eliminarlas con la ayuda de una pinza. Los recuerdos fueron para Luisa comiendo con la mano, mientras trataba de consumir este condumio. El cataco debe ser mejor frito o asado, pero no en Plaki. Tiene muy buen gusto.

lunes, 9 de junio de 2014

La cocina cubana

Niños envueltos y arroz blanco
En una oportunidad el Ministerio me incluyó como miembro en la delegación venezolana para una reunión de la Comisión Mixta sobre Drogas que se celebraría en La Habana. Nada de particular en ello pues ese era uno de los escritorios que llevaba en la Dirección General de Política Internacional. Pasajes y viáticos en mano, me monté en el avión y a pocos de llegar comenzaron las reuniones.

Una noche la delegación cubana nos invitó a una cena en un buen restaurante donde servían platos de la cocina clásica de ese país. Ya sabía yo que la cocina cubana antigua era muy sabrosa (de hecho, muy parecida a la nuestra) y algunos de sus platos eran verdaderamente refinados. Antes de 1959, demás está decirlo, Cuba ocupaba el tercer lugar en el consumo de proteínas animales en América Latina, sólo precedida por Argentina y Uruguay. Pedí un Tamal en cazuela que es una preparación ciertamente deliciosa. A mi lado en la mesa conversé sobre el tema con un funcionario del Ministerio del Interior, a quien pregunté sobre la existencia de algún recetario de la comida clásica cuba y, sin dudarlo, me habló de Nitza Villapol y sus libros de cocina.

A mi regreso a Venezuela encontré en la librería del el Aeropuerto José Martí uno de los famosos libros de la señora Villapol, el cual compré de inmediato. Se trata de Cocina cubana (Editorial Científico-Técnica, La Habana, 1999). En él la autora hace una buena revisión del repertorio gastronómico de su país y tiene hasta las recetas del Tamal en cazuela y de la Ayaca cubana (es como un bollo de hallaca, en una masa como la de cachapa de hoja, envuelta en las hojas del maíz. Otro día pongo la receta). El librito se ve pre-revolucionario y hasta cincuentoso en su presentación. Dudo que en La Habana se consigan ingredientes como puntas de espárragos en conserva, otros productos del Imperio, almendras en abundancia o cantidades generosas de azafrán, o si se consiguen, no bastarán todas las libretas de racionamiento de un CDR para adquirirlo.  Pero el recetario es bueno y para presentarlo daré la receta que preparé este fin de semana.

NIÑOS ENVUELTOS
La mezcla de pasas, aceitunas -por lo general con semillas- y alcaparras, recibía en la cocina tradicional cubana el nombre de "alcaparrado", aunque no fueran precisamente las alcaparras lo más abundante en la trilogía. El nombre de esta receta, cuando la conocí por primera vez, me impresionaba de tal modo que prefería llamarlo "bistec relleno". Se puede modificar empleando otras carnes y también diversidad de rellenos a base de vegetales, pepinillos encurtidos, etc.
Ingredientes:

  • 3/4 kilogramo de carne de res o cerdo magra, cortada en lascas (en Venezuela se llaman "milanesas")
  • 3 dientes de ajo}
  • 1 limón, naranja agria o la mitad de una toronja
  • 1/4 kilogramo de jamón, cortado en lascas finas
  • 3/4 de taza de alcaparrado (pasas, aceitunas y alcaparras)
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento, no picante
  • 4 cucharadas de aceite
  • 1 taza de salsa de tomate (casera)
  • 1/2 taza de vino seco
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta molida
  • 1 hoja de laurel


Preparación:

  1. Machaque la carne sin romperla y adóbela con los ajos machacados y pelados, la naranja agria, etc.
  2. Después de 2 horas en ese adobo, extienda sobre cada lasca de carne 1 de jamón y 2 cucharadas de alcaparrado. Enrolle la carne dolando las puntas hacia adentro para que no se salga el relleno. Amárrela con un hilo o cordel fino. 
  3. Dore estos rollitos de carne en la grasa caliente; añádales la cebolla y los pimientos picaditos, y cuando se hayan dorado un poco, eche los demás ingredientes.
  4. Déjelos cocinar, tapados, aproximadamente 10 minutos en olla de presión o 30 minutos en cazuela tradicional.
  5. Antes de servirlos corte el cordel o hilo y vuelva a poner los "niños envueltos" en la salsa. Sírvalos calientes o fríos. Da 6 raciones.

10 minutos en olla de presión me parece poco. Preferí hacerlos un una cacerola y guisarlos hasta que estuvieran listos. Muy sabrosos, acompañado de abundante arroz que acompañará la salsa.

