lunes, 29 de abril de 2013

La calumnia es un vientecillo

El Dr. Goebbels con niños en una noche de Navidad
Foto del Bundesarchiv, Belin


El 30 de abril de 1945, Joseph Goebbels (1897-1945), Ministro de Propaganda del régimen nazi, asumió el cargo de Canciller del III Reich, que retuvo por sólo un día. Este personaje perfeccionó el vicio de la mentira hasta convertirlo en todo un arte. Veamos algunas de sus ideas deshonestas, que le daban buenos resultados:

  • Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.
  • Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil.
  • Miente, miente, miente, que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá.
  • Aquellos que quieran mejorar este mundo decadente y corrupto, tendrán que comprender que plutocracia y bolchevismo no son los dos únicos caminos transitables para redimir a la humanidad de la miseria y del fracaso. Porque hay un tercer camino que es el nuestro, que es el único y el mejor. Vendrán hombres que aún sin mencionarnos, porque les estará prohibido o porque temerán hacerlo, intentarán transitar por este camino nuestro. Y serán combatidos y traicionados al igual que nosotros lo fuimos. Pero al final venceremos porque lo bueno y lo verdadero siempre triunfa en este mundo.

Hay otra frase suya que, por no ser mentira, me impresionó. Los marxistas siempre han negado su parentesco con nazis y fascistas, cuando en realidad son casi hermanos:

  • El movimiento nacional-socialista tiene un solo maestro: el marxismo.

El hombre justo, la gente de bien y de buena voluntad, debe cuidarse de  los mentirosos y sus acechanzas. Por eso en el Hit parade de esta semana escucharemos al Aria de Don Basilio (La calunnia é un venticello) de la ópera El Barbero de Sevilla, de Gioacchino Rossini. La interpreta el bajo Nicolai Ghiaurov, en una grabación de 1964, que ya es un verdadero clásico. La letra, cuya traducción transcribo, nos señala los efectos de la calumnia ("la mentira repetida mil veces") sobre la víctima. Espero que la disfruten.



LETRA (en castellano)

La calumnia es un vientecillo,
una brisita muy gentil,
que imperceptible, sutil,
ligeramente, suavemente,
comienza,
comienza a susurrar.
Bajo, bajo, a ras de tierra,
en voz baja, sibilante,
va corriendo, va corriendo,
va zumbando, va zumbando;
en las orejas de la gente
se introduce,
se introduce hábilmente
y las cabezas y los cerebros,
y las cabezas y los cerebros
hace aturdir y hace hinchar.
Una vez fuera de la boca
el alboroto va creciendo,
toma fuerza poco a poco
vuela ya de un lugar a otro;
parece un trueno, una tempestad
que en medio del bosque
va silbando,
atronando, y te hace de horror helar.
Al final se desborda y estalla,
se propaga, se redobla
y produce una explosión,
¡como un disparo de cañón!
¡como un disparo de cañón!
Un terremoto, un temporal,
un tumulto general
que hace agitar el aire.
Y el infeliz calumniado,
envilecido, aplastado,
bajo el azote público podrá
considerarse afortunado si muere.
Y el infeliz calumniado,
envilecido, aplastado,
bajo el azote público podrá
considerarse afortunado si muere.



domingo, 28 de abril de 2013

IV Exposición Nacional de Orquídeas FUNCOR


He aquí algunas de las fotos que tomé en la IV Exposición Nacional de Orquídeas FUNCOR (Fundación de Cultivadores de Orquídeas), efectuada el 27 y 28 de abril en los Espacios Abiertos de CorpBanca, Plaza de la Castellana (o Isabel la Católica) Espero les guste.













Algunas flores mostraban manchas y señales de deterioro. ¡Qué lástima!




sábado, 27 de abril de 2013

Contra Bolívar

Contra Bolívar
Portada

El amigo Naiffer Olivares, asiduo lector de esta bitácora, me preguntaba si se conseguirá en Caracas un ejemplar de Recuerdos sobre la rebelión de Caracas, obra del médico realista caraqueño José Domingo Díaz. Hace unos días leímos una página de esta obra a propósito de un cuadro de Tito Salas, perteneciente a la colección de la Casa Natal del Libertador (por aquí). Lamentablemente, no hay ediciones recientes de Recuerdos de la rebelión..., pero hace tres años salió al mercado Contra Bolívar (Libros Marcados, Caracas, 2009) que recoge una selección de los artículos del Dr. Días contra Simón Bolívar, analizados por el historiador Tomás Straka.

Hay diferencias, no sólo de contenido documental, entre el libro de Straka y el de la Academia Nacional de la Historia, publicado en 1961 con motivo del sesquicentenario de la independencia. en Contra Bolívar, el historiador hace un examen serio y objetivo que busca presentarnos y ponernos en contacto con:
...un caraqueño que no compartió ninguna de sus verdades. Con un hombre nacido en su tierra, que aseguró -y no hay motivos para no creerle- amarla, pero que dedicó su vida a demoler cada una de las certezas sobre las que se ha construido nuestra vida política por doscientos años. un caraqueño para quien el Libertador no es un héroe sin discusión, sino un personaje susceptible de epítetos como los de "inhumano, cobarde, cruel, insensato, pueril, orgulloso, pérfido, é ignorante", tal como lo llama en uno de sus artículos. Un hombre que nunca creyó en la conveniencia de independizarnos de la corona castellana, ni mucho menos en la viabilidad  de la república como un modelo de organización capaz de hacernos felices y de funcionar con las virtudes con las que contábamos...
Y más adelante en la Introducción agrega Straka, refiriéndose a la Historia Patria desarrollada durante el siglo XIX y parte del XX:
Tomás Straka
Historiador
La necesidad de forjar una epopeya que le sirviera de asidero heroico a la recién nacida nacionalidad venezolana, obligó a un discurso en el que no se admitiera el hecho, reconocido por el mismo Bolívar, de que los más formidables enemigos de la república hayan sido los venezolanos fieles al Rey y no las tropas y autoridades peninsulares. No podía haber fisuras en lo que se presentó como un esfuerzo unánime, dirigido por el Libertador, para Emanciparnos de España. Ni siquiera la rebelión encabezada por José Tomás Boves en 1814 logró matizar de un todo esta visión. Presentada como un alzamiento de connotaciones sociales y raciales, más que ideológicas, como en efecto lo fue; en el que el nombre de Fernando VII presentó más una coartada que un motivo real, resultó sencillo solaparla y obviar el hecho también cierto de que con Boves, como antes con Domingo Monteverde, también iban funcionarios, letrados, sacerdotes, comerciantes y terratenientes de un amplio espectro  de criollos y pardos, educados y de capas medias, que representaron la espina dorsal del realismo...
Esto me lleva a un breve comentario sobre la edición de Recuerdos sobre la rebelión de Caracas publicada por la Academia Nacional de la Historia en 1961. El estudio preliminar y las profusas notas al pie son obra de Ángel Francisco Brice, parece buscar limpiar la memoria del Libertador de los improperios lanzador por el Dr. Díaz; no sólo publicar y analizar una obra de un contemporáneo, testigo de primera línea, se hacía necesario rebatirla:
...No obstante, como ha sido citada por algunos historiadores  especialmente aquellos que no desean o no saben apreciar imparcialmente la grandiosa y  eficaz labor militar, política y social del Libertador, nuestra Academia Nacional de la Historia, que no le teme a la libre discusión de todo lo que tenga relación con Simón Bolívar, en cualquiera de sus fases, y desde luego, con la guerra Magna, ha querido efectuar esta reedición, como una de las del Sesquicentenario de la Independencia de Venezuela, naturalmente que con las notas aclaratorias o rectificadoras del caso. Esto justificará la presente edición.
Pues bien, estas notas aclaratorias o rectificadoras parecen más bien un mentís a lo que escribió José Domingo Díaz y salvar la imagen virginal del Padre de la Patria. Esas notas al pie dificultan la lectura del texto original y recuerdan conjuros para acallar a un sacrílego y blasfemo. Si no hubieran tenido temor a la libre discusión, hubieran podido ahorrárselas y dejar que el lector las juzgase a su juicio y entender. El lenguaje es casi de disculpa por haber cometido tal pecado en el Sesquicentenario. Nada de extrañar porque estos académicos se rasgaron las vestiduras con la publicación del Bolívar de Madariaga.

