viernes, 31 de mayo de 2013

Oh, alma errante en el bosque

El puente japonés, por Claude Monet

OH, ALMA ERRANTE EN EL BOSQUE


...y los que tienen un noble corazón inmaculado val al sacrificio.
.......................................
¿Pero su madre vive y te llama:
-¡Sacha, dulce hijo mío!

Leonidas Andreyev


Todo mi ser dormía en la celeste morada de los estanques
como si en mí los días movieran un jardín encantado,
y veía pasar las aldeas hacia un atardecer de olvido
en un silencio de lirios y de ríos.

Tenía el secreto de que la alondra lleva en su corazón al día
y que en su canto de cielo alguien puede llorar.

Comprendí que el mundo todo era un secreto:
un maravilloso y dolorido secreto,
en que todo puede cesar con el vuelo de una estrella.

Silencioso me hice con un viejo jardín lleno de sombras,
y vi que los aires sangraba por la espina de la rosa,
y el dolor se miraba en las fuentes dormidas,
cuando los días pasaban bañando de lágrimas los rostros.

Oí cantar los pastores y les vi caer en el día
bajo los astros que la noche abandona.

Oí el gemido de los niños rotos como nardos,
vi la muerte callada como árboles talados,
mientras los días pasaban bañando de lágrimas los rostros.

Y mucho más comprendí, inundándome de sombras
hacia mi bosque de sueños adulto de rumores,
como un amor que se engendra entre la tierra y el cielo,
y mi corazón se hizo entonces del tamaño del mundo.

Fui el perseguido, el abandonado, el tremendo,
y sobre mi cuerpo cayeron los árboles robustos, 
pesados, como tormentas, de inviernos y de estíos.

Pero alguien aún me llama desde la primavera...


Bosque doliente (1940)
Vicente Gerbasi

Vicente Gerbasi en 1943
Tomada de www.vicentegerbasi.net

Con motivo del centenario de Vicente Gerbasi, la curiosidad me llevó a revisar el Repertorio poético de Luis Edgardo Ramírez (Panapo, Caracas, 2006). Quería saber cuáles poemas habían gozado de popularidad entre el público caraqueño que era asiduo a su programa y solicitaba una y otra vez que Luis Edgardo les recitara algo de su agrado (estamos hablando de los años 50 y 60). Este florilegio no está orientado a un público especializado o "filopoético" o académico, sino que surge de las preferencias populares, como en un Hit parade. Allí se encuentran grandes poemas junto a la hojarasca sensiblera. Ramírez nos entrega dos piezas de Gerbasi, que no son las mejores de su repertorio, pero que habían calado en el alma de la audiencia: En el bosque y Oh, alma errante en el bosque, ambas del libro Bosque Doliente publicado en 1940... Nada de Mi padre, el inmigrante, ni de Los espacios cálidos, que dieron fama internacional al poeta.

Copio hoy Oh, alma errante del bosque, con una ilustración de Claude Monet, que en cierta manera nos recuerda los versos de Vicente Gerbasi.

jueves, 30 de mayo de 2013

Petra

Petra, Jordania
Tomado de www.exotic-wow.blogspot.com

PETRA


Petra, cinceladas fueron tus montañas
de piedra multicolor
y de tus montañas surgieron columnas,
escalinatas, viviendas, bancos, templos,
panaderías.
En ti los siglos reverberan en el sol ardiente.
En ti la noche suena con aullidos de chacales.
En ti los aerolitos caen
como serpentinas en un cementerio.
Tu Palacio de Justicia es una tumba,
Tu Ministerio de Finanzas es una tumba.
Cada una de tus casas
perforadas en los colores es una tumba.
Petra, eres un cráneo de piedra
abierto al azul caliente.
Petra, eres semejante a la tumba de la muerte.
Tus aposentos, tus cocinas, tus columnas,
tus estatuas
siguen muriéndose
en tu imantada intemperie.
(Viajero, si vas a Petra,
cuídate de la muerte.)
En Petra está muerto el tiempo.



Los colores ocultos (1985)
Vicente Gerbasi

Vicente Gerbasi, en sus últimos años, en casa de su hija Beatriz
Tomada de www.vicentegerbasi. net

miércoles, 29 de mayo de 2013

Oración

Foto de la boda de Vicente Gerbasi con Consuelo Orta
26 de noviembre de 1938
Tomada de www.vicentegerbasi.net


ORACIÓN

En nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo
ruego que mi esposa
Consuelo, quien murió
el 3 de abril de 1990
y que en mi casa 
era la mujer de los helechos,
pueda ahora cultivar
un jardín del Paraíso.
Tendrá toda la luz
de la Santísima Trinidad,
la claridad del comienzo
y la claridad del fin
en la flor de los almendros.
Yo te regalaré, Consuelo,
las orquídeas de los ríos
de Venezuela, 
las flores moradas
de los llanos lluviosos.
Nuestros hijos te darán los lirios
de Fra Angelico.
Todos los ángeles
te convocarán
a una colina azul
y tú podrás cultivar
todas las flores
y darme las primeras
cerezas del Universo.


De: Diamante fúnebre
Vicente Gerbasi


Celebración de las bodas de oro del matrimonio Gerbasi Orta (28 de noviembre de 1988)
De izquierda a derecha: Kristen (yerno, esposo de Beatriz), Beatriz (hija), Consuelo Orta de Gerbasi,
Miriam (nuera, esposa de Gonzalo), Vicente, Gonzalo (hijo), Fernando (hijo) e Irene (nuera, esposa de Fernando)

Si por las cualidades de los hijos se puede aquilatar el carácter de los padres, podemos decir que Consuelo y Vicente supieron infundir en su familia virtudes republicanas; seriedad, dedicación al trabajo, amor a la patria y a la libertad, respeto al derecho ajeno, en fin gente útil a la sociedad, producto de una buena dosificación de amor y disciplina. ¿Qué más podemos pedir? 

Del poeta, nos dice Rafael Arráiz Lucca: 
... en la última etapa de su vida nos brindó unos textos breves signados por la lucidez, por la luz que arrojó su honda sabiduría. El poeta fue despojándose del lujo verbal de su poesía característica y llegó a una claridad difícilmente alcanzada por otros creadores. ...

martes, 28 de mayo de 2013

Nacimiento de la melancolía

Melancolía, por Alberto Durero


EL NACIMIENTO DE LA MELANCOLÍA


Lentamente fui despertando en una luz de conejos,
frente a un tinajero de rostro de piedra y mojada barba de helechos,
seguido por un perro que hacía volar los gallos
y saltar los fuegos fatuos de la noche.

Todo se iniciaba en secreto:
el olor del cacao en los patios crepusculares,
los rojos navíos celestes,
la campana en el pescuezo de los asnos,
el hollín en las paredes de la cocina,
la araña en el dibujo sideral de los rincones.

Comenzó mi soledad bajo unos árboles de follaje negro
donde se escondía el crepúsculo con siete gatos blancos.

Alrededor ascendían los girasoles
y detrás de los árboles rojos anidaban las serpientes.
¿Había una cigarra cantando en la penumbra de mis ojos?

Los ramajes de la tarde caían sobre los caballos
y una llanura tendía una luz amarilla para las casas de palma.
Había una comarca de nubes donde dormían los tigres.

