martes, 3 de abril de 2012

Ben lo conobbe il padre

Nicanor Bolet Peraza
1838-1906
Arreglando la biblioteca apareció un libro que interrumpió mi labor. Se trata de Selección Literaria y Periodística, de Nicanor Bolet Peraza (Ediciones de la Línea Aeropostal Venezolana, Caracas, 1953). Grato libro que heredé de una tía. Texto rico en estampas costumbristas, material autobiográfico y artículos literarios de este autor caraqueño nacido en 1838 y muerto en Nueva York en 1906.

Nicanor era el segundo de "los ocho tomos" que formaban parte de su familia. Uno de sus hermanos fue un afamado pintor (Ramón Bolet Peraza) que militaba en campo político opuesto y otro era sacerdote.

El Diccionario de Historia de Venezuela (Fundación Polar, Caracas, 1997) nos dice: Escritor costumbrista, periodista y político. Opositor del gobierno de Antonio Guzmán Blanco y fundador de la Revista Las Tres Américas, órgano difusor de la corriente literaria del modernismo.

Los hermanos Bolet editaron la revista El Oasis (1856), pero al estallar la Guerra Federal, Nicanor Bolet Peraza, según sus propias palabras, cambió "el plomo de los tipos por el plomo de las balas" e intervino de lleno en aquella contienda, llegando al grado de General. En 1863 fundó con su hermano Ramón la revista El Museo Venezolano (1865-1866). Ministro del Interior en 1868, senador por Caracas (1872-1874). Casó con Perfecta Monagas, hija del Presidente José Gregorio Monagas. Fue factor importante en la reacción contra el gobierno autocrático de Antonio Guzmán Blanco a través de periódico Tribuna Liberal (1878). Durante su exilio en Nueva York fue redactor de la Revista Ilustrada de Nueva York (1885). Presidió varias sociedades literarias. Fue representante de Venezuela en la I Reunión de Naciones Americanas (Washington, 1890). Fue el escritor venezolano viviente más conocido y reconocido en el mundo hispanoparlante.

Transcribo un  texto de sátira política de Nicanor Bolet Peraza (¿Serían de Plata?), con notas al pie para quienes requieran una aclaratoria. Leer a Bolet Peraza es todo un placer por su fino humor y mejor pluma. Volveremos a él.



¿SERÍAN DE PLATA?


Si el desocupado lector no le parece cosa de mucha molestia una jornadita retrospectiva de 36 años[i], puede su merced dejarse correr por sobre los rieles de estos pareados renglones, y en un credo le empujará nuestra pluma para ponerlo en aquel aciago año, que no llamaremos del Señor, sino del 58, y en el que, con la chistosa pérdida de la chinela de Peoli en la desbandada del Puente del Algarrobo, se dio comienzo al más largo y sangriento de nuestros retozos democráticos[ii].

Nos referimos a aquella revolución llamada de Marzo[iii], porque todavía las bautizábamos con los nombres de los meses en que estallaban; pero más bien debió llamarse a la susodicha “la revolución de la Salve”, por cuanto entró con vida y dulzura y acabó gimiendo y llorando.

Entre los briosos paladines que durante los Idus de Marzo se botaron a las calles de Caracas  a dar al moro muerto gran lanzada, o sea a amenazar al Presidente Monagas, ya retirado del mando, figuraba un guapo chico, a quien, para seguir la moda romana en cundió en tan clásica ocasión, le nombraremos Casio Delio[iv], con apellido de Flaco.

Antonio Guzmán Blanco
(Casio Delio Flaco)
De carnes también lo era; y por añadidura tenía la color aceitunada[v], picoteado el rostro por las viruelas, y de resultas de éstas, la mirada torva, sin poderlo remediar. Tales artificiales prendas y las naturales de hombros muy alzados y un vocerrón[vi] de traidor de melodrama, le inclinaron a esto mismo en una compañía de aficionados que por aquellos tiempos hacía furor (y otros adefesios) ejecutando (como suena) los dramas de Zorrilla, Buchardy, Ducange, y otros varios truculentos autores en nuestra culta capital e islas adyacentes[vii].