Otro día hablaremos de la Sra. Villapol y daremos alguna de sus recetas.

lunes, 12 de mayo de 2014

Pescado grillé con salsa de pimentón, alcaparra y comino

Filetes de róbalo a la plancha con salsa de pimentón, alcaparras y comino
Como guarnición se me ocurrió un hinojo a la parrilla.
Ayer, luegho de pasar por el mercadito que pone la Alcaldía a media cuadra de mi casa, tenía pereza para cocinar. Así que busqué la manera de preparar sin mucho esfuerzo los filetes de róbalo que había comprado. Revisé mis libros y la nevera  encontré la receta que ahora comparto. La conseguí en el libro Bistro Cooking (Workman Publishing, Nueva York, 1989), por Patricia Wells. Este libro muestra 200 recetas de pequeños restaurantes familiares de Francia, casi todas ellas fáciles de preparar. Seleccioné  una que me pareció muy interesante procedente del Willi's Wine Bar, de París. El recetario propone hacerlo con doradas limpias, pero con su cabeza, o sustituirlas por trucha arco iris u otro pescado. Creo que nada impide aplicar esa sabrosa salsa a pescados del Caribe.

DAURADE GRILLÉ, SAUCE AU POIVRONS, CAPRES, ET CUMIN
(para 4 porciones)

Ingredientes:

  • 5 a 6 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 2 pimentonos rojos grandes, descorazonados, sin venas ni semillas, cortados en cubitos.
  • 2 cucharadas de alcaparras drenadas
  • 2 cucharaditas de semillas de comino
  • 4 doradas enteras (cada una de un peso de unos 300 gr.), limpias, pero con sus cabezas (tal vez unos parguitos queden bien)
  • sal y pimienta negra recién molida

Preparación:

  1. En una sartén antiadherente mediana, caliente una cucharadas del aceite a fuego medio. Cuando éste está caliente, pero no humeante, agregue los pimentones y saltee hasta que estén cocidos, de 4 a 5 minutos. Fuera del fuego, agregue las alcaparras y el comino y mezcle. Se puede preparar la salsa con anticipación y recalentarla al momento de servir.
  2. La ve el pescado y séquelo con toallas absorbentes. Sazone generosamente la cavidad de cada pescado con sal y pimienta. Píntelos generosamente con aceite.
  3. En un sartén grande antiadherente caliente 2 cucharadas de aceite a fuego medio. Cuando esté caliente, pero no humeante, agregue dos de los pescados y cocine hasta que estén opacos, pero no duros o secos, unos 4 a 5 minutos par lado. Manténgalos calientes mientras se cocinan los otros dos, agregando más aceite de ser necesario.
  4. Mientras tanto, recaliente la salsa. También caliente muy bien 4 platos y píntelos con aceite de oliva.
  5. Cuando el pescado está cocido, sazone con sal y pimienta, colóquelos en los platos que ya tiene listos. Se vierte la salsa y se sirve de inmediato.

Se recomienda acompañarlo con un vino blanco con carácter

Sopa de vegetales al "pistou"


Soupe au pistou
La cocina mediterránea, siempre tan fresca y aromática, tiene sus encantos. Este se debe no sólo a la calidad de los productos utilizados, sino a la sabiduría de incontables generaciones de amas de casa que han sabido aprovechar los productos del mar y de la tierra, tratándolos con respeto. De la cuenca del Mediterráneo una de las mejores cocinas es la provenzal, con sus aromas herbales y la sencillez de su preparación.

Hoy presento una sopa que aparece en todos los recetarios de la cocina de Provenza: la Soupe au Pistou, que guarda un parentesco muy cercano con el minestrone italiano, con el agregado de un sencillo pesto de albahaca sin piñones. Hay muchas variantes de este plato consistente, pero todas tienen en común la adición del pistou. De todas las recetas que revisé para prepararlo la que más me gustó fue una versión nizarda (de Niza) que vi en el libro The Taste of France (Stewart, Tabori & Chang Publishers, Nueva York), por Robert Freson. Veamos qué nos dice sobre esta sopa:
(...) El resultado es mucho mejor si se agregan caraotas blancas frescas (haricots), recién desgranadas. Con frecuencia se agrega cebolla y, en partes de Provenza,  se considera esencial  darle un toque de voluptuosidad con un buen pedazo de calabaza (potiron) que se deshará en la sopa
La siguiente receta es una versión nicoise. Las vainitas francesas (flageolets) y los calabacines (courgettes) cortados en dados deben ser agregados al mismo tiempo que la pasta para retener su textura y sabor.
Como en Caracas no se consiguen las caraotas blancas frescas (que los italianos llaman canellini), utilicé las que vienen manchadas (o borlotti). El resultado es muy parecido, a excepción del color del caldo que tenderá a ser parduzco.

SOUPE AU PISTOU
(para 8 porciones)

Ingredientes:

  • 1 kg de caraotas blancas haricot frescas (o su equivalente en caraotas blancas parcialmente cocidas)
  • 1/2 kg. de papas, peladas y cortadas en dados
  • 375 gr. de zanahorias, peladas y cortadas en dados
  • 1/2 kg de tomates muy maduros, pelados, despepitados y cortados en dados
  • 275 gr. de ajoporro, sólo las partes blanzcas y tiernas, cortadas en ruedas
  • sal 
  • 1/2 kg de calabacines, cortados en cubos
  • 375 gr. de vainitas de las más delgadas y tiernas, recordas y limpias
  • 125 gr de macarrones o espaghetti picados (cualquier pasta corta sirve)

PARA EL PISTOU

Ingredientes:

  • Sal gruesa, pimienta negra recién molida
  • 6 dientes de ajo
  • 25 o más hojas de albahaca fresca
  • 1 taza que queso parmesano recién rallado
  • 1/2 taza de aceite de oliva.

