lunes, 16 de enero de 2012

Los peores de la clase

Los peores de la clase,
portada
Hoy, luego de un intento fallido de hacer una simple diligencia bancaria, entré a una librería para justificar de algún modo el viaje perdido. Al centro de la mesa de novedades editoriales venezolanas, estaba el último libro de Federico Vegas: Los peores de la clase (ReLectura, de Lugar Común, Cooperativa Editorial, Caracas, 2011). Desde la portada me llamaban "caras conocidas" que me recordaban un periodo feliz de la vida. En efecto, la foto de una clase del Colegio San Ignacio de Loyola la ilustraba, posiblemente compañeros de curso del autor.

Transcribo el Prólogo:

La pregunta "¿Quiénes eran los mejores de tu clase?", suele reanimar rancias envidias, generar un inconducente aburrimiento y, en el mejor de los casos, plantear la tragedia de las promesas incumplidas.Tantas veces he oído decir con fruición: "Era el mejor, pero no resultó gran cosa".
La pregunta "¿Quiénes eran los peores de tu clase?", en cambio, trae recuerdos más alegres y entretenidos, a veces hilarantes. En las gestas de los peores suele colarse cierto romanticismo y definitivamente mayor variedad. El título más honroso es una clásica jactancia: "Yo tenía buenas notas, pero una pésima conducta". Proclamar lo contrario: "Mis notas eran pésimas, pero mi conducta excelente", resulta inconcebible.
Nunca supe por qué nos separaban en secciones A, B, y C. Siendo yo del B, siempre sospeché que los del A eran mejores, pero los argumentos de nuestra superioridad con respecto al C no encontraban sustento. Sí recuerdo un año en que la separación fue descarada y anunciada con frialdad, y ya nadie pudo poner en duda quiénes eran los más malos. El resultado fue radioactivo, tanto consolidando fatuas vanidades y promoviendo una cruel reafirmación de las taras, como generando una pandilla de irremisibles que fue bautizada por los "Supercrema" como los "Sirvienteros". Al año siguiente, después de expulsiones masivas, se optó por una división más sutil, que aún guarda misterios incluso para sus creadores.
Desde este libro a quienes han facilitado este arduo tránsito entre la maldad y la bondad, la conducta y la inteligencia, que partió de las ambigüedades y recelos de pertenecer al B.
Al hermano Guesala, quien nos enseñó fructíferas tácticas de fútbol y, a mí, la distendida elegancia de permanecer siempre sentado en la banca.
Al Padre Giménez, quien me inició en el arte de recortar los ensayos y ampliar los asombros. La prueba térmica y astronómica que nos ofeció de la existencia de Dios aguantó por una larga docena de años.
Al Padre Francés, quien nos demostró la eterna e ineludible vigencia de la Inquisición.
Al Padre Baquedano. Mis únicas sesiones religiosas inequívocamente cristianas, consisten en darle un buen abrazo cuando nos vemos y recibir la bendición de una pregunta que me hace con genuina curiosidad: "¿Qué estás escribiendo?"
Al Padre Bidegain, quien salvó a Huizi de las garras del profesor Lemón.
A Marta, con quien me hubiera encantado compartir pupitre.

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4° Grado C (1963-1964)
La foto del grupo de mis compañeros, amigos y casi hermanos
Leer este libro, que no tiene desperdicio, es como revivir los 11 años que que pasé en el colegio (Sección C hasta Tercer Año de bachillerato, a mucha honra). Las vivencias que nos narra el autor bien podrían tener como protagonista a cualquiera de mis compañeros. Las preguntas del prólogo, anécdotas y comentarios surgen cuando ocasionalmente nos reunimos para simplemente vernos sea a tomarnos una cerveza, o comer una pizza y rememorar historias como las del libro, o quizá mejores porque conocemos a los protagonistas.