Todo se iniciaba en secreto:
el sabor del chocolate,
Tío Conejo entre los árboles lunares,
el paso del jinete sin cabeza por la calle de la noche,
el brillo del murciélago en la sombra.

Lentamente todas las mañanas eran nuevas,
con una ardilla que se escondía en la manga de mi camisa,
con una cometa sobre la colina de las cruces,
con un viento de arena cruzado por un río
bajo la sombra azul de los bambúes.

Yo iniciaba la era de las aves migratorias,
de los horizontes fluviales,
de las oscuridades diurnas en el fondo de los juncos.

¿Qué guardaba el agua en su movimiento de penumbra y miedo?
¿Dónde aquel día de naranjo y trueno?

No había límites para las horas,
sino la aparición de alguna mariposa lenta,
de un negro rumor de lluvia en las montañas.

Yo iniciaba la era de los rostros.
Todos se reunían bajo la lluvia y los relámpagos.
Mi padre me sonreía con su pipa entre los dientes.

Mi madre tenía los ojos tristes como si mirara un bosque lejano.

Mis hermanas tenían criznejas y grandes lazos rojos.
Había un anciano de barba blanca que nos hablaba de los animales.

¿Había oído, acaso, el nacimiento de la noche en las guitarras?

Yo iniciaba la era de las puertas.
Había puertas para los hombres y puertas para los caballos,
y puertas para los muertos,
y vi que las hormigas abrían puertas en la tierra
y que las aves habrían puertas en los árboles,
y que la noche cerraba las puertas de las casas.



Los espacios cálidos (1952)
Vicente Gerbasi


Vicente Gerbasi en el patio de la casa de su hija Beatriz
Tomada de www.vicentegerbasi.net

Rafael Arráiz Lucca, al referirse a Vicente Gerbasi en su Antología de la poesía venezolana (Panapo, Caracas, 1997) nos señala:
...Ofrece la mirada deslumbrada y deslumbrante frente al carácter mágico de las tierras equinocciales. Los ojos de Gerbasi son mitad de aquí y mitad europeos. (...) No dejó de asombrarlo la realidad mágica de su universo de la infancia, tampoco abandonó su aldea natal y absoluta, pero aquellos escenarios se le fueron haciendo limpios y delgados, escuetos y esenciales. Cada vez más su mirada como de niño que descubre el alfabeto del mundo se fue haciendo más y más profunda, siempre por el camino de lo elemental y lo luminoso. No me canso de celebrar su obra. En ella se encierra la humildad que sólo a los elegidos les es dada por Dios.


lunes, 27 de mayo de 2013

Dos poemas de "Edades perdidas", de Vicente Gerbasi

Avila, por Manuel Cabré

EL ÁVILA


Al pintor Manuel Cabré

El cielo de enero mueve nubes
donde mora la montaña
que acerca la mirada a gladiolas,
a hortensias de soledad.
Montaña del cielo.
El valle
incendia yerbas ásperas
en medio de los ojos
deslumbrados
en el amarillo solar
del araguaney.
La montaña
cambia
con la pesadumbre del mundo.
En la penumbra
se mueve una violeta oscura.
Por la noche se alumbra con astros
y murciélagos.


Edades perdidas (1981)
Vicente Gerbasi

Amanecer en el pozo Ramírez, por Armando Reverón


ARMANDO REVERÓN


La playa es un cristal de mediodía
que anula los colores.
Solo en el fondo del espejo
se hunde el fantasma
de una acacia en flor.
Esta es la bahía
pintada en su casa de palmas.
Los ojos de sus muñecas
me miran como girasoles.


Edades perdidas (1981)
Vicente Gerbasi

Vicente Gerbasi con su nieta Claudia Drastrup Gerbasi
en  su Pent House de Cumbres de Curumo (1988)
Tomada de www.vicentegerbasi.net
En el Prólogo a la Antología Poética de Vicente Gerbasi (Monte Ávila, Caracas, 1990), Francisco Pérez Perdomo nos dice:
A partir de 1977 Vicente Gerbasi publica Retumba como un sótano del cielo (1977), Edades perdidas (1981), Los colores ocultos (1985), Un día muy distante (1988) y El solitario viento de las hojas (1989), libros que disiparon por completo nuestras dudas y que vienen a corroborar, asimismo, la persistencia creadora y la altísima jerarquía estética de este poeta venezolano.
En su escritura de ahora hay al mismo tiempo continuidad y renovación. Gerbasi, siendo siempre el mismo, es otro y en muchos textos mejor. Búsqueda poética que vuelve al pasado y pasado que se hace punto de partida presente. Viaje circular a imagen y semejanza de la serpiente infinita que se muerde la cola (...)
... En sus últimos libros, Vicente Gerbasi se propone, en breves líneas, apresar un instante, la emoción de ese instante. Por eso esta poesía se vuelve muy directa y prescinde de todo aquello que pudiera ser accidental, para buscar, despojadamente, lo esencial. Lo anecdótico va desapareciendo. Y este instante creado generalmente no pertenece al presente, sino que las más de las veces se sitúa en el pasado, ocurre en la memoria... 

domingo, 26 de mayo de 2013

Martes de carnaval

Negrita... fiesta de carnaval
Contribución de Ora Chapellín al grupo Caracas en Retrospectiva
de Facebook

MARTES DE CARNAVAL


Pongo las máscaras sobre el vidrio
y encuentro los ojos huecos entre el azul y el rojo,
en una penumbra donde renace el rostro
como en un cuadro antiguo.

Bien, no llevo máscara,
pero en torno mío llueven las serpentinas,
veo una luz cambiante de cristalería,
oigo el ruido de una fuente que se ilumina de noche.

He andado mucho para llegar a esta ciudad
donde la llovizna hace un lago de avisos luminosos,
donde los mendigos duermen en los umbrales del tiempo.

Vine con zapatos de campesino,
con yerbas en los bolsillos,
con la costumbre de hablar con los animales
y de mirar largamente las noches estrelladas.

Los disfrazados de muerte
cabalgan por oscuras colinas.
Los veo entre las rocas,
como sombras de la luna,
vestidos de telas blancas, en sus caballos blancos,
entre el verde oscuro de los árboles nocturnos.

Bien sé que hay muchas casas pobres,
aquí y junto a lejanos ríos,
en esos grandes puertos de carbón,
en el huracán de oscuras montañas despeinadas,
a orilla de los pinos y los hielos,
casas con negros muros en el tiempo,
con niños pidiendo pan a media noche,
y padres que se desvelan en silencio.

Y sé que hay espadas en el vino,
espadas en la sangre,
epadas en las cárceles, espadas que cortan ojos en la sombra.

Las bellas prostitutas en la danza,
en el centro del fuego, quemando serpentinas...
Oigo. Oigo largamente la noche,
y resbalan en mis sentidos los colores
como un museo de cera que se incendia.