Al formidaloso grito de ¡Abajo los ladrones! salióse, como queda ya constancia en los autos, nuestro romano Casio Delio, llevando capa española montada hasta los ojos y sujeta por la siniestra mano, en tanto que en la diestra empuñaba un chafarote de teatro; y juntándose a los demás valientes que vociferaban frente a la Legación francesa[viii], en donde se había asilado el ex - Presidente, dióse también a pedir que muriera aquel señor y que vivieran los que le querían mal; mas pareciéndole cursis y vulgares las voces que allí se daban, las sustituía él con otras melodramáticas y bien sonantes, y así gritaba:

-          ¡Al campo Don Nuño voy, donde probaros espero!

-          ¡Muera Eustrance! ¡Viva Burkenstaf! ¡Tiembla Faliero!...[ix]

Luego, dirigiéndose a los hombres armados que guardaban las avenidas, así les arengaba:

-          ¡Arqueros de palacio! ¡Alerta! ¡Alerta!
O al ver que de la Legación salían algunos amigos del Presidente caído, se desgañitaba azuzando contra ellos al pueblo menudo y vago en estos términos:

-          ¡A dar muerte nos juntemos, a estos villanos! ¡Mirad!
Y blandía el chafarote.

Pocos días después, hicieron al mozo capitán de una compañía, no de la legua, sino de bravos voluntarios. El hecho de contar con una tizona, buenos pulmones y una capa, le ayudó grandemente para ese ascenso persaltum.

Delio Flaco, cual otro Mambrú, se fut en guerre[x].
Antonio Leocadio Guzmán
Don Valerio, el excelente padre
de Casio Delio
El Padre de la Mentira
El excelente padre[xi] se alegró mucho de que el heredero de su nombre tomase al fin carrera de más viso y provecho que aquella de la improductiva comiquería, y dicen que lo celebró también por otras razones, tocante a ciertas travesuras del joven romano, que daban ocasión a las gentes para decir de él, parodiando a Rodolfo en el famoso recitado de Luisa Miller[xii]: Ben lo conobbe il padre![xiii]

Por la calle iba una mañana el bueno del viejecito, cuando sintió que le abrazaban por detrás y una vez amiga y alborozada le decía:

-          ¡Albricias, don Valerio, albricias!

Volvióse el aludido, y dijo:

-          Habías de ser tú, Quoque Bruto[xiv]! Vamos a ver, ¿de qué me pides albricias? Ni siquiera juego a la lotería.

-          ¡Válgame la Casa Santa! ¿Con que a estas horas no sabe usted la gran noticia?

-          Pues si no hablas, continuaré en ayunas.

-          Seré breve, telegráfico. “Acción reñida, victoria completa; facciosos escapados dejando en nuestro poder una mochila y dos yeguas”, como dicen en el teatro.

-          ¿Y bien?

-          Sigue así el parte oficial, que he visto con estos ojos: “Briosa carga, persecución activa, valiente capitán”. ¿No se llama su hijo de usted Casio Delio?

-          La propia persona ¿Le habrán hecho pelear?

-          ¡Vaya una ocurrencia! ¡que lo han hecho pelear! Que ha batido a los facciosos, que los ha vuelto un fleco. Lo digo a usted que he leído el parte oficial.


-          Acabáramos, hombre. Tú eres de los que comulgan con esas pamplinas de los partes oficiales. ¿Y qué es lo que dice? Vamos.

-          Eso, que tu hijo se ha cubierto de…

-          ¿De qué? Háblame la verdad, que a todo estoy preparado.

-          De gloria, amigo mío, de gloria inmarcesible.

-          ¿De veras, hombre?

-          Y no fuera nada lo de haber derrotado a los enemigos del orden, sino que habiendo éstos saqueado la iglesia del Gredal[xv], llevándose la custodia, cálices, patenas, incensarios y demás alhajas del culto, llegó su hijo de usted, los alcanzó y se las quitó…

-          ¿Se las quitó? ¿Casio Delio? Pues ahora si estoy creyendo lo del parte oficial.

-            señor; y sin faltar una vinajera, se las devolvió al cura del pueblo.

-          ¿Se las devolvió al cura? ¿Casio Delio?[xvi]

-          Completicas. Un dineral en alhajas. ¿Qué dice usted, don Valerio? ¿No lo cree usted?

-          ¡Hombre, yo sí lo creo… pero serían de hojalata!

Antonio Guzmán Blanco en pose


[i] El texto de sátira política fue escrito en 1894 luego de la autocracia guzmancista. Nicanor Bolet Peraza fue constante opositor al gobierno del General Antonio Guzmán Blanco, déspota ilustrado.

