sábado, 14 de septiembre de 2013

XXII Exposición nacional de bromelias (SVCN)


Este fin de semana, 14 y 15 de septiembre, se presentó en Caracas la XXII Exposición nacional de bromelias, organizada por el Comité de Bromeliología de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. La presentación fue espectacular, tanto por los arreglos, como por la calidad del material exhibido. En verdad, valió la pena el paseo. Como acostumbro, coloco aquí algunas de las 100 fotos que tomé.


Del folleto promocional:
Las bromelias representan una gran diversidad morfológica y pueden ser encontradas en hábitats muy diversos, desde el nivel del mar hasta 4.000 mts s.n.m., ya que se adaptan a variadas condiciones ambientales. Son autóctonas del continente americano, desde el sur de la Florida hasta el norte de Argentina. ellas pueden tener hábitos terrestres, si bien la mayoría son plantas epífitas que usan a los árboles como su elemento de fijación, sin dañar a los mismos, ya que no son plantas parásitas como muchas personas piensan. Sus raíces tienen como función principal fijar a la planta en una posición estratégica en relación a la luz y la humedad ambiental. Las bromelias se alimentan por una función de absorción de nutrientes a través de células denominadas tricomas, localizadas en la superficie foliar de las plantas.

Ellas son elementos importantes para la biodiversidad, su forma de cono permite acumular agua y materias orgánicas, que sirven de alimento para varias especies de animales y como sitio de germinación para plántulas de diversas especies. Son verdaderos reservorios de agua y representan un importante papel ecológico, pues forman el micro hábitat para varias especies animales que las utilizan para su alimentación y reproducción, así como refugio contra depredadores.

Algunas especies producen flores odoríferas con aromas suaves, que atraen a polinizadores. Después de la floración, sus semillas son dispersadas por el viento o con la ayuda de los pájaros, mamíferos o insectos.
Actualmente, y de acuerdo con el Libro Rojo de la Flora Venezolana, varias especies se encuentran en peligro de extinción y otras en vulnerabilidad debido a la destrucción de su hábitat y a la extracción ilegal de ejemplares para explotación comercial.
La labor  del Comité de Bromeliología de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales es un pequeño grano de arena para la conservación y divulgación de las bromelias a través de publicaciones, exposiciones y cursos de cultivo.

El Comité de Bromeliología de la SVCN ofrecerá próximamente (21, 28 de septiembre y 5 de octubre) un Curso de introducción a las bromelias, en su sede de El Marqués, Caracas. Será en tres sesiones que incluyen clasificación y conocimiento de las diversas bromelias, métodos de cultivo, fertilización, riego, enfermedades y paísajismo. El costo es de BF 800,00.  Se puede solicitar información y matricularse por el correo electrónico cbromeliasccs@hotmail.com. La página web de la SVCN es www.svcn.org.ve. Me anoté para el curso porque el saber nunca sobra, ni hace bulto.











viernes, 13 de septiembre de 2013

Los ratones de fray Martín

San Martín de Porres

Hace unos días compré un ejemplar de Tradiciones peruanas (Cátedra, Madrid, 2006) del lingüista y narrador Ricardo Palma. El libro contiene 76 de las 453 tradiciones publicadas por el autor. Es ésta un clásico de la literatura latinoamericana que no debería faltar en una biblioteca de habla castellana. Los editores nos dicen que don Ricardo es "un narrador nato, un contador de historias que encuentra en el devenir del tiempo un riquísimo filón que explota durante toda su vida. Por eso sus tradiciones son tan personales. En ellas se revela la historia que no aparece en los textos. Son certificación de un lenguaje castizo, de una manera inédita de contar un acontecimiento, desvelar un misterio o satisfacer una curiosidad, corriendo el velo que envuelve secretos de palacio, claustro, alcobas y conventillos".