Preparación

  1. Comience con los granos cocinándolos en una olla amplia con 4 litros de agua. Lleve a un hervor y se cocinan a fuego medio por 30 minutos (para evitar flatulencias, boto una primera agua luego de 10-15 minutos de cocción y luego continúo agregando aguar hirviendo)
  2. Agregue las papas, zanahorias, tomates y sazone con sal (con cuidado pues el pistou tiene sal y queso). Cocine a fuego medio bajo por aproximadamente 45 minutos, hasta que los vegetales se estén deshaciendo. Agregue los calabacines, las vainitas y la pasta. Cocine por otros 20 minutos.
  3. Mientras se cocina la sopa, se hace el pistou. En un mortero se trabajan juntos un puen pellizco de sal gruesa, la pimienta, el ajo y la albahaca. Me maja cuidadosamente al principio, luego más firmemente, hasta que las hojas y el ajo estén reducidos a un puré grueso. Agregue un poco del queso y maje en la pasta, aligerarlo con un poquito de aceite de oliva, revolviendo y majando. Agregue más queso, maje, más aceite y así sucesivamente hasta consumir el queso y el aceite (también se puede hacer en un procesador de alimentos, procediendo de la misma manera).
  4. Sirva la sopa caliente llevando a la mesa la cazuela donde se preparó y presente el mortero con el pistou para que cada comensal sazone su sopa a gusto.



miércoles, 30 de abril de 2014

Supremas de pollo con funghi porcini y mozzarella

Supremas de pollo, recién salidas del horno, con sus papas asadas
El sábado fui a la carnicería del vecindario (sólo queda una y bien cara) para hacer las compras para la semana. Cuando hacía mi pedido, le dije al carnicero que quería dos milanesas y él interpretó que eran de pollo, mientras yo me distraía viendo al otro carnicero preparándolas de res. Acepté la opción, a pesar de que no soy afecto al pollo industrial, y me propuse crear algún platillo con lo que tuviera en casa. He aquí el resultado:

SUPREMAS DE POLLO CON FUNGHI PORCINI Y MOZZARELLA

Ingredientes:

  • 2 milanesas de pechuga de pollo, bien limpias
  • 1/2 taza de chalotas (Allium ascalonicum) picaditas. En Venezuela sólo se producen en Güiria, estado Sucre. En Caracas se las consigue en el Mercado de Chacao. Se puede sustituir por cebolla.
  • 2 o 3 cucharadas de funghi porcini seco, remojado en agua tibia por unos 20 minutos
  • 6 tiras delgadas de queso mozarrella
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de mantequilla
  • sal, pimienta, hierbas de Provenza
  • 2 papas cocidas, cortadas en trozos


Procedimiento:

  1. Precalentar el horno a 350°F.
  2. Se adoban las milanesas de pollo ligeramente con hierbas de Provenza, sal y pimienta.
  3. Se cortan las chalotas y se les hace fundir en el aceite y la mantequilla. Cuando estén transparentes, Se agregan los hongos secos, exprimidos y cortados menudo (se reserva el agua de remojo). Se sofríen adobando ligeramente.
  4. Se cortan las tiras de queso mozzarella.
  5. Se extienden las milanesas y se untan con la mezcla de hongos y chalotas. Se les colocan las tiras de queso y se enrollan. Se colocan en una pieza para hornear, con el cierre hacia abajo. Sobrará una pequeña cantidad del aderezo de hongos que se usará para adobar las papas y adornar las supremas.
  6. En la misma olla donde se preparó el aderezo, se agregan los trozos de papa cocida y se saltean. Se le agrega un poco de agua de remojo de los hongos y se le hace reducir. Las popas tomarán un interesante color parduzco. Se colocan las papas alrededor del pollo. Si sobró algo se la salsa, se vierte sobre el pollo.
  7. Se lleva al horno y se cocina hasta que esté en su punto (dependerá del tamaño de las supremas, unos 20 a 30 minutos.

¡Buen provecho!


martes, 29 de abril de 2014

Lumpia de banana

Lumpias de cambur; el color dorado caramelo se lo imparte el azúcar fundida al calor.


Hace unos años, cuando trabajaba en Roma, la Embajada de Filipinas ante la Santa Sede celebró el día nacional y, luego de una misa, se ofreció a los asistentes un rico refrigerio de especialidades gastronómicas de ese país. Conrado Padolina, filipino que trabaja para Venezuela, me dijo: Falta la lumpia de banana. Fue una sorpresa para mi, pero me la imaginé muy sabrosa porque Conrado es todo un gourmet y nunca recomienda nada malo.

