sábado, 23 de noviembre de 2013

Perseo y Andrómeda

Perseo y Andrómeda, por Pierre Mignard (1679)

El cuadro que vemos representa a Perseo liberando a Andrómeda. Se lo robé al amigo Naiffer Olivares, amante de la mitología griega. La escena se desarrolla en Jaffa, Palestina. Perseo libera de al princesa Andrómeda, condenada a morir devorada por un monstruo marino, y la pide en matrimonio a su padre, el rey Cefeo. Le acompaña su el caballo alado Pegaso; pero no todo es mansedumbre en Cefeo, quien tiene su plan B, como muchos gobernantes de siempre. Veamos lo que nos dice Higinio en su libro Fábulas mitológicas (Alianza Editorial, Madrid, 2009):
Para Casíope la belleza de su hija Andrómeda era superior a la de las Nereidas. Por ello Neptuno reclamó que Andrómeda, hija de Cefeo, fuera ofrecida a un monstruo marino.
Se ie que Perseo llegó volando allí con las sandalias de Mercurio y que la liberó del peligro cuando era ofrecida al monstruo. Como quería llevársela, su padre Cefeo y su prometido Agénor decidieron matarlo en secreto.
Pero él se enteró del complot, puso ante sus ojos la cabeza de la Gorgona y la forma humana de todos quedó transformada en piedra. Perseo regresó con Andrómeda a su patria...
Ese tal Agénor, es mejor conocido como Fineo, hermano de Cefeo, al menos así lo dicen Ovidio y Apolodoro. Este último, en su Biblioteca mitológica (Alianza Editorial, Madrid, 2004), ubica la escena en Etiopía; Perseo viene de matar a la Górgona y lleva su cabeza en la kíbisis...
Al llegar a Etiopía, donde reinaba Cefeo, halló a la hija de éste abandonada como presa a un monstruo marino. pues Casiopea, la esposa de Cefeo, había competido en belleza con las Nereidas y se jactaba de ser superior a todas ellas. Por eso se habían encolerizado las Nereidas y Posidón, que compartía su indignación, envió una inundación y un monstruo contra la comarca. No obstante, Amón vaticinó que se verían libres de la calamidad si la hija de Casiopea, Andrómeda, era ofrecida como alimento para el monstruo; Cefeo fue obligado por los etíopes a hacerlo y encadenó a su hija a una roca. Al verla, Perseo se enamoró de ella y prometió a Cefeo que aniquilaría al monstruo si, una vez a salvo, se la daba como esposa. Habiéndose realizado los juramentos en estos términos, se enfrentó al monstruo, le dio muerte y liberó a Andrómeda. Entonces Fineo, que era hermano de Cefeo y estaba prometido con anterioridad a Andrómeda, tramó un complot contra él, pero cuando Perseo tuvo conocimiento del mismo, mostrando a éste y a los que con él participaban con él en la conjura, la Górgona, a punto los convirtió en piedra.
¡Qué familia la de Andrómeda! La madre, Casiopea, ofende a los inmortales con su vanidad, mientras Cefeo no presta fidelidad a la palabra empeñada ni respeta las leyes de la hospitalidad. Nada queda sin castigo. Al final Perseo y Andrómeda se unieron y formaron familia:
... a Perses, al que dejó al lado de Cefeo, de éste se dice que descienden los reyes de los persas; y en Micenas tuvo a Alceo, Esténelo, Heleo (o Elio), Méstor, y Electrión y una hija, Gorgófone, a quien tomó por esposa Perieres.
Perseo y Andrómeda, por Francois Lemoyne (1723)

jueves, 21 de noviembre de 2013

Ana Isabel, una niña decente

Iglesia y Plaza de la Candelaria hacia 1901. La vida de Ana Isabel transcurre en sus alrededores.
Los editores erróneamente identifican al templo como Catedral.