Desde muchacho conocí algo de la obra de este insigne peruano, quien se mantenía en contacto con lo más granado de la lengua castellana de este y el otro lado del charco. Una obra quizá mas importante y menos conocida de Palma fue su ardua lucha ante la Real Academia de la Lengua para que aceptara la incorporación de americanismos, algo que hoy no llama la atención.

Anoche, mientras me deleitaba leyendo las mil y una aventuras de virreyes, libertadores, cortesanas, frailes, monjas, indios, criollos y castellanos, me topé con unas anécdotas de San Martín de Porres, para entonces beato, titulado Los ratones de fray Martín, de donde extraigo unos breves párrafos que nos permitirán saborear la grata prosa de Ricardo Palma:
(...) Y aquí noto que, habiéndome propuesto sólo hablar de los ratones sujetos a la jurisdicción de fray Martín, el santo que se estaba yendo al cielo. Punto con el introito y al grano, digo, a los ratones.
Fray Martín de Porres tuvo especial predilección por los pericotes, incómodos huéspedes que nos vinieron junto con la conquista pues hasta el año de 1552 no fueron estos animalejos conocidos en el Perú. Llegaron de España en uno de los buques que, con cargamento de bacalao, envió a nuestros puertos un don Gutierre, obispo de Palencia. Nuestros indios bautizaron a los ratones con el nombre de hucuchas, esto es, salidos del mar.
En los tiempos barberiles de Martín, un pericote era todavía casi una curiosidad, pues, relativamente, la familia ratonesca principiaba a multiplicar. Quizá desde entonces encariñóse por los roedores, y viendo en ellos una obra del Señor es de presumir que diría, estableciendo una comparación entre su persona y la de los chiquitines seres, lo que dijo un poeta:
El mismo tiempo malgastó en mí Dios
que en hacer un ratón, o lo más dos.
Cuando nuestro lego desempeñaba en el convento las funciones de enfermero, los ratones campaban como moros sin señor en celdas, cocina y refectorio. Los gatos, que se conocieron en el Perú desde 1537, andaban escasos en la ciudad. Comprobada noticia histórica es la que los primeros gatos fueron traídos por Montenegro, soldado español, quien vendió uno, en el Cuzco y en doscientos pesos, a don Diego de Almagro e Viejo.
Aburridos los frailes por la invasión de roedores inventaron diversas trapas para cazarlos, lo que rarísima vez lograban. Fray Martín puso también en la enfermería una ratonera, y un ratonzuelo bisoño, atraído por el tufillo del queso, se dejó atrapar en ella. Libertólo el lego, y colocándolo en la palma de la mano, le dijo:
- Váyase, hermanito, y diga a sus compañeros que no sean molestos ni nocivos en las celdas; que se vayan a vivir en la huerta, y que yo cuidaré de llevarles alimento cada día.
El embajador cumplió con la embajada y desde ese momento la ratonil muchitanga abandonó claustro y se trasladó a la huerta. Por supuesto que fray Martín los visitó todas las mañanas, llevando consigo un cesto de desperdicios o provisiones, y que los pericotes acudían como llamados con campanilla.
Mantenía en su celda nuestro buen lego un perro y un gato, y había logrado que ambos animales viviesen en fraternal concordia. Y tanto, que comían juntos en la misma escudilla o plato.
Mirábalos una tarde comer en sana paz, cuando de pronto el perro gruño y encrespóse el gato. era que un ratón atraído por el olorcillo de la vianda, había osado asomar el hocico fuera de su agujero. Descubriólo fray Martín, y volviéndose hacia perro y gato, les dijo:
- Cálmense, criaturas de Dios, cálmense.
Acercóse enseguida al agujero del muro y dijo:
- Salga sin cuidado, hermano pericote. Paréceme que tiene necesidad de comer; apropíncuese, que no le harán daño.
Y dirigiéndose a los otros dos animales añadió:
- Vaya, hijos, denle siempre un lugarcito al convidado, que Dios da para los tres.
Y el ratón, sin hacerse rogar, aceptó el convite, y desde ese día comió en amor y compañía con perro y gato...

