viernes, 31 de enero de 2014

Las tetas de María Antonieta

Marie Antoinette en chemise, por Louise Élizabeth Vigée Le Brun (1783)
Desde finales del siglo XVIII se viene repitiendo que las copas de champaña de modelo tradicional francés (baja y de boca ancha) se diseñaron usando como modelo los pechos de la reina María Antonieta de Francia, mientras algunos dicen que la modelo en cuestión no fue esta reina, sino Madame de Pompadour, amante de Luis XV, suegro de María Antonieta. No son las mejores copas para tomar ese delicioso vino: el líquido se calienta más rápido, el gas de escapa (y con él las preciadas burbujas) y se disminuye la capacidad de apreciar sus complejos aromas. ¿Cómo sería el tetorio de la "Perra Austríaca"?

Copas de modelo tradicional francés o coupes champagne
Al parecer, todo es leyenda. Veamos lo que nos dice sobre el particular Tony Perrottet en su ameno libro 2500 años de historia al desnudo (Ediciones Planeta, Madrid, 2010), que es un tesoro de historias eróticas y sensuales:
No existen pruebas de ninguna clase en el caso de María Antonieta, si bien es cierto que la reina era una apasionada del champán. Aunque solo fuera por eso, su opulenta figura, admirada por su suegro, el rijoso rey Luis XV, y por otros, habría servido para crear copas de un volumen superior al de las someras coupes. Pero la conexión pecho real-cristalería pudo comenzar con otra historia, un poco más verosímil: es indudable que María Antonieta poseía un juego de tazones modelados en forma de pechos, creados para ella por la fábrica de porcelana francesa de Sevres, y la tradición sostiene que los pechos que sirvieron de modelo fueron los suyos. Conocidos con el nombre de jattes tétons, esas cremosas calabazar blancas se apoyan en un trípode decorado con cabezas de cabras talladas. María Antonieta era adepta al movimiento de "vuelta a la naturaleza" que recuperó en Francia la costumbre de la lactancia materna, y había encargado las tazas para utilizarlas en su lechería de cuento de hadas de Rambouillet, un eco de su granja de fantasía de Versalles, donde la reina gustaba de ir vestida como una pastora y juguetear con sus hijos y damas de honor. La vajilla, vergonzosamente cara, se prestó durante el convulso 1788, un año antes de que estallase la revolución.
Jatte téton del Museo Nacional de Cerámica de Sevres
Si el relato es verdadero, el molde del pecho de la reina  se habría hecho probablemente en cera bajo el control de un tal Jean-Jacques Lagrenée, codirector artístico de la fábrica. Los cuatro tazones originales se conservan en el Museo Nacional de Cerámica de Sevres, en París, y la compañía de porcelana sigue fabricando reproducciones para entendidos.
Con gusto compraría una de estas jattes tétons para tomarme un café au lait por las mañanas, pero jamás desperdiciaría un buen champagne con esta taza para leche fresca.






7 comentarios:

  1. Interesante historia, algo me recordó a las Tetas de María Guevara o las Tetas de Niquitao y si la historia es cierta no me hubiese imaginado si los modelos los hubiesen tomado en estos tiempos de tanta hormona y tetas artificiales, como para emborracharse con una sola copa.
    Y perdonando a la historia acaso por la forma del seno tomé el accidente geográfico por error en pleno.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. También me vinieron a la memoria las de María Guevara. Jajaja

      Eliminar
  2. ..."Los pechos cántaros de miel son los que sublivean"...¡La cocha pechocha!, las bacananales ¡Que perdición!

    ResponderEliminar
  3. Qué bueno! lo voy a compartir con tu permiso con mis alumnos de protocolo y etiqueta en la mesa.

    ResponderEliminar
  4. Interesante. Me encanta su manera de escribir, muy amena. Saludos.

    ResponderEliminar