jueves, 22 de diciembre de 2011

Niquitao y su queso ahumado

Queso ahumado, adornado con una salsa artesanal de ají picante

Hace unos días estuvo de visita en Caracas un viejo amigo. Venía por pocas horas desde Boconó (un pueblo de grato clima y fértil suelo al que Simón Bolívar llamó el "Jardín de Venezuela")  para hacer unas diligencias en Caracas, pero llegó cargado de regalos con si fuera uno de los Reyes Magos. Llegó con un cargamento de delicias regionales: café de su propia cosecha, tostado y molido en casa; hongos frescos (champignon de Paris) grandes y deliciosos, y un queso ahumado elaborado artesanalmente en el pueblo de Niquitao.

Ese queso es una verdadera joya. Lo vemos en la foto acompañado de una salsa de crema y ají picante que compré en una feria navideña en Caracas. El picante combina muy bien con los productos trujillanos... Así me lo comí al desayuno. No duró mucho la rueda de queso ahumado porque estaba tan bueno, que no le dí reposo. Es un tipo de requesón prensado y ligeramente madurado al humo de leña, que le da un gusto muy especial. Cuando visite a mi compadre en Boconó, me acercaré hasta Niquitao para degustar las especialidades del pueblo.

Hay un poema a Simón Bolívar que se refiere a "ese sol de Niquitao que no cabe en el firmamento" y el himno del estado Trujillo dice: "Niquitao el valor en la historia", ambas frases realzan el significado de este pintoresco pueblo, en donde el 2 de julio de 1813 los patriotas, al mando de José Félix Ribas, Rafael Urdaneta y Vicente Campo Elías, derrotaron a las tropas del coronel realista Martí, que se oponían al avance del ejército libertador en la Campaña Admirable. La batalla se libró en el caserío de Tirindí de Niquitao, donde existe un monumento conmemorativo.

Teta de Niquitao (4.0006 msnm), a cuyos pies está ubicado el pueblo
Vista desde el estado Mérida
El pueblo se encuentra situado frente a la Teta de Niquitao, a una altura de 1.937 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura promedio entre 10 y 15°C, todo el año. Es una población tranquila que conserva todo el encanto de los Andes, con sus casonas antiguas y su gente laboriosa y amable. Fruto de la labor de su población es el queso ahumado, el vino de moras y de rosas, mantecadas, arepitas de trigo y la famosa mantequilla paramera.

Es un pequeño paraíso gastronómico para los amantes de los platos tradicionales. En los alrededores de la Plaza Bolívar se encuentran restaurantes típicos donde se sirven preparaciones lugareñas, tales como: la sopa de arvejas con berros y cambures (bananas), tungos de maíz (hallaquitas) y queso, hervido de gallina, dulce de higos y currunchete (miel de papelón, queso y leche) y pastelitos andinos. También se pueden degustar las bebidas típicas de la región: mistela, vino de mora, leche de burra, chicha de maíz, ponche crema y miche sanjonero (aguardiente artesanal de caña). Si se visita el pueblo también se deben probar las famosas mantecadas, que son unas tortas de maíz con huevo, cocidas en un horno de leña.

Creo que vale la pena llegarse hasta allá.

2 comentarios:

  1. Saludos,buena la información,pero pueden decirme el significado de la palabra Tirindí.gracias

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  2. Es el nombre de un pueblo

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