martes, 2 de septiembre de 2014

Meditationes

Estatua ecuestre de Marco Aurelio Antonino. Museo Capitolino. Roma

Hace unos días conversaba con Gabriel el Librero sobre filosofía estoica y la charla nos llevó a Meditationes (Meditaciones, en castellano) del emperador Marco Aurelio Antonino (121-180), a mi juicio, uno de los últimos helenistas por su formación y forma de pensar y vivir. Me decía Gabriel, un joven que no llega a los 30 años de edad pero con conocimientos amplios y firmes, que ese libro le había ayudado en su vida personal.

Recuerdo que hace como año y medio compré a Gabriel un ejemplar en inglés, Meditations (Barnes & Noble, Nueva York, 2003) en una vieja traducción por George Long en 1909. Es un inglés un poco daté, pero le imparte un carácter propio a esta obra del "emperador filósofo". Además,está precedida por una Introducción a cargo de Andrew Fiala, profesor asociado de filosofía y estudios humanísticos de la Universidad de Wisconsin-Green Bay.

De la Introducción de Fiala tomamos algunos párrafos:
Marco Aurelio Antonino
Marco Aurelio Antonino, e, emperador romano, fue inspirado por el ideal griego de la filosofía como forma de vida. Las Meditaciones (compuestas ca 170-180 dC) es el el libro privado de reflexiones de Marco escrito en el curso de los años en lugares a los que llevó a las tropas romanas en campañas militares, aplastar revueltas y enfrentar otras tribulaciones de gobernar un imperio. Se describe mejor como un diario espiritual que contiene un récord de los ejercicios filosóficos de Marco. Si bien el libro es valioso por razones históricas como un documento de la vida interna de un destacado emperador romano, es la fuerza espiritual del libro lo que es verdaderamente extraordinario. Marco nos habla a través de los milenios acerca de los problemas humanos permanentes. El libro es  interesante como un ejemplo del pensamiento estoico, pero se mantiene llamativo porque es testimonio de un profundo viaje del espíritu humano.
(...) La ironía  del hecho que "el más gentil y amable de los filósofos y gobernantes" también perseguía a los cristianos no se perdió para los autores modernos (recuérdese que el texto de la Introducción es de 1909)  tales como John Stuart Mill, quien lo calificó como "uno de los más trágicos hechos en toda la historia". Si bien su entrenamiento filosófico lo orientó hacia hacia la tolerancia y hasta la compasión, sus deberes como emperador con frecuencia lo llevaron en dirección opuesta. Así Marco personifica la paradoja trágica del filósofo-rey que debe aplicar la ley y administrar justicia, mientras mira más allá de la política, hacia el punto de observación cósmico donde los problemas y tribulaciones de la política llegan a parecer triviales.
Leer con detenimiento a Marco Aurelio da gusto, en especial si lo leemos bien dosificado. Entonces podremos apreciar que no es un clásico cualquiera y que, tal vez esa sea la causa de su supervivencia, siempre se puede sacar algo positivo de él. Me pregunto por qué no pudo transmitirle a su hijo Cómodo un tanto de su sabiduría y al menos hacer de él un sucesor menos vergonzante; pero el muchacho tenía vocación de gladiador, no de filósofo, y tuvo un mal fin (que no es el que nos presenta Hollywood).

Lucio Aurelio Cómodo (161-192). Museo Capitolino Roma
Hijo y sucesor de Marco Aurelio Antonino. Su gobierno fue un desastre y terminó siendo asesinado por un gladiador a sueldo. Una vez muerto, la guardia pretoriana subastó el trono imperial una y otra vez en lo que se dio en llamar el año
de los cinco emperadores. Las cosas de aplacaron con la asunción de Septimio Severo.

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