El tiempo pasó y la "lumpia camburera" pasó al archivo de cosas olvidadas, aunque no del todo. Hace poco me puse a revisar por Internet y encontré el Turon de banana (la famosa lumpia de Conrado) y cómo se prepara. Es éste un bocadillo callejero favorito de los filipinos. Para prepararlo se usa una variedad de banana (cambur, dominico o plátano) que se denomina Saba, muy parecida a nuestro cambur manzano. Un día preparé unas cuantas de estas lumpias para unos amigos usando cambures titiaros (bocadillos en el Zulia,  y baby bananas en inglés), que le dan un dulzor y textura especiales. Son fáciles de hacer y requieren pocos ingredientes.


TURON DE BANANA
para 6 lumpias

Ingredientes:

  • 3 cambures de la variedad que más nos plazca, que estén maduros pero firmes (eso es importante)
  • 6 obleas de Spring roll wrappers. Es una confección que se consigue en los mercados de especialidades asiáticas, elaborada con harina de arroz y almidón de yuca.
  • 2 o 3 cucharadas de azúcar moreno. Yo usé papelón (panela o piloncillo) rallado
  • Agua tibia para remojar las obleas
  • Aceite para freír.

Preparación:

  1. Se cortan los cambures a lo largo en cuartos, eliminando las partes duras o magulladas. Debe procuranse que las tajadas queden parejas.
  2. En un plato aparte, se coloca el azúcar moreno o el papelón rallado que se usará para espolvorear los trozos de cambur.
  3. En otro plato se extiende una toalla de tela ligeramente húmeda.
  4. Se toma una oblea y se sumerge en el agua tibia por unos 30 segundos, hasta que ablande y sea flexible. Si se deja demasiado tiempo se deshará. Si no ha ablandado lo suficiente se partirá.
  5. Con cuidado, se coloca la oblea extendida sobre la tela húmeda. Como a tres dedos del borde inferior, se colocan dos tajadas de cambur, previamente espolvoreadas con azúcar moreno. Se procede a enrollarlas procurando que quede firme. Al llegar a la mitad de la oblea, se envuelven las solapas derecha e izquierda hacia el centro y se sigue enrollando has llegar al final de la oblea.
  6. En otro plato, se colocan las lumpias a medida que van estando listas para freír,con la costura hacia abajo, procurando que no se toquen. Se cubren con otra toalla húmeda para evitar que se resequen.
  7. Cuando se ha concluido se procede a freírlas en aceite caliente (fuego medio alto) con un dedo de profundidad. Se van volteando con cuidado para evitar que se rompan. Una vez fritas se pasan a un plato donde se han puesto unas toallas de papel absorbente. Se las deja drenar el exceso de aceite por no más de un minuto (se pegarían al papel si se las deja por un tiempo más largo).
  8. Listas para servir, acompañadas de dulce de leche o un helado de vainilla. Hay que comerlas calientes, pues la oblea se torna chiclosa cuando se enfría.

En Filipinas, además de la banana, también se le agrega un trozo de jack fruit, o tal vez mango.

Los ingredientes para las lumpias
Ayer, mientras las comía, recordaba a un ilustre venezolano del siglo XVIII que vivió muchos años en Filipinas. Me refiero al Rev. P. Fr. Juan de Arecherra y Tovar (1686-1751), hijo de la futura marquesa del Valle de Santiago al contraer segundas nupcias con Francisco de Berroterán, primer marqués de ese título. Don Francisco, el padrastro, no veía con buenos ojos la vocación religiosa de Juan, quien sin embargo ingresó al Convento de San Jacinto de Caracas en 1701, y luego, finalizado el noviciado, se trasladaría a Ciudad de México, donde obtuvo licenciatura y doctorado en teología; Lector de filosofía en el colegio dominico Porta Coeli y de teología en el Pontificio de Puebla de los Ángeles. En 1713 parte para Filipinas donde llegó a ser provincial de la orden dominica, rector tres oportunidades de la Real Universidad de Manila, comisario del Santo Oficio, Obispo de Nueva Segovia, y hasta Capitán General interino de todo el archipiélago a partir de 1745.

Fachada de la Catedral de Nueva Segovia, Filipinas

Me lo imagino recordando la lejana Caracas y las frutas de su verde valle, mientras se deleitaba con una merienda de "turones" de cambur, rememorando sus variedades: guineos, manzanos, topochos, cuyacos, titiaros... En Asia descubriría nuevas variedades de esta deliciosa musácea. Tal vez los llamaría plátanos, como lo hacen lo hacen los mexicanos, o cambur como los venezolanos ¿Quién sabe?.

Si caso tenía don profético, sabría que cien anos después, instaurada la república en el lar nativo, el cambur tenía otra acepción idiomática, relacionada con la política. Es un símil que no hay que confundir con "ganarse la arepa"; los plátanos, bananos y cambures no requieren de mucho esfuerzo y siempre son productivos. La arepa, en cambio requiere mucho sudor de la frente. Veamos qué es un cambur republicano:

  • Cambur, cargo público;
  • Camburero, quien está a la procura del cargo público y quiere que lo pongan "donde haiga".
  • Cambural, conjunto de cargos públicos, donde hay para escoger;
  • Encamburarse: lograr la posición deseada en la administración pública, donde se gane bien sin mucho esfuerzo ni dedicación;
  • Policamburista, quien detenta varios cargos públicos y cobra completo en todos, aunque no se dedique a exclusividad.

