viernes, 4 de noviembre de 2011

El Banquete Humano


Esta semana he retomado la lectura del libro El Banquete Humano, una historia cultural del canibalismo, de Luis Pancorbo (Siglo XXI, Madrid, 2008), que de una manera ágil y amena nos pasea por el fenómeno del canibalismo analizándolo desde diversos ángulos. De la contraportada del libro, transcribo:

Ya confiesa Luis Pancorbo en el prólogo a esta obra haberse topado con el canibalismo a lo largo del tiempo y del mundo, de los años y los libros, y su intención en estas páginas: recopilar todo cuanto pudiera sobre él, un tema latente en algunas culturas, pero con plena presencia aún en la imaginación de muchos pueblos, incluidos los occidentales.

Así, con su característico estilo ameno nos acerca, por ejemplo a una reahu de los yanomami, una ceremonia de canibalismo fúnebre que implica el consumo de cenizas de un muerto con carato o puré de plátano. Nos habla también de los lugareños del valle Okapa, en Papúa-Nueva Guinea, gentes supervivientes del kuru, una epidemia causada por la ingesta de cerebros humanos; de las Islkas Marquesas y sus paisajes abruptos y solitarios, donde los enata o marquesanos, devoran a sus enemigos, o de las piedras verticales de la isla de Vanua-Levu (Fiyi) donde ataban a las víctimas antes de comérselas.

Y es que el tema antropofágico recibe no sólo atención informativa asi como amplias coberturas literarias y subliterarias, cinematográficas y televisivas. El canibalismo sigue suscitando una curiosidad insaciable. Apartado ya del camino del hombre moderno, se ha quedado de forma residual en la frontera cultural del hombre y la bestia, como un tabú consistente pero que puede quebrarse en cualquier momento, pues si bien pudo haber canibalismo en las etapas formativas de la humanidad, fue siempre ayer cuando se dio el penúltimo acto de canibalismo. En esta obra podemos acercarnos a algunos de estos casos.



 Regalo esta imagen de Teodoro De Bry donde aparece un banquete caníbal de los caribes. La acusación de antropofagia contra los los indios era una justificación para esclavizarlos. Si el indio era manso y se sometía sin más, era normal. Si se resistía era caribe y por tanto caníbal (independientemente de su etnia). Hay más casos documentados de europeos devorando indios que a la inversa, pero esa es la condición humana que ve en el OTRO todos los males.  En la página 70 leemos una muestra de sibaritismo caribe a la hora de seleccionar un europeo para la cena:
A los indios caribes se les atribuyó una especie de menú ideal: "la carne de los holandeses carecía de aroma; los españoles eran demasiado grasos y con muchas ternillas; los ingleses muy buenos pero un poco dulces; mientras los franceses eran deliciosos y merecían la medalla de oro entre los europeos".

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