La postal que encabeza este artículo es evocadora de una Caracas que ya no es. A pesar de lo que los editores digan, no es la Catedral de Caracas, sino la Iglesia y plaza de la Candelaria como lucía en 1901 (desde su ángulo sur-oeste, Cruz a Alcabala). Era entonces la última parroquia urbana de Caracas antes de comenzar el camino a Petare; un vecindario de clase trabajadora fundado en el siglo XVIII por canarios, que para el momento de la foto seguía manteniendo su carácter popular, con una fuerte presencia de artesanos isleños y criollos. Es en ese ambiente donde se desarrolla la novela de Antonia Palacios Ana Isabel, una niña decente, publicada en 1949. El ejemplar que he leído mientras pasaba la gripe es una edición de Monte Ávila (Caracas, 1980), prologada por Juan Liscano.

Antonia Palacios
(1904-2001)
Ana Isabel es hija de una familia de abolengo venida a menos; es decir, eran pobres pero decentes y seguían siendo "gente bien", con acceso a ciertas familias por razones de parentesco. Sus compañeritos de juego en la plaza no entraban en la categoría de decentes porque eran pobres o porque como en el caso de la niña catalana, Justina, se desconocía su origen o quiénes eran sus ancestros.

El concepto venezolano de "decencia" no es el que da el diccionario de la Real Academia, sino el de nuestros prejuicios sociales; si se tiene dinero. nos acercamos a la decencia, como aquel Ministro Celestino Fajardo, cuya hermana era vecina de los Alcántara, quien hizo fortuna robando sacos de cemento. El padre de Ana Isabel se parecía al de Antonia Palacios, gente de buena familia venida a menos por no estar enchufados a los gobiernos de turno. La protagonista, inocente niña, no tenía prejuicios y mantenía sincera amistad con los niños buenos, pero no decentes, que jugaban con ella. ¿Habremos cambiado de concepto en los últimos cien años? Claro, ahora no somos tan radicales, pero seguimos prefiriendo a la gente con plata. Luego de varios años, un culpable de peculado puede optar a la categoría de gente bien. ...Pero ese no es el tema, sino la novela de Antonia Palacios.