En algunas librerías aún se consigue Contra Bolívar (tuvo buena venta) y tal vez en las librerías de usados, buscando con detenimiento y paciencia, la publicación N° 38 de la Biblioteca de la A. N. H., con las interminables anotaciones de Brice.

Fernando VII, por Vicente López Portaña
Colección Ayuntamiento de Valencia, España
Tomada de www.cervantesvirtual.com

jueves, 25 de abril de 2013

Cuentos de Nasrudín

Cuentos de Nasrudín
Portada
Hace unos días adquirí un ejemplar de Cuentos de Nasrudín ((Ediciones Obelisco, Buenos Aires, 2010) porque me llamó la atención su bella portada, su pequeño formato y, por supuesto su contenido. Nunca me aventuro con las carátulas bellas porque generalmente esconden algo sin valor al interior. Esta vez corrí con suerte y el libro resultó bueno y bonito. No digo barato porque el valor pecuniario es siempre relativo.

Todos en nuestra vida nos hemos topado en nuestra vida con una historieta de Nasrudín. En mi caso fue hace como 50 años con el cuento del peregrino que se encuentra en un camino con la peste y le pregunta que para dónde va; ésta le responde que a Bagdad a matar 10.000... Todo el mundo conoce esa fábula. En libro contiene unas 40 historias de este tipo. Unas nos hacen sonreír, otras nos dejan perplejos, pero todas nos hacen reflexionar un momento.

¿Quién era Nasrudín? Los editores hacen un comentario sobre este personaje sufí:
Nasr Eddin Hodja, más conocido como Nasrudín, es un Ulema mítico de la cultura musulmana (...) Falso ingenuo, suele hacerse el tonto, pero al final resulta ser mucho más inteligente e ingenioso que los demás. Sus salidas son siempre imprevisibles y sus respuestas sorprendentes desconciertan a la vez que instruyen. Por medio de la simplicidad y la objetividad, es capaz de resolver los enigmas más complejos.
Ignoro si los 41 cuentos contenidos en el libro son originales; algunos huelen sospechosamente a siglo XX, tal vez no todos lo sean, ya que la editorial ofrece todo tipo de patrañas: "Astrología, Autoayuda, Ciencias Ocultas, Artes Marciales, Naturismo, Espiritualidad, Tradición..." Toda una panoplia New Age, pues.

Miniatura que representa a Nasr Eddin
Tomada de www.aletheiamuip.com

SI NO HAY OREJAS NO HAY MENTIRAS
Un día un juez solicitó a Nasrudín que le ayudara a resolver un intrincado problema legal.
-¿Cómo crees que debería castigar a un difamador?
-Muy sencillo -contestó Nasrudín-. Cortando las orejas a todos los que escuchen sus mentiras.

miércoles, 24 de abril de 2013

Fin de semana interesante en Caracas

Plaza Francia, Altamira, donde se efectuará el 5° Festival Lectura Chacao, con los puestos de las diversas editoriales

Este fin de semana habrán dos actividades interesantes en Caracas a menos de cuatro cuadras una de otra; el V Festival de la Lectura Chacao y la IV Exposición de orquídeas FUNCOR. Pienso asistir a ambas tal vez en el mismo día como hice el año pasado y luego almorzar algo sabroso en la zona.

El V Festival de la Lectura, de más larga duración, abrirá el viernes 26 de abril y se mantendrá hasta el 5 mayo. Las diversas editoriales y distribuidoras de libros se organizará en los diversos puestos para la exposición y venta de libros. Habrá charlas, concursos, lecturas y presentaciones. Está organizado por la Cámara Venezolana del Libro y la Alcaldía de Chacao. Vale la pena pasearse por el sitio y adquirir algunos títulos. Si bien esta feria no alcanza las proporciones que tuvieron las que se organizaban en la Zona Rental de la UCV (en aquellas en que te podías perder en el dédalo de libros), es lo mejor que se presenta en Caracas. El lugar del encuentro es la Plaza Francia (Plaza de Altamira) de 10 a.m. a 9 p.m., a excepción de sábado y domingo que se prolongará  hasta las 10 p.m. Entrada gratuita y hay punto de venta para el pago con tarjetas de débito. Para ver el programa de actividades, ingresar por aquí.

La IV Exposición Nacional de Orquídeas de FUNCOR, será más breve debido al material que se exhibe. Se efectuará el sábado 27 y domingo 28 en los Espacios Abiertos de la Torre BOD CORPBANCA, Plaza de La Castellana (o Isabel La Católica). Está organizada por FUNCOR, organización que agrupa a los principales productores de orquídeas de Venezuela, quienes anuncian que se presentarán unas 800 variedades orquídeas. Allí se podrán adquirir plantas en floración (híbridos y especies), cortes, insumos para el cultivo y hasta libros relacionados y lo que es mejor, las plantas estarán expuestas con una buena luz natural (al aire libre), lo que nos permitirá tomar buenas fotos. El valor de la entrada es de Bs. 30. Permanecerá abierta de 9 a.m. a 6 p.m.

Plano de la zona. 
El plano, para quienes viven en Caracas, no necesita mayor explicación. El círculo verde en la zona azul celeste es la Plaza Isabel La Católica (La Castellana); el rectángulo verde en el área amarilla es la Plaza Francia (Altamira). Es fácil caminar de una a otra. Para llegar, Metro, estación Altamira.


lunes, 22 de abril de 2013

Rostros africanos

Fetiche congoleño para detectar mentiras

El amigo Jesús Santana, que de paso es un gran librero, me ha invitado a compartir en esta bitácora algo sobre los fetiches africanos.  Lo haré poco a poco, presentado algunos ejemplares de mi pequeña colección y en la medida en que me vaya documentado a través de mis libros y la Internet. También deberé buscar un lugar donde tomar las fotos y que salgan bien. Las etiquetaré dentro de Colecciones y Antropología.
Demás está decir que mi interés por el arte africano surge del aprecio que tengo al arte moderno, que adoptó muchos elementos de esta ancestral manifestación cultural y dio surgimiento al cubismo. Trataré de esmerarme en la presentación para que sea verdaderamente ilustrativa. 