Los espacios cálidos (1952)
Vicente Gerbasi


Vicente Gerbasi
tomada de www.vicentegerbasi.net
En su libro La antigua y moderna literatura venezolana (Armitano, Caracas, 1966), Pedro Díaz Sejias incluye como anexo  Nacimiento de la melancolía y Martes de Carnaval de Vicente Gerbasi.  Nos dice sobre el poeta:
Secretario de Redacción de Viernes, es quizá la figura poética más descollante formada en aquel Grupo. Se inició en la poesía venezolana con su libro Vigilia de un Náufrago, en el que los críticos anotaban un fino espíritu de añoranza, un rico mundo de sueños y un concentrado acento personal.
Después publica Bosque doliente (1940). es un libro de suaves luces, de fresco lenguaje, en el que los problemas del hombre frente a Dios, a la Naturaleza, cobran caracteres de confidencia, de música tierna y sugestiva. En 1943, Gerbasi publica un libro de acendrado linaje clásico: Liras, con el que gana el premio municipal de poesía correspondiente a ese año. En 1949 publica un poema largo, de gran aliento, en el que se mueve un mundo rico de cosas, de gentes, de misterios, de magia, bajo el título de Mi padre, el inmigrante. Después publica Tres nocturnos (1946) y una Colección de poemas (1947). En 1952 publica un poemario, en el que está presente su obra de madurez: Los espacios cálidos. En este libro Gerbasi ha encontrado la precisión de lenguaje, la sencillez en la técnica poética y una profunda y sugerente inspiración, que le sitúan entre los más altos valores de la lírica venezolana actual.
Más adelante, agregaremos otras apreciaciones críticas de su obra, para conocerlo mejor.

De la ética estoica y el bien vivir

Antología de los primeros estoicos griegos
Portada
Ocasionalmente compro libros de autores clásicos del mundo antiguo para ir completando una sección de la biblioteca que he dado en llamar "el areópago". Allí hay de todo un poco, desde Apolodoro de Rodas hasta Virgilio; teatro, poesía, biografías, filosofía,  historia... Es una afición que despertó en la escuela, pero que sólo ahora, con el suficiente tiempo libre, he podido ir coleccionando. Claro, los libros no se coleccionan, sino que se leen. Tenía un profesor en la universidad que decía que sólo se tenían los libros que se habían leído... Hoy le doy la razón.

Pues bien, el martes en la tarde, a la hora del cierre, me acerqué a mi librería favorita. Como no quería salir con las manos vacías, me acerqué a la sección de clásicos y escogí un ejemplar de Antología de los primeros estoicos griegos (Akal, Madrid, 1991), edición de Martín Sevilla Rodríguez, profesor de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de Oviedo. Lo compré porque el Areópago necesita enriquecerse con un poco de filosofía y porque me gustan los estoicos y su ética.

El editor nos señala:
La Stoa Antigua constituye uno de los sistemas más potentes del período helenístico, de lo que son prueba las posteriores y sucesivas etapas de la escuela en época antigua, así como la profunda influencia generada en el pensamiento filosófico posterior, principalmente ético; sin olvidar el "redescubrimiento" de la lógica estoica por parte de algunos autores de la Lógica moderna, llamada Lógica matemática. Esta Antología ofrece al lector interesado los textos más representativos de las tres secciones, Lógica, Física y Ética, en que los Estoicos organizaron su sistema filosófico. 
En efecto, muchos aspectos del concepto virtudes cívicas y republicanas de Occidente, así como los conceptos de buen gobierno y participación del ciudadano virtuoso en la vida política de la sociedad, proceden de las enseñanzas estoicas. Por eso, en vez de leerme el libro de principio a fin, recurrí a los últimos capítulos dedicados a la Ética. De allí entresaco algunos párrafos que considero actuales y nos dan idea del pensamiento estoico:
DIÓGENES LAERCIO, Vidas de filósofos, VII, 87-89:
Zenón, en su libro Sobre la naturaleza del hombre, fue el primero en establecer como fundamento el vivir conforme a la naturaleza, lo que es vivir según la virtud, pues la naturaleza nos lleva hacia ésta. E igualmente Cleantes en su libro Sobre el placer... Es igual vivir según la virtud que vivir según la experiencia de lo que es conforme a la naturaleza, como dice Crisipo en el libro primero de su obra Sobre los fundamentos. Pues nuestras naturalezas son parte de la naturaleza del Todo. Por esta razón el fundamento consiste en vivir conforme a la naturaleza, lo que es vivir según la naturaleza de uno mismo y la de todas las cosas, no haciendo nada de lo que acostumbra prohibir la ley común, que es la recta razón que recorre todas las cosas y es la misma para Zeus, guía para lo que atañe al gobierno de los seres. Y esto mismo es la virtud del hombre feliz y el flujo sin trabas de la vida, cuando todo se realiza de acuerdo con el daimon de cada uno y según el designio de quien gobierna el Todo. ... Crisipo entiende la naturaleza con la que es necesario vivir en conformidad como la naturaleza humana común e individual. Cleantes, en cambio, toma la naturaleza humana común solamente, y no la particular. La virtud es una disposición acordada y puede ser escogida por sí misma, no por algún temor o esperanza o por algo externo; en ella está la felicidad, en tanto que es el alma preparada para el acuerdo de toda la vida.
ESTOBEO, Selecciones, II, 7,5:
De las cosas que existen, dice Zenón, unas son buenas, otras malas y otras indiferentes. Buenas son la prudencia, la templanza, la justicia, el valor, y todo lo que es virtud o participa de la virtud; malas son la irreflexión, la intemperancia, la injusticia, la cobardía, y todo lo que es maldad o participa de la maldad; e indiferentes son la vida y la muerte, la buena y la mala reputación, el dolor y el placer, la riqueza y la pobreza, la enfermedad y la salud, y cosas parecidas a éstas. (...)
De los bienes, unos son virtudes, otros no. Por ejemplo, la inteligencia, la prudencia, el valor, son virtudes, pero la gracia, la alegría, el ánimo, la decisión y cosas semejantes no son virtudes. De las virtudes, unas son conocimientos y saberes de algo, otras no. Por ejemplo, la inteligencia, la prudencia, la justicia, el valor, son conocimientos y saberes de algo, pero la magnanimidad, el vigor y la fuerza no son conocimientos ni saberes de algo. Y análogamente, de los males, unos son defectos, otros no. Por ejemplo, la insensatez, la injusticia, la cobardía, la pequeñez y debilidad del alma, son defectos, pero la pena, el miedo y cosas semejantes no son defectos. De los defectos, unos son desconocimientos e inhabilidades de algo, otros no. Por ejemplo, la sensatez, la intemperancia, la injusticia, la cobardía son desconocimientos e inhabilidades de algo, pero la pequeñez y debilidad de alma  no son desconocimientos ni inhabilidades de algo.
Ojalá hubiese en la sociedad actual un número significativo de estoicos que se dedicaran a propagar la virtud; sin duda el mundo sería mejor. Ahora, ¿Cómo reconocer al virtuoso, al justo, al sabio?
DIÓGENES LAERCIO, Vidas de filósofos, VII, 119
Los buenos, los sabios, son parecidos a los dioses, pues tienen en sí mismos algo como divino; en cambio el malo, el no sabio, es ateo; pero hay dos clases de ateos; el contrario a los dioses y el que no hace caso alguno de ellos, y este último no  es precisamente el malo.
ESTOBEO, Selecciones, II, 7, 11m
El bueno, el sabio, que es sociable, hábil persuasivo y persigue en su trato la benevolencia y la amistad, es lo más armonioso que pueda darse para con la multitud de los hombres, y por esto es también amable, agradable, convincente, y aún astuto, certero, oportuno, ingenioso, llano, no rebuscado, sencillo y sincero; en cambio el malo, el no sabio, es culpable de todo lo contrario. Dicen los Estoicos que ironizar es propio de los no sabios, pues un hombre franco y sabio no ironiza; y lo mismo cabe decir de hacer sarcasmos, que es ironizar con burlas. Solamente admiten la amistad en los sabios, puesto que sólo en ellos se da concordia con respecto  a las cosas de la vida, y la concordia es un conocimiento de lo que es bueno para todos. La amistad auténtica, y no la de nombre falso, es imposible sin fidelidad y constancia; en los no sabios, que son infieles e inconstantes y les gustan las querellas, no existe la amistad y se dan otras relaciones y ataduras sometidas a necesidades y doctrinas ajenas. Dicen también que sentir afecto, consagrarse a algo y amar es propio de sabios solamente.
¿Y cuál es la utilidad práctica de esta filosofía? ¿Podrá aplicarse a la política? Al menos ya podemos distinguir al bueno del malo...
SÉNECA, Sobre el ocio, III, 2:
Dice Zenón: el sabio accederá a la política, si nada se lo impide.
SÉNECA, Sobre la serenidad del alma, I, 10:
De acuerdo con ellos, sigo resueltamente a Zenón, Cleantes y Crisipo: aunque ninguno de ellos accedió a la política, sin embargo, ninguno lo impidió.
PLUTARCO, Discursos I y II sobre la fortuna o la virtud de Alejandro Magno, I, 6:
La muy admirada República de Zenón, el fundador de la escuela estoica, tiende fundamentalmente a este único principio: que no vivamos en ciudades ni países separados unos de otros por leyes particulares, sino que consideremos a todos los hombres compatriotas y conciudadanos, y que haya un solo mundo y ordenamiento, como una multitud asociada y constituida con arreglo a una ley común. Esto escribió Zenón representándoselo como sueño o imagen de un buen ordenamiento y República para el filósofo.
Suena a utopía, pero en la vida real, y siguiendo esta Ética, podremos escoger un buen gobernante entre los justos, buenos o sabios, y no caer en manos de los no sabios. Para ello se requiere una sociedad virtuosa (y sabia). ¿Será posible?