Mapa antiguo del Pacífico.

lunes, 28 de abril de 2014

Rocotos rellenos

Rocotos rellenos de carne, con sus papas gratinadas
La primera vez que comí rocotos rellenos fue en la Academia Militar de Chorrillos, Perú. En esa ocasión, mayo de 1997, las autoridades académicas homenajearon a los cursantes del XXVI Curso Superior del IAEDEN que estábamos de visita. Me gustaron tanto, que repetí y, venciendo mi timidez, pregunté a un soldado que cómo se hacían. Lacónico como el Inca triste, se limitó a decirme: Se remojan en agua con azúcar. Me pareció poco, pero capté bien el mensaje: lo más importante es quitarle un poco de bravura a este ají (Capsicum pubescens), que está en un rango medio- alto en la Escala Scoville (entre 100.000 y 200.000 SHU).

Una vez de vuelta en Caracas traté de reproducir el plato. En primer lugar procedí a remojar los rocotos en agua con azúcar por unas 24 horas. Luego preparé un guiso de carne molida y una salsa de tomate criolla. El resultado, si bien era sabroso, mostraba toda la ferocidad de este picante. Con cada pieza que ingería, debía consumir una o dos latas de cerveza. Algo andaba mal.

Años más tarde, supe que los mexicanos, maestros en el arte de degustar ajíes proceden a disminuir el picor utilizando sal en el remojo. Es más efectivo, quedaron bien, pero no es el procedimiento peruano. Para eso está la Internet.

La semana pasada, de paseo por el mercado de Chacao, vi unos bellos rocotos de producción nacional. Son un poco más pequeños que los se crían en el Perú, pero aún así tienen capacidad para recibir un buen relleno de carne. Decidí comprarlos y probar con alguna de las recetas que encontré: en unas se horneaban inmersos en una salsa de tomate criolla; en otras se les aplicaba una mezcla de leche, huevo y queso rallado; en otra se incluían papas cocidas, lonjas de queso blanco que se coloca sobre los ajíes y las papas antes de bañarlos en una mezcla de leche y huevos.

Cuenta la leyenda que un tal Manuel de Masías (estamos en el siglo XVIII) tenía una hija que murió y estaba en poder del demonio. Para salvarla, Manuel acordó prepararle al diablo una cena que lo dejara satisfecho y liberase a su hija. Inventó entonces los rocotos rellenos que fueron de la completa complacencia del Maligno. Extravagante historia, sin duda, porque una vez que el alma está en el Infierno, nada la saca de allí. Sin embargo, se comprende la metáfora. No hay receta fija para este plato arequipeño que tiene orígenes legendarios y se sirve como entrada. Voy a explicar cómo lo preparé para el almuerzo del sábado basándome en lo que capté en Internet.


Rocotos rellenos, servidos con sus papas.

ROCOTOS RELLENOS

Preparación previa

  1. Se escogen los ajíes que tengan la piel tersa y firme. Mejor evitar aquellos que estén magullados o reblandecidos. Se lavan bien y se secan.
  2. Con un cuchillo afilado se corta cuidadosamente la parte superior. Con la ayuda de una cucharita se eliminan las venas y semillas. Yo utilicé una de esas cucharas que se usan para comer toronjas. Conviene utilizar guantes de látex o unas bolsas plásticas para manipular este fruto. Se lavan de nuevo para eliminar cualquier semilla o resto de vena.
  3. En una olla amplia, se pone a hervir suficiente agua (como para que los ajíes puedan nadar). Al llegar al hervor, se agregan dos cucharadas de azúcar y una de vinagre blanco. Se agregan los ajíes y las tapas que servirán de sombrero (la parte superior que se cortó). Se lleva a un hervor. Se retiran del agua y se ponen a escurrir. Se elimina el agua de cocción.
  4. Se repite el procedimiento otras dos veces, agregando cada vez dos cucharadas de azúcar y una de vinagre, desechando el agua luego de cada blanqueado. Los ajíes quedarán tiernos y con muy poca fiereza. 


Para el relleno

Preparé un relleno de carne de res molida, al gusto venezolano. De hecho, en América Latina los guisos de carne molida son los mismos, con pocas variantes. Aquí doy una receta peruana que lleva carne de res y de de cerdo, que me parece interesante:

Ingredientes

  • 8 rocotos
  • 400 gr. de carne de res molida
  • 400 gr de carne de cerdo molida
  • 4 cucharaditas de ajo picadito (o molido)
  • 120 gr de unas pasas remojadas
  • 4 tazas de cebolla roja picada en cuadritos
  • 8 tomates, pelados, despepitados  y picados en cuadritos
  • 4 cucharadas de ají panca
  • 8 cucharadas de aceite
  • 8 aceitunas negras, despepitadas y picadas
  • 2 huevos duros picados
  • Sal, comino, pimienta


Preparación: 