Ricardo Palma
(1833-1919)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Parranda de los clásicos



Luis Herrera Marcano
(1931- )
Jamás me imaginé que el Dr. Luis Herrera Marcano, destacado jurista, diplomático y profesor universitario, fuera el autor de la Parranda de los Clásicos que transcribo a continuación. Fue mi profesor en un postgrado en Derecho y Política Internacionales en la UCV y puedo decir que disfruté cada una de sus clases.


PARRANDA DE LOS CLÁSICOS
Luis Herrera Marcano

Federico Chopin, tuberculoso,
tocaba el clavecín –que es piano en latín-
de lo más sabroso. Y al oírlo tocar
su geva George Sand gritó: ¡Federico!
¡Empújate, vale! ¡Afíncate, chico!,
que cuando tú tocas el clavecín
esta parranda no tiene fin.

Hepzibah Menuhin tocaba el piano,
Yehudi Menuhin, su querido hermano,
tocaba el violín y Papá Menuhin,
viejo israelita, gritaba con brío:
¡Púyalo, mijita! ¡Éntrale, hijo mío!
que cuando tocan los Menuhin
esta parranda no tiene fin.

En la Rusia imperial nació Moussorsgky,
Ipólito Ivanov, Rimski Korsakov
y también Tchaikovsky. Y, al oirlos el Zar
tocar y cantar, gritó: ¡Camaradas!
¡Que siga la fiesta! ¡Que no falte nada!
Que con estos cuatro y con Borodin
esta parranda no tiene fin.

De los Oistrak, David es un machete
y su hermanito Igor –sin ser superior-
no es ningún zoquete. Y al oírlos tocar
allá en el Bolshoi el público grita:
¡Púyalo, Igorcito! ¡Éntrale, David!
que cuando los Oistrak tocan el violín
esta parranda no tiene fin.

En un bar alemán en Eisenac
tocaban con afán Enmanuel, Christian
y Guillermo Bach y Papá Sebastián,
que tocaba el clave, decía ¡Cristianito,
éntrale mi llave! ¡Dale Guillermito!
que cuando estos Bach en el botiquín
esta parranda no tiene fin.

Esperanza Márquez hizo muy popular este texto. Podemos escucharla por aquí.

Esperanza Márquez

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Aristóteles sobre el gorrión de Libia

Macho

El gran sabio Aristóteles dedicó buena parte de su obra a las ciencias naturales. Tengo en casa  un volumen que contiene Partes de los animales, Marcha de los animales y Movimiento de los animales (Gredos, Madrid, 2000), que es prácticamente un tratado de anatomía animal, pero con un gusto antiguo. Revisándolo en estos día me encontré con un animalito que los griegos conocían con el nombre de gorrión de Libia o stroutós ho Libykós, que no es otra cosa que el avestruz, el apelativo pasó al latín como struthio. Hay cuatro especies, de las cuales griegos y romanos debieron conocer una: Struthio camelus (gorrión grande como un camello), conocida como Avestruz de cuello rojo, que es endémica del norte de África. Veamos qué nos dice el saber aristotélico sobre este gorrión:
Tienen pestañas en los párpados todos los animales que tienen pelo, pero no las aves ni los animales con escamas. Sobre el avestruz explicaremos más adelante la causa; este animal tiene, en efecto, pestañas...