Nkisi nkondi, muy "milagroso" por la cantidad de clavos que exhibe

Hoy me limitaré, como aperitivo,  a presentar algunos de mis rostros favoritos con unas fotos bastante mediocres tomadas a la carrera. Sean indulgentes, que ya mejoraré.

Para leer los diversos artículos sobre esta colección, ingresar por aquí.


Figura femenina procedente del Congo

Otro Nkisi nkondi. Lo compré sin collares.
Le elaboré uno con cuentas africanas y le puse un cascabel de culebra

domingo, 21 de abril de 2013

Hora del té con Reynaldo y Marcel

Ensamblaje Reynaldo Hahn is hosted for tea by Marcel Proust in his cork walled parlor.
Tomado de 
http://junkthief.blogspot.com/search/label/Reynaldo%20Hahn

Desde hace tiempo quería subir a esta bitácora un artículo que vincule lo gastronómico con lo literario y lo musical. Pensé en el recetario de Georges Sand que tengo en casa, pero últimamente no me apetece complicarme en la cocina. Surge entonces otra pareja interesante: Reynaldo Hahn y Marcel Proust. Tal vez unas madeleines tomadas del recetario de Dining with Proust (o Proust, la cuisine retrouvée, su título original- Random House, Nueva York, 1992), que son fáciles de hacer, alguna cita literaria, y la música de Hahn será suficiente para la hora del té.

Chanson grises de Reynaldo Hahn
sobre textos de Verlaine
Reynaldo y Marcel se conocieron una tarde de 1894 en casa de la pintora Madeleine Lemaire. Era Proust a la época un joven dandy con un aire de permanente aburrimiento y aspiraciones de escritor. Hahn tenía entonces 19 años y ya había demostrado gran talento musical (había sido un niño prodigio, pero no explotado por sus padres, sino apoyado por éstos). Según leí en algún lado surgió un romance inseparable que duró dos años y una sincera amistad que se prolongó por el resto de sus vidas.

Nunca he podido leer más de una página de Proust porque "me da sueño" (más correctamente, me produce ennui, que no sólo significa aburrimiento). Lo contrario me sucede con mi coterráneo Reynaldo Hahn Echenagucia. En Venezuela su obra es poco conocida, aunque muchos saben sobre su carrera. Lo descubrí en Canadá a través de una un álbum de sus Mélodies, interpretado por Mady Mesplé (soprano) y Dalton Balwin (piano). Me gustó esa música intimista y seguí explorándola con Chanson grises con la voz del tenor Martin Hill y Graham Johnson al piano, y también en diversos álbumes de compositores franceses de fines del siglo XIX y principios del XX, lo que era otra forma de explorar la poesía amorosa gala. En la biblioteca de la Embajada reposaban algunas de sus partituras, pero lamentablemente mis conocimientos musicales no llegan a tanto.

A mi juicio, la colección más completa y bella está en el álbum Songs by Reynaldo Hahn (Hyperion, Londres), interpretada por Felicity Lott (soprano), Susan Bickley (mezzo soprano), Jan Bostridge (tenor), y Stephen Varcoe (barítono). Es una excelente antología que nos da un un panorama amplio de su obra, incluyendo algunas piezas corales; al piano está Graham Johnson  Lo compré, si mal no recuerdo, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 2002. A la interpretación impecable se une un libreto informativo muy completo, que incluye no sólo noticias sobre el autor y su obra, sino también un  breve análisis de cada una de las piezas presentadas.A través ese texto conoceremos algo sobre Reynaldo y de las piezas que escucharemos, mientras degustamos unas madeleines al gusto de Marcel.

Mi álbum favorito de Hahn. 2 Cds.
El libreto que acompaña el álbum comienza:
A pesar de que Reynaldo Hahn escribió y habló un francés exquisito, su lengua materna fue el español y su apellido alemán. Su madre era una católica venezolana. Su padre, Carlos Hahn, era judío nacido en Hamburgo que siendo joven se estableció en Caracas para hacer fortuna en América Latina. Reynaldo solía contar la siguiente historia acerca de su tierra natal: cuando Dios creó Venezuela le otorgó tan magníficas flores, aves, frutas, árboles, oro,  diamantes, etc. que el ángel Gabriel preguntó al Señor si no le estaba dando demasiado a ese país. "Ten paciencia, replicó el Creador, no he creado aún los venezolanos".
Los venezolanos tenemos la mala costumbre de expresarnos así de nuestro país; es algo que, además de desarraigo, denota una inconformidad criolla con la situación de la patria, pero no hacemos nada por mejorarlo. La familia de Reynaldo estaba socialmente bien ubicada en Venezuela. Por algún lado leí que don Carlos no sólo era un comerciante próspero, sino que participaba activamente en diversos campos de la vida nacional y hasta era compadre del Ilustre Americano y que por desavenencias con el poder, decidió llevarse a su familia a Europa. La madre, María Elena Echenagucia, pertenecía a una vieja familia caraqueña y era una persona culta y de gran sensibilidad. Las cualidades de la familia Hahn-Echenagucia les abrieron las puertas de los mejores salones del París de la Belle époque y, lo más importante, como buenos padres, se esmeraron en darle una educación esmerada a su numerosa prole.

No le faltaba razón a don Carlos al llevarse a su familia de Venezuela. La situación política, económica y cultural del país no era la más propicia para el desarrollo integral de su familia. ¿Qué hubiera sido de Reynaldo de haber permanecido en Caracas? Tal vez no hubiera pasado de ser un músico del montón, al servicio del tirano de turno. Recordemos que nació durante la autocracia guzmancista y falleció 13 años después de la muerte de Gómez. En Francia se formó e hizo una gran labor como compositor, crítico musical, director de orquesta, intérprete y musicólogo. Tuvo una vida interesante y rica.

