martes, 8 de mayo de 2012

El poeta Ramos Sucre nos invita a leer

José Antonio Ramos Sucre
1890-1930
El poeta parnasiano venezolano José Antonio Ramos Sucre es el autor de una obra que representó un desafío a las orientaciones poéticas de la Venezuela de su tiempo al proponer libertades formales en la reinvención del lenguaje y la creación de un universo repleto de visiones, fábulas e historias, escrita en prosa poética enigmática y solemne. Da gusto leerlo.

Ramos Sucre fue una fina pluma, con un lenguaje exquisito y bien expuesto. Desde su infancia se aficionó a la cultura y los idiomas (una larga lista: latín, francés, italiano, alemán, y luego griego, danés, sueco y holandés). Estudió Derecho, literatura y filosofía en Caracas y fue traductor en el Ministerio de Relaciones Exteriores, hasta que fue designado Cónsul en Ginebra, donde se suicida. Cuando revisemos la obra de este gran cumanés, pariente del Mariscal de Ayacucho, volveremos a él y a su formación.

José Antonio se carteaba con Lorenzo Ramos. ¿Quién era Lorenzo? Un hermano menor con necesidad de una orientación sobre qué leer para mejorar su lenguaje y cómo escribirlo. En una de las Antologías de este autor que tengo en la biblioteca aparecen algunas de las cartas. Lorenzo era empleado del Banco de Venezuela y José Antonio aconseja sobre la vida y qué leer y cómo escribir.

Estamos en 1921:
... Ya te había escrito diciéndote que debes escribir con el único adorno de la expresión exacta y suprimiendo cruelmente lo que pueda sonar a discurso. La palabra debe ser siempre humilde y llana. Nunca debe llamarse la atención. Evita las malas compañías. Allí hay muchos alcohólicos. Vive solo, pero sé amable.
Los marabinos beben, pero los cumaneses no son abstemios, digo yo. Bueno, eso es chauvinismo provinciano. El consejo interesante viene ahora:
Debes tener de tu propiedad estos libros en versiones francesas y en prosa, excepto la Biblia, que debe ser la versión protestante de Cipriano de Valera:
La Ilíada y Odisea, Plutarco, Virgilio, El Edda o sea Mitología escandinava (este último te lo consigue Francois Jarrin, Rue des Écoles 48 o J. Gamber, Rue Danton 7) La Divina Comedia, Orlando Furioso por Ariosto, Don Quijote en español, el Fausto de Goethe, el Telémaco, las Mil y Una Noches.
Leer, aunque no los tengas:
Teatro inglés (Shakespeare), Teatro Español (Lope de Vega, Calderón, Tirso de Molina, Alarcón), Teatro griego (Esquilo, Sófocles, Eurípides), Teatro francés (Moliére, Racine y Corneille). Con leer algún drama de cada autor te basta.
Lorenzo Ramos Sucre
Te basta leer algún ejemplar de cada tipo de novela: Novela picaresca (Gil Blas). Novela de casualidades inverosímiles (Tres Mosqueteros). Novela histórica (Walter Scott). Novela típica de Inglaterra (Dickens, Jorge Eliot que es mujer). Novela típica de Francia (Balzac). Novela típica de Rusia (Dostoyevsky): Novela típica de España moderna (Galdós, Pedro Antonio de Alarcón, el dramático es Ruiz de Alarcón).
Los mejores manuales de historia universal son los de Duruy, y la mejor historia de Venezuela es la de  Baralt que debes tener propia.
El día que hayas leído todo esto poseerás una cultura literaria enorme. Ya ves, no es necesario leer muchos libros, sino los libros característicos de cada nación y d cada época.
Y más adelante:
Ocúpate de leer primero los libros que te aconsejo, y no te dejes guiar en este punto por más nadie.
Estoy dispuesto a servirte con todas mis potencias. Mándame como quieras. Sé amable y vive solo. Complace a tus semejantes y esquívalos. Haz de cada persona con quien trates un amigo, pero no un amigo importuno sino un amigo útil.
En 1924:
Escribe siempre a la misma hora. Redacta con la mayor simplicidad y con el menor número de palabras. No intentes redactar sin saber muy bien lo que quieres decir. No imites nunca lo que otro haya dicho, porque cada hombre es un mundo aparte, y además cada hombre tiene dentro del espíritu una mina en la cual siempre halla lo que necesita. Oyete a ti mismo. Lee a Baralt, Ricardo León, Pedro Bazán, Cervantes, Mariana. Sobre todo lee muy bien a Baralt como si fuera un libro de oraciones. Con esos autores aprenderás a manejar castellano. Consulta constantemente el diccionario. Uno siente cuál es el adjetivo que debe aplicar al sustantivo, y ése es el que debe aplicar. Pon adjetivos originales, propios de ti, que sean la opinión tuya sobre lo que pienses o veas. Para ser original te basta escucharte a ti mismo, evitando copiar. Pero no olvides que primero está la belleza que la originalidad. Otra cosa, sé muy moderado al escribir, no incurras nunca en exageración, en desproporción. Familiarízate con Baralt, léele todos los días. Cada vez que leas un libro, escribe tus impresiones, en un estilo sencillo, con el menor número de palabras, y con lógica, deduciendo cada pensamiento del anterior.
Más adelante en la misma carta:
Rafael María Baralt
1810-1860
... Te repito que debes escoger un escritor como maestro, yo te recomiendo a Baralt y a Ricardo León. Más al primero.
Leí casi toda la lista que recomienda José Antonio a Lorenzo en bachillerato (el pensum de estudios del Ministerio de Educación lo imponía), además de muchas obras de autores venezolanos que Ramos Sucre ni menciona porque aún no se habían escrito. Tengo en la biblioteca a Baralt, casi sin abrir desde que lo compré hace muchos años porque se deshoja a medida que avanza la lectura. El título es Resumen de la Historia de Venezuela (reimpresión de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1975) por Rafael María Baralt y Ramón Diaz. Un clásico de la historiografía venezolana que abarca el período 1797-1830, con mucho de mitología patriótica. Habrá que revisar los tres tomos y leer, evitando que se deshoje.



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