Después de leer este libro corrí al Puente de la Av. Fuerzas Armadas, donde me esperaba Diógenes Laercio. Otro gran libro que incorporo al Areópago.

Zenón (335 - 263 a C

sábado, 25 de mayo de 2013

Te amo, infancia

Vicente Gerbasi a los 10 años
Foto tomada de www.vicentegerbasi.net

TE AMO, INFANCIA


Te amo, infancia, te amo
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutas
en los pesados ramajes.

Te amo, infancia, te amo
porque me regalaste lluvia
que hace crecer los riachuelos de mi aldea,
porque le diste a mis ojos un arcoiris sobre las colinas.

¿Aún existen los naranjos
que plató mi padre en el patio de la casa,
el horno donde mi madre hacía pan
y doradas roscas con azúcar y canela?

¿Recuerdas nuestro perro que jugando
me mordía las piernas y las manos?
Nacían puntos de sangre, un pequeño dolor,
pero todo pasaba pronto con el sabor de las guayabas.

Te amo, infancia, te amo
porque eras pobre como un juguete campesino,
porque traías los Reyes Magos por la ventana.

Un día llevaste a la puerta de mi casa
un hombre de barba que hacía bailar un oso a golpes de tambor,
y otro día le dijiste a mi padre que me regalara un asno negro.

¿Recuerdas que tú y yo lo bañábamos en el río?
¿Recuerdas que había una penumbra de bambú y helecho?

Te amo, infancia, te amo
porque me ponías triste cuando estaba enfermo,
cuando mi madre me hablaba de su tierra lejana.

¿Recuerdas? Una vez me mostraste un eclipse a las diez de la mañana
y las aves volvieron a dormir.

¿Existe aún aquel niño sin parientes
que un día bajó de la montaña
y me pidió el pan que yo comía en la plaza de la aldea?

Te amo, infancia, te amo
poque me dabas panales de miel en la casa de la escuela,
porque me llevabas al sitio donde vivían las vacas.

Te amo, infancia, te amo
porque me regalaste mi aldea con su torre,
y sus días de fiesta con toros y jinetes y cintas
y globos de papel y guitarras campesinas
que encendían las primeras estrellas más allá de los árboles.

Te amo, infancia, te amo
porque te recuerdo a cada instante,
en el comienzo del día y en la caída de la noche,
en el sabor del pan,
en el juego de mis hijos,
en las horas duras de mis pasos,
en la lejanía de mi madre
que está hecha a tu imagen y semejanza
en la proximidad de mis huesos.

Los espacios cálidos (1952)
Vicente Gerbasi

Rafael Arraiz Lucca, en su Antología de la poesía venezolana (Panapo, Caracas, 1997), incluye varios poemas de Vicente Gerbasi: Mi padre, el inmigrante, XXV (fragmento); Nacimiento de la melancolía; Te amo, infancia; En el fondo forestal del día; Viaje a Italia, y Oración. Al leer esta breve selección, surgió el dilema de cual transcribir. Gerbasi llevó hasta la tumba la imagen de su pueblo natal, Canoabo, y de los recuerdos de una infancia sin duda feliz.

Casa natal del poeta. Canoabo, estado Carabobo
Foto de www.vicentegerbasi.net

viernes, 24 de mayo de 2013

Tablero de ajedrez

El gran juego, por Giorgio de Chirico

TABLERO DE AJEDREZ

La plaza tiene una soledad de cuadro de Chirico:
silencio de la memoria que va hasta una lejanía arcada.

Con una delgada nube en el horizonte,
las campanas iluminan la ciudad.

Caballos,
torres,
reinas,
en el aire de los árboles que florecen en las calles.

Pasaron los festejos de las máscaras,
y los barrenderos reunieron colores
en los rincones de la madrugada.
Los barrenderos, sombras herméticas
que acumulan nieve en lejanos inviernos urbanos,
al borde de las carnicerías iluminadas.
Pasaron los festejos
y la plaza abandonada reluce en sus mármoles rojos y negros.

Un rey de larga túnica
contempla el silencioso espacio
donde un día fueron decapitados los años.


