lunes, 17 de marzo de 2014

Vivir la verdad en el amor




Mensaje de Cuaresma, 2014
Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas


Queridos hermanos y hermanas:

Estamos ya de lleno en el santo tiempo de Cuaresma. Estos cuarenta días que preceden la celebración de la Pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo son un tiempo propicio para renovar y fortalecer nuestra vivencia de la fe y nuestro amor al Señor. Con frecuencia escuchamos en la liturgia la invitación de los profetas, de San Juan Bautista y del mismo Jesús a convertirnos. Es decir, a salir del pecado y a vivir “de verdad en el amor”, como nos enseña San Pablo (Cfr. Ef 4,15).

CONVERSION Y PRÁCTICAS CUARESMALES

Convertirnos, mis queridos hermanos, es dejar a un lado el pecado, la tibieza espiritual o la indiferencia religiosa, cambiar de vida, crecer en nuestra vivencia de la fe. Si queremos ser fieles al Señor Jesucristo, cuya Palabra es palabra de vida eterna, tenemos que convertirnos. El nos invita a “ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto” (Cf. Mt 5,48).

Para ayudarnos la Iglesia nos propone las prácticas cuaresmales de la oración, la penitencia o mortificación, y la práctica de la limosna o caridad cristiana. La oración, – hablar con Dios, meditar en su amor, conocer mejor sus enseñanzas, elevar nuestra alma hacia las cosas de Dios -, es un privilegio del ser humano. Los invito entonces a dar más tiempo y valor a la lectura de la Biblia, a pensar en las cosas de Dios, a intensificar nuestras prácticas religiosas, como el Rosario, la oración personal, las visitas al Santísimo. Los invito a recibir el Sacramento de la Penitencia o reconciliación, y, sobre todo, a participar cada domingo en la Eucaristía, que es la celebración de la muerte y gloriosa resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y recibir frecuentemente la sagrada Comunión.

La mortificación o sacrificio es, por un lado soportar de buena gana las dificultades de la vida, pero también, dejar a un lado algunos gustos, placeres y comodidades, por amor a Dios y para unirnos a los sufrimientos de la pasión y muerte de nuestro Divino Salvador. Al privarnos de algo que nos guste, o hacer bien lo que nos cuesta, estamos también dominando nuestras malas inclinaciones, y fortaleciendo nuestra voluntad para la lucha contra el pecado.

La práctica de la limosna, es decir, de la caridad hacia nuestros hermanos más necesitados, es también una práctica que nos lleva a ser generosos, a ayudar a los demás, a tener una actitud permanente de bondad y solidaridad, propia de quienes sabemos que el mandamiento supremo es amar a Dios por sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,36-39).

VIVIR DE VERDAD EN EL AMOR

Queridos hermanos: La práctica concreta de la caridad, la vivencia del amor cristiano es algo fundamental, y al mismo tiempo muy necesario en las circunstancias en las cuales nos encontramos. En las últimas semanas muchas regiones del País y nuestra Ciudad de Caracas han sido escenario de serios conflictos políticos y sociales, con una gran carga de violencia, que ha dejado algunas personas fallecidas y muchos heridos. Y que, además, ha estimulado el odio y el resentimiento en muchas personas.

Pues bien: independientemente de la simpatía política de cada uno, es necesario que los católicos desterremos de nuestros corazones el odio, el rencor, la venganza. Ya nos hemos referido a estos problemas en documentos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana publicados el 14 y el 25 de febrero, y en el reciente comunicado “NO A LA ESCALADA DE VIOLENCIA” del 7 de marzo. Allí rechazamos la violencia, venga de donde venga; llamamos al Gobierno a respetar los derechos de los ciudadanos a manifestar, y le pedimos que atienda las exigencias de quienes protestan y resuelva los problemas que está en la raíz de las mismas. Igualmente, en esos documentos exigimos sanciones para quienes puedan haber delinquido en las manifestaciones, y en la represión de ellas por civiles armados y por funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado.

Quiero invitarlos a que, manteniendo la defensa de nuestros derechos, saquemos de nuestros corazones el odio y el rencor, y vivamos de verdad en el amor. ¡NO A LA VIOLENCIA! Cumplamos con nuestros deberes cívicos de acuerdo a nuestra conciencia, pero hagámoslo teniendo en cuenta lo que dice el Señor en el Sermón de la montaña: “Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial” (Mt, 5, 44-45).

LA CAMPAÑA COMPARTIR

Durante la Cuaresma se efectúa en toda Venezuela la Campaña Compartir, que está enfocada este año al tema general de la alimentación y el hambre. En nuestra Arquidiócesis de Caracas la Colecta Compartir, que se efectuará el 5 y 6 de abril, se destinará a los Hogares de la Iglesia en Caracas para niños y ancianos, que tienen serios problemas. Los invito a ser generosos, y a practicar la solidaridad con nuestros hermanos más necesitados.

CONCLUSIÓN

Mis queridos hermanos:

Aprovechemos la Cuaresma para crecer en la vivencia de nuestra fe, para salir del pecado, para intensificar la práctica religiosa, para ser cada vez mejores, para vivir, realmente, de verdad, en el amor a Dios y amor al prójimo. Repito: NO A LA VIOLENCIA.

Quiero pedirles que en esta Cuaresma oremos mucho por Venezuela, para que los venezolanos podamos resolver nuestros problemas de manera pacífica, buscando todos el bien común. También, oremos mucho por las vocaciones sacerdotales y religiosas en nuestra Arquidiócesis de Caracas. Pidamos al Señor y ofrezcamos sacrificios para que Dios llame al Sacerdocio y a la vida religiosa a muchos de nuestros jóvenes, para que tengamos abundantes santos sacerdotes, religiosas y religiosos que necesitamos.

Encomendemos estas intenciones al Señor por la maternal intercesión de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto. Con mi afectuosa bendición episcopal,


Caracas, 9 de marzo de 2014,
+JORGE L. UROSA SAVINO,
CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS




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