[ii] Se refiere a la Guerra Federal o Guerra Larga (1859-1865)

[iii] La Revolución de Marzo (1858) fue producto de la alianza de conservadores y liberales que aunaron esfuerzos para derrocar a la dinastía de los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas (1847-1858). Se valieron para ello del gobernador de la Provincia de Carabobo, General Julián Castro, quien llegó a ser uno de los más ineptos presidentes que ha tenido Venezuela.

[iv] Casio Delio: es Antonio Guzmán Blanco. El autor usa un nombre romano, Casio Delio Flaco, para referirse a él por el gusto que tenía su padre, Antonio Leocadio Guzmán, por las citas y personajes greco-latinos.

[v] Piel aceitunada: Los Guzmán gustaban presumir su blancura y pureza de sangre; hasta llegaron a correr la voz de que ese apellido los emparentaba con los Grandes de España. Toda Caracas sabía el origen orillero de los Guzmán. Antonio Leocadio era hijo de un sargentón realista y de una marchanta que apodaban La Tiñosa. Al referirse al color oliváceo de la piel, les recordaba su origen.

[vi] Sic.

[vii] Se refiere a la afición de Antonio Guzmán Blanco por las artes y las bellas letras.

[viii] El presidente Monagas prefirió renunciar y asilarse en la Legación de Francia antes de llevar el país a una guerra civil y hacer correr sangre de sus conciudadanos.

[ix] Los Guzmán gustaban de actitudes y expresiones teatrales.

[x] Vieja cancioncilla revolucionaria francesa. En castellano se canta aún en juegos infantiles: Mambrú se fue a la guerra, qué dolor, qué dolor, qué pena…

[xi] Antonio Leocadio Guzmán, conocido entre los conservadores como El Padre de la Mentira y Tragalibras, entre otros. Aquí Bolet Peraza le da un nombre romano: Valerio.

[xii] Luisa Miller, ópera en tres actos de Giuseppe Verdi.

[xiii] Traducción: “Bien lo conoce el padre”.

[xiv] Última frase de Julio César cuando fue asesinado y reconoce a Junio Bruto entre sus asesinos.

[xv] Gredal: nombre ficticio que Bolet usa para referirse a una Venezuela aldeana. Uno de los clásicos de la literatura venezolana del siglo XIX lo constituyen las Cartas Gredalenses, obra de Nicanor Bolet Peraza.

[xvi] Su padre bien lo conoce, como en recitativo de Luisa Miller. Antonio Guzmán Blanco era incapaz de devolver una cosa de valor. También se refiere al robo descarado que hizo Guzmán Blanco de las alhajas de los conventos caraqueños que él había clausurado durante la persecución religiosa. Es un hecho histórico que en su último viaje a Europa como Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Francia y otras cortes europeas, fue destituido en el camino y al llegar a St. Nazaire y abrirle el equipaje, el interventor de aduanas le preguntó si viajaba a Francia para abrir un convento. Con el dinero robado al Fisco y a la Iglesia vivió en Francia como un Pachá y casó a una de sus hijas con el Conde de Morny.

domingo, 1 de abril de 2012

All Fool's Day con Jack y Jill

El 1° de abril es reconocido internacionalmente como el Día de Todos los Tontos (All Fool's Day o Poisson d'Avril). Es una fecha en que se acostumbra hacer bromas y burlas inocentes a costa de amigos y conocidos. En el mundo hispano tiene poco o ningún arraigo y si alguien lo practica es por novelero. Tenemos una fecha similar que es el 28 de diciembre o de los Santos Inocentes, cuyo origen se remonta no sólo a la matanza de niños en Belén por orden de Herodes, sino también a las Saturnalias celebradas en Roma, en las que los papeles sociales se trastocaban y todo era fiesta y jolgorio.


Jack and Jill


Hay una rima infantil que me recuerda al All Fool's Day y que alguna amiga me enseñó en Trinidad y la comenzaba agregándole "In April the 1st., /All Fool´s Day...." Ahora la transcribo en su versión del siglo XVIII:

Jack and Jill went up the hill
To fetch a pail of water.
Jack fell down and broke his crown,
And Jill came tumbling after.

Con el tiempo, se le han ido agregando otras estrofas; como éstas del siglo XIX:

Up Jack got, and home did trot,
As fast as he could caper;
To old Dame Dob, who patched his nob
With vinegar and brown paper.

como alternativa:

Up Jack got and home did trot,
As fast as he could caper;
And went to bed and bound his head
With vinegar and brown paper.