  1. En una sartén o caldero amplio, se calienta el aceite, en el cual se sofríen los ajos y la cebolla a fuego medio hasta que ésta esté transparente (unos 5 a 7 minutos).
  2. Se agregan las carnes y se continúa cocinando a fuego medio, trabajando con una cuchara o espátula de madera para deshacer cualquier grumo.
  3. Cuando la carne ha perdido su color y está cocida, se agrega el ají panca, tomates, pasas, sal pimienta y comino. Se cocina por diez minutos más.
  4. Se baja del fuego y se agregan los huevos y las aceitunas. Se mezcla.
  5. Con la ayuda de una cuchararita se rellenan los rocotos que se han preparado y se van colocando en una pieza para hornear.
En este momento podemos decidir si los vamos a hornear con salsa de tomate criolla, en cuyo caso un arroz blanco es un buen acompañamiento, o si por el contrario vamos a usar queso y servirlos con papas doradas, o tal vez lo horneamos con papas cocidas, queso y una mezcla de leche, huevo batido, sal y pimienta. Resolví prepararlos de esta última forma.

Para hornear:
  1. Se precalienta el horno a 350° F.
  2. Se engrasa una bandeja para hornear lo suficientemente profunda. 
  3. Se colocan los ajíes rellenos boca arriba. Se alternan con cuartos de papas sancochadas.
  4. Se colocan trozos o lonjas de queso blanco que funda bien y dore (usé mozzarella), sobre los ajíes y las papas.
  5. Se baña con una mezcla de 1/4 de litro de leche, dos huevos batidos y sal y pimienta al gusto. Se bañan los ajíes y las papas con esta mezcla.  Se le coloca el "sombrero" a los ajíes.
  6. Se lleva al horno por 30 minutos o hasta que el queso esté fundido y dore un poco.
El ají panca o Capsicum chinensis, se consigue seco. Para hacer la pasta de esté ají, se procede de la siguiente manera:
  1. Se toman los ajíes y se les eliminan el tallo y las semillas. Se lavan bien.
  2. Se remojan por 3 horas en abundante agua para que se hidraten. Se escurren y desecha esta agua.
  3. Se ponen a hervir cubiertos por agua fresca. Se escurren. Se repite el procedimiento dos veces más, cambiando siempre el agua.
  4. Se licuan con sal y un chorro de aceite. Si está muy espesa, se le puede agregar algo del agua de la última cocción.




miércoles, 23 de abril de 2014

Pasta con coliflor

Bucatini con il cavolfiore

Hay una receta siciliana que quería preparar desde hace días y tenía todos los ingredientes menos las uvas pasas. Una vez resuelto el problema, decidí hacerla hoy para el almuerzo. El nombre de Pasta con coliflor no expresa lo que verdaderamente es el aderezo de estos bucatini, plenos de sabores mediterráneos. La receta está tomada de Sicilian Cookery, de donde han salido algunas otras. Hela aquí:

PASTA CON IL CAVOLFIORE

Ingredientes:

  • 500 gr. de bucatini
  • 1 kg de coliflor
  • 100 gr de queso rallado (caciocavallo, pecorino, o parmesano)
  • 15 gr de piñones
  • 50 gr de uvas pasas
  • 4-5 filetes de anchoa
  • 1/4 de cucharadita de azafrán
  • 1 cebolla grande
  • sal y pimienta
  • aceite de oliva


Preparación:

  1. Se corta la coliflor en ramilletes, descartando en tallo del centro. se hierve en abundante agua salada. Se drenan con la ayuda de una espumadera, reservando el agua de cocción.
  2. En una sartén muy amplia, se pone aceite de oliva al gusto, la cebolla y las anchoas y se saltean a fuego medio-bajo, aplastando las anchoas con una cuchara o espátula de madera. 
  3. Se agregan las pasas, los piñones y la coliflor hervida (es preferible dorar un poco en el aceite los piñones antes de agregar el vegetal). Se cocina por unos 10 minutos, aplastando la coliflor para mezclar los sabores.
  4. En el agua de cocción del vegetal, se cocina la pasta hasta que esté al dente.
  5. Justo antes de retirarla del fuego, se retira unas cuantas cucharadas de esa agua en la que se disolveré el azafrán. Se agrega a la salsa. Se corrige la sazón y se le agrega pimienta. 
  6. Con la ayuda de una pinza o un tenedor largo, se saca la pasta del agua y se coloca en la sartén donde está la salsa (cuesta sacarlos de agua, pues quedan como un látigo, pero vale la pena el esfuerzo). Se adereza con el queso rallado, se mezcla y se sirve.

NOTA: 

  • Creo conveniente secar al calor el azafrán antes de agregarlo al agua para que rinda bien su color y aroma.

lunes, 21 de abril de 2014

Pasta con calabacín frito

Spaghetti con zucchine fritte
Cuando se vive solo a veces no apetece ponerse a cocinar algo complicado; tal vez se tiene poco apetito y el estómago pide algo ligero que no requiera mucha preparación. Así me sucedió hace unos días cuando estaba atareado en otras cosas y llegó la hora del almuerzo. Había revisado el recetario Sicilian Cookery (Casa Editrice Bonechi, Florencia), por Eufemia Azzolina Pupella, y visto una preparación veraniega que se prepara en un santiamén, aunque la autora diga que toma 45 minutos. Me decidí a probarla y el resultado resolvió la crisis momentánea.