Ayer, cuando me releía el libreto que acompaña el álbum me topé con datos ya olvidados. He aquí uno:
Reynaldo Hahn (1874-1947)
por Lucie Lambert
A la edad de 13 Reynaldo compuso la partitura de Si mes vers avaient des ailes, del inmortal Hugo, que fue publicada poco después por Le Figaro y de inmediato llegó a ser una pieza favorita. En 1890 Alphonse Daudet invitó al joven compositor a proveer la música para el drama L'Obstacle. (...) Él se refería a la música de Reynaldo como su chère musique preferée (su pequeña música preferida). Fue en casa de Daudet en 1893 donde la famosa cantante Sybil Sanderson interpretó las canciones de Reynaldo sobre textos de Verlaine. Edmond de Goncourt, a quien normalmente desagradaba la música, escribió sobre ellas en su su diario como vrais bijoux poétiques (verdaderas joyas poéticas). Estas fueron las Chansons grises. Verlaine mismo estaba presente en la ocasión. A pesar de estar envejecido prematuramente y enfermo, pudo escuchar estos viejos versos suyos que recibieron una vida musical que él pudo comprender. Indiferente a la musicalización de Fauré de estos poemas, Verlaine lloró al escuchar las canciones de Hahn. No menos que el poeta Mallarmé escribió las siguiente líneas sobre la ocasión:
La pleur qui chante au language
Du poète, Reynaldo
Hahn, tendrement le dègage
Comme en l'allée un jet d'eau.

(La lágrima que canta en el lenguaje
Del poeta, Reynaldo
Hahn tiernanente libera
Como una fuente en un camino.)

Escucharemos dos piezas interpretadas por la soprano Karina Gauvin y Marc-André Hamelin al piano:
(0:00) Si mes vers avaient des ailes, compuesta, como se dijo, a las 13 años de edad sobre versos de Victor Hugo. Es quizá la pieza emblemática de Reynaldo. Nos dice el crítico: la juventud del compositor hace más extraordinaria su perfección. Las marcas distintivas del estilo Hahn están allí: un acompañamiento que ondula en el fondo como el deshacer de una madeja de un material suntuoso, un fondo de aparente poca importancia que sin embargo da forma a la melodía como si el acompañante ejerciera la mano más ligera sobre el torno de un alfarero...
(02:29) A Chloris, compuesta en 1916 sobre un poema de Theophile de Viau, poeta del siglo XVII. Según el crítico: es la cumbre del arte de Reynaldo Hahn como pasticheur, y se ubica como quizá el más exitoso ejemplo de viaje musical a través del tiempo en el repertorio de la mélodie francesa (si se excluye la sin par obra maestra del estilo madrigal de Fauré, Clair de lune). En efecto, Reynaldo sabía utilizar elementos de la música antigua en sus composiciones para crear algo nuevo. Su amor por la música antigua lo llevó a preparar una edición de las obras de Rameau para instrumentos modernos. Hacer pastiche es un arte y Hahn sabía hacerlo, al extremo que a juicio de su contemporáneo Fritz Kreisler, Hahn tenía la habilidad de sugerir o evocar diversos períodos de la historia musical. Esta mélodie es, según el crítico James Day, una de las más arcaicas en estilo; un pastiche pseudobarroco de gran encanto y dignidad.



Marcel Proust (1871-1922)
por Jacques-Emile Blanche

Y de repente, se revelaba la memoria. El sabor era el de una pequeña madeleine que los domingos en la mañana en Combray (porque en esas mañanas yo no salía antes de ir a misa), cuando iba a darle los buenos días en su alcoba, mi tía Léonine solía darme, mojándolas previamente en su propia taza de té o tisana... 
Odette vertió el té de Swann, preguntó "¿Limón o crema?" y a su respuesta "crema, por favor" le dijo con una risa: "¡Una nube!" Y mientras él expresaba su excelencia, "Usted ve, yo sé cómo le gusta". Este té le había ciertamente parecido a Swann, justo como le pareció a ella, algo precioso y el amor tiene tal necesidad de encontrar alguna justificación para sí (...) que cuando él la dejó a las siete en punto para vestirse para la noche, en todo el camino a casa en su coche, incapaz de reprimir la felicidad con la cual la aventura vespertina lo había llenado, se mantuvo repitiéndose a sí mismo: "¡Qué grato sería tener una mujercita como esa en cuya casa uno podría siempre tener la certeza de encontrar, lo que uno nunca puede estar seguro de encontrar, una realmente buena taza de té".
Marcel Proust: Por el camino de Swann
Madeleines según la receta. Prometo una foto de mejor calidad.

MADELEINES

Ingredientes:
  • 100 gr. de mantequilla
  • 2 huevos
  • 75 gr. de harina
  • 10 gr. de miel clara
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar impalpable (opcional, para decorar)

Preparación:
  1. Se derriten 7 cucharadas de mantequilla a fuego suave y se deja enfriar.
  2. Se baten por 5 minutos los huevos con el azúcar y una pizca de sal en un bowl, hasta que forme una crema alta y clara. Entonces se espolvorea la harina y se revuelve con la ayuda de una cuchara de madera. Se le mezcla la mantequilla derretida ya enfriada y la miel. Se mezcla bien, pero no vigorosamente.
  3. Se deja reposar en el refrigerador por una hora, luego se retira y se la deja llegar a temperatura ambiente por aproximadamente media hora.
  4. Se precalienta el horno a 425°F (220°C). Se derrite el resto de la mantequilla y se pintan los moldes para madeleines antes de llenarlos con la mezcla. Debe procurarse que los moldes queden llenos a los 2/3 de su capacidad para permitir que crezcan sin derramarse.
  5. Se hornean por 5 minutos si se usan moldes pequeños, o 10 si son grandes. Se las deja enfriar un poco antes de desmoldarlas y servirlas.
  6. Las madeleines se pueden servir acompañando postres, ensaladas de fruta, sorbetes o helados. También a la hora del té.


Espero no haber causado ennui y que hayan disfrutado las madeleines, la música y la culta compañía.





Letra

Si mes vers avaient des ailes!
Mes vers fuiraient, doux et frêles,
Vers votre jardin si beau,
Si mes vers avaien des ailes,
Des ailes comme l'oiseau!

Ils volariaent, étincelles,
Vers votre foyer qui rit,
Si mes vers avaient des ailes,
des ailes comme l'esprit...

Près de vous, purs et fidèles,
Ils accourraient, nuit et jour,
Si mes vers avaient des ailes,
Comme l'amour!
Victor Hugo (1802-1885)

A Chloris

S'il es vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(Mais j'entends, que tu m'aimes bien),
Je ne crois point que les rois mêmes
Aient un bonheur pareil au mien.
Que la mort serait importune
De venir changer ma fortune
Pour la félicité des cieux!
Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
Ne touche point ma fantaisie
Au prix des grâces de tes yeux.
Theophile de Viau (1590-1626)

viernes, 19 de abril de 2013

¿A quién creerle?

