viernes, 14 de marzo de 2014

En desagravio

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria, cerrada luego de la profanación.
Foto de Carlos Sánchez Márquez

En la madrugada del 9 de marzo, unos antisociales penetraron en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria en La Victoria, estado Aragua, donde además de robar un equipo de sonido se dispusieron a profanar el Sagrario. Según la información publicada por Notitarde, los intrusos "agarraron el Sagrario, lo botaron, lo rompieron y botaron las hostias consagradas por el suelo e incluso hicieron sus necesidades allí al lado, que fue lo más grave".

Sagrario profanado

Este horrible sacrilegio debe llamar a los católicos a realizar actos de desagravio al Santísimo Sacramento, Dios vivo y presente en la Eucaristía. Ya los parroquianos de la Candelaria han comenzado. Todos podemos acompañarlos con nuestras oraciones tanto públicas como privadas. Para el desagravio en privado, pueden seguirse, por ejemplo, las oraciones propuestas por Corazones.org y aquí.

No es éste el primer templo profanado en los últimos tiempos. Los enemigos de la fe andan sueltos bajo diversos disfraces. Los fieles debemos permanecer firmes y frecuentar los sacramentos. Dios se apiade de Venezuela, nos haga ver su luz y recordemos la promesas hechas el 2 de julio de 1899, cuando Venezuela fue consagrada al santísimo Sacramente por el entonces Arzobispo de Caracas, Juan Bautista Castro, de feliz memoria.

Reine Jesús por siempre
Foto tomada por el P. José Miguel Vargas

Oración de Consagración de la República de Venezuela al Santísimo Sacramento

Soberano Señor del Universo y Redentor del Mundo, Clementísimo Jesús que por un prodigio inenarrable de tu Caridad te has quedado con nosotros en este Sacramento hasta el fin de los siglos; aquí venimos a tus pies a proclamarte Solemnemente y a la Faz del Cielo y de la Tierra, nuestro único Rey y Dominador Santísimo.
A quien Consagramos todos nuestros afectos y servicios y en quien ponemos todas nuestras Esperanzas. Tú eres Nuestro Dios, y no tendremos otro alguno delante de Ti, en tus manos ponemos nuestra suerte y con ella los destinos de nuestra Patria. Muchos te hemos ofendido, y como el Hijo pródigo hemos disipado en los desórdenes tu herencia, perdónanos que ya volvemos con Espíritu contrito a tu casa y a tus brazos. Recíbenos, Salvador nuestro, y concédenos que venga a nosotros tu Reino Eucarístico. Levanta bien alto tu Trono en nuestra República, a fin de que en ella te veas glorificado por singular manera y sea honra nuestra, de distinción inapreciable, el llamarnos la República Venezuela del Santísimo Sacramento del Altar.
Te entregamos cuanto somos y cuanto tenemos cubre nuestra ofrenda con tú mirada Paternal y hazla aceptable y valiosa en tú Divina presencia. Otra vez te pedimos nos recibas, que no nos deseches, y que este acto de nuestro Amor y de nuestra gratitud sea repetido, cada vez con mayor fervor, de Generación en Generación, mientras Venezuela exista, para que jamás la apartes de tú Sagrado Corazón. Que así sea para nuestra vida del tiempo y después. Por los Siglos de los Siglos. Amén.

Mi solidaridad con los parroquianos de la Candelaria y con su párroco, el padre José Miguel Vargas Caballero, buen amigo desde hace años, a quienes acompaño en la oración en estos momentos amargos.

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