Mientras leo, aparecen nombres de profesores como Urmeneta (matemáticas -Vegas lo describe muy bien); Barrera (francés en los dos últimos años de bachillerato); P. Mendoza (biología) o al P. Moreta (Prefecto, era Capitán de la Guardia Nacional y llegó al rango de Coronel). En mi mente se me presentan, como si fuera hoy,  los muchachos de la Sección C que vemos en la foto: Tinoco, Mendoza, Delgado, Medina, Azpúrua, Sucre, Olaizola, Reyna, Vegas, Manicito, Pipa, Novas, Aguila, Moreau, Capellín, Arza, Curiel, Heredia, Oteiza... algunos ya muertos, la mayoría vivos y con buena salud, gracias a Dios. A ellos mi fraternal afecto.

Excelsior!
AMDG



Federico Vegas
Autor

Federico Vegas es uno de los escritores venezolanos que permanecerán como una referencia en el tiempo futuro, para mí, sin duda, es el más completo de esta época. Entre otras muchas virtudes, en novelas tales como Falke, Historia de una segunda vez, y ??Prima lejana. Tuvo la valentía de escribir literatura venezolana sin complejos, como nosotros somos de verdad. Con su obra, reencontró el camino por largo tiempo perdido de nuestro quehacer literario y, por esa razón, marcó un rumbo para quienes le hemos seguido.
—Francisco Suniaga

8 comentarios:

  1. Muy interesante este articulo... Voy a ver si consigo ese libre. Saludos...

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    1. No tiene desperdicio, primo. Es muy entrenido.

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  2. Conocí al autor en persona una vez que mi madre me lo medio presentó en un supermercado, amigo de la buena cocina entendí que buscaba de lo mejor en pescado para prepararlo él mismo.
    Yo sorprendido por saber hace ya tiempo que era hermano del malogrado Carlos Vicente Vegas Pérez pude deducir que su padre era hermano de una tia-prima política Martín Vegas si mal no recuerdo pues eran una chorrera de hermanos los Vegas Pacheco y el único que vive casualmente se llama como su sobrino: Federico.
    y su madre Trina Cecilia Pérez amiga y compañera de colegio de mi madre probablemente en el Colegio de Chaves, Carmelitas a Llaguno a finales de los 30.
    Cuando hace dos años vi el libro en la Librería Alejandría no lo pensé dos veces para comprarlo y leer sus primeros capítulos era como meterse en el San Ignacio de los 60 pues el arquitecto-poeta nacido en 1951 estudió allí y yo tambien años despues.

    No soy buen lector pero esos primeros capítulos los disfruté y con este complemento creo que vuelvo a reencontrarme con esas páginas.

    Saludos y que vivan los loyaltarras y sus sinvergüenzuras.

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    1. Cuando vi el libro lo compré sin chistar y lo leí de un solo trancazo. Las memorias que mantenía del colegio regresaron y otras, que habían desaparecido, resurgieron del cajón del olvido.

      Familia prolífica la de los Vegas. No recuerdo ni a Federico (2 años antes que yo), ni a su finado hermano (varios años menor)

      Anímate y dale de nuevo. Yo lo guardo porque sé que lo releeré.

      ¡Que vivan! Un saludo.

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  3. Tengo la gran suerte de contar con tu página en mi puesto de trabajo y reeleo en un momento más relajado todos tus interesantes artículos. Lamento no poder poner mis largos comentarios, suerte a veces de tomarlos del baul de los recuerdos y exponerlos, en tu dirección electrónica pues en dias pasados mi correo en Hotmail se estropeó. Probablemente tantos recuerdos no son tan apropiados para "un comentario" solo que como una vez toqué tus fibras más entrañables con aquellos tiempos podría haber recibido alguna impresión adicional. Pero como que era demasiado largo o por un error se borró.
    Despues de todo los recuerdos personales quedan.
    AMGD amigo.-

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    1. ¿Instalaste el antivirus? Tal vez tienes hackeada tu cuenta Hotmail. Creo que Gmail es mejor y más protegida.

      Feliz semana.

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  4. Gracias Abraham, como tengo un cuñado curioso y experimentado instaló no uno sino varios antivirus y está revisando la razón por qué se tranca la dirección, no abre los mensajes que se reciben ni tampoco abre contactos, no puedo ni responder ni enviar. Usaba muy eventualmente la dirección pero tengo la sensación de que tendré que cambiarla.

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    1. Mejor cambiarla. Hace tiempo perdí mi cuenta Hotmail porque parecen ser irrecuperables. Abre una Gmail.

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