Y esta:

Then Jill came in, and she did grin,
To see Jack's paper plaster;
Her mother whipt her, across her knee,
For laughing at Jack's disaster.

O con una variación:

When Jill came in how she did grin
To see Jack's paper plaster;
Mother vexed did whip her next
For causing Jack's disaster.


sábado, 31 de marzo de 2012

LAS SIETE PALABRAS


La meditación de las Siete Palabras es una vieja costumbre católica que se remonta a la Edad Media. Son las siete frases que dijo Jesús en la Cruz y están recogidas en los Evangelios. Fueron recopiladas y analizadas por primera vez por el monje cisterciense  Arnaud de Bonneval en el siglo XII. A partir de ese momento teólogos y oradores sacros han profundizado en consideraciones teológicas y piadosas. Fue San Pedro Bellarmino (1542-1621), Doctor de la Iglesia, quien impulsó su difusión y práctica en su tratado De septem Verbis a Christo in cruce prolatis, que se puede leer entrado por aquí.
No sólo oradores sacros y teólogos han tratado el tema de las Siete Palabras. Entre los músicos destaca Joseph Haydn, quien compuso una excelente obra para una cofradía gaditana. Algunos poetas místicos también se han inspirado en las últimas palabras de Cristo para componer poemas. Hoy les traigo Las Siete Palabras, por el sacerdote y poeta caraqueño Carlos Borges, que destaca por su lenguaje sencillo y sentido, que contrasta con sus obras más alambicadas y modernistas.


LAS SIETE PALABRAS
pronunciadas por Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz

por el Presbítero Carlos Borges

Primera Palabra
Tus verdugos se complacen,
mas Tú, Señor, los bendices:
Padre, perdónalos, dices,
pues no saben lo que hacen.
  
¡Oh Jesús del alma mía!
impetra al Padre amado
que perdone mi pecado
pues no supe lo que hacía.

Segunda
Un ladrón tu gracia quiso
y el Reino eterno le das
diciéndole: Hoy estarás
conmigo en el Paraíso.
  
Yo también mis culpas lloro
y con fe pura y ferviente,
como el ladrón penitente
tu misericordia imploro.

Tercera
Como ternísimo Padre
dices con amor prolijo
a María: Ese es tu hijo,
y a Juan: Esa es tu madre.

¡Oh infinita caridad
del Divino Salvador!
siendo tu Madre, Señor,
la das a la humanidad.

Cuarta
Alzando el rostro llagado
al cielo triste y sombrío,
Jesús exclama: ¡Dios mío!
¿Por qué me has desamparado?

Por el inmenso dolor
que en tu semblante se advierte,
en la hora de mi muerte
no me abandones, Señor.


Quinta
Cristianos, compadeced
a Jesús que en su tormento
de nuestras almas sediento
dice ahora: Tengo sed.

Para aliviar tu quebranto
y consolar tus dolores
yo aplacaré tus ardores
con la fuente de mi llanto.


Sexta
El imperio del pecado
fue vencido por Jesús;
por eso exclama en la cruz:
Todo está ya consumado.

Gracias, ¡Oh Dios verdadero!
que en tu sagrada Pasión,
fuente de vida y perdón
abres para el mundo entero.


Séptima
Sintiendo ya el mortal frío
Jesús exclama muriendo:
En tus manos encomiendo
mi espíritu, Padre mío.

¡Oh Jesús! de mi agonía
llegará pronto la hora:
en tus manos desde ahora
encomiendo el alma mía.



viernes, 30 de marzo de 2012

Una mala noticia

Mi pipa de bolsillo Big Ben, texturizada al baño de arena.
Hace unos días leí la mala noticia de la entrada en quiebra de la única fábrica de pipas en los Países Bajos, la Koninklijke Gubbels en Zn, fabricantes de las muy conocidas pipas Big Ben, Porsche Design y Hilson, entre otras.

La empresa existe desde 1870 y está dirigida por la cuarta generación de la familia Gubbels y, de acuerdo a la información, se relanzará en mucho menor escala con unos 18 operarios. Según el curador de la Koninklijke Gubbels, la causas de la bancarrota son el decremento de las ventas y un alto "stock" en existencia. Las deudas se acumularon. ¡Lamentable!