Por arte de sol (1958)
Vicente Gerbasi


Vicente Gerbasi
1913-1992
Esta es la primera entrega del pequeño homenaje que esta bitácora hace a Vicente Gerbasi en el centenario de su nacimiento. El texto está tomado de la Antología poética de este autor, editada por Monte Ávila (Caracas, 1990), que a su vez es reedición de la publicada en 1970, actualizada hasta Iniciación de la intemperie  (1990). Los editores dicen del poeta y su obra:
Dueña de una ya definitiva posición de privilegio en el universo de la literatura contemporánea, la poesía de Vicente Gerbasi, traducida a varios idiomas, es objeto de una sostenida y creciente demanda por parte de nuestros lectores. Es por eso que Monte Ávila reedita ahora, con verdadero placer, su ya popular Antología poética. Compuesta originalmente por los once libros que contienen la vasta producción del poeta entre 1943 y 1977, en ésta, su tercera edición, se ve enriquecida con el añadido de la obra acumulada desde entonces al presente por este infatigable artista. El lector encontrará, así, junto al material ya recopilado -que incluye auténticos hitos como Mi padre el inmigrante y Los espacios cálidos-, los siguientes libros, la mayoría de ellos editados por separado bajo nuestro sello: Edades perdidas (1981), Los colores ocultos (1985), Un día muy distante (1988), El solitario viento de las hojas (1989) e Iniciación en la intemperie (1990).
Legendario fundador del grupo Viernes, a Gerbasi se debe, en buena parte, la aclimatación de la herencia romántica y surrealista en la poesía venezolana contemporánea. Maestro de generaciones de poetas y modelo de integridad y consecuencia creadora, esta antología es, pues, un homenaje merecido a la alta condición de su obra.

jueves, 23 de mayo de 2013

Un centenario importante

Vicente Gerbasi
1913-1992
Foto El Universal

En unos días se cumplirá el primer centenario del nacimiento del gran poeta venezolano Vicente Gerbasi, un hombre que no sólo fue poeta, escritor, político y diplomático, sino que estuvo comprometido con la libertad y democracia de su país. Don Vicente es un autor de gran calidad de lenguaje y expresión. Lo considero cercano pues es el padre de mi gran amiga Beatriz Gerbasi de Drastrup, a través de quien conocí a sus otros hijos, en especial a Fernando, Embajador de larga y brillante trayectoria, Como un pequeño homenaje al poeta Gerbasi, en los próximos días transcribiremos en esta bitácora algo de su obra, que sé gustará a los lectores. Por hoy, reproduzco la noticia de El Universal de hoy. Sus familiares mantienen una página titulada Una página para Vicente Gerbasi. Recomiendo visitarla.


¡FELIZ CUMPLEAÑOS!


LOS POETAS CELEBRAN EL CENTENARIO DE VICENTE GERBASI

Al cumplirse el próximo 2 de junio, 100 años de su natalicio, se inician oficialmente los actos conmemorativos del centenario de Vicente Gerbasi, una de las figuras venezolanas más representativas de la poesía y de las letras en Hispanoamérica.
Para ello, la Fundación Cultural "Vicente Gerbasi" en alianza con importantes organizaciones académicas, literarias y culturales, el apoyo de Banesco y otras empresas privadas, impulsa una variada agenda de actividades, que se desarrollarán a lo largo del año, para celebrar y fomentar la difusión de la obra de este poeta esencial en la historia de nuestro país.
Comenzando el propio 2 de junio, en la Librería Kalathos de Los Galpones, a las 11 de la mañana se realizará un recital de sus poemas emblemáticos, el cual tendrá por título "Relámpago Extasiado" y en el que la escritora y estudiosa de la obra de Gerbasi, Patricia Guzmán, acompañada por Victoria di  Stefano,  José Tomás Angola y Sonia González, se adentrará en sus versos,  en un recorrido por los "pasajes del hombre, el tiempo y el paisaje" siempre presentes en la obra del poeta oriundo de Canoabo.
Posteriormente, a las 3 de la tarde, también en Kalathos,  se bautizará el libro "Homenaje a Vicente Gerbasi (en el centenario de su nacimiento)". Editado por el Centro de Estudios Latinoamericanos "Arturo Uslar Pietri" el texto reúne a 18 autores, quienes desde la pluralidad de su oficio, articulan un amplio retrato, que como bien lo señala Enrique Viloria Vera, su compilador, es "expresión de una genuina admiración y un aporte para el estudio y comprensión de su inmensa obra".  La presentación estará a cargo del propio Viloria y del periodista y poeta, José Pulido.
Al día siguiente, la Academia Venezolana de la Lengua celebrará una sesión solemne en homenaje a quien fuera individuo de número de la Academia, Premio Nacional de Literatura e incansable promotor de la cultura y la proyección de nuestras letras  tanto dentro como fuera de Venezuela.  El orador de orden será el académico y profesor Alexis Márquez  Rodríguez.
"Yo soy Canoabo"
Considerado uno de los escritores más influyentes del siglo XX en Venezuela, profuso articulista, diplomático y con una obra que desarrollada a lo largo de toda su vida suma más de una veintena de títulos, incluyendo dos libros de crítica literaria,  Vicente Gerbasi se erige como un referente obligatorio para las nuevas generaciones.
"Mi padre, el inmigrante" es quizás su poema más difundido y se transformó en un singular acontecimiento desde su publicación en 1945. El misterio universal de la vida y la muerte capturado en tan sólo 9 palabras: "Venimos de la noche y hacia la noche  vamos". Pero es "Vigilia del náufrago" en 1937, el advenimiento de lo que estaba por venir y sus "Oriundos del paraíso", publicado  luego de su partida en 1992, la coronación de su genio.
Cuando se le abordara sobre la naturaleza, su poética y el espíritu místico de su obra, surgía obligatoriamente Canoabo, su patria chica, y cómo este reducto rural en el estado Carabobo, impregnó su obra de manera inevitable y así lo dejará por sentado en no pocas oportunidades: "Es que Canoabo está en mí. Ya no necesito tener nostalgia de él, es mi alma. Yo soy Canoabo".

miércoles, 22 de mayo de 2013

La Virgen del Totumo, Nuestra Señora del Socorro de Barcelona

Virgen del Totumo, foto antigua.
Tomada del www.barcelonahistoriasyleyendas.blogspot.com

La imagen de Nuestra Señora del Socorro que se venera en la catedral de Barcelona, tiene una historia interesante. Fue también un polo de atracción al culto mariano en el oriente de Venezuela desde el siglo XVII, cuando fue hallada por unos pescadores indígenas en las ramas de un totumo (Crescentia cujete), de donde toma el nombre por el que popularmente se la conoce. Está incluida por el Padre Barnola en su artículo sobre las advocaciones marianas más populares en Venezuela (aquí). El Barón de Humboldt, en su Viaje a las regiones equinocciales de América (Tomo 5, Monte Ávila, Caracas, 1991) la menciona:
... La antigua villa de Cumanagoto es célebre en el país por una imagen milagrosa de la Virgen, encontrada, según los indios, en el tronco hueco de un totumo, o viejo calabacero (Crescentia cujete). Esta virgen fue llevada en procesión a Nueva Barcelona; pero cada vez que los clérigos estaban descontentos con los habitantes de la nueva ciudad, ella huía de noche y regresaba al tronco del árbol en la desembocadura del río. Este prodigio no cesó sino cuando se construyó un gran convento (el colegio de la Propaganda) para alojar allí a los monjes de San Francisco. Ya habíamos visto anteriormente cómo, en un caso semejante, el Obispo de Caracas hizo trasladar la imagen de Nuestra Señora de los Valencianos a los archivos del obispado, y cómo permaneció treinta años secuestrada.
Ruinas del Convento de San Francisco o de la Propaganda Fide,
conocido como Casa Fuerte, mencionado por el Barón de Humboldt.
La referencia de Alejandro de Humboldt, que no vino a hacer turismo religioso sino a una exploración científica de envergadura, tiene el valor de indicar el significado de la imagen para la ciudad, su historia y la edificación del Convento de la Propaganda Fide (hoy Casa Fuerte de Barcelona). La noticia que nos da sobre el secuestro por el Obispo de Caracas de la imagen de Nuestra Señora del Socorro de los Valencianos, no es correcta (nunca fue secuestrada) y parece confundirla con la Peña Admirable de Parapara de Ortiz que estuvo depositada en el archivo episcopal de Caracas por treinta años. Es interesante, en cambio, lo relativo al convento de los franciscanos porque fue allí donde el padre Fray Antonio Caulín, escribió su Historia corográfica, natural y evangélica de la Nueva Andalucía, en la que recoge algunos de los milagros realizados.

