jueves, 31 de julio de 2014

Faetonte, nieto del sol

Faetonte cae fulminado al río Po, por Hendrick Goltzius

Hoy visitaremos a un personaje casi totalmente olvidado, a pesar de sus hechos y aparatosa caída. Me refiero a Faetonte, o Faetón, nieto del Sol y que tuvo una aventura insólita y breve. Lo haremos de la mano de Higinio en su obra Fábulas mitológicas (Alianza Editorial, Madrid, 2009):
Caída de Faetonte. Al pie, sus hermanas, las
Helíades, se convierten en álamos.
Faetonte, hijo de Clímeno, hijo del Sol, y de la ninfa Mérope -a quien consideramos una Oceánide-, al haberle revelado su padre que su abuelo era el Sol, le pidió su carro, pero hizo mal uso de él.
Pues, al conducirlo muy cerca de la tierra, todo se incendió con el fuego cercano y, golpeado con un rayo, cayó al río Po. Este río, que Ferecides fue el primero en nombrar, es llamado Erídano por los griegos.
A su vez, los indios, como su sangre adoptó un color oscuro con el calor del fuego cercano, se convirtieron en negros. Las hermanas de Faetonte, mientras estaban llorando la muerte de su hermano, se transformaron en álamos.
Sus lágrimas, como indica Hesíodo, se solidificaron en ámbar; y son llamadas Helíades. Son Mérope, Helia, Egle, Lampetia, Febe, Eteria y Dioxipe.
Cicno, rey de Liguria, que era pariente de Faetonte, mientras lo lloraba, se convirtió en cisne. Este, al morir, también canta de modo lastimero (154, 1-5).
 La historia figura entre las Metamorfosis de Ovidio y fue objeto de una Sinfonía en Do Mayor (La caída de Faeton) de Carl Ditters von Dittersdorf (1739-1799), de la cual escucharemos un fragmento a continuación:


La caída de Faetonte, por Hans von Aachen
En el cuadro vemos a la cuádriga del Sol despeñándose, a las hermanas convirtiéndose en álamos
y al rey de Liguria convertirse en cisne.

miércoles, 30 de julio de 2014

En andar de una vida

El andar de una vida, portada
Antier, en mi visita mensual a la Librería Tecni-Ciencias del CCCT, tuve la grata sorpresa de un regalo que me hacían tres de mis libreros favoritos.  Son éstos unos jóvenes leídos y de conversar interesante, que hacen buenas recomendaciones sobre temas literarios e históricos, y quienes me han orientado a explorar nuevos repertorios.

En sus sentidas expresiones para la entrega del regalo, Alexis tomó la palabra y me anunció que él sabía que me iba a gustar; que cuando lo hojeó recordó algunas de nuestras conversaciones.

Se trata de El andar de una vida (Eloy Lares Bassa, Caracas, 1999), una biografía del ilustre cumanés Eloy Lares Martínez escrita por el amor y respeto filial de su nieto Eloy Lares Bassa. Si bien este hecho puede restarle objetividad a la obra, dice mucho sobre el viejo patriarca y su gestión en la vida pública de Venezuela y su honorabilidad como padre de familia y su vida de ciudadano honesto y honrado.

El libro está enriquecido con fotografías extraídas del álbum familiar y aparecen personajes muy conocidos y otros no tanto, pero casi todos emparentados entre si, como correspondía a una familia venezolana de principios del siglo XX. Así vemos a Andrés Eloy Blanco en una foto, acompañado de Julieta Lares Martínez y Mercedes Madrid Sucre (una de las primas adoradas de José Antonio Ramos Sucre); Fidelia y María de Lourdes Meaño, primas de Andrés Eloy Blanco, etc.  También vemos a importantes políticos, como Rafael Caldera, Raúl Leoni, Wolfgang Larrazábal, Edgar Sanabria, etc. Pero a lo que se refería Alexis cuando me entregó el libro es la vinculación de lazos de familia y de parentesco en la provincia venezolana, cuando se podía conocer la genealogía de una persona con sólo preguntarle sus apellidos.

Muy buen libro y mejor regalo sobre todo por ser : Un pequeño y sincero detalle de sus amigos de Tecniciencia Libros CCCT. A un cliente y amigo de esta casa. Disfrútelo. En verdad, me dejaron abrumados por ese detallazo.

Un millón de gracias jóvenes. Seguimos en contacto.

martes, 29 de julio de 2014

Coca de verduras

Coca de verduras con sardinas frescas
Desde la soleada Mallorca las prima Margarita nos envía esta receta veraniega. La coca trae en mi gratos recuerdos de la infancia, cuando los sábados se presentaban los tíos Juan y Beatriz con "las niñitas" y una bandeja de coca de verduras.

La coca es parienta de la pizza, la foccacia y la pisaladiere. Consiste en una masa ácima de trigo, aceite y agua (u otro ingrediente líquido como la cerveza o el jugo de naranja), extendida sobre una bandeja para hacer pizza y horneada con una combinación de vegetales (si es de verduras) sazonados con pimentón español, sal y aceite de oliva. En esta ocasión Margarita nos ha regalado con una receta sencilla y sabrosa para la masa que sólo lleva aceite de oliva, cerveza y sal, más la harina que absorba esa mezcla.

