lunes, 7 de julio de 2014

Una familia venezolana de origen azteca

Torturas del ultimo Gran Tlatoani Cuauhtémoc, por Diego Rivera
Poca gente en Venezuela conoce la historia de la familia Unda, y algunos casi podrían jurar que comenzó con el presbítero José Vicente Unda, uno de los firmantes del Acta de Independencia el 11 de julio de 1812. Por el contrario, la familia es muy antigua y, por sus orígenes, es tal vez uno de los más nobles de los apellidos criollos-

Hace unos días, mientras buscaba un dato en el libro Historia oculta de Venezuela (Fundur Editores, Caracas, 2007), del historiador Ramón Urdaneta, me encontré en la entrada relativa a 1724 la siguiente información:
En Guanare, el navarro José Francisco de Unda contrae nupcias con Ignacia Marías Navarro, nieta de Francisco de Montezuna o Moctezuma descendiente de Guatimozín, último emperador de los indios aztecas, quien por conspirar en su tierra fue enviado preso a España y luego le fue permitido residir en América, aunque fuera de la natal México, concediéndole el Rey como prebenda el título de Regidor Perpetuo de la ciudad donde se estableciera.
Así Montezuma fue Alférez y Regidor Perpetuo de Guanare, por Orden Real, y su nieta Ignacia María será esposa esposa de la ilustre familia Unda, de aquella ciudad.
Pues bien, entre los seis hijos de José Francisco e Ignacia estaba el padre de uno de los personajes civiles más importantes de la historia de Venezuela y sus hermanos José Antonio y José Ignacio, quienes desde el principio abrazaron la causa de la libertad de su patria, y sufrieron por tal ideal, sin esperar nada a cambio.

José Vicente de Unda y Gracía
(1777-1840)
El padre José Vicente de Unda y García era doctor en Teología por la Universidad de Caracas (hoy UCV). Como ya indiqué, se encuentra entre los firmantes del Acta de Independencia.Para aquel momento el clero criolla era independentista, mientras que frailes y sacerdotes peninsulares seguían siendo fieles a Fernando VII. José Vicente, por su carácter conciliador,  fue electo representante de la ciudad de Guanare ante el Supremo Congreso reunido desde marzo de 1811 y en tal condición fue firmó la primera Constitución Federal venezolana.

No siempre fue este buen sacerdote partidario de la independencia. Cuando se produce la invasión napoleónica a España, "se pronunció en un sermón advirtiendo a sus feligreses de la consecuencia de confundir el ideal de libertad con el concepto de libertinaje, puesto que los individuos debían obrar de acuerdo a lo estipulado en las leyes para conservar el orden. Por su temperamento obediente y respetuoso a las autoridades, reconoció al gobierno revolucionario de Caracas, exhortando a la población a que no se dejase seducir por el odio expresado desde los bandos en conflicto". (Memorias de la insurgencia. Fundación Centro Nacional de Historia/Archivo General de la Nación, Caracas, 2001).

Es famosa su exposición frente al Supremo Congreso al momento de declarar la independencia: No es mi ánimo entrar a demostrar la justicia, la necesidad y la oportunidad en que nos hallamos en declara la independencia. Dos cosas solo deseo: la primera, acreditar que mi estado eclesiástico ni me preocupa ciegamente a favor de los reyes, ni contra la felicidad de mi patria, y que no estoy inbuido de los prestigios ni antiguallas que se quieren oponer contra la justicia de nuestra resolución que conozco y declaro. La segunda es que Guanare, a la que represento, no se tenga por obstáculo para la independencia cuando sea necesaria...
5 de julio de 1811, por Juan Lovera

Luego, en su condición de sacerdote, sirvió de mediador entre los afectados por lo horrores de la guerra. En 1812 fue apresado, junto con su hermano José Antonio -también sacerdote- acusado de con infidencia, siendo liberado en 1813. Se salvaron de ser fusilados por Ñañá por la acción de una esclava. Sobrevivió las años de terror y llegó a ser Obispo de Mérida. Durante su apostolado sacerdotal en Guanare puso su empeño en promover la educación entre sus feligreses y fundó una escuela que aún subsiste y lleva su nombre. Su corazón reposa en el altar izquierdo de de la Basílica de Nuestra Señora de Coromoto en su ciudad natal.

Otro de sus hermanos, José Ignacio, también fue apresado. Estando en prisión, perdió a su señora e hijos pues nadie les tendió la mano por ser "traidores".

La familia aun existe. La esposa del Presidente Luis Herrera Campins, doña Betty Urdaneta Briceño, era vástago de esta ilustre familia por el lado de los Briceño. El apellido subsiste no sólo en Guanare sino que se ha extendido hacia el estado Trujillo.
Doña Betty de Herrera en algún acto como primera Dama y Presidente de la Fundación Festival del Niño
Detrás de ella, con bigote y barba está el amigo entrañable Alberto Veloz


2 comentarios:

  1. De lentes, Mario Moreno, acaso su última visita a Caracas.
    Gracias por tan interesante relato.
    Saludos.-

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  2. Desde hace cierto tiempo quería subir este material.

    Gracias por leer esta bitácora.

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