Para la información sobre esta importante imagen, seguiremos las referencias que da Alfredo Armas Alfonzo en su libro La Tierra de Venezuela y los cielos de de sus santos (Armitano, Caracas, 1977).
Hacia 1650, tres pescadores de la playa de Maurica, al norte de Barcelona, volvían a sus casas después de estar atarrayando en las aguas del mar próximo al estuario del Neverí, cuando descubrieron lo que parecía una santica entre las ramas de una mata de totumo o tapara. La cogieron, por supuesto, y se la llevaron al párroco de San Cristóbal de los Cumanagotos, que lo era Juan Caro. El religioso identificó la imagen como la Virgen del Socorro y la puso en una de las capillas. Fray Antonio Caulín menciona que un vecino de Cumanagoto, en viaje marítimo de La Guaira a la villa del Neverí, llevaba consigo la imagen y que esta desapareció misteriosamente de entre su equipaje frente a las costas orientales. El relato popular elude e ignora esta noticia del viajante.
Portada del libro de Fray Antonio Caulín: Historia
corográfica, natural y evangélica de la Nueva
Andalucía. Allí el franciscano relató la historia de
Nuestra Señora del Socorro de Barcelona
Al día siguiente de la aparición y en boca de los vecinos el suceso divino, Caro advirtió, a la hora de la misa, que la Virgen del Socorro ya no estaba en el sitio del altar, y ninguna razón de ella le pudo dar el sacristán. Se pensó entonces en que los pescadores la hubiesen retirado durante la noche. Se hizo llamar a los hombres, pero alegaron su inocencia. En la averiguación se ocupaban, cuando los pescadores tuvieron una corazonada:
-la mata de tapara- se dijeron uno al otro los asombrados pescadores, y a Maurica volvieron con toda la prisa de que eran capaces, para reencontrar la santica en el mismo lugar del día anterior. Así volvió al altar la Virgen del Socorro, no sin asombro del Padre Caro.
A la mañana del tercer día, vuelta a hallar el altar vacío y vueltas las suposiciones, pero esta vez no fueron solos los hombres al lugar de la playa de Maurica. Caro presidía el grupo de vecinos que a la hora de la tarde tomaron el camino de arena y espinar desde San Cristóbal a aquella sección de la playa donde en las creciente, el río Neverí acumula árboles muertos y desechos vegetales. Todos de rodillas rezaron la salve ante el taparo que la Santa Madre de Dios había elegido por residencia terrena. El Padre Caro tomó la imagen entre sus manos y devoto y abismado reemprendió el regreso, con un sol amarillo y trémulo a sus espaldas. La caminata terminó en las gradas mismas del altar mayor de la Iglesia de San Cristóbal (...) Religioso, sacristán y feligreses volvieron a rezar la Salve Regina.
(...) Por tercera vez la Virgen del Socorro volvió al totumo de Maurica, y su traslado a la parroquia lo hizo el Padre Caro acompañado de todos los vecinos previamente convocados.
Maurica, zona cercana a Barcelona. Hoy es un barrio marginal,
colmado de basura y con las playas contaminadas de aguas negras.
En las cercanías se desarrollaron los hechos narados.
Foto tomada de www.eltiempo.com.ve
Venían rezando el rosario. Se dispuso hacerle una gran fiesta hasta la mañana siguiente. El Párroco habló a todos del milagro y de los favores que había de recibir la villa de la Virgen del Socorro que así dejaba ver sus intenciones. El pueblo le rezó a la aparecida y todo hacía suponer que San Cristóbal por fin contaría con la presencia de la Augusta Señora junto a la del patrono de los viajeros. Pero no. Por cuarta vez se produjo la increíble historia de la desaparición de la iglesia y la aparición en el totumo. Esta vez la procesión de retorno tendría la mayor solemnidad. El Padre Caro se revistió de sobrepelliz, estola y capa pluvial. Cuatro notables portaban el palio del Santísimo Sacramento, y bajo palio, entre avemarías y letanías enfervorizadas, entró la procesión a la iglesia y se cantó la misa solemne de Nuestra Señora.
La Virgen del Totumito esta vez fue colocada sobre el sagrario. Y es fama que nunca más escapó de la casa de San Cristóbal, hasta que refundidas las poblaciones de Cumanagotos y la Santa WEulalia de Nueve Barcelona, en 1671, la Virgen del Socorro tuvo su altar propio sobre una ara consagrada cubierta con palia. Esa distinción o privilegio extraño a toda ley religiosa provocó los reparos de los obispos que tuvieron la oportunidad de visitar la capilla de la Virgen...
Hasta la creación del Obispado de Santo Tomé de Guayana (Angostura, hoy Ciudad Bolívar), Barcelona, junto con las provincias de Nueve Andalucía, Guayana, Margarita y Trinidad pertenecían a los Anexos Ultramarinos del Obispado de San Juan de Puerto Rico. Los obispos que menciona Armas Alfonzo lo eran de Puerto Rico y como tales lo hacían como parte de las visitas pastorales. Entre ellos se cuenta Mariano Martí, quien en su condición de Obispo de San Juan de Puerto Rico visitó la iglesia parroquial de San Cristóba y Santa Eulalia y fue uno de los prelados que puso reparos a la manera extracanónica en que se veneraba la imagen (sobre ara) Cuando el Párroco le muestra al Obispo la imagen, éste nota que hay "una palia sobre el ara en que está la Señora"...
Nuestra Señora del Socorro se encuentra en la capilla de San Celestino
en la Catedral de Barcelona.  El altar de mármol es obra de mediados del
siglo XX. Las imagenes de Don Bosco y de San Martín de Porres son
relativamente recientes. Las placas de agradecimiento a San Celestino
afean la capilla.
-¿Sobre palia? ¿Cómo es eso? -dijo su Ilustrísima-. Ara no debe haber en otra parte que en los altares para celebrar sobre ella el sacrificio de la misa, que para eso solamente es el ara.
Yo respondí:
-Señor, esta imagen la han visitado muchos de los antecesores de su Ilustrísima, y según estoy informado todos han puesto reparo en el ara, pero los mismos Señores Obispos que han puesto reparo, han vuelto a poner la imagen sobre la palia y ara, y esta ara está aquí hasta que se mande quitarla.
Habiendo oído su Ilustrísima esta respuesta, se quedó viendo con toda atención la santísima imagen, é hincado de rodillas entonó la salve, y seguimos todos los que le acompañábamos cantándola con toda solemnidad, y concluida con la oración: Deus qui salutis aeternae, que cantó su Ilustrísima, tomo  con sus manos la palia y la extendió sobre la referida ara, y despues tomó la prodigiosa imagen, la puso sobre la dicha palia y ara y habiendo cerrado el tabernáculo, volvió al pueblo y dijo:
-Concedo cuarenta días de indulgencia a los que devotamente recen una Salve ante esta santísima Imagen.
¿Cuales eran los prodigios que se le atribuían a esta imagen de Nuestra Señora un siglo después de su hallazgo? El padre Antonio Caulín nos refiere algunos:
Vista lateral de la Catedral de Barcelona. En la primera capilla
se encuentra el cuerpo incorrupto de San Celestino mártir.
La imagen del Socorro está alojada allí; en tiempos antiguos
tuvo capilla propia (la segunda), donde ahora están inhumados
los restos de obispos de Barcelona.
 ... el del barco español que escapó del abordaje de unos piratas invocando a la Virgen, que le abrió la entrada al río Neverí a pesar de ser estrecha y tener poca agua, y así pudieron penetrar hasta una suficiente distancia, donde amarraron la nave a un grueso guamo. En gratitud, el capitán regaló las campanas de que carecía la iglesia, un cáliz, algunas joyas para el adorno de la Virgen, y un exvoto con forma de barco. Despegaron de vuelta no sin antes postrarse a los pies del Socorro.
El milagro de la retirada inglesa es otro de sus prodigios. Soldados de esa bandera desembarcaron en la costa de Barcelona, no se explica cuándo ni con qué motivo, y vino a su encuentro un verdadero ejército de españoles que mandaba una bella mujer.
Los invasores no quisieron arriesgar una batalla ante la superioridad numérica de sus contrarios y prefirieron reembarcarse. Los vecinos de Barcelona fueron hasta la iglesia a expresarle su gratitud a la Virgen y vieron que el manto de la santa reliquia tenía adheridos cadillos y espinas propios de la vegetación rastrera del sitio del desembarco inglés. La orilla del traje apareció mojado y enarenado.
... En 1748, una peste produjo la baja de algunos vecinos de Barcelona. Caulín los instó a la invocación de la Virgen. La imagen se expuso al público, junto al Jesús Nazareno y el San Francisco de Asís del convento franciscano. El pueblo se confesó y comulgó e hizo penitencia. Los enfermos curaron y el mal se acabó. En pago del favor, durante quince noches consecutivas se sacó a la calle la prodigiosa protectora de la ciudad.
Sólo una vez la Virgen del Socorro negó su intercesión a una Barcelona sedienta.  Fue en 1752 y en castigo a "la reincidencia en el pecado y ninguna enmienda de las malas costumbres"...
Nos dice también Alfredo Armas Alfonzo que el Obispo Mariano Martí dejó una descripción de la imagen, que, a pesar de lo breve, nos dice mucho:
Mide de arriba a abajo unos treinta y cinco centímetros y es imagen de vestir como la de Margarita. De ordinario la capa con la que se la viste y que siempre se renueva, esconde la media luna en la que parece apoyarse. Una peluca de pelo liso le cae sobre los hombros. Las manos, debido a las malas reparaciones a que se la sometido, ya no aparecen como en oración y casi cuelgan a los costados.
Capilla de San Celestino con la imagen de Nuestra Señora del Socorro
vestida de rosado chillón. Foto de 2007.
Hoy los barceloneses parecen haber olvidado a su Socorro. La primera vez que la visité, en octubre de 2007, estaba vestida color rosado "Barbie". La había imaginado ocupando su capilla particular, o en el Altar Mayor donde la colocaron luego de una restauración del retablo. Compartía, como arrimada, un espacio en la capilla de San Celestino, junto con otras imágenes, exvotos, objetos... parecía una quincalla. Volví dos años después y estaba vestida de blanco como la Virgen del Valle. ¿Se habrá perdido en la frágil memoria humana la importancia de esta pequeña imagen?