El relleno de la coca del tío Juan llevaba sólo verduras cortadas menudo. Margarita le agrega unos filetes frescos de sardina y he visto otras combinaciones que llevan tocino y sobrasada, que se ven interesantes pero que no podré hacer por el momento debido a prescripción médica (cero sal, cero embutidos). Ahora la receta simple y sabrosa.

COCA DE VERDURAS
Para 4 porciones

Ingredientes para la masa

  • 1/2 taza de cerveza
  • 1/2 taza de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • La harina que le quepa


Preparación de la masa:

  1. En un cuenco suficientemente amplio, se mezclan la cerveza, el aceite y la sal.
  2. Poco a pocos vamos mezclando la harina, sin amasar. Mezclamos hasta que la harina se despegue de las paredes del envase y no se pegue a las manos. Eso toma sólo unos minutos.
  3. Se le deja reposar mientras se hace el relleno.

Ingredientes para el relleno:

  • Me gusta una combinación de acelga (sólo las hojas sanas y frescas), coliflor, cebollín y espinaca, todo bien cortado. Pero podremos ponerle pimientos asados, piñones, pasitas, ajo...
  • 4 sardinas o el pescado de nuestra preferencia
  • 1 tomate maduro cortado en ruedas finas.


Preparación y horneado

  1. Precalentamos el horno a 350°F
  2. Aderezamos los vegetales en una ensaladera con sal, pimienta, pimentón español y aceite de oliva al gusto.
  3. Se mezcla bien y se le deja reposar mientras se preparan y limpian los filetes de sardina. Para ello se decapitan, escaman y destripan las sardinas, se les elimina el espinazo y se adoban con sal y pimienta. Se las pone aparte.
  4. Se corta el tomate en ruedas finas.
  5. Con las manos se extiende la masa sobre una bandeja de hornear. En estas proporciones  saldrá lo equivalente a una pizza de unos 25 cm de diámetro.
  6. Se extienden los vegetales sobre la masa, dejando en la ensaladera el exceso de agua de vegetación. Se colocan por encima las ruedas de tomate y las sardinas ya limpias y fileteadas.
  7. Se lleva por 25 minutos al horno precalentado, o hasta que todo esté bien cocido. Se deja reposar por unos minutos antes de cortarla y servirla.
Me parece ideal para disfrutarla en un día de calor bajo un emparrado con vista al Mediterráneo, con una jarra de buena cerveza, aceitunas aliñadas, sobrasada y pan tostado.


Vista nocturna de la Catedral de Palma de Mallorca

miércoles, 23 de julio de 2014

La cámara sangrienta


Hace un par de días pasé por mi librería favorita con la intención expresa de comprar algo nuevo que leer. Revisé varias opciones que me presentó Jesús el Librero, unas menos costosas que otras, y al final me lancé por La cámara sangrienta (Sexto Piso, Madrid, 2014), colección de relatos de Angela Cartes muy bien traducidos por Jesús Gómez Gutiérrez y con exquisitas ilustraciones de la artista chilena Alejandra Acosta. Ya lo había visto en mi última visita y no me decidía hasta que revisé con detenimiento.

He aquí, me dije, un bello libro. Muy bien diagramado, sin errores tipográficos, con traducción impecable e ilustraciones provocadoramente inquietantes. Una verdadera joya que va a pasar a la Sección Libros Bellos de mi biblioteca.

¿De qué trata La cámara sangrienta?
La cámara sangrienta, publicada originalmente en 1979, es una colección de diez relatos explícitamente basados en cuentos de hadas, en especial de Charles Perrault, pero tambiénde Jeanne Marie Leprince de Beaumont, del folclore europeo, e incluso de la radionovela con claras influencias de la narrativa del Marqués de Sade.
Su autora, Angela Carter, afirmó que se sentía impelida a escribir "cuentos góticos, cuentos crueles, cuentos de terror, narrativas fabulosas que tratan directamente del imaginario del inconsciente". Pero Carter no se limitó a versionar cuentos de hadas desde una nueva perspectiva, sino que recreó por completo "al extraer el contenido latente de los cuentos tradicionales como punto de partida de nuevas historias (...) y el contenido latente es violentamente sexual".
Así, estos relatos ahondan en temas de feminismo y metamorfosis, en los aspectos inmorales y perversos del matrimonio y el sexo, y en el equilibrio de poder en esas relaciones. La ilustradora chilena Alejandra Acosta ha puesto sus lápices al servicio de estas historias sorprendentes y necesarias, convirtiendo este clásico en una obra, si cabe, infinitamente más bella.
Esta mañana llevé el libro a la consulta médica para leerlo mientras esperaba que me atendieran. Al despedirme, la médico lo revisa y comenta de lo bello y amistoso a la lectura de ese libro. En verdad valió la pena la inversión.


martes, 22 de julio de 2014

La Odisea

Ulises y las sirenas
En lengua castellana cuando alguien se refiere a una proeza de logro difícil y laborioso, se le denomina odisea. Se dice entonces: "Fulano realizó una verdadera odisea". El nombre procede de una de las piezas literarias más antiguas y venerables de la civilización occidental, La Odisea, obra del gran bardo Homero, autor también de la famosa Ilíada.