Es ésta una novela pletórica de reminiscencias que nos lleva a una Caracas semi-rural prepetrolera, en la cual la gran mayoría pasa trabajo, enfermedades y dificultades. Allí todo el mundo se conoce y campean los prejuicios sociales. Es la Caracas de los techos rojo. En ocasiones, Ana Isabel filosofa:
(...) El Señor ha hecho el sol, la luna, las estrellas... y, toda la hermosa y triste Venezuela. Y chiquillos flacos y desnudos y Gregoria soplando junto al anafe, con los ojos llorosos y su dedo negro y cabezón...
- Los pobres son pá aguantá. Sufrí y aguantá...
¿Para aguantar ha hecho el señor a los pobres? ¿Y por qué, Dios mío? Entonces, ¿por qué no roban como Don Celestino Fajardo y se compran una casa grandota, toda de mosaico y comen fresas con leche, según cuenta Cecilia, de Cristina, la hija del Ministro?
¿Por qué los pobres no roban?
Si los pobres robasen, se acabarían los pobres. Todo el mundo seria rico. Todo el mundo estaría contento y el Señor no castigaría a nadie, igual que a Don Celestino, que vive tan feliz.
¡Cristofué! ¡Cristofué!
Cristofué
El cristofué se ha puesto a cantar. Está posado en una rama delgada y se balancea alegremente. Ana Isabel contempla sus ojillos redondos y su cabeza parda.
Si los pobres robasen, se acabarían los pobres. Todo el mundo tendría una casa grande. Perico y Carmencita no vivirían en ese cuartucho sucio y oscuro. Pepe el monaguillo, no se acostaría sobre la tierra negra, en el rancho de San José del Ávila. Ella lo había visto, Ana Isabel, un día en que fue a volar papagallos... Pepe la hizo entrar a su casa. Ana Isabel buscaba la casa por todas partes y sólo miraba un trozo de tierra dura y pelada y una mujer que tosía sin descanso. Aquel día, la señora Alcántara reprendió a la vieja Estefanía, por haber permitido que Ana Isabel penetrase en ese rancho tan sucio.
- Esos ranchos, Estefanía, donde sólo se cogen enfermedades y malas mañas...
¡Si todo el mundo fuese rico! Si todo el mundo fuese rico, ella, conocería el mar. Le comprarían el velo largo y la corona de rosas y todos los días, podría comerse un gran plato de fresas con leche...
¡Cristofué! ¡Cristofué!
Cuando el cristofué canta, seguro que va a llover. Pero el cielo está azul. Ni una sola nube negra. Ana Isabel se ha quitado los zapatos para marchar sobre las tejas sin romperlas. Quiere ver qué dice el tiempo por Petare. Petare está clarito. El cielo es de un azul desvaído, porque ya se oculta el sol.
Por encima de las tejas rojas pasa una brisa tibia, una brisa suave, que adormece los sueños.
Y Ana Isabel está soñando.
¡Si todo el mundo fuese rico, se acabarían los pobres!
Se acabarían los pobres...
Juan Liscano (1914-2001)
Foto Papel Literario. El Nacional
Juan Liscano, en el prólogo, al comparar la obra de Antonia Palacios con la de Teresa de la Parra nos dice:
(...) En primer lugar que con Ana Isabel, como Teresa de la Parra con los dos únicos libros suyos, se da la espalda a un concepto descriptivo, historicista, geográfico y sociológico de la literatura prevaleciente en aquel momento entre los escritores de mayor nombradía y entre los jóvenes de la generación del 28. Antonia Palacios toma el camino de la intimidad, de la vida interior, del conocimiento de sí mismo. Con una obra como Ana Isabel, se pasa de una literatura realista, edificante, de referencia exterior e impersonal, a una literatura  interiorizada, casi confesional, reveladora de la persona en sus oposiciones y atracciones con los otros y el medio social. En este aspecto, Ana Isabel es obra de avanzada y ruptura con la tradición de narrativa agrarista y vernácula.
(...) Para mí es la escritora más importante de nuestro país en estos momentos (se refiere a 1949), porque conjuga los poderes de la narrativa y la poesía en una síntesis expresiva que sitúa ante el vértigo de la instrospección o el develamiento de la extrañeza, de la imprevisto, de lo fantástico aterrador o liberador. A nuestra literatura le ha faltado misterio, imaginación y fantasía. Es lo que le sobra a Antonia Palacios, cuya obra más reciente sorprende siempre con vivencias y fábulas del sueño o de otra vida, más allá o más acá de la realidad que ella renueva, recrea, transfigura. 