El Padre Juan Carlos Valentini, uno de mis amigos azoteguienses, me confirma que hasta bien entrado el siglo XX la Virgen del Totumito era centro de un culto mariano importante y peregrinaciones regionales. Me pregunto si aún el día del Socorro, 13 de noviembre, le celebran fiestas solemnes como las de antaño, cuando el sacerdote, revestido de sobrepelliz, estola y capa pluvial, la descubre para veneración de los fieles, quienes le cantan la salve. "Costumbre es también la de sacarla a la calle bajo palio" -nos dice Armas Alfonzo.

Estoy en deuda con los lectores de esta bitácora para comentarles sobre la historia de la Catedral de Barcelona, obra que Nuestra Señora del Socorro ayudó a construir y dar realce único en la Venezuela colonial. Las fotos que tengo no  son las mejores, lo que me indica que debo volver a la perla del Neverí y pasarla bien.


No olvides, Reina y Madre, a tu pueblo de Barcelona en Venezuela.


domingo, 19 de mayo de 2013

LXVIII Esposición Nacional de Orquídeas de la SVCN


Este fin de semana se celebró la  LXVIII Exposición Nacional de Orquídeas de Caracas, organizada por el Comité de Orquideología de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Estaba prevista para los primeros días de abril, pero debió ser pospuesta a causa de las elecciones. El local escogido en esta oportunidad fue el antiguo Casino del Centro Ciudad Comercial Tamanaco, que no tiene espacios al aire libre y está iluminado con luces fluorescentes. Acudí porque la exposiciones de la SVCN son siempre buenas y bien montadas y me gusta fotografiar los especímenes presentados. Dadas la condiciones de iluminación del local, la cámara sacó automáticamente su flash, lo que incide en la calidad de las fotos que aquí comparto.









Me alegró ver unas Miltonias en floración. Son difíciles de cultivar en Caracas, pues requieren días cálidos y noches frías, en un ambiente de alta humedad. El ejemplar que tengo en casa  se apresta a florecer.



El Comité de Orquideología de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, ofrece cada año un curso de Orquídeas para Principiantes. En 2013 será los días 5, 15, 22 y 29 de junio (mañana y tarde), en la sede de la SVCN, El Marqués. Yo lo seguí hace unos años y me pareció una experiencia interesante, pues no sólo se aprende sobre el cultivo de estas plantas, sino que se  conocen a expertos y aficionados. Para contactarlos: (0212) 271-7653, o por el celular (0424) 1111589.



En el Teocalli de Cholula


EN EL TEOCALLI DE CHOLULA

¡Cuánto es bella la tierra que habitaban
los aztecas valientes! En su seno
en una estrecha zona concentrados,
con asombro se ven todos los climas
que hay desde el Polo al Ecuador. Sus llanos
cubren a par de las doradas mieses
las cañas deliciosas. El naranjo
y la piña y el plátano sonante, 
hijos del suelo equinoccial, se mezclan
y de Minerva el árbol majestuoso.
Nieve eternal corona las cabezas
de Iztaccihual purísimo, Orizaba
a la frondosa vid, al pino agreste
y Popocatepetl, sin que el invierno,
toque jamás con destructora mano
los campos fertilísimos, do ledo 
los mira el indio en púrpura ligera
y oro teñirse, reflejando el brillo
del sol en occidente, que sereno
en yelo eterno y perennal verdura
a torrentes vertió su luz dorada,
y vio a Naturaleza conmovida
con su dulce calor hervir de vida.