La Odisea corresponde al ciclo del regreso de los aqueos a su tierra luego de la destrucción de Troya. Fueron tantos los horrores cometidos que, indignados, los dioses dificultaron el viaje llevando a muchos héroes al fondo del mar, de aguas color de vino. Otros fueron asesinados, como Agamenón, rey de Micenas, por esposas infieles y vengativas.

El protagonista, Odiseo/Ulises, fue uno de esos héroes pues fue él quien, con su astucia logró penetrar en la ciudad dentro del famoso caballo de su invención. Su regreso a su patria Ítaca tomo unos diez años en los que enfrentó innúmeras dificultades y trabajos, mientras su fiel esposa, Penélope, tejía y destejía un sudario para la mortaja de su suegro Laertes, asediada por una banda de pretendientes que dilapidaban la herencia del heredero Telémaco. Penélope es sinónimo de mujer virtuosa, en contraposición a su prima lejana Clitemnestra, asesina de Agamenón.

Las aventuras de Ulises/Odiseo lo llevaron por toda la cuenca del Mediterráneo, cuya sección occidental era poco conocida para los helenos. Se ha tratado de identificar algunos de esos lugares: la ninfa Calipso retuvo al héroe en la islas Perejil entre España y Marruecos; las vacas del sol estaban en Sicilia; el cíclope Polifemo en el sur de Italia; Scila y Caribdis es el paso entre Sicilia y tierra firme en el canal de Mesina con sus fuertes remolinos; Circe que residía en la isla Eea es de más difícil ubicación, pues hay una tradición romana que ubica el Circeo en las costas de Campania, cerca de Cumas, una de las entradas al Hades, otros dicen que quedaba frente a Istria al norte del mar Adriático, o hasta que quedaba frente a las costas del Levante; el país de los feacios, su última parada, quedaba en la actual Corfú, cerca de Ítaca. Pero es inútil buscarle un sentido geográfico a los lugares, cuando el mensaje es otro.

Ulises parece estar buscando las dificultades al desafiar a los dioses y enemistarse con Poseidón/Neptuno al cegar sin piedad a Polifemo, su hijo. Alberto Bernabé, en el estudio preliminar a la edición que tengo de La Odisea (Biblioteca Edaf, Madrid, 2007), nos dice:
Como contrapunto a las increíbles y variadísimas aventuras que corre, algunas a causa de su insaciable curiosidad, otras provocadas por su desafiante orgullo, hay siempre en él un constante deseo de recuperar las cosas sencillas. Frente a la búsqueda de la inmortalidad de un Gilgamés, en tantas cosas similar a Ulises, lo que el héroe de la Odisea trata de hallar es algo mucho más simple: el humo del hogar, la esposa lejana o el trabajo del campo en el que, pese a su rango real, es tan hábil como cualquier labriego. Esa continua tensión entre la aventura presente y la paz añorada, entre la nostalgia del hogar y el peregrinar por tierras extrañas es el contrapunto constante de nuestro héroe. No es extraño que se vea auxiliado por Atenea, especie de correlato divino de Ulises por su elocuencia y sagacidad, diosa artesana e inteligente que prefiere, como él, el uso de la astucia antes que el de la fuerza. En un poema como este, narración de un regreso erizado de riesgos por los países más extraordinarios, Ulises, con su curiosidad inagotable y su variada astucia, con su enorme capacidad de sufrimiento y de lucha, y su constante deseo de hallar la paz al final del camino, constituye el protagonista ideal.
Ulises es, pues, un humano como cualquiera, con deseos muy normales. Nada de gloria e inmortalidad, sino llegar al calor de su hogar, comer de su propio pan, abrazar a su familia, disfrutar del esfuerzo del trabajo. He allí el por qué su figura siempre ha sido atractiva.

Ahora, existen múltiples ediciones de la Odisea, unas más felices que otras. Desde las versiones infantiles, mutiladas y censuradas, hasta las malas traducciones que se consiguen por todos lados. Recomendaría buscar una buena edición, precedida de un buen estudio preliminar. En cuanto a libros de la antigüedad helena y latina, las mejores editoriales son Gredos, Cátedra y Alianza Editorial, seguidos de muy lejos por otros de menos prestigio. Debe leerse con detenimiento, no como una novelita de aventuras, y nos explicaremos en parte el por qué ha sobrevivido desde que fue compuesta en el siglo VIII aC, cuando Grecia salía de su edad oscura, luego de la desaparición de la cultura cretense-micénica y la llegada de los dorios que portaban armas de hierro. Allí hasta se les olvidó cómo escribir.

Ulises y las sirenas. Mosaico romano.