domingo, 17 de noviembre de 2013

Vida de Lenín según Trostky

De izquierda a derecha: Stalin, Lenín y Trostky

Mientras revisaba hace algunos días la sección de "libros poco comunes" de mi biblioteca, me encontré con Lenín (Editorial Tor, Buenos Aires, 1946), biografía del líder bolchevique atribuida a León Trostky y digo "atribuida" porque los editores colocaron en la primera página un gran sello húmedo con la advertencia:
IMPORTANTE
Este libro fué escrito originalmente en ruso, en el año 1931; luego traducido al francés, y más tarde al español, de donde fué tomada esta edición. Obra discutida en polémica mundial, niégase que sea del célebre autor ruso, mientras algunos lo aseveran. En la duda, hacemos esta advertencia al lector.
Lo compré precisamente por el sello húmedo que me recordó a Stalin y el asesinato de Trotsky en Ciudad de México (agosto de 1940), no porque deseara leerlo. No soy aficionado a los celacantos, emúes y otros fósiles vivientes. El librito, hojeado por encima, no carece de interés, en particular por las expresiones que tiene sobre Lenin y Stalin, que la ortodoxia ñángara podría considerar una blasfemia (lo que explicaría el sello húmedo en plena época stalinista). Así era León, que prologó su obra:
Se han publicado en Rusia y traducido a diversos idiomas varios artículos periodísticos míos que se refieren a la vida del coloso Vladimiro; con ellos se ha formado un tomo, que titulan: "Vida de Lenin". Sin embargo, yo, cuando los publiqué no tenía ánimos que formasen colección, por eso desde este destierro extranjero (yo me paso la vida en prisiones y destierros) escribo esta vida de Lenin tal como la ví y la dedico a los trabajadores del Universo, a los que sufren de la opresión capitalista, a los que trabajan para que huelguen los vagos.
En ella se verán cosas que se desconocen del gigante Ulianof. Su obra, o nuestra obra, pues nos complementamos en la acción, nada hubiera sido sin su energía, su cultura y su ideal. Luego, como siempre ocurre, los filisteos, esa miseria del mundo, ha trastornado todo lo que él hizo y su labor se ha perdido por la zafiedad, la ignorancia, la estupidez y la vulgaridad de Stalin y sus toscos colaboradores. A mí, que fuí su acción, me persiguieron los hijos del arribismo, estos horteras de la revolución.
Stalin, el hombre de acero, es el hombre "dédoublé".
¡Proletarios del Mundo! Escuchad la vida del hombre que consiguió hacer que vuestros ideales pasasen del discurso, del "meeting", al gobierno del pueblo mayor de la tierra.
Leo Davidovitch Bronstein (Trotsky)
Constantinopla, 2 de diciembre de 1931

Tengo entendido que en 2010 se editó en Argentina el Lenin de Trostky, pero esta vez sin el sello húmedo. Para leer el artículo Argenpress Cultural (ingresar por aquí).

Incluyo también un video de la BBC (en inglés) sobre el asesinato de Trotsky en México. Espero lo disfruten.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Resfriado


Víctima de la peste que asola Caracas, estoy en cama, por lo que he cesado de colocar artículos en esta bitácora hasta que me recupere. Mientras tanto, dejo aquí un par de piezas interpretada por la gran Billie Holiday: Strange Fruit y My Man . Espero sean del agrado. Hasta pronto.





sábado, 9 de noviembre de 2013

Las bolas

Bolas criollas

En Venezuela hay un deporte bastante popular de origen mediterráneo que llamamos Bolas criollas; es lo que en Francia denominan Pétanque y en Italia Bocce (de donde el término criollo "bochar" y "no pelarse un boche"). Consiste en dos grupos de bolas grandes y una pequeña o "mingo"; los jugadores deben lanzar las bolas grandes con suavidad para acercarse al mingo (de donde proviene la expresión "arrimarse al mingo", sinónimo de acercarse a algo bueno y productivo, sea en un negocio o en política). Tengo entendido que la esquina de Bolero, cerca de Miraflores, debe su nombre a un fabricante de bolas establecido en esa esquina hace muchos años.