Era la tarde; una ligera brisa
las alas en silencio ya plegaba
y entre la hierba y árboles dormía
mientras el ancho sol su disco hundía
detrás de Iztaccihual. La nieve eterna,
cual disuelta en mar de oro, semejaba
temblar en torno de él; un arco inmenso
que del empíreo en el cenit finaba,
como espléndido pórtico del cielo,
de luz vestido y centellante gloria,
de sus últimos rayos recibía
los colores riquísimos. Su brillo
desfalleciendo fue; la blanca luna
y de Venus la estrella solitaria
en el cielo desierto se veían.
¡Crepúsculo feliz! Hora más bella
que el alma noche o el brillante día,
¡cuánto es dulce tu paz al alma mía!

Hallábame sentado en la famosa
Cholulteca pirámide. Tendido
el llano inmenso que ante mi yacía,
los ojos a espaciarse convidaba.
¡Qué silencio! ¡Qué paz! ¡Oh! ¿Quién diría
que en esos bellos campos reina alzada
la bárbara opresión, y que esta tierra
brota mieses tan ricas, abonada
con sangre de hombres, en que fue inundada
por la superstición y por la guerra...?

Bajó la noche en tanto. De la esfera
el leve azul, oscuro y más oscuro
se fue tornando, la movible sombra
de las nubes serenas, que volaban
por el espacio en alas de la brisa,
era visible en el tendido llano.
Iztaccihual purísimo volvía
del argentado rayo de la luna
el plácido fulgor, y en el oriente,
bien como puntos de oro centelleaban
mil estrellas y mil... ¡Oh! ¡Yo os saludo,
fuentes de luz, que de la noche umbría
ilumináis el velo
y sois del firmamento poesía!

Al paso de la luna declinaba,
y al ocaso fulgente descendía,
con lentitud la sombra se extendía
del Popocatepetl, y semejaba
fantasma colosal. El arco oscuro
a mí llegó, cubrióme, y su grandeza
fue mayor y mayor, hasta que al cabo
en sombra universal veló la tierra.

Volví los ojos al volcán sublime,
que, velado en vapores transparentes,
sus inmensos contornos dibujaba
de occidente en el cielo.
¡Gigante del Anáhuac! ¿Cómo el vuelo
de las edades rápidas no imprime
alguna huella en tu nevada frente?
Corre el tiempo veloz, arrebatando
años y siglos, como el norte fiero
precipita ante sí la muchedumbre
de las olas del mar. Pueblos y reyes
viste hervir a tus pies, que combatían
cual ora combatimos, y llamaban
eternas sus ciudades, y creían
fatigar a la tierra con su gloria.
Fueron: de ellos no resta ni memoria.
¿Y tú eterno serás? Tal vez un día
de tus profundas bases desquiciado
caerás; abrumará tu gran ruïna
al yermo Anáhuac; alzaránse en ella
nuevas generaciones, y orgullosas,
que fuiste negarán...

Todo perece
por ley natural. Aun este mundo
tan bello y tan brillante que habitamos,
es el cadáver pálido y deforme
de otro mundo que fue...

En tal contemplación embebido
sorpredióme el sopor. Un largo sueño,
de glorias engolfadas y perdidas
en la profunda noche de los tiempos,
descendió sobre mí. La agreste pompa
de los reyes aztecas desplegóse
ante mis ojos atónitos. Veía
entre la muchedumbre silenciosa
de emplumados caudillos levantarse
el déspota salvaje en rico trono,
de oro, perlas y plumas recamado;
y al son de caracoles belicosos
ir lentamente caminando al templo
la vasta procesión, do la aguardaban
sacerdotes horribles, salpicados
con sangre humana rostros y vestidos.
Con profundo estupor el pueblo esclavo
las bajas frentes en el polvo hundía,
y ni mirar a su señor osaba,
de cuyos ojos férvidos brotaba
la saña del poder.

Tales ya fueron
tus monarcas, Anáhuac, y su orgullo,
su vil superstición y tiranía
en el abismo del no ser se hundieron.
Sí, que la muerte, universal señora,
hiriendo a par a déspota y esclavo,
escribe la igualdad sobre la tumba.
Con su manto benéfico el olvido
tu insensatez oculta y tus furores
a la raza presente y a la futura.
Esta inmensa estructura
vio a la superstición más inhumana
en ella entronizarse. Oyó los gritos
de agonizantes víctimas, en tanto
que el sacerdote, sin piedad ni espanto,
les arrancaba el corazón sangriento;
miró el vapor espeso de la sangre
subir caliente al ofendido cielo,
y tender en el sol fúnebre velo,
y escuchó los horrendos alaridos
con que los sacerdotes sofocaban
los gritos de dolor.

Muda y desierta
ahora te ves, pirámide. ¡Más vale
que semanas de siglos yazcas yerma,
y la superstición a quien serviste
en el abismo del infierno duerma!
A nuestro nietos últimos, empero,
selección saludable; y hoy al hombre
que ciego en su saber fútil y vano
al cielo, cual Titán, tuena orgulloso,
sé ejemplo ignominioso
de la demencia y del furor humano.


José María Heredia y Heredia
1803-1839
Recuerdo haber leído y escuchado este poema cuando cursaba la asignatura Literatura Latinoamericana el último año de bachillerato. El padre Garmendia que dictaba la materia parecía disfrutar las imágenes presentadas por José María Heredia, y con lengua y ojos de europeo aclimatado al trópico, acometía a la crítica de la obra para el disfrute de sus atentos alumnos.  Hace un par de semanas, en la Feria de Lectura Chacao compré por una cifra irrisoria (Bf. 6,90) un ejemplar de Poesía de la Independencia (Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1979). Allí está Heredia, junto con Bello y Olmedo, acompañados de una generación de poetas que asumieron plenamente su compromiso histórico. Al hojearlo y leer En el Teocalli de Cholula, los lejanos recuerdos del bachillerato con los jesuitas se agolparon y resolví transcribirlo en esta bitácora. A la distancia que marca el tiempo transcurrido, coincido con el P. Garmendia en sus apreciaciones sobre este gran poeta que murió en la flor de la edad.

Hoy, al revisar la biografía que incluye el tomo me encontré con un dato interesante. José María, nacido en Cuba, fue hijo de José Francisco Heredia, natural de Santo Domingo, que fue miembro de la Real Audiencia de Caracas en los días aciagos que siguieron a la caída de la Primera República... Es el famoso regente Heredia, el funcionario de "la piedad heroica". Leamos un poco:
...Con motivo de los diversos cargos de su padre, el magistrado José Francisco Heredia, José María realizó estudios en Caracas, México y La Habana. Aquí, en 1821, se recibió de bachiller en leyes, y, en 1823, de abogado en la ciudad de Santa María de Puerto Príncipe. Poco después, acusado de conspiración, como miembro de los "Caballeros racionales", abandonó Cuba.
Se dirigió a los Estados Unidos, y en el norte vivió en Boston, en Nueva York, y en el estado de New Haven. En 1825, como sufría horriblemente el frío de los Estados Unidos, se dirigió a México. Allí fue bien acogido por el Presidente Guadalupe Victoria e inició una serie de cargos públicos que sólo cesaron con su muerte. En México dirigió una serie de periódicos...