PASTA CON ZUCCHINE FRITTE

Ingredientes:

  • 500 gr. de spaghetti
  • 4 calabacines (zucchini)
  • 2 dientes de ajo
  • queso pecorino o parnesano rallado
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva


Preparación:

  1. Se pelan y aplastan los dientes de ajo. Se les hace dorar en suficiente aceite de oliva. Se desechan.
  2. Se cortan los calabacines en ruedas y se fríen en el aceite caliente que hemos aromatizado, hasta que tomen el color deseado.
  3. Mientras tanto, se cocinan los spaghetti en abundante agua salada hasta que estén al dente. Se drenan y se llevan a un bowl.
  4. Se adereza la pasta con los calabacines y el aceite de fritura. Se mezcla  bien.
  5. Se sirve, acompañado por abundante pimienta y queso rallado que cada comensal agregará a su gusto.

miércoles, 16 de abril de 2014

Sorbete de mango



El sábado me reuní a cenar con unos amigos. Habíamos acordado que prepararíamos un menú del sudeste asiático y que el postre sería un Turón de banana, una lumpia filipina que acompañaríamos con un helado o un sorbete. Pues bien, todo andaba sobre ruedas hasta el momento en que debía trasladarme a casa de los amigos. La manifestación estudiantil bloqueó el vecindario y tuve que caminar como un kilómetro hasta que conseguí un taxi. Por supuesto, el sorbete tuvo que regresar al congelador. Hoy comparto la receta que tomé de El libro de los helados y sorbetes (Bonvivant/Robinbook, Barcelona, 2007) de Vicki Smallwood. Otro día haremos la lumpia de cambur.

SORBETE DE MANGO

Ingredientes:

  • 100 gr de azúcar
  • 150 ml de agua
  • 850 gr de pulpa de mango


Procedimiento:

  1. Se disuelve el azúcar en el agua temperatura ambiente y se lleva a la ebullición. Se deja cocer a fuego alto por 3 minutos. Se retira del fuego y se deja enfriar.
  2. Sobre un cuenco se extrae la pulpa de los mangos con la ayuda de una cuchara, raspando con cuidado la piel y las semillas, procurando no perder los jugos. Se pasa por una licuadora hasta que sea una mezcla homogénea. Se pasa este puré por un cedazo fino con la ayuda de una cuchara. Así se elimina el exceso de fibras.
  3. Una vez que el almíbar se ha enfriado, se le agrega a la pulpa de mango y se trabaja de nuevo en la licuadora. Se lleva a la nevera por un mínimo de dos horas.
  4. Una vez que la mezcla del sorbete esté bien fría se lleva a la máquina de hacer helados, siguiendo las instrucciones del fabricante. 


NOTA:
Si no se posee una de estas máquinas, se puede hacer a mano, para lo cual se coloca la mezcla en una pieza poco profunda y se lleva al congelador. Cada dos o tres horas se sacará la mezcla y, con la ayuda de un tenedor, se retirarán los cristales de hielo que se forman en los bordes hacia el centro. Este procedimiento se repetirá unas tres o cuatro veces hasta que tome la textura deseada.

martes, 15 de abril de 2014

Macarrones aderezados con ricotta

Maccheroni con la ricotta
Hoy, ocupado en quehaceres domésticos, se me hizo tarde para cocinar un almuerzo que compartir en esta bitácora. Eso no un problema si se tienen en la despensa algunos ingredientes y las ganas de preparar algo. Desde hace días quería compartir una receta romana que lleva ricotta y al revisar la nevera sólo me faltaba el queso parmesano. Me acerqué al supermercado vecino y había largas colas de gente comprando arroz y mayonesa, por lo que tuve que olvidarme del parmesano italiano y conformarme con una confección uruguaya que no está mal, pero no es lo mismo ni sabe igual.

La receta que comparto hoy está publicada en el recetario Come se magna a Roma (Lito-Rama, Nápoles, 2003), que es un tesoro de recetas típicas de la Ciudad Eterna y que son muestra del ingenio y economía de las romanas de siempre. Se trata de unos macarrones con aderezo simple, rápido de preparar y muy sabroso. En esta ocasión, la salsa no se aplica in padella (en el sartén), sino in zuppiera (en un cuenco amplio).

MACCHERONI CON LA RICOTTA

Ingredientes

  • 400 gr. de macarrones (mezzi zitti, sigarette, penne rigate... Yo usé unos rigatoni)
  • 350 gr. de ricotta fresca
  • 2 yemas de huevo
  • 80 gr. de queso parmesano rallado (que sea de calidad, por favor)
  • 30 gr. de mantequilla
  • sal y pimienta al gusto.

Preparación:

  1. Mientras se cuece la pasta, mezcle en la zuppiera la ricotta y mézclese bien con las yemas de huevo, el queso parmesano y algunas cucharadas del agua de cocción de la pasta. Se ajusta la sazón.
  2. Cuando la pasta está al dente, se cuela y se adereza rápidamente con la mantequilla., luego se vierte en el cuenco, donde se mezcla velozmente, agregando una espolvoreada de pimienta. Se sirve de inmediato.


