viernes, 12 de julio de 2013

Arte africano VII (Muñecos Namji)

Rostro de un muñeco Namji, procedente de Camerún
Una mañana de invierno entré a la la trastienda de Bushman African Art dispuesto a comprar algún objeto interesante para dar algo de vida a la casa que había alquilado recientemente. No buscaba nada en particular, sino un objeto llamativo que luego pudiera traerme a Caracas y disfrutarlo con los amigos. Allí estaban, en la vitrina, dos interesantes tallas de madera, muy adornadas con cuentas, conchas y semillas; la etiqueta decía: "Namji dolls, Cameroon". Al preguntarle a los propietarios de la tienda cuál era el uso que tenían, me dijeron en un inglés mezclado con alemán que se les entregaba a las muchachas núbiles para que aprendieran a ser madres... bueno, esto es una verdad a medias, pues es algo más complejo, como todo el imaginario africano.

Muchacha Namji cargando con su muñeco
Foto tomada de www.randafrica.net
Los pueblos Namji habitan al noroeste de Camerún en poblaciones cada vez más reducidas. Sus muñecos tienen un encanto único, que los ha hecho famosos y ahora se producen también  como recuerdos turísticos.  Tal y como me indicaron los namibios de la tienda, en cierta forma ayuda a educar a la futura madre sobre el cuido del niño (si acaso eso es necesario, digo yo); cada uno de estos objetos tiene su nombre propio, deberá ser cuidada, alimentada, y su propietaria deberá hablarle y llevarla atada a la espalda como si fuera un bebé. Sin embargo, no es un juguete como un GI Joe o una Barbie, sino que forma parte del compromiso de una pareja que va a formar familia y es parte también de un rito que asegura la fertilidad.

Al concretarse el compromiso, el novio elabora con buena madera un muñeco (ham pilu) masculino o femenino que, luego de haberlo decorado con cuentas de vidrio, conchas, cuero, piezas de metal u otros objetos que lo embellezcan, regalará a la novia, quien lo cuidará como si fuera un hijo. El género del muñeco, masculino o femenino, es reflejo del deseo de que el primer nacido sea niño o niña, respectivamente. Una vez que ha nacido el infante, se guarda y conserva el objeto.

En líneas generales, los muñecos tienen unas características bien definidas: cuerpo y cabeza estrechos, los brazos y piernas con cuyas partes superiores se extienden en ángulo recto con respecto al cuerpo, particularmente en las figuras masculinas. Las femeninas muestran amplias caderas y brazos gráciles.

Muñeco Nanji de frente, con todos sus adornos.
Muñeca Namji. Muestra unas caderas amplias.
Detalle del rostro de la pieza femenina
Detalle de las conchas cauri y tiras de cuero que cuelgan de los brazos de la figura femenina.

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