Mural de Tito Salas representando una escena: Simón Bolívar  ante las ruinas del Convento de
San Jacinto, lanza su arenga... "Si la naturaleza se opone..."
Casa Natal del Libertador, Caracas
Si es malo creerse la propia propaganda política, peor aún es creerse la del enemigo que trata de desacreditarnos. Mas es de tontos perpetuar el error sin revisar las fuentes y cerciorarse de su credibilidad. Esta mañana, mientras buscaba entre mis libros algo que colocar en esta bitácora, me puse a leer Recuerdos sobre la revolución de Caracas (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1961) por el doctor José Domingo Díaz, el médico realista y resentido social de la época de la lucha por la independencia, que no escatimó recursos y tiempo en denigrar de los republicanos y en especial contra el "insensato", "sedicioso" y "pervertido" don Simón Bolívar. Es un texto difícil de leer por lo subjetivo y panfletario y, sin embargo, tiene el encanto de la pasión política desmedida en la que incurren los fanáticos de izquierda y derecha

Pensé poner lo que se refiere al 19 de abril de 1810, pero al final me decidí por el terremoto del Jueves Santo, 26 de marzo de 1812, que se ha prestado a la mitología criolla: Veamos qué nos dice este mulato realista:
En estos mismos días y circunstancias (se refiere al avance de Domingo Monteverde), los acontecimientos de otro género cambiaron la faz de todos los negocios; y aquel Dios que regla a su voluntad y por v su infinita sabiduría, el orden de la naturaleza, descargó el brazo de su justicia sobre el territorio de la culpable Caracas.
(...) Eran las cuatro, el cielo de Caracas estaba extremadamente claro y brillante, una calma inmensa aumentaba la fuerza de un calor insoportable, caían algunas gotas de agua sin verse la menor nube que las arrojase, y yo salí de mi casa para la Santa Iglesia Catedral. Como cien pasos antes de llegar a la plaza de San Jacinto, convento del Orden de Predicadores, comenzó la tierra a moverse con un ruido espantoso; corrí hacia aquélla, algunos balcones de la Casa de Correos cayeron a mis pies al entrar en ella, me situé fuera del alcance de las ruinas de los edificios y allí vi caer sobre sus fundamentos la mayor parte de aquel templo, y allí también, entre el polvo y la muerte, vi la destrucción de una ciudad que era el encanto de los naturales y de los extranjeros.
A aquel ruido inexplicable sucedió el silencio de los sepulcros. En aquel momento me hallaba solo en medio de las ruinas; oí los alaridos de los que morían dentro del templo, subí por ellas y entré dentro del recinto. Todo fue obra de un instante. Allí vi como cuarenta personas, o hechas pedazos, o prontas a expirar por los escombros. En lo más elevado encontré a don Simón Bolívar que, en mangas de camisa, trepaba por ellas para hacer el mismo examen. En su semblante estaba pintado el sumo terror o la suma desesperación. Me vio y me dirigió estas impías y extravagantes palabras: Si se opone la Naturaleza, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca. La plaza estaba ya llena de personas que lanzaban los más penetrantes alaridos. Volví a mi casa, tomé mi familia y la conduje a aquel sitio.
Eso es todo lo que dice el Dr. Díaz sobre Simón Bolívar ante las ruinas de San Jacinto: en mangas de camisa, por curiosidad y tal vez para ayudar, entra a las ruinas y le expresa a un conocido (Díaz), de quien sabe es fiero opositor a la independencia, esa frase "impía y extravagante" El cuadro de Tito Salas que encabeza este artículo falsea la escena, al igual que los historiadores clásicos venezolanos. El cuento de José Domingo Díaz fue creciendo con el tiempo y se convirtió, de manos de los masones y la tradición, en un acto de afirmación épico-revolucionaria sin haber leído el texto original. La idea del médico era dejar mal parado a Bolívar ante sus conciudadanos, al presentarlo al menos como insensible e impío.

El Dr. Díaz menciona un caso similar poco más tarde que sí muestran una gran insensibilidad ante el dolor ajeno y el caos ocasionado por esta tragedia, pero el protagonista no era Bolívar, sino don Rafael de León, mayordomo de los hospitales (más grave aún):
Poco tiempo después de estar en ella se dio una prueba pública del delirio revolucionario. Mientras el R. P. Prior de los Dominicos, puesto sobre una mesa en medio de la multitud asombrada y llorosa, pronunciaba una vehemente oración, mientras el Dr. don Nicolás Anzola, Regidor del  19 de abril, pedía de rodillas y a gritos perdón al Señor Don Fernando VII, mientras todos estábamos mirando nuestros sepulcros abiertos a nuestros pies, se presentó el mayordomo de los hospitales, don Rafael de León, con el semblante más alegre y risueño que he visto jamás, felicitando a todos por haber tan patentemente declarado Dios su voluntad destruyendo hasta las casas hechas por los españoles. ¡Ceguedad extrema y estado propio del espíritu cuando está apoderado del delirio de la independencia!
Más interesante es lo que relata sobre los sucesos inmediatamente posteriores al sismo. Otro día comentaremos el libro del Dr. José Domingo Díaz (por aquí), editado por la A. N. H. como parte de las celebraciones del sesquicentenario de la independencia.


jueves, 18 de abril de 2013

A Pan (himno homérico)

Sátiro y ninfas, por William-Adolphe Bouguereau (1873)


HIMNO XIX

A PAN


Del amado hijo de Hermes háblame, Musa,
del de pies de cabra, bicorne, bullicioso, el que por los valles
arbolados camina en compañía de las ninfas hechas a la danza;
ellas en las cimas rocosas, impracticables, posan sus pies
a Pan invocando, al dios pastor de brillante melena,
hirsuto, que toda cumbre nevada tiene por lote,
y las cimas de los montes y los rocosas caminos.
Marcha de aquí para allá por el sotobosque tupido;
ora le atraen las corrientes de curso suave,
ora vaga entre elevados roquedos,
a la más alta cima (atalaya del ganado) ascendiendo.
A menudo recorre las vastas montañas blanquecinas,
a menudo por sus faldas pasa matando fieras
en tanto agudas miradas lanza; a veces, a la tarde, se le oye solitario
de la caza tornando, mientras con las cañas una música toca
placentera; a éste no le aventajaría a melodioso
el pájaro que, entre el follaje de la primavera rica en flores,
su lamento derrama y vierte el dulce son de su canto.
Con él entonces las ninfas montaraces del armonioso canto,
moviendo de un lado a otro sin parar sus pies, junto a las fuentes de oscuras aguas
cantan; en torno a la cima del monte resuena el eco.
El dios está en una parte y otra del coro, arrastrándose a veces hasta el medio,
y con el rápido batir de sus pies la danza dirige; sobre las espalda la jaspeada piel
de un lince lleva y alegra su ánimo con los armoniosos cantos
en la mullida pradera, donde azafrán y jacinto
aromático en todo su esplendor se mezclan, en número incontable, con la hierba.
Cantan a los dioses bienaventurados y al vasto Olimpo:
y así, del raudo Hermes, destacado entre todos,
hablaban, de cómo éste para todos los dioses es veloz mensajero,
y de cómo a Arcadia rica en fuentes, madre de rebaños,
llegó, donde está su santuario cilenio.
Allí él, aun siendo dios, rebaños de dura lana pastoreaba
en casa de un hombre mortal; es que estaba en todo su vigor el mórbido anhelo que le sobrevino
de unirse en amor con la ninfa de hermosas trenzas, la hija de Dríope.
Y contrajo un matrimonio próspero, y dio a luz en su morada
para Hermes a su querido hijo, desde el primer momento monstruoso a la vista:
de pies de cabra, bicorne, bullicioso, de dulce risa;
lo rehuyó pegando un salto y abandonó al niño la nodriza,
pues sintió miedo al ver su rostro arisco, barbado.
A éste rápidamente el raudo Hermes lo tomó en sus manos,
acogiéndolo como suyo, y se alegró en su ánimo de modo extraordinario el dios.
Con presteza a las sedes de los inmortales iba, al niño cubriendo
entre espesas pieles de montaraz liebre,
junto a Zeus se sentó y los demás inmortales,
y les mostró a su vástago: todos en su espíritu se regocijaron,
los inmortales, pero singularmente el báquico Dioniso,
Pan se llamaba porque todos sus mientes alegró.
Salud así también a ti, señor, te propicio con mi canto;
Que yo de ti me acordaré, y de otro canto.