La referencia viene al caso porque en estos días, mientras buscaba algún material para colocar en esta bitácora, me encontré con una referencia de Carmen Clemente Travieso sobre dos distracciones criollas, siendo la Bola una de ellas. Este término, ya casi en desuso aunque aún "poner a correr" o "lanzar bolas" esté de moda, se refiere a un rumor o noticia veraz o falsa que rueda de boca en boca. Rómulo Betancourt decía que las BOLAS eran más peligrosas que las BALAS. Veamos qué nos dice Carmen Clemente Travieso en su libro Anécdotas y leyendas de Caracas (Concejo Municipal del Distrito Federal, Caracas, 1971):
Carmen Clemente Travieso
...Las "bolas" son sencillamente noticias que corren. Las inventa un político cualquiera o el pueblo que está cansado de sufrir una situación estrecha: y aparecen "las bolas"....
"En Venezuela el comercio de las bolas es muy activo", ha dicho un costumbrista. Por ello no es extraño oír un diálogo así:
-¿Qué bolas corren hoy?
-¿No sabes que se pronunció Paracotos?
La bola acaba de aparecer, corre, rueda, aumentada y corregida por cualquier amigo o enemigo de la situación. Puede asegurarse que el caraqueño de pura cepa no puede vivir sin una "bola" diaria. Aunque sea una sola. Se sentiría defraudado si no tuviera nada que comentar en contra o en pro del gobierno. Porque nuestras "bolas" están relacionadas con la política. Si no, no serían bolas. Personas hay adictas a las "bolas" que diariamente tumban un Gabinete... Y lo resuelven a levantar de acuerdo a sus aspiraciones.
Las bolas se alargan por todos los corrillos, por las "peñas", por los centros sociales, por los clubs, por los botiquines, aumentadas y corregidas. Cada cual echa abajo el personaje que no es de su agrado, y coloca en su lugar el que le conviene. Son las bolas políticas... Algunas de ellas están salpicadas de ese ingenio popular, fuente inagotable del pueblo venezolano.
¿Qué tal? El término habrá caído en desuso, pero no la actividad. Las bolas surgen -digo yo- como respuesta a una crisis no resuelta y una información escasa. Otras veces es una "mano peluda" la que la pone a rodar a guisa de termómetro o como un "trapo rojo" para distraer a la opinión pública.

También nuestra costumbrista nos habla de otro deporte caraqueño y lo titula: Los cuentos contra los gobernantes:
Antonio Guzmán Blanco
El gracejo popular venezolano se expresa en los piropos callejeros y en los refranes y cuentos, en las bolas y sátiras. Durante los tiempos de los gobernantes notables, bien por su vanidad, bien por su crueldad, el pueblo siempre ha echado mano del chiste, de la sátira y de la bola, los que toman cierta actualidad para luego desaparecer y dar paso a otros más modernos.
Fueron célebres los cuentos, refranes y coplas que los estudiantes y el pueblo inventaron en los tiempos guzmancistas, especialmente las estatuas que su vanidad levantó frente a la Universidad y en el Calvario, fueron objeto de burlas sangrientas, bautizándolas con los nombres de "Saludante" y "Manganzón". También es conocido el nombre de "adoración perpetua" con que el pueblo bautizó al grupo de los adulantes guzmancistas.
(...) El General Joaquín Crespo fue otro personaje a quien el pueblo zahería con sus chistes y cuentos. Un día en que paseaba por las calles de Caracas oyó a un pregonero gritar: "El último robo del General Crespo". Éste, sin inmutarse, interrogó al Doctor Smith, quien lo acompañaba: "¿Y quién le habrá dicho a esta gente que será el último?".
Joaquín Crespo
A Crespo se le conocía bajo el mote de "Héroe del deber cumplido". Tomás Ignacio Potentini, preso por orden suya en La Rotunda de Caracas, escribió en las paredes  de su calabozo los siguientes versos:
"Héroe del deber cumplido
es un título profundo;
héroe del pagar, no ha sido:
¿Quién no sabe que se ha ido
debiéndole a todo el mundo?

Creo que ningún gobernante ha logrado escapar del gracejo criollo y de la crítica burlesca. Lo malo es cuando el gobernante no tiene sentido del humor y no puede apreciar esta manifestación de la cultura popular. Por ejemplo, cuando El Nacional reseñó la visita de los miembros de la Junta Militar presidida por Carlos Delgado Chalbaud a las obras en construcción del estadio olímpico de la Ciudad Universitaria, deslizó en una línea  que estaban presentes "los tres cochinitos" -el pueblo los tildaba así-, lo que trajo como consecuencia el cierre temporal del periódico. Es que para reírse de sí mismo se requiere inteligencia y amplitud de criterio del que muchas veces carecen las figuras públicas. Estos cuentos y expresiones, llenos de ingenio popular, no son tan peligrosos como las bolas y deberían ser apreciados en su justo valor; tal vez hasta merezcan ingresar al repertorio de la literatura breve.