NOTA:
El secreto de esta salsa es tener todos los ingredientes a temperatura ambiente y trabajar rápido. Caso contrario, la salsa estará fría a la hora de servir. 

miércoles, 9 de abril de 2014

Pescado al horno con salsa tahini

Pargo al horno con salsa tahini

Desde hace días deseaba probar una receta de pescado al horno que vi en el recetario Mediterranean: Food of the Sun (Lorenz Books, Londres, 2001), por Jacqueline Clark y Joanna Farrow. De hecho, habían tres preparaciones que me interesaban: una con hinojo; otra con una costra de almendras, y una tercera, la más sencilla, con salsa tahini. Me decidí por esta última porque ya se aproximaba la hora de almuerzo y no tenía deseos de ir a comprar ingredientes.

La receta escogida está llena de sabores magrebíes, tales como los limones preservados en sal, la salsa harissa, y el tahini (o pasta de ajonjolí). Los limones en sal nunca se han conseguido aquí, pero las autoras proponen la opción de usar limón fresco. El tahini se consigue con facilidad en las tiendas de productos árabes, y la harissa, que tiene un gusto muy fuerte, a veces se consigue enlatada, pero es mejor la hecha en casa.

El lomo del pago al horno, con su costra de harissa. Las hierbas aromáticas son de mi propio cultivo

PESCADO AL HORNO CON SALSA TAHINI

Ingredientes (para el pescado):

  • 1 pescado entero de 1 kg, escamado y limpio (usé un parguito)
  • 2 cucharadas de semillas de cilantro
  • 4 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de salsa harissa
  • 6 cucharadas de aceite de oliva
  • 6 tomates perita, en ruedas
  • 1 cebolla pequeña, en ruedas
  • 3 limones en conserva, o un limón fresco, en ruedas delgadas
  • Muchas hierbas aromáticas frescas: laurel, romero, tomillo.
  • Sal y pimienta


Preparación:

  1. Se precalienta el horno a 400°F.
  2. Se lava bien el pescado y se seca cuidadosamente con papel absorbente de cocina. Con un cuchillo afilado se le hacen tres cortes diagonales en el lomo a ambos lados.
  3. En un mortero se majan las semillas de cilantro con los dientes de ajo hasta que formen una pasta. Se les agrega la harissa y se mezcla bien con cuatro cucharadas de aceite de oliva. Se unta bien la cavidad del vientre del pescado con una parte del aderezo y con el resto se adoba por todos lados. Se deja reposar aparte.
  4. En una bandeja para hornear ligeramente aceitada, se colocan los tomates, la cebolla y el limón. Se bañan con las dos cucharadas de aceite de oliva restante y se salpimentan. Se coloca el pescado que con su adobo sobre esta cama de vegetales y se rodea con las hierbas aromáticas.
  5. Se lleva al horno y se cocina destapado por 25 minutos o hasta que el pescado esté opaco. Mejor probar con la punta de un cuchillo afilado.

Salsa tahini. Muy sabrosa. El sobrante lo comí con hinojo fresco.

SALSA TAHINI

Ingredientes:

  • 1/3 de taza de tahini
  • 1/2 taza de agua
  • el jugo de un limón
  • 1 diente de ajo, majado en un mortero
  • 3 cucharadas de perejil o cilantro picadito (o una combinación de ambos)
  • sal y pimienta.

Preparación:

  1. En una olla pequeña se mezclan el tahini, agua, jugo de limón, ajo y el perejil y se revuelven bien para que sea una preparación homogénea. Se salpimenta.
  2. Se lleva a fuego suave hasta que se caliente, pero que no llegue al hervor.

Notas:

  1. Hay que tomar en consideración que los limones a los que se refiere la receta son los limones amarillos del Mediterráneo, que tienen un sabor mucho más suave que la lima o limón criollo.
  2. Para servir, aunque las autoras no indican acompañamiento alguno, sugiero couscous, o un buen arroz blanco para aprovechar los jugos de cocción.
  3. La salsa harissa comercial no tiene la misma calidad de la preparada en casa. He aquí una receta que conseguí en Internet y se prepara en 10 minutos:

SALSA HARISSA

Ingredientes:

  • 10 a 12 ajíes picantes secos
  • 3 dientes de ajo picaditos
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de semillas de cilantro molidas
  • 1 cucharadita de alcaravea molida (grain de carvi, caraway seed)
  • 1/2 cucharadita de comino

Preparación:

  1. Se remojan los ajíes por 30 minutos en agua caliente. Se drenan y se eliminan las semillas y los tallos.
  2. En un procesador de alimentos, se trabajan los ajíes, ajo, sal y aceite de oliva, hasta que sea una pasta homogénea.
  3. Se agregan las otras especias (cilantro, alcaravea, comino) y se procesa de nuevo.
  4. Se vierte en un vaso de vidrio esterilizado, se cubre con aceite de oliva para ayudar a su conservación y se tapa firmemente. Refrigerado, puede mantenerse fresco por un mes.

Un buen trozo del lomo de pescado servido con salsa tahini.