Muchos pipófilos se iniciaron con pipas Big Ben que aunaban la calidad y el diseño clásico con un precio asequible. Tuve varias de las que sólo me queda una de bolsillo, sand blasted y con pátina negra. Espero que la reestructuración de la empresa mantenga pipas como éstas (por mi parte, pueden sacar  de circulación las Porsche Design, que parecen todo menos una pipa).

jueves, 29 de marzo de 2012

Miércoles Santo en Caracas

NAZARENO -  ¿Dónde me viste, que me hiciste tan perfecto?
ESCULTOR - En mi corazón, Señor
El caraqueño católico  siente una devoción sincera por el Nazareno de San Pablo y recurre a él para resolver sus pequeños y grandes problemas. Esta devoción se muestra de manera multitudinaria el Miércoles Santo  (o Miércoles de Dolor) de cada año, cuando miles de fieles se agolpan desde altas horas de la madrugada frente a la Basílica de Santa Teresa, en el centro de Caracas, para "visitarlo", pedir favores o cumplir promesas. También muchos devotos se presentan en la Basílica el Martes Santo con orquídeas color lila (generalmente Cattleya mossiae) para adornar el "paso" o procesión. Dependiendo del año y la floración, la procesión del Nazareno estará engalanada por unas 7.000 a 10.000 orquídeas. Las flores sobrantes se le colocan a la Dolorosa o al Cristo crucificado (Santísimo Cristo de la Expiración) del mismo templo.

Un poco de historia
El Nazareno con sus orquídeas
En 1579 una una epidemia de viruela asoló a la naciente Caracas. El cabildo votó para la designación de un santo patrón para la ciudad contra la peste, resultando favorecido San Pablo, Primer Ermitaño, y en 1580 se comenzó la construcción de la Ermita de San Pablo, que con el tiempo llegó a contar con un hospital y hospicio para mujeres donde hoy queda la esquina de Hospital (una cuadra más al sur de la esquina de Miracielos donde, según la tradición, se habría producido el prodigio de los limones). Para entonces esta zona era un despoblado cercano a Santiago de León de Caracas.

La imagen del Nazareno es un siglo más reciente. Es una talla sevillana en madera de pino de Flandes, atribuida a Felipe de Ribas y entronizada en el templo por el obispo Fray Antonio González de Acuña OP, de feliz memoria. La leyenda caraqueña dice que cuando la talla estaba lista, el artista se retiró un tanto para admirar su obra y escuchó una voz que le dijo: "¿Dónde me viste que mi hiciste tan perfecto?" a lo que Ribas habría respondido: "En mi corazón, Señor" y muere en el acto.

No se sabe a ciencia cierta cuándo fue el portento de los limones en la esquina de Miracielos, pero lo más probable, si acaso, es que fuera en el período colonial, tal vez vómito negro o fiebre amarilla (no hay registro alguno de tal milagro). Es fácil relacionar a San Pablo Ermitaño, patrono contra la peste en Caracas, con la imagen del Nazareno y que los fieles lo invoquen en caso de enfermedad. Con el tiempo, Jesús con la cruz a cuestas remplazaría a San Pablo en el favor popular, aunque seguía conociéndosele como "de San Pablo". Al momento de la Independencia la zona ya estaba poblada por una incipiente clase media, entre los que se contaban la familia Salias, el famoso músico José Angel Lamas, quien en 1814 fue enterrado dentro de la Ermita, y posteriormente la familia Bolet Peraza.
Ermita de San Pablo, Caracas
Grabado de la época por Ramón Bolet Peraza

Durante la autocracia del General Antonio Guzmán Blanco, en plena persecución religiosa, se decreta la demolición del templo más antiguo de Caracas para construir un teatro que llevaría el nombre del dictador (hoy el Teatro Municipal de Caracas). Una tradición caraqueña asegura que estando Guzmán en el palco de su teatro, se le aparece el Nazareno y le increpa: "¿Qué hiciste con mi casa?" y al poco tiempo ordenó la construcción de un templo afrancesado con planta en cruz, el altar en el centro y dos entradas: Santa Ana y Santa Teresa de Ávila, en honor a su esposa Ana Teresa Ibarra.