Fuente:
Himnos homéricos. Traducción José B. Torres
Cátedra, Madrid, 2005

miércoles, 17 de abril de 2013

El 19 de abril de Juan Lovera

19 de abril de 1810, por Juan Lovera
Pulsar la imagen para verla más grande

En una visita al Museo Bolivariano (San Jacinto a Traposos) vi una gigantografía del célebre cuadro "19 de abril de 1810", de Juan Lovera, en la cual se señalan detalles que plasmó el artista 25 años después de los sucesos. Allí se notan muchos aspectos de un testigo presencial, pues Lovera fue partidario de la independencia desde sus inicios y sufrió las consecuencias de sus actos, sin saltar talanqueras ni disimular simpatías; era, pues, un venezolano de los de antes.

Juan Lovera
1776 -1841
Autorretrato
Lo más probable que el recuerdo de don Juan se difuminara con el tiempo. La Caracas que él conoció cuando era un jovencito que se formaba con los Landaeta o en el Convento de San Jacinto, ya había desaparecido en 1835, cuando pinta el famoso cuadro, y los recuerdos se hayan desdibujado con los años y las vicisitudes. Los datos que aporta la reproducción que encabeza este artículo son, en esencia, los correctos. Francisco Salias invita al Capitán General a presentarse al Cabildo, mientras las autoridades civiles y militares deben estar presentes en las ceremonias religiosas del Jueves Santo en catedral. A la puerta del templo, el cabildo eclesiástico (o Capítulo) espera al Capitán General a quien corresponde un lugar de primera fila en razón del Patronato Regio; se ven diversos personajes entre los que hay aristócratas, académicos, concejales y pueblo llano... Hasta las "castas" están presentes y asisten al momento histórico. Muchos de ellos están complotados y luego, del otro lado de la plaza, dirán que no desean que Vicente Emparan continúe al frente del gobierno.

Hay también varios aspectos que no aparecen en las anotaciones:

  • Hace muchos años leí que Lovera había representado la fechada de la catedral color ladrillo, como debía lucir en 1835 y no como lo era en 1810. En efecto, luego del terremoto de 1812 se rehizo la fachada y permaneció sin frisar hasta mediados del siglo XIX, cuando el arzobispo  Silvestre Guevara y Lira la concluyó en 1867. Para 1810 estaba frisada y pintada.
  • Detrás de la "Curia", dentro del templo, se ve un retablo. Se trata del Altar del Perdón que permaneció en el sitio por muchos años. Era obra de Juan Pedro López, maestro del rococó venezolano y abuelo de Andrés Bello. Otro día hablaremos de la Catedral de Caracas.
  • Por último, se nota un Vicente Emparan rejuvenecido. El personaje aparenta unos 40 años de edad, cuando para 1810 el Capitán General era un anciano de casi 63 años (en una época en que las expectativas de vida no alcanzaban los 45).
De cualquier manera, el cuadro 19 de abril de 1810, al igual que el 5 de julio de 1811, es un buen documento dejado a la posteridad.

19 de abril de 1810, por Juan Lovera

Hay otros dos detalles: En la cornisa de la fachada de la Catedral se ve una banda de "tímidas palomas" que aún siguen ensuciándola, y, al lado derecho, lindando con la capilla de San Pedro crece una planta como las que progresan en la actualidad. No todo cambia.

lunes, 15 de abril de 2013

Los elefantes de Plinio el Viejo

Elefantes: africano (en primer plano) y asiático (atrás)

Hace unos días, cuando comentaba Histoires naturelles de Jules Renard (aquí), indiqué que me gustaban los bestiarios y prometí visitar las entradas de algunos de esos interesantes libros. El domingo, mientras esperaba los resultados electorales, me puse a hojear la Historia Natural (Cátedra, Madrid, 2007) de Plinio el Viejo y leí con deleite lo que este culto y valiente almirante romano tenía que decirnos sobre el elefante y su visión sobre este animal al que atribuye virtudes humanas:
Plinio el Viejo
23 - 79 d C.
(...) El más grande es el elefante y el más cercano a la sensibilidad humana; pues comprende la lengua de su patria y obedece las órdenes, memoriza las tareas que ha aprendido, gusta del amor y la gloria; es más, posee cualidades raras incluso en el hombre, honradez, prudencia, ecuanimidad, también el culto a los astros y la veneración al Sol y la Luna. Hay autores que cuentan que en las montañas de Mauritania, cuando brilla una nueva luna, las manadas de elefantes descienden a un río llamado Amilo y allí se rocían con agua purificándose solemnemente y, una vez que han saludado así al astro, vuelven a los bosques llevando delante a las crías cansadas. Como comprenden también la religiosidad ajena, se cree que los que van a atravesar el mar no suben a los barcos si no es convencidos por juramento de su comac de que van a regresar. Se les ha visto, cuando están consumidos por el dolor -porque las enfermedades atacan también a aquellas moles-, tendidos sobre su espalda, arrojando hierbas al cielo, como si presentaran a la tierra como testigo de sus ruegos. En lo que atañe a la docilidad, adoran al rey, se arrodillan ante él, le ofrecen coronas. Los indios usan para arar elefantes pequeños, a los que llaman nothi.
Es interesante lo que dice Plinio sobre los elefantes, no sólo sobre las virtudes cuasi humanas de esta especie, sino que aporta datos interesantes sobre el conocimiento que tuvieron los romanos sobre su uso en acciones bélicas:
Elefante enjaezado
para la guerra
(...) Italia vio por primera vez elefantes en la guerra con el rey Pirro y los llamó "bueyes lucanos", puesto que habían sido vistos en Lucania en el año de la ciudad 472. Roma los vio en un triunfo siete años después, también vio un gran número capturado a los cartagineses en Sicilia en el año 502, en la victoria del pontífice L. Metelo. Fueron 142, o, según algunos, 140, que fueron trasladados en balsas que Metelo había colocado sobre una serie de toneles enlazados. Verrio cuenta que estos animales lucharon en el circo y que se les dio muerte con jabalinas a falta de otro plan para ellos, porque no se quiso mantenerlos ni regalarlos a reyes; L- Pisón dice que simplemente fueron conducidos al circo y que, para que aumentara el desprecio hacia ellos, fueron empujados alrededor de todo el circo por operarios que llevaban lanzas con la punta redondeada. Las fuentes que piensan que no se les dio muerte no explican  qué se hizo después con ellos
Por supuesto, Roma no podría regalar esta arma de primer orden a ningún rey porque sería ponerla a disposición de un eventual enemigo. Tampoco quiso conservarlos para la guerra porque desconocían la  manera de manejarlos y, lo más importante, ya habían descubierto cómo neutralizar esta arma. En la batalla de Zama, frente a Cartago, los manípulos romanos, simplemente le abrieron paso a los elefantes para que siguieran de largo sin atropellar a nadie. Otra forma de neutralizar a los elefantes era causarles pánico. En Megara se enfrentaron a los macedonios con cerdos a los que prendieron fuego y los lanzaron vivos entre las formaciones elefantinas. El caos fue tal que los paquidermos se volvieron contra su propio ejército.