Luego, al referirse a la conformación de las patas:
Todas las aves tienen cuatro dedos, lo mismo las fisípedas que las palmípedas. Sobre el avestruz diremos más adelante que tiene dos dedos y a su vez las restantes diferencias que tiene respecto al género de las aves...
Luego complementa la información ya ofrecida, al tratar del tema de los animales que pertenecen a dos géneros, como los cetáceos, las focas y los murciélagos. Según Aristóteles este animal pertenece a dos géneros:
De la misma manera también el avestruz. Tiene unas características de ave, otras de animal cuadrúpedo. En tanto no es cuadrúpedo, tiene alas, en tanto no es ave, no puede volar elevándose en el aire, y las plumas no le son útiles para el vuelo, sino que semejan pelos. Además, como cuadrúpedo tiene las pestañas superiores, y en la zona en torno a la cabeza y la parte superior del cuello están calvas, de modo que tiene las pestañas más parecidas a los cabellos; como ave, las partes inferiores están cubiertas de plumas, y es bípeda como un ave, pero tiene pezuña hendida como un cuadrúpedo: no tiene dedos, sino pinzas.
La causa de esto es que no tiene el tamaño de un ave, sino de un cuadrúpedo, pues es necesario que el tamaño de las aves sea, hablando en general, muy pequeño, dado que no es fácil que se mueva en el aire una gran masa corporal.

Hembra

martes, 10 de septiembre de 2013

Tiranía de los no-fumadores


La moda de lo "políticamente correcto" está acabando con las libertades individuales en pro de un bien común que no es tal. Recuerdo que mi primer encuentro con esta situación fue un shock cultural. Llegué a trabajar a Canadá con tres destinos previos en países del Caribe. Descubrí no sólo que los canadienses eran tiesos y se ocupaban de lo que hacían los demás -eso lo sabía-, sino que no llamaban las cosas por su nombre y les preocupaba más la apariencia que la realidad (esa era mi percepción). Atribuí la neo-lengua a sus condiciones sociales, culturales y políticas y me propuse disfrutar what Canada has to offer; es decir, su crudo invierno.

Me causó impresión que había cierta represión contra el tabaquismo y que en los restaurantes había lugares aparte designados para los fumadores (muy bien, eso de comer con humo de tabaco no es para todo el mundo -me decía). Estaba prohibido también fumar en las oficinas públicas, y entonces uno veía parados en las puertas de los ministerios y otras dependencias oficiales manadas de funcionarios de todos los rangos echándose su tabaco bajo el rigor de -20°C. Nunca esperé que Venezuela se contagiara de esta enfermedad.


Una vez de vuelta en Caracas, hace ya unos cuantos años, quise fumarme un puro en un parque. Como sé que el humo puede molestar, me retiré a un lugar apartado y me puse a degustar esa delicia artesanal. Al rato surgió de un mogote una fiera gordinflona, sin sensualidad alguna, grosera y prepotente a insultarme porque estaba fumando. Como soy un caballero a carta cabal le respondí que estaba en un parque y que mi salud era asunto mío.  Siguió hablando sola hasta que la perdí de vista.

Pasan otros años y, de regreso de Roma -donde ese problema es casi inexistente-, encuentro que se está prohibiendo el tabaquismo por todos lados aduciendo válidas razones de salud. Recuerdo que un día en el Ministerio estaban unos funcionarios de la Oficina Nacional Antidrogas, ONA, con una interesante exposición sobre los daños del cigarrillo y una encuesta. Conversé un rato con esos amables muchachos y llené mi encuesta. Cuando me retiraba les lancé una pregunta: ¿Qué es más dañino a la salud de la población?  ¿Estar cerca de alguien que está fumándose un cigarrillo o dos al día o caminar tres cuadras por la Avenida Urdaneta en hora pico? No supieron responderme

Con las prohibiciones lo que se consigue es reducir las posibilidades de diálogo y negociación entre las personas y, como todo lo "políticamente correcto", es una forma de control social y represión. No soy fumador. Tampoco me molesta el humo del tabaco. Lo que me molesta es ver cómo una sociedad se ocupa mucho de un problema marginal y deja de lado otros que son verdaderamente importantes.

Para el Hit parade de esta semana escucharemos a Sara Montiel cantado muy sensualmente el tango Fumando espero