Hay otra versión, a mi juicio más verosímil, que indica que la primera dama se encerró en su habitación a llorar desconsolada. Su marido, al verla, le preguntó la causa de su llanto, a lo que ella respondió: “Antonio, es que a ti te ha dado por ir en contra de la Iglesia; expulsas al Arzobispo, acabas con los conventos de monjas y curas; convertiste el Convento de San Francisco en Universidad; destruiste la Iglesia de La Trinidad y la convertiste en el Panteón Nacional y ahora demueles a San Pablo… ¿dónde vamos a meter a Nuestro Nazareno?”. Antonio, que amaba tiernamente a Ana Teresa, le regaló un templo que hoy es la Basílica Menor de Santa Teresa, la nueva casa del Nazareno. Tal vez todo esto sea propaganda política de los partidarios de Guzmán.

No son sólo favores individuales los que prodiga a sus fieles, sino que en momentos de apuro colectivo se recurre a él. Un caso reciente se dio durante una sequía prolongada, creo que fue en 1984; el Presidente Jaime Lusinchi pidió al párroco de Santa Teresa que dirigiera rogativas al Nazareno y de ser posible lo sacara en procesión para pedir la lluvia. Lusinchi asistió acompañado de su Ministro para el Ambiente y los Recursos Naturales Renovables y del Presidente del Instituto Nacional de Obras Sanitarias... y a los pocos días llegaron las lluvias.

Dejo a continuación este poema del gran Andrés Eloy Blanco, que relata el portento de Miracielos. Agregué algunas notas al pie para quienes no estén familiarizados.

NOTA: Para leer otro artículo sobre el Nazareno de San Pablo, ingresar por aquí.




EL LIMONERO DEL SEÑOR

En la esquina de Miracielos[i]
agoniza la tradición.

¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor?
Miracielos; casuchas nuevas,
con descrédito del color;
antaño hubiera allí una tapia
y una arboleda y un portón.
Calle de piedra; el reflejo
encalambrado de un farol;
hacia la sombra, el aguafuerte
abocetado de un balcón,
a cuya vera se bajara,
para hacer guiños al amor,
el embozo de Guzmán Blanco[ii]
en algún lance de ocasión.

En el corral está sembrado,
junto al muro, junto al portón,
y por encima de la tapia
hacia la calle descolgó
un gajo verde y amarillo
el limonero del Señor.

Cuentan que en Pascua lo sembrara,
el año quince[iii], un español,
y cada dueño de la siembra
de sus racimos exprimió
la limonada con azúcar
para el día de San Simón[iv].

Por la esquina de Miracielos,
en sus Miércoles de Dolor,
el Nazareno de San Pablo
Pasaba siempre en procesión[v].

Y llegó el año de la peste[vi];
moría el pueblo bajo el sol;
con su cortejo de enlutados
pasaba al trote algún doctor
y en un hartazgo dilataba
su puerta “Los Hijos de Dios[vii]”.

La terapéutica era inútil;
andaba el Viático al vapor
Y por exceso de trabajo
se abreviaba la absolución.

Y pasó el Domingo de Ramos
y fue el Miércoles del Dolor
cuando, apestada y sollozante,
la muchedumbre en oración,
desde el claustro de San Felipe[viii]
hasta San Pablo[ix], se agolpó.
Un aguacero de plegarias
asordó la Puerta Mayor
y el Nazareno de San Pablo
salió otra vez en procesión.

En el azul del empedrado
regaba flores el fervor;
banderolas en las paredes,
candilejas en el balcón,
el canelón y el miriñaque
el garrasí y el quitasol;
un predominio de morado
de incienso y de genuflexión.
“¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos.
La peste aléjanos, Señor!”

En la esquina de Miracielos
hubo una breve oscilación;
los portadores de las andas
se detuvieron; monseñor
el Arzobispo[x], alzó los ojos
hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
al pasar bajo el limonero,
entre sus gajos se enredó.
Sobre la frente del Mesías
hubo un rebote de verdor
y entre sus rizos tembló el oro
amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo
partió la flecha de una voz:
“¡Milagro! ¡Es bálsamo, cristianos,
el limonero del Señor!”

Y veinte manos arrancaban
la cosecha de curación
que en la esquina de Miracielos
de los cielos enviaba Dios.
Y se curaron los pestosos
bebiendo el ácido licor
con agua clara de Catuche[xi],
entre oración y oración.

Miracielos: casuchas nuevas;
la tapia desapareció[xii].
¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor?
¿Golpe de sordo mercachifle,
o competencia de doctor
o despecho de boticario
u ornamento de la población?