Pirro I, rey de Epiro
318 - 272 a C.
Cómo me recordó este artículo a Pirro I, rey de Epiro y su VICTORIA PÍRRICA frente a los romanos en Heraclea. Su descalabro fue tal (a pesar de tener los "bueyes lucanos" bien amaestrados),  que lo llevó a expresar: otra victoria como esta y tendré que regresar a Epiro solo. Desde entonces una victoria de este tipo es sinónimo de descalabro y de resultado dudoso; es una victoria que  no augura el triunfo definitivo.

Hay otra parte de la relación de Plinio sobre los elefantes que me recordó al Principito de Saint-Exupery:
(...) África produce elefantes más allá del desierto de Sires y Mauritania, también los producen, como se ha dicho, etíopes y trogloditas, pero los más grandes nacen en la India, así como los dragones, que combaten con éstos en perpetua enemistad, tan grandes también ellos que rodean a los  elefantes fácilmente con su abrazo y los ahogan apretando el nudo. Esta lucha supone la muerte de los dos: el elefante vencido al caer aplasta con su peso al dragon que lo rodea.
Elefante atacado por un dragón
Cada animal posee una habilidad asombrosa propia, como éstos la siguiente. Subir a una altura tan grande (como la del elefante) constituye una dificultad para el dragón; así pues, tras vigilar el camino habitual de aquel para ir a pastar, se arroja sobre él desde un árbol alto. El elefante sabe que la lucha contra los nudos es desigual para él, así pues, busca golpearlo contra árboles o rocas. De esto se guardan los dragones y por eso primero traban con su cola los pasos de los elefantes. Éstos desatan los nudos con la trompa. Pero ellos meten la cabeza en las propias narices de los elefantes y les impiden respirar a la vez que despedazan sus partes más delicadas. Si son sorprendidos cuando se les acercan, se levantan contra ellos y buscan sobre todo sus ojos; por eso sucede que se encuentran muchas veces elefantes ciegos y consumidos por el hambre y la pena...

El elefante tragado por la serpiente. El Principito
Tomado de www.ojosyoidoscautivos.blogspot.com

domingo, 14 de abril de 2013

¡Qué ortografía, niño!... no pegas una.

Simón Bolívar, entre 1799 y 1802
Miniatura. Óleo sobre marfil
Colección Fundación John Boulton, Caracas
Hace unos 43 años, cuando entre las materias del pénsum de Humanidades se incluía Historia de Venezuela, documental y crítica, era profesor el Dr. Luis Acosta Rodríguez, miembro distinguido de la Sociedad Bolivariana. Lo llamábamos "Tortugón" porque conducía un Mercedez Benz negro de reconocida antigüedad. A pesar del nombre de la materia, el buen señor no admitía críticas y mucho menos si  se referían a Simón Bolívar, así fueran sobre alguna travesura infantil de Simoncito en la Hacienda de San Mateo.

Recuerdo como si fuera ayer la lectura de la primera carta de Simón Bolívar a su tío materno, toda plagada de errores y horrores de sintaxis, prosodia y ortografía. Nos decía el buen Tortugón que ese muchacho, con empeño y dedicación pudo superar tal handicap y llegar a escribir con una prosa admirable. Me llamaba la atención lo que decía el profesor porque no me imaginaba cómo lo habría logrado en el curso de una vida tan accidentada. Lo atribuía el profesor Acosta al buen hábito de la lectura y al espíritu de superación de Simón Bolívar. Leamos la carta:

Vera Cruz 20 de marzo de 1799
Señor Don Pedro Palacios y Sojo
Estimado tio mío:
Mi llegada a este puerto ha sido felismente, gracias a Dios: pero nos hemos detenido aquí con el motibo de haber estado bloqueada la Abana, y ser preciso el pasar por allí; de sinco nabios y onse fragatas inglecas. Después de haber gastado catorse días de nabegasión entramos en dicho puerto el dia dos de febrero con toda felicidad. Hoy me han susedido tre cosas que me an complasido mucho: la primera es el aber sabido que salía un barco para Maracaibo y que por este conducto podia escribir a Vd. mi situasion, y participarle mi biaje que ise a México en la inteligencia que usted con el Obispo lo habían tratado, pues me allé haqui una carta para su sobrino el oidor de allí recomendandome a él, siempre que hubiese alguna detención, lo cual lo acredita esa que le entregara usted, al Obispo que le manda su sobrino el oidor, que fue en donde bibi los ochos días que estube en dicha ciudad. Dn. Pedro Miguel de Hecheberria costeo el biaje que fueron cuatrocientos pesos poco mas o meno de lo cual determinara usted, si se los paga aquí o allá a Don Juan Esteban Hechesuria que es compañero de este Señor a quien bine rrecomendado por Hechesuria, y siendo el condudto el Obispo. Hoy a las onse de la mañana llegue de México y nos bamos a la tarde para España y pienso que tocaremos en la Abana porque ya se quitó el bloqueo que estaba en ese puerto, y por esta razón a sido el tiempo muy corto para haserme mas largo. Vsted no estrañe la mala letra pues yo lo hago medianamente pues estoy fatigado del mobimiento del coche en que hacabo de llegar, y por ser muy a la ligera la he puesto muy mala y me ocurren todas las espesies de un golpe. Espresiones a mis hermanos y en particular a Juan Visente que ya lo estoy esperando, a mi amigo Dn. Manuel de Matos y en fin a todos a quien yo estimo.
Su mas atento serbidor y su yjo.
Simón Bolívar
La tendencia actual es afirmar que en la época en que el joven Simón Bolívar escribió la carta a su tío no estaban fijadas las normas de ortografía y que nadie prestaba atención a ese aspecto. Pero ello no explica cómo 12 años después este joven de ortografía fatal tenía una prosa impecable, moderna, y de oraciones breves y contundentes. ¿Cómo? Pues con la lectura, como decía Tortugón. Seguro que en Madrid, su coterráneo y pariente, Gerónimo Enrique de Ustáriz y Tovar, II marqués de Ustáriz, le diese acceso a su biblioteca y lo orientase hacia diversas ramas del saber.


sábado, 13 de abril de 2013

Ante un retrato de Vicente Emparan

Don Vicente de Emparan y Orbe
1747-1820
Para el momento en que Antonio Carnicero lo pintó,  1777,
Emparan detentaba el grado de Teniente de Navío.
Copia, colección de la Academia Nacional de la Historia
Se acerca el 19 de abril. Se me ocurre, para conmemorar los hechos de 1810, presentar a uno de los protagonistas que ha sido maltratado en la historia oficial venezolana. Me refiero al Capitán General depuesto: Don Vicente de Emparan y Orbe. El retrato que encabeza este artículo fue donado a la Academia Nacional de la Historia por sus parientes venezolanos, descendientes de su hermano Pedro María Antonio de Emparan y Orbe, establecido en Venezuela cuando Vicente era gobernador de Cumaná. Esta rama está entroncada con las familias del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y del General José Tadeo Monagas, héroe de la independencia y dos veces presidente de la República. No era raro que los funcionarios coloniales y sus familias decidieran incorporarse a la vida indiana.

El primer personaje relacionado con Venezuela que menciona con nombres y apellidos el Barón de Humboldt en su relación  Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente (Traducción de Lisandro Alvarado. Monte Ávila, Caracas, 1991), es a Vicente de Emparan, al momento gobernador de Cumaná. Eso fue el 16 de julio de 1799, al llegar a la perla del Manzanares. Veamos qué nos dice:

Alexander von Humboldt
Fuimos conducidos por el capitán del Pizarro a casa del gobernador de la provincia, Don Vicente Emparan, para presentarle los pasaportes que nos había dado la primera Secretaría de Estado. Recibiónos con la franqueza y noble sencillez que han caracterizado la nación vascongada. Antes de haber sido nombrado gobernador de Portobello y de Cumaná, habíase distinguido como capitán de navío de la marina real. Recuerda su nombre uno de los acontecimientos más extraordinarios y pesarosos que presenta la historia de las guerras marítimas. Cuando el último rompimiento entre España e Inglaterra dos hermanos del Sr. Emparan se atacaron, durante la noche, a la vista del puerto de Cádiz, tomando el uno el buque del otro como embarcación enemiga. Tan terrible fue el combate, que los dos navíos se fueron a pique casi a un mismo tiempo. Fue salvada una parte muy reducida de las tripulaciones, y los dos hermanos tuvieron la desdicha de reconocerse poco antes de su muerte.
El gobernador de Cumaná nos manifestó su mucha satisfacción con motivo de la resolución que habíamos tomado de permanecer algún tiempo en la Nueva Andalucía, cuyo nombre, en aquella época, era cuasi desconocido en Europa, y que encierra un gran número de objetos dignos de merecer la atención de los naturalistas en sus montañas y a la orilla de sus numerosos ríos. El Sr. de Emparan nos mostró algodones teñidos con platas indígenas, y hermosos muebles en que se habían empleado exclusivamente maderas del país. Se interesó vivamente en todo lo que se relacionaba con la física, y preguntó, con gran admiración nuestra, si pensábamos que bajo el hermoso cielo de los trópicos contenía la atmósfera menos nitrógeno (azótico) que en España, o si la rapidez con que se oxida el hierro en estos climas era únicamente efecto de la mayor humedad indicada por el higrómetro de cabello. El nombre de la patria, pronunciado en una lejana costa, no hubiera sido más agradable al oído de un viajero que lo fueron para nosotros las palabras nitrógeno, óxido de hierro, e higrómetro. Sabíamos que, a pesar de las órdenes de la Corte y las recomendaciones de un ministro poderoso, nuestra permanencia en las colonias españolas nos expondría a innumerables desagrados, si no lográbamos inspirar un interés particular a los que gobiernan esas vastas comarcas. Demasiado amaba las ciencias el Sr. de Emparan para que encontrase extraño que de tan lejos viniésemos a recoger plantas y a determinar la posición de algunos lugares por medios astronómicos. No atribuyó otros motivos a nuestro viaje que los que estaban enunciados en nuestros pasaportes, y las públicas señales de consideración que nos dio durante una larga estada en su gobernación contribuyeron mucho a procurarnos una acogida favorable en todos los territorios de la América meridional.
Balcón donde se produjo la consulta popular del 19 de abril de 1810.
Casa Amarilla, Caracas
Tomada de www.analítica.com
Ayudó también a Humboldt adelantándole el dinero necesario para realizar su expedición, mientras se hacían efectivos los pagarés. No era un improvisado en cuestiones venezolanas. Ya había sido comandante del apostadero de Puerto Cabello y Gobernador de Cumaná, donde su gestión fue progresista y liberal.

Recuerdo que cuando cursaba educación primaria, le decían a uno que Emparan era un pusilánime... ¿Por qué?, me preguntaba. Antes de comenzar a elucubrar la respuesta. Llegaba la voz del maestro de Historia patria con la escena de la consulta popular desde el balcón del Ayuntamiento y el dedo del padre Madariaga haciéndole señas a la gavilla de pardos (siempre tan volubles y manejables) manipulados por los mantuanos:

-¿Me queréis por Gobernador?
-¡No, No!
-Pues yo tampoco quiero mando...

Los sucesos de aquel 19 de abril fueron más complejos, pero algo así le decían a uno. Ahora, ya más viejo, me pregunto si consultar al pueblo y acatar la decisión de éste es un acto de pusilanimidad. El viejo Emparan, tenía 63 años de edad, era liberal y actuaba como tal. ¿Cuántos políticos actuales se someterían a un escrutinio semejante? ¿Reconocerían el resultado sin chistar? Lo dudo... siempre buscarán la vuelta.

De cualquier manera, los conjurados eran mantuanos, de aquellas familias leales a la corona, dueñas de tierras y esclavos y sin una pizca de sensibilidad social. ¿No fueron ellos quienes a la llegada del "monstruo" Miranda habían puesto sus vidas y haciendas a la orden del Rey y compartían mesa y saraos con el Capitán General Guevara y Vasconcelos, el gobernante gourmet y fiestero? De improviso, descubren la igualdad y la libertad y, sobre sus pelucas empolvadas, se colocan el gorro frigio, pero no liberan a sus esclavos ni casan a sus niñas con las "turba promiscua"... tampoco lo desean.

Emparan era más moderno y avanzado que sus gobernados, por eso también lo acusaron de "afrancesado" (aún lo repiten algunos historiadores)... Pero, ¿no eran los afrancesados los que sostenían los principios de libertad, igualdad y fraternidad? ¿Y los derechos del hombre y del ciudadano, no eran también un invento francés? Afrancesado era también Francisco de Miranda y lo traicionaron en 1812.

Busto de joven con gorro frigio, copia romana
de un original griego del siglo IV aC.
Colección del Fitzwilliam Museum, Cambridge
Tomado de www.britannica.com