El Nazareno de San Pablo
tuvo una casa y la perdió[xiii];
y tuvo un patio, y una tapia,
y un limonero, y un portón.
¡Mal haya el golpe que cortara
el limonero del Señor!

¡Mal haya el sino de esa mano
que desgajó la tradición!

Quizá en su tumba un limonero
floreció un día de Pasión
y una nueva nevada de azahares
sobre la cruz desmigajó,
como lo hiciera aquella tarde
sobre la Cruz en procesión,
en la esquina de Miracielos,
el limonero del Señor.



[i] Miracielos: esquina de Caracas en la parroquia civil de Santa Teresa, cercana a los teatros Municipal y Nacional.

[ii] Antonio Guzmán Blanco (1829-1899): Déspota ilustrado. Gobernó a Venezuela de forma autocrática directa o indirectamente en el último tercio del siglo XIX. Su gestión puede calificarse de modernizadora con la adopción del sistema métrico decimal, la instrucción pública obligatoria, un nuevo sistema monetario y el registro civil. Su afán “civilizador” lo llevó a destruir monumentos antiguos al querer convertir a Caracas en un París de un solo piso. Persiguió a la Iglesia católica, suprimió conventos y se robó las joyas de éstos últimos. Sus seguidores le dieron el título de Ilustre Americano.

[iii]  Licencia poética; podría ser 1815, 1715 o 1615.

[iv] Fiesta de San Simón Apóstol: por muchos años se celebró el onomástico de Simón Bolívar (28 de octubre). En el siglo XX se trasladó la fecha al 24 de julio (1783), fecha de su natalicio.

[v] A la imagen del Nazareno le corresponde el Miércoles Santo salir en procesión. Los otros pasos son: Oración en el huerto, Domingo de Ramos; Jesús en la columna, Lunes Santo; Humildad y Paciencia, Martes Santo; Cristo crucificado, Jueves Santo, y Santo Sepulcro, Viernes Santo.

[vi] La Peste: se refiere a uno de tantos flagelos que se padecieron en Venezuela durante el período colonial; bien puede ser vómito negro,  viruela, cólera y hasta hay quien dice que fue escorbuto. La peste bubónica apareció por primera vez en Venezuela en 1908 procedente de Trinidad, con reaparición sucesiva hasta 1919. Una leyenda ubica el milagro de la cura de la peste en el siglo XVII.

[vii]  Los Hijos de Dios: cementerio ubicado al norte de Caracas, clausurado en el siglo XIX.

[viii]  San Felipe: Se refiere al convento de los neristas, San Felipe Neri, ubicado en el área donde hoy están la basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.

[ix] San Pablo: Ermita de San Pablo Primer Ermitaño, uno de los templos más antiguos y mejor dotados de Caracas, demolido por orden del Antonio Guzmán Blanco para construir el Teatro Guzmán Blanco (hoy Teatro Municipal. Entre las imágenes que se veneraban en la Ermita estaba el milagrosísimo Nazareno de San Pablo, protagonista del milagro que relata el poema. La leyenda cuenta que durante la inauguración del teatro el Nazareno se le apareció al presidente masón y ateo y le increpó: “¿Qué hiciste con mi casa?”. Guzmán mandó a construir una vistosa iglesia neoclásica dedicada a Santa Ana y a Santa Teresa de Ávila (hoy Basílica Menor de Santa Teresa) que corresponden a los nombres de su esposa Ana Teresa Ibarra, una de las mujeres más bellas de su tiempo.

[x] Monseñor el Arzobispo: da un indicio de que el hecho se produjo en el siglo XIX. Caracas es sede arzobispal desde 1803. Los arzobispos de Caracas hasta la época de Guzmán Blanco fueron: Francisco Ibarra (1803-1806), Narciso Coll y Prat (1807-1822), Ramón Ignacio Méndez (1827-1839), Ignacio Fernández Peña (1841-1849),  Silvestre Guevara y Lira (1852-1876) y José Antonio Ponte (1876-1883). De todos ellos, el ilustre Guevara y Lira fue víctima de los abusos del tirano.

[xi] Catuche: arroyo de aguas claras y saludables que discurría al norte de Caracas. Hoy es una cloaca infecta.

[xii] El poeta lamenta la desaparición de lugares de tradición, de interés cultural o histórico en aras de un progreso mal entendido.

[xiii] Se refiere el poeta a la demolición de la Ermita de San Pablo